Anuario 1999

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Congo
La guerra del Congo se transforma en la Primera Guerra Mundial Africana
Xesco Reverter

La República Democrática del Congo se ha convertido en el pasado año 1999 en un diamante en sucio que medio mundo quiere tener. Este inmenso país ha pasado de ser la fínca partiuclar de Leopoldo I de Bélgica, a ser el campo de batalla de siete países africanos que, con intereses estratégicos muy distintos, ven en las riquezas del subsuelo congoleño una inmensa fábrica de producir dinero. El exhausto Zaire que dejó el dictador Mobutu Sese Seko en el año 1997 no se parece en nada al Congo de hoy. Pasados tres años desde su huida, la guerra civil ha dividido el país en dos, ha provocado más de 100.000 muertos y miles de refugiados, y ha condenado a cincuenta millones de congoleños a una de las peores crisis de su historia.

Un subsuelo en el que todo el mundo mete mano

Dos de las principales amenazas que temía el presidente congoleño Laurent Kabila ya se han cumplido: la pérdida del poder en Kinshasa y la disgregación del país en mil pedazos.

Desde que en 1997 lideró una rebelión que le llevó al poder cuando derrocó al dictador Mobutu, Kabila no ha conseguido nada bueno para su país y, al cabo de un año, la República Democrática del Congo (RDC) estallaba en una en guerra civil. Como resultado de ella, Kabila tiende cada vez más a dirigir el país con mano de hierro y,de momento ya ha conseguido involucrar a medio continente en la resolución del conflicto; naciones como Ruanda, Burundi, Uganda, Zambia, Namibia y Angola son actores directos de una guerra cuyos objetivos no se mencionan con claridad.

El Congo es un país extremadamente rico en recursos naturales y profundamente débil como Estado. Es, pues, una presa fácil y atractiva para todo aquel que quiera rapiñar y aprovecharse de la situación.

1999 ha significado la eternización de la guerra civil que enfrenta al Gobierno de Kabila y los rebeldes del este del país, apoyados por Uganda, Ruanda y Burundi. Cuando en 1997 cayó el escandaloso régimen mobutista parecía que el presidente no iba a tener demasiados problemas para reformar el país. Pero los ejércitos vecinos que dieron su apoyo a Kabila durante la rebelión, se sintieron engañados al cabo de un año y acusaron al líder congoleño de marginarlos. Bajo esta excusa emprendieron una guerra que dura hasta hoy y que esconde intereses estratégicos y económicos de gran envergadura. La guerra del Congo se ha convertido en 1999 en la Primera Guerra Mundial Africana.

Los gobiernos tutsis de Ruanda, Burundi y Uganda vieron en el desprecio de Kabila una oportunidad para hacerse con buena parte del país vecino, argumentando que se tenía que perseguir a los hutus responsables de las matanzas de 1994. De esta manera, divisiones militares enteras de estos países -más de 20.000 soldados- cruzaron la frontera y se unieron la guerrilla que ya combatía a Kinshasa. Las dos facciones más importantes de la oposición a Kabila son la Reagrupación Congoleña para la democracia (RCD), apoyada por Ruanda, y el Movimiento de Liberación del Congo (MCL), financiado y entrenado por Uganda.

Aparte de estos tres países, otros tres están directamente implicados en la guerra del Congo. Angola, Namibia y Zimbabue tienen importantes contingentes en el ex-Zaire que junto a Kabila luchan contra el predominio tutsi en África ...


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