Anuario 2000
Brasil
"El avance de la izquierda en las municipales pone en evidencia al Gobierno Cardoso"
Mireia Coma

Las elecciones municipales que se celebraron el pasado 1 de octubre comportaron un significante cambio en el panorama político del Brasil. Si bien se tuvo que realizar una segunda vuelta en las grandes ciudades (Sao Paulo y Río de Janeiro, entre otras) porque ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta, el gran triunfador de estos comicios fue el Partido de los Trabajadores (izquierda).
De hecho, la segunda vuelta de las elecciones, celebrada el 29 de octubre, sirvió para consolidar un crecimiento de la izquierda que ya se había insinuado en la primera vuelta. El Partido de los Trabajadores ganó en las capitales que ya gobernaba, como es el caso de Porto Alegre (Río Grande del Sur), Belo Horizonte (Minas Gerais) y Maceió (Halagaos). Y conquistó otras nuevas: Sao Paulo, Recife (capital de Pernambuco), Goiania (capital del estado de Goias, en cuyo territorio está ubicado Brasilia) y Belem (capital de Pará), entre otros.

Uno de los ejemplos más significativos de los buenos resultados de la izquierda en estas elecciones fue la victoria, en la segunda vuelta, de la sexóloga Marta Suplicy en Sao Paulo, una ciudad tradicionalmente de derechas y donde vive el 10% del electorado. Pero si bien los resultados de estas elecciones eran una importante fuente de información sobre las tendencias del electorado de cara a las elecciones presidenciales del 2002, la situación tendría que cambiar mucho para que el PT las ganara, puesto que las características económicas, políticas y sociales de Brasil hacen que sea muy difícil que un partido de izquierdas ocupe su presidencia.



Juicio a Cardoso

Por otra parte, tenemos que tener presente que las elecciones municipales tuvieron gran importancia puesto que sirvieron a la oposición para convertir la campaña electoral en un juicio al Gobierno de Cardoso –formado por la coalición de partidos de centro, centro izquierda y derecha conservadora; los principales son el conservador Partido del Frente Liberal (PFL) y el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)–.

De hecho, los resultados reafirmaron lo que desde hacía meses era una evidencia, es decir, que pese a que Cardoso había conseguido su reelección con mayoría absoluta (el 53%de los votos) en las elecciones presidenciales de 1998, gran parte de la población estaba descontenta con su Gobierno –incluso superaba el índice de rechazo popular de sus antecesores, José Sarney (1985-1990) y Fernando Collor (1990-1992), quien se vio obligado a dimitir en 1992 por su participación en un gigantesco tema de corrupción–. Esta impopularidad respondía al descontento de la población ante la nula mejora de la situación económica por parte del Gobierno de Cardoso y ante los graves problemas de desigualdad social, pero sobre todo, de corrupción y violencia que existen en Brasil desde hace décadas. De hecho, nos encontramos en un país en el que cada 13 minutos se produce una muerte violenta y en el que se registran 40.000 asesinatos cada año, el 60% debido al tráfico de droga.



Casos de corrupción

Ante este panorama, Cardoso no lo tenía fácil para atender estas demandas sociales, y por si esto fuera poco, también tenía que hacer frente a su propio Gobierno, lleno de políticos corruptos que aprovechaban el poder que tenían como cargos públicos para ejercer la política que más les convenía.

Por ejemplo, el pasado 19 de enero, el ministro de Defensa, Elcio Alvares, se vio obligado a dimitir del cargo al ser acusado de tener como clientes de su estudio de abogados a narcotraficantes y, en octubre de 1999, el ministro de Telecomunicaciones, Luis Carlos Mendoza, también tuvo que dimitir por un caso de corrupción relacionado con la privatización del sistema de telefonía brasileña, Telebras. Además, otro de los puntos negros, ante los que se debía enfrentar Cardoso, era la propia corrupción dentro de la policía, que ejercía métodos muy poco democráticos para solventar los problemas que estaban en sus manos, como por ejemplo la tortura –hasta 1997 no fue considerada como delito en la legislación brasileña–.



Revueltas del MST

Por otra parte, Cardoso tampoco pudo solucionar otro de los problemas que desde hace tres décadas vienen marcando la historia de Brasil: los graves conflictos entre el Gobierno y el Movimiento de Trabajadores Sin Tierras (MST), una agrupación creada a mediados de los años 80 con el objetivo de conseguir un reparto más equitativo de las tierras productivas y que está considerada como el grupo social más dinámico y coordinado de toda América Latina –en Brasil, un 20% de la población tiene la propiedad de más del 90% del territorio–.

A lo largo del año los “sin tierra” protagonizaron violentas revueltas para protestar contra el Gobierno de Cardoso y exigieron una reforma agraria que incluyera programas de asistencia técnica, una renovación de las infraestructuras en las zonas rurales, así como la continuación del proceso de expropiación de tierras de todo Brasil, entre otros puntos. De nada le sirvió a Cardoso amenazar al MST con utilizar el Ejército para poner fin a sus manifestaciones y ocupaciones, puesto que esta agrupación no retrocedió y continuó con la ocupación de tierras y edificios públicos, como el del Ministerio de Hacienda.

Por lo tanto, el diálogo entre las dos partes para poder llegar a un consenso no se produjo y tampoco hubo un cambio de actitud que permitiera propiciar un acuerdo para solventar este problema. Además, las protestas del MST se intensificaron todavía más a partir del pasado 15 de agosto, cuando empezó un juicio a trece policías y dos agricultores acusados de la denominada “masacre de Corumbiara”, en la que diez campesinos y dos policías fueron asesinados, ahora hará cinco años. El juicio declaró culpables a dos agentes de la policía, que fueron condenados a 18 y 16 años de prisión.



Economía brasileña

Ante los graves problemas políticos y sociales que caracterizan a Brasil, una de las pocas satisfacciones del Gobierno de Cardoso fue la buena evolución de la economía del país, puesto que en un año casi superó la crisis económica que prácticamente hundió el país el año pasado, cuando el real perdió más de la mitad de su valor y la inflación fue del 4,4% (en el año 1998 fue del 2,44%).

La devaluación del real brasileño afectó a todas las economías de los países vecinos, y sobre todo, a Mercosur (Mercado Común de América del Sur), integrado por Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. La marcha de la economía brasileña sorprendió a todo el mundo, incluso a los analistas, al crecer a un ritmo superior a todas las expectativas, gracias, sobre todo, al empuje del consumo interno –que obligó a los productores a destinar la mayor parte de sus bienes al mercado local– y al aumento del trabajo.

Este buen ritmo explica por qué las 400 mejores empresas de Brasil acabaron el año con unas ganancias del 9% y por qué el producto interior bruto (PIB) consiguió aumentar un 4%, resultado que se consiguió básicamente merced al crecimiento del 6’5% de la actividad agropecuaria, del 5% a la industria y del 3% al sector servicios. Para algunos analistas económicos, esta mejora tenía que ver, en gran medida, con la devaluación del real el año pasado, puesto que esto comportó que las empresas sustituyeran bienes importados por otros de origen nacional. Por lo tanto, esto produjo una mejora en el posicionamiento de algunos sectores industriales, como el textil y el calzado –actualmente estos dos sectores atienden dos demandas: la interna y la proveniente de una recuperación de los mercados externos–.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


Cardoso: retrato de un presidente

Nacido en Río de Janeiro en 1931 y opositor de la dictadura militar que gobernó en su país durante 21 años (1964-1985), Cardoso entró en la política en 1977, en uno de los partidos autorizados por el régimen militar, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) con el que fue elegido senador por el estado de Sao Paulo en 1983. En 1985, en plena transición democrática, fue candidato a la alcaldía de Sao Paulo, pero durante la campaña electoral cometió algunos errores que sin el menor asomo de duda contribuyeron a su derrota: se fotografió en la butaca de alcalde como si ya hubiera ganado, y se declaró ateo convencido en un país eminentemente religioso. En 1988 encabezó una escisión del PMDB para crear el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB). Cardoso estuvo en la oposición durante la presidencia de Fernando Collor de Mello (1990-1992), pero cuando este fue destituido por el Congreso, aceptó colaborar con el presidente Itamar Franco, primero como ministro de Asuntos Exteriores (1992-1993) y después de Economía y Hacienda (1993-1994). Su exitoso plan de estabilización, con un gran control de la inflación, un aumento sostenido del trabajo y el lanzamiento de la nueva moneda, el real, ampliaron su proyección nacional e internacional. Cardoso fue elegido presidente de la República de Brasil el 3 de octubre de 1994 con mayoría absoluta y formó un gobierno de coalición con la derecha moderada. Durante su mandato aplicó un programa de reformas liberales para superar los grandes bloqueos del sistema económico: suprimió la inmovilidad de los funcionarios públicos y adoptó directrices del FMI para evitar la bancarrota de los 26 estados que forman Brasil. El 4 de octubre de 1998, fue reelegido también con mayoría absoluta. El momento más difícil de su mandato fue la desvalorización del real en 1999. Pero un año después, Brasil ha cumplido sus compromisos sobre el déficit público y ha conseguido un crecimiento 4%. Pese a esto, el cumplimiento de los deberes económicos no ha impedido que la violencia y la desigualdad siguieran marcando la realidad brasileña.


Cronologia año  2000
13 marzo. Cardoso amenaza con utilizar el Ejército contra el Movimiento Sin Tierra (MST), creado en los años 80 para exigir un reparto más equitativo de las tierras productivas. El presidente ha tomado esta decisión debido a las manifestaciones y las ocupaciones de tierras y edificios por parte de militantes de este movimiento.

21 abril. Según reiterados informes, Río de Janeiro es una de las ciudades con más delincuencia, miseria, marginación y narcotráfico del mundo.

3 mayo. El Tribunal Supremo Federal de Brasil permite que el juez argentino Claudio Bonadio, quien investiga la desaparición de ciudadanos de su país durante los años 70 y 80, interrogue a diez militares brasileños sobre la desaparición de ciudadanos argentinos en Brasil. Un día después, el Parlamento crea una comisión especial para investigar la muerte, en 1976 en Argentina, del ex presidente Joao Goulart.

5 mayo. El movimiento de los “sin tierra” desafía al Gobierno de Brasil ocupando edificios públicos en 18 de los 26 estados de Brasil. En una de las mayores ofensivas contra el presidente Henrique Cardoso, el MST ha movilizado a más de 28.000 militantes y ha protagonizado numerosos enfrentamientos con la Policía Militar.

9 mayo. Un alto cargo del Ejército del Brasil confirma la existencia de convenios de cooperación entre las fuerzas armadas suramericanas para luchar contra la izquierda en los países del cono sur durante los años 70 y 80, es decir, lo que se conoce como Operación Cóndor.

16 mayo. El Gobierno de Brasil envía un informe a la ONU sobre la práctica de torturas en este país.

19 mayo. El Congreso de Brasil entrega al presidente Fernando Henrique Cardoso un paquete de documentos que indican que la Operación Cóndor no fue archivada cuando finalizaron las dictaduras de Argentina y Brasil, sino que continuó vigente hasta finales de la década de los 80.

17 junio. La Cámara de diputados de Brasil aprueba crear un otra comisión para investigar la muerte del ex presidente Juscelino Kubitschek en 1976.

8 julio. Miles de personas se manifiestan contra la violencia en Sao Paulo. La manifestación estaba organizada por más de 250 instituciones. Brasil es uno de los países más violentos del mundo, con un índice de 25 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

19 agosto. La justicia condena a 16 y18 años de prisión a dos agentes de la policía acusados de la muerte de 20 campesinos sin tierra el agosto de 1995 en el estado de Amazonia,

20 agosto. La economía de Brasil crece a buen ritmo merced al aumento de trabajo y el gran consumo interno. Durante el primer trimestre del año, el producto interior bruto (PIB) ha aumentado en un 3,8%.

1 octubre. Las municipales modifican el mapa político, al registrarse un fuerte crecimiento de la izquierda. El aumento de la oposición, liderada por el Partido de los Trabajadores (PT), superó las expectativas, al ganar en 4 de las 14 capitales y con la posibilidad de optar a la victoria en la segunda vuelta en 10 de estas, entre ellas Sao Paulo.

29 octubre. En la segunda vuelta de las elecciones se confirma la victoria del PT en la mayoría de las capitales. Una de las grandes sorpresas fue el triunfo de la sexóloga Marta Suplicy (PT) en Sao Paulo, una ciudad tradicionalmente de derechas.


 


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