Anuario 2001
Siria
"El núcleo duro del régimen sirio frena la apertura política iniciada por Bashar"
Isabel González

La apertura política anunciada por Bashar el Asad tras la muerte de su padre, Hafez el Asad, a mediados de julio del año 2000, no ha prosperado durante el año y medio que lleva al mando del Gobierno, debido, entre otras razones, a la presión ejercida por destacados miembros de la "vieja guardia" de su padre y al firme control que tiene sobre los principales órganos políticos y económicos el partido gobernante Baaz.

Las promesas que Bashar realizó antes de tomar posesión de su cargo, con las que se proponía modernizar y democratizar el país, para acabar con la sensación de miedo con la que ha vivido la sociedad siria durante las tres décadas que Hafez dirigió el país con mano de hierro, se quedan en meras cuestiones anecdóticas o de imagen, ya que no van acompañadas de verdaderos cambios estructurales.

No obstante, la concesión de un cierto margen de maniobra a la oposición y a los medios de comunicación permitió la creación, a principios de año, de foros de debate público a través de los cuales la sociedad podía expresar tímidamente sus críticas al Gobierno, algo insólito hasta el momento.

Aunque inicialmente estos foros de debate cuentan con la aprobación del presidente sirio, Bashar el Asad, son sofocados rápidamente por el núcleo duro del Partido Socialista Árabe, Baaz, el sector más influyente y a la vez más reticente a cualquier transformación aperturista en el país.

Los argumentos de todopoderoso Baaz contra las peticiones de intelectuales y personalidades, tanto del país como del exterior, para aumentar la libertad individual, levantar el estado de excepción vigente desde 1963 o convocar elecciones libres, es que estas peticiones están orquestadas por intereses extranjeros que pretenden acabar con la integridad de la república.

La aniquilación, por parte del Baaz, de cualquier posible agente desestabilizador del régimen va más allá de la imposición del silencio, ya que la detención y secuestro de personas críticas con el sistema constituye una realidad más que presente en el día a día. Un ejemplo de ello es el secuestro el 21 de junio del periodista Nizar Nayuf, por parte de los servicios secretos, cuando tenía previsto dar una conferencia sobre la implicación de las fuerzas de seguridad del Estado en las flagrantes violaciones de los derechos humanos en Siria y en el exterior.

Las circunstancias de la detención del director del diario “Sawt al-Democratiya (La voz de la democracia)” pusieron en evidencia la autonomía con la que actúan los cuerpos de inteligencia respecto al poder político, pues todo apunta a que la desaparición de Nayuf no respondiera a una orden directa del presidente sirio, sino más bien a una decisión de los altos mandos de los servicios secretos.

Aceleradas reformas económicas

A diferencia de las reformas políticas, que han quedado en simples actos de fe, las reformas económicas sí han tenido una mayor repercusión en el país.

Después de más de tres décadas de control estatal de la economía, Siria ha comenzado a salir del aislamiento de Occidente en el que se mantuvo durante el mandato de Hafez el Asad, dando luz verde a la creación de bancos privados con participación de particulares sirios, inversores extranjeros (que podrán poseer hasta el 49% de los bancos de nueva creación o privatizados por el sector público del país) o el mismo Estado sirio; al establecimiento de un mercado de valores en el país; y al reajuste menos artificial del tipo de cambio con respecto al dólar.

Además, con el objetivo de buscar inversiones que le ayuden a sacar adelante su proceso de transformación económica, Bashar el Asad, el hijo del "León de Damasco", se abre al extranjero, especialmente a Europa, realizando viajes a Francia y Alemania. En ambos, el presidente sirio es recibido con gran hostilidad por parte de las organizaciones sionistas debido a las polémicas declaraciones que Bashar realizó durante la visita del Papa, Juan Pablo II, a Damasco en el mes de mayo. Asad acusó entonces a Israel de intentar acabar con los principios de todas las religiones y a los israelíes de ser igual de racistas que los nazis.

En Francia, es incluso el alcalde de París, Bertrand Delanoë quien se muestra reticente a recibir a Bashar, igual que la mayoría de ediles franceses, que intentan boicotear la recepción oficial de Bashar en el Ayuntamiento de París.

Dos gobiernos en año y medio

Para agilizar las reformas económicas en el país, Bashar el Asad encarga en diciembre de 2001 al primer ministro, Mohamed Mustafa Miro, la formación de un Gobierno con "sangre nueva" que reestructure la esclerosis burocrática que reina en el país, que mejore la eficacia de los servicios del Estado y que haga resurgir la economía del país.

Este será el segundo Gobierno de Bashar el Asad desde su acceso a la presidencia en julio de 2000. Antes, incluso de tomar posesión de su cargo, Bashar adelantó que daría prioridad a las reformas económicas sobre las políticas para sacar al país de la crisis que sufre y para acabar con una de sus mayores lacras: la corrupción.

La tarea de "limpiar" la Administración e impulsar la economía del país recayó sobre Miro. A pesar de la buena predisposición del primer ministro y de que este cuente con una imagen pública impecable, éste se topa con serios problemas a la hora de introducir cambios en el Gobierno.

Tanto en el primer Gobierno como en el segundo, Mustafa Miro hizo amplios cambios, la mayoría de ellos en carteras relacionadas con la economía, pero se mantienen inalterados los principales puestos políticos, que continúan en manos de la vieja guardia que Bashar heredó del Gobierno de su padre. Así, los ministros de Defensa, Mustafa Tlass; de Asuntos Exteriores, Faruk Chara; e Información, Adnan Umran, conservan sus puestos, igual que el vicepresidente del país Abdel Halim Jadam, cuyo cargo ni tan siquiera depende del Ejecutivo.

Aumenta la tensión entre Israel y Siria

En política exterior, la máxima prioridad de Siria continúa siendo conseguir la devolución de los Altos del Golán, ocupados por Israel en la Guerra de los Seis Días en 1967, y anexionado al Estado judío en 1981 mediante la Ley del Golán. La devolución de la altiplanicie es la condición previa que pone Siria para desbloquear las negociaciones con Israel, congeladas desde enero de 2000.

Partidario de una solución "global" del problema de Oriente Próximo, el presidente sirio se manifiesta a favor de que se apliquen las resoluciones internacionales y los principios en los que se basó la Conferencia de Paz de Madrid en 1991, especialmente el principio de "paz por territorios".

En cambio, para el Estado judío la devolución de los Altos del Golán debe ser negociada con Siria en el marco de la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En cuanto a las relaciones entre ambos países, éstas han vivido momentos de verdadera tensión en el último año, sobre todo a raíz de los ataques de la aviación israelíes en mayo y junio contra estaciones de radar sirias en la región de la Bekaa en represalia por las acciones llevadas a cabo por el grupo chií pro iraní Hezbolá en las Granjas de Chebaa. Las Granjas de Chebaa es un pequeño territorio que el Líbano reclama como propio pero que Israel retiene con el pretexto de que se trata de territorio sirio ocupado en la guerra de 1967.

Israel justifica los ataques contra posiciones sirias, principal árbitro de la política del Líbano, alegando que el Gobierno de Damasco es el responsable de los ataques perpetrados por el grupo fundamentalista Hezbolá al norte de Israel.

El apoyo (tanto logístico como político) que Siria viene dando al grupo chií, desde que en 1982 iniciase su lucha contra la ocupación israelí en el Líbano, permite a Siria, por un lado, ejercer una presión real sobre Israel, y por otro, seguir ejerciendo un enorme poder sobre el país, donde controla un gran número de empresas.

Tras el primer ataque, Siria amenazó con responder "en el momento y lugar oportunos", pero no lo hizo. Quien si respondió al segundo ataque aéreo israelí contra una estación de radar siria fue Hezbolá, que lanzó una oleada de misiles contra una base israelí en Chebaa, lo que desató las dudas en Israel sobre si a partir de entonces el grupo guerrillero haría de portavoz militar de Damasco.

En el Líbano, los ataques israelíes suscitaron diferentes reacciones en el presidente y el primer ministro del Gobierno.

Tras los ataques, el presidente de la república, Emile Lahoud, advirtió al Estado judío, con gran indignación, que cualquier ataque contra las fuerzas sirias en el Líbano o fuera de él sería considerado una agresión contra el propio Líbano, lo que les daría derecho a una respuesta militar contra Israel.

Menos prosirio y más cauto se mostró el primer ministro libanés, Rafiq Hariri, a quien incomodan enormemente los ataques de Hezbolá por temor a que una escalada de la violencia desbarajuste sus planes económicos para remendar la economía del país.

Repliegue tropas sirias en el Líbano

Independientemente del grado de responsabilidad de Siria en los ataques de la guerrilla chií contra el norte de Israel, lo que perseguía Israel con esos ataques era calentar aún más el clima de crispación que comienza a cristalizar en el Líbano sobre la presencia siria en la región tras la retirada hace casi un año de las tropas israelíes, después de 22 años de ocupación.

En torno a esta cuestión, cada vez son más las voces que reclaman el redespliegue de las tropas sirias del Líbano, acantonadas en el país desde hace 25 años (1976), y un nuevo marco en las relaciones entre ambos países. Incluso sectores tradicionalmente aliados a Siria se han sumado a las protestas encabezadas por los cristianos maronitas contra la continuidad de 30.000 efectivos sirios en el Líbano.

A fin de rebajar la tensión, Bashar el Asad, el 20 de junio, ordena la retirada de parte de las tropas sirias de algunas zonas de Beirut y el Monte Líbano, reduciendo el número de soldados de 30.000 a 20.000. La retirada de únicamente 10.000 soldados deja patente que se trata más de una operación de “maquillaje” y no de un compromiso real a abandonar definitivamente el Líbano. De hecho, Bashar mantiene sus tropas en tres zonas estratégicas del país; una, el área de Ramleet al-Baida, donde se custodian las instalaciones de inteligencia de Damasco; dos, en los campos de refugiados de las afueras de Beirut ; y tres, en la base de la colina del Monte Verde, ubicada en un cruce estratégico de la autopista que une Damasco y Beirut.











Cronologia año  2001
31 de enero: Los gobiernos de Siria e Irak firman un acuerdo de libre comercio por el que se eliminan las aduanas y las limitaciones administrativas para las transacciones entre ambos países. El acuerdo se produce tan sólo una semana después de que Bagdad firmase un acuerdo similar a éste con el Gobierno de Egipto. A pesar de que Siria e Irak han estado enfrentados durante dos décadas, desde que Damasco diera su apoyo a Teherán en la guerra entre Irán e Irak entre 1980 y 1988, el acercamiento comercial entre ambos países se inició en 1997. No obstante, el acuerdo alcanzado hoy supone un nuevo paso para conseguir la creación de un mercado común árabe.

17 de febrero: Siria vuelve a autorizar los ataques de la guerrilla chií libanesa proiraní Hezbolá en el sur del Líbano contra Israel tras la presión ejercida primero por el ministro iraní de inteligencia, Ali Yusení, que hace un mes y medio exigió a Bashar que levantara las restricciones que había impuesto al grupo islámico Hezbolá; y segundo, por el ministro iraní de Petróleo, Biján Nandar Zangané, que amenaza a Damasco con una subida del precio del petróleo.

29 de marzo: El Parlamento sirio inicia la reforma económica del régimen con la liberalización del sistema bancario, después de que el pasado 2 de diciembre, se aprobase una ley que permitía la creación de bancos privados y el establecimiento de un mercado de valores en el país. La ley contempla que socios extranjeros puedan poseer hasta el 49% de los bancos de nueva creación o privatizados por el sector público del país. Con esta medida legislativa, se acaba con 40 años de monopolio gubernamental.

28 de marzo: En la cumbre que la Liga Árabe celebra en Amán, Siria reconoce, tras 8 años negándose a hacerlo, la Autoridad Nacional Palestina que preside Yasir Arafat en los territorios autónomos de Gaza y Cisjordania.

16 de abril: Israel ataca una estación de radar en la localidad de Dhar al Baydar, en el sur del Líbano. El Gobierno de Israel justifica el ataque contra una posición siria alegando que el Gobierno de Damasco es el responsable de los ataques que lanza el grupo fundamentalista Hezbolá al norte de Israel.

17 de abril: El Gobierno de Damasco pone en alerta máxima a sus 35.000 efectivos desplegados en el Líbano desde el 1976.

6 de mayo: El Papa, Juan Pablo II, exige a Israel en Siria, donde se encuentra de visita, que cumpla la legalidad y abandone los territorios ocupados.

20 de junio: El presidente sirio, Bashar el Asad, ordena la retirada de parte de las tropas sirias de algunas zonas de Beirut y el Monte Líbano, reduciendo el número de soldados de 30.000 a 20.000 para rebajar la tensión que se vive en el Líbano por la presencia de tropas sirias, acantonadas en el país desde hace 25 años.

21 de junio: Los servicios secretos sirios secuestran al periodista Nizar Nayuf, cuando tenía previsto dar una rueda de prensa sobre presuntos crímenes del Estado en su país. El periodista del diario "La voz de la democracia" se encontraba en libertad vigilada, con la condición de no implicarse en una actividad política, desde que saliera de la cárcel el 6 de mayo.

27de junio: Bashar el Asad es recibido con hostilidad en Paris por la comunidad judía francesa, y por el propio alcalde de París, Bertrand Delanoë, tras las polémicas declaraciones que Bashar realizó durante la visita del Papa a Damasco hace aproximadamente un mes.

2 de julio: Después de un paréntesis de tres meses, el grupo chií libanes Hezbolá lanza un ataque contra Israel. Como respuesta, la Fuerza Aérea israelí ataca una estación de radar siria en el valle de la Bekaa. Éste es el segundo ataque que Israel lanza contra posiciones sirias en lo que va de año.

9 de diciembre: El presidente de Siria, Bachar el Asad, encarga al primer ministro, Mohamed Mustafa Miro, que forme un Gobierno con "sangre nueva" para agilizar las reformas económicas en el país. Este será el segundo Gobierno de Bachar desde su acceso a la presidencia.

 


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