Anuario 2000
Uruguay
"Uruguay encuentra una solución al problema de los desaparecidos durante la dictadura"
Mireia Coma

Uruguay cierra el año con la satisfacción de haber encontrado, por primera vez en su historia, una solución al tema de los desaparecidos durante la dictadura militar (1973-1985), periodo conocido como El proceso. Tal y como ya enunció en su discurso de investidura, el presidente “colorado” Jorge Batlle trabajó incansablemente por conseguir acuerdos que aseguraran la armonía de los uruguayos y sellasen para siempre la paz entre ellos. El primer paso que hizo Batlle respecto a este tema fue formar una Comisión por la Paz, encargada de recoger todas las denuncias sobre desaparecidos e investigar uno por uno los casos presentados.
A la hora de crear esta comisión, Batlle trabajó conjuntamente con la coalición de izquierdas Frente Amplio-Encuentro Progresista (FA-EP), liderada por Tabaré Vázquez. Este hecho reflejaba la voluntad de Batlle de establecer nuevas relaciones con la oposición, que durante quince años había sido arrinconada por el Gobierno –pese a que Batlle no concedió al FA-EP participación en el Gobierno, por primera vez desde la recuperación de la democracia en 1985, oposición y Gobierno establecieron unas reglas de juego que se presentaron como las más abiertas en los últimos 15 años.

La Comisión, que empezó a hacer las gestiones pertinentes a principios del mes de septiembre, estuvo constituida por seis personas: Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo; Carlos Ramela, asesor presidencial de Jorge Batlle; Gonzalo Fernández, emisario de Tabaré Vázquez; Claudio William, ex vicepresidente del Consejo Directivo Central (CODICEN); Luis Pérez Aguirre, persona de confianza de la agrupación Familiares Desaparecidos; y José D’Elía, presidente honorario de la agrupación sindical Convención Nacional y Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT-CNT). De esta manera, Batlle no quería buscar a los culpables de las desapariciones, sino cumplir el artículo cuatro de la ley “de Caducidad”, la cual habilita la investigación administrativa de las desapariciones.

De todos modos, aquí no se acababa la voluntad de esclarecimiento de Batlle sobre este tema, porque una vez se hubieran investigado los casos presentados en la comisión, aproximadamente a finales de año, este tenía previsto anunciar otras soluciones, como por ejemplo la posibilidad de llegar a un acuerdo con la FA-EP para crear una ley que declarara muertos a los desaparecidos, compensar a los familiares afectados y, como jefe de las Fuerzas Armadas (FFAA), asumir la responsabilidad de todos los desaparecidos. Este último punto fue el más polémico, puesto que las Fuerzas Armadas se negaban a pedir perdón por todas las atrocidades cometidas durante la dictadura militar porque creían que a quien atañía hacerlo era al presidente del Gobierno, puesto que, según las FF.AA., actuaron de acuerdo a una decisión política. Estas declaraciones, pronunciadas por los comandantes en jefe del Ejército y de la Armada Nacional, Luis Geymonat y Francisco Pazoz, respectivamente, y apoyadas por el propio ministro de Defensa, el batllista Luis Brezo, crearon un clima de inestabilidad –al cual se le tiene que sumar las pegas y reticencias que recibía Batlle de un sector de su propio partido, el Foro Batllista, liderado por el ex presidente Julio María Sanguinetti–. Al punto culminante se llegó cuando el jefe del Estado Mayor Conjunto (Esmaco) fue detenido y retirado de su cargo por haber declarado en el semanario Búsqueda que las Fuerzas Armadas tendrían que volver a enfrentarse contra la izquierda.

Con esta detención, decidida por el Gobierno, Batlle dejó claro que no permitiría que nadie se interpusiera ante su voluntad de sellar definitivamente el tema de los desaparecidos. Paralelamente a la creación de la Comisión por la Paz, y a todos estos acercamientos y malentendidos con las Fuerzas Armadas, Batlle también hizo grandes adelantos para encontrar a los niños desaparecidos durante la dictadura militar. En este sentido, tras varias investigaciones personales, Batlle consiguió encontrar en la nieta del poeta argentino Juan Gelman –que reside en Uruguay desde hace muchos años–.

En reiteradas ocasiones, Gelman había pedido ayuda al ex presidente Julio María Sanguinetti, pero éste siempre le había respondido que durante la dictadura militar en Uruguay no había habido casos de niños secuestrados, a diferencia de lo que había ocurrido, por ejemplo, en Argentina. De manera que el ex presidente no movió nunca un dedo para encontrar a la nieta del poeta y no fue hasta la entrada en Gobierno de Batlle que Gelman pudo ver hecho realidad su sueño.

Pero Batlle no se limitó a investigar el caso de la nieta de su amigo Juan Gelman, sino que también hizo grandes esfuerzos para encontrar a Simón Riquelo, hijo de la uruguaya Sara Méndez; los hermanos Beatriz y Fernando Hernández Hobbas, secuestrados en Buenos Aires cuando tenían 17 y 16 años, respectivamente; y a la maestra Elena Quinteros, quizás el caso más problemático para Uruguay porque su secuestro, en 1976, por las Fuerzas de Seguridad en los Jardines de la Embajada de Venezuela provocó la ruptura de las relaciones ente ambos países hasta el regreso democrático en 1985.

Sin el menor asomo de duda, Batlle será recordado por todos los uruguayos como el primer presidente, que, tras 15 años del restablecimiento de la democracia, se reunió con los familiares de desaparecidos –sus antecesores Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) y Luis Alberto Lacalle (1990-1995) siempre se habían negado– y buscó una fórmula de consenso para cerrar las heridas del pasado y conseguir la paz definitiva entre todos los uruguayos.



Elecciones municipales

Las elecciones municipales, celebradas el pasado 14 de mayo, volvieron a demostrar que la izquierda poco a poco se va constituyendo como fuerza mayoritaria en Uruguay. La coalición Frente Amplio-Encuentro Progresista (FA-EP) obtuvo el 38’7% de los votos en todo el país; mientras el Partido Colorado se ubicó en la segunda posición, con el 31%; y el Partido Nacional, pese a que ganó en la mayoría de los departamentos y se recuperó de los desastrosos resultados de las elecciones presidenciales de octubre de 19999, quedó como tercera fuerza política con el 27’3%.

El hecho más destacable de estas elecciones fue el triunfo del FA-EP en el departamento de Montevideo, donde se concentra la mayor parte de la población de Uruguay, al obtener el 57% de los votos. Con este resultado, la coalición de izquierdas consiguió mantener su liderazgo en el capitolio uruguayo, en sus manos desde 1989, y demostró que en cada elección superaba sus resultados, puesto que hace diez años consiguió el 35% y en 1994 el 45%.

De esta manera, si el FA-EP continúa en la misma línea, de cara a las próximas elecciones presidenciales tiene muchas expectativas de poder ganarlas, puesto que si el pasado mes de noviembre el Partido Colorado no hubiera conseguido, en la segunda vuelta, el apoyo del Partido Nacional, Uruguay habría tenido por primera vez en su historia un presidente de izquierda. Se debe tener presente que en la primera vuelta, el candidato del FA-EP, Tabaré Vázquez, obtuvo el 38’4% y el colorado Jorge Batlle, el 31’1%. Como que el nuevo sistema electoral, implantado en 1996, obliga a realizar una segunda vuelta si ningún partido obtiene el 50%; los colorados, viendo que podían perder las elecciones presidenciales, pidieron al Partido Nacional, que se había quedado fuera de la segunda vuelta al quedar terceros con el 21’3% de los votos, su apoyo para vencer a la izquierda. De esta manera, con el apoyo de los blancos, el Partido Colorado pudo ganar la presidencia de la República.



Malos resultados económicos

En el ámbito económico, pese a las medidas aplicadas, el Gobierno de Batlle no pudo conseguir sus objetivos: el PIB no llegó al 3% deseado, el paro aumentó en un 13’7% –cifra similar a la obtenida en 1996, cuando Uruguay se vio fuertemente afectado por la crisis económica por la que estaba pasando Brasil– y tampoco pudo reducir un déficit fiscal que a principios de año estaba alrededor de los 700 millones de dólares. A este problema, hay que sumarle la fuerte dependencia de Uruguay respecto sus vecinos, Brasil y Argentina –entre ambos compran el 50% de las exportaciones uruguayas–. Por lo tanto, el Gobierno de Jorge Batlle se encontró en una difícil situación que no sólo vio cómo sus medidas para llevar por buen camino la economía de Uruguay fracasaban, sino que constantemente tuvo que estar pendiente de la economía de sus vecinos, puesto que una nueva devaluación en Brasil –como el año pasado– o la imposibilidad de la economía argentina de salir de la recesión y reconducir su crecimiento, podrían implicar para Uruguay dos importantes obstáculos para encarar su desarrollo.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)



Cronologia año  2000
17 de enero. El presidente Jorge Batlle no concede al partido de izquierda Encuentro Progresista, liderado por Tabaré Vázquez, participación en el Gobierno, pero por primera vez desde la recuperación institucional de 1985, oposición y Gobierno establecen reglas de juego que se presentan como las más abiertas de los últimos 15 años. Batlle y Vázquez nombrarán a dos representantes, que mantendrán vínculos permanentes, a través de los cuales el Gobierno informará a la izquierda sobre las iniciativas parlamentarias antes de que estas lleguen al Palacio Legislativo.

7 de febrero. El Partido Nacional acepta ocupar cinco ministerios, pero dos de sus sectores, el Movimiento Nacional de Rocha (MNR) y Nueva Fuerza Nacional (NFN), se oponen. De esta manera, el sector mayoritario dentro del Partido Nacional, el Herrerismo, ocupará cuatro carteras (Industria, Vivienda, Educación y Cultura y Deportes) y el diputado Álvaro Alonso, de Desafío Nacional, la de Trabajo, si el MNR y el NFN mantienen su actitud de no integrar ningún ministerio del Gobierno.

8 de febrero. El MNR, que en un principio se oponía a ocupar ningún ministerio del Gobierno, finalmente decide formar parte del acuerdo ministerial entre el Partido Colorado y el Partido Nacional. Por este motivo, Sergio Abreu asumirá la cartera de Industria.

27 de marzo. Empiezan las primeras negociaciones para resolver el tema de los desaparecidos. Batlle y el líder de la oposición, Tabaré Vázquez, se reúnen para plantear soluciones a este tema. En este sentido, el presidente de la República ha propuesto a la oposición tres vías: una ley que declare la muerte de las víctimas, el reconocimiento oficial de los hechos y la indemnización a las personas afectadas. Además, Batlle también quiere crear una comisión, con el nombre de Comisión por la paz, que se ocupe de trabajar sobre este tema.

5 de abril. Las Fuerzas Armadas apoyan que el presidente asuma la responsabilidad en aras del Estado por la desaparición de personas durante la dictadura militar (1973-1985). Pero a la vez afirman que, desde el año 1971, las Fuerzas Armadas actuaron en la lucha contra el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) como consecuencia de una decisión política, y por lo tanto, es el Estado quien tiene que responsabilizarse de los hechos.

6 de abril. Jorge Batlle ordena arrestar al general Manuel Fernández por declarar que las Fuerzas Armadas tendrán que volver a enfrentarse contra la izquierda. Este hecho significa una señal de firmeza contra aquellos que pongan obstáculos a la voluntad del presidente de solucionar el tema de los desaparecidos.

14 de abril. Durante el acto de conmemoración del Día de los Caídos en Defensa de las Instituciones Democráticas, el comandante del Ejército, Luis Geymonat, afirma que los militares no tienen que pedir perdón por las acciones llevadas a cabo durante la dictadura militar.

15 de mayo. La recuperación del Partido Nacional, que ganó en 13 departamentos; el triunfo del Partido Colorado en el departamento de Canelones; y la abrumadora victoria del Encuentro Progresista en Montevideo, que le permitió mantenerse como la fuerza más votada del país, son los datos más relevantes de las primeras elecciones municipales separadas de las nacionales.

6 de junio. El presidente de la República confirma que la mujer sometida a exámenes de ADN es la nieta del escritor argentino Juan Gelman.

25 de julio. Batlle consigue crear la Comisión por la Paz. Esta comisión será la encargada de trabajar durante dos meses para intentar buscar el máximo de información sobre las personas desaparecidas y poder, de esta manera, localizar los lugares donde se encuentran.


 


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