Anuario 1999

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Sudáfrica
Concluye la primera transición
Xesco Reverter

El día 11 de febrero del 2000 se cumplen 10 años de la liberación de Nelson Mandela. Aquel día, toda la Sudáfrica oprimida salió a la calle a celebrar la libertad de su héroe. Las avenidas se llenaron de banderas del ANC, de júbilo y de bailes. En Ciudad del Cabo, Mandela arengó la multitud desde el balcón del Ayuntamiento y proclamó su voluntad de construir un país donde pudieran vivir en concordia y democracia todas las comunidades, sin distinción de credos ni de razas. “Vuestros incansables y heróicos sacrificios -concluyó en su discurso- han hecho posible que yo esté hoy aquí. Por eso, pongo en vuestras manos los años que me quedan de vida. Dios bendiga África”.

Paso a la “Realpolitk”

Oficialmente, el sistema de segregación racial que vivió Sudáfrica durante un siglo terminó ese día. Empezaba entonces una transición de 10 años que conduciría la república a la democracia y a la reconciliación del pueblo sudafricano; todo ello, de la mano del Mandela que cumplió la promesa que anunció aquel día desde el consistorio de Johanesburgo. La transición terminó en junio de 1999, cuando los habitantes del país votaron por segunda vez al Congreso Nacional Africano (ANC) para que les llevara el siglo XXI, al tiempo que Thabo Mbeki sustituía Nelson Mandela en la presidencia de la República Sudafricana. A partir de entonces, el líder africano pasó a los anales de la historia como uno de los principales personajes del siglo XX. Su país emprendía el 2 de junio una etapa que deberá consolidar la nueva Sudáfrica.

En una década, la sociedad ha conseguido digerir bastante su traumático pasado, en parte gracias al trabajo de la Comisión “Verdad y Reconciliación” (CVR) que se encargó durante cinco años de poner nombres y apellidos a las atrocidades del pasado. El pasado está claro, pero el futuro sigue incierto ya que las heridas del “apartheid” tardarán todavía muchos años en cicatrizarse. A principios de 1999 se terminaron las extensas investigaciones y, a pesar de recibir numerosas críticas, el informe dirigido por el arzobispo Desmond Tutu consiguió cerrar dignamente la puerta del “apartheid”. El documento, encuadernado en tres volúmenes de tres mil páginas cada uno, refleja con todo detalle el horror y los crimenes que tanto blancos como negros cometieron. “El relato sobrepasa lo imaginable y revela lo indecible”, aseguraba Desmond Tutu.

Un epílogo de las conclusiones de la CVR sentenciaba: “el régimen blanco es culpable de haber sostenido el “apartheid” y de haber participado en la perpetuación de las diferencias entre blancos y negros, ricos y pobres. La CVR propone instaurar un impuesto excepcional sobre el Estado y sobre aquellas sociedades privadas que sacaron provecho del régimen. También es necesario que la memoria de aquella época se trasmita de generación en generación, una vez hayan sido olvidados los nombres de los responsables. Este crimen contra la humanidad debe restar, sin ninguna duda, en los anales de la historia del XX”.

Las elecciones del 2 de junio no tuvieron nada que ver con las de 1994, cuando más de 4.000 personas murieron víctimas de la violencia. Esta vez el desarrollo electoral fue pacífico y el ...


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