Anuario 2000
Venezuela
"Chávez vuelve a arrasar en Venezuela pese a las acusaciones de corrupción"
Tomás Giménez

El primer año en el poder de Hugo Chávez (investido el 2 de febrero de 1999) estuvo marcado, hasta principios del año 2000, por una serie de reformas políticas aprobadas por un amplia mayoría de los venezolanos y que tuvieron su culminación en el referéndum del 15 de diciembre de 1999 (70% de “sí”) que ratificó la nueva Constitución de la República de Venezuela. Esta Constitución, elaborada a marchas forzadas por los 119 diputados de la Asamblea Constituyente compuesta en un 90% por fieles al jefe de Estado, ha desterrado definitivamente a los dos partidos tradicionles que se han ido alternando en el poder durante la segunda mitad de siglo, la Acción Democrática (socialdemócratas) y el COPEI (democristianos), cerrándoles todo el espacio político.
En esta nueva Constitución, de inspiración marxista según los adversarios del lugarteniente-coronel golpista (Hugo Chávez intentó un golpe de Estado en 1992), se reconoce por primera vez el derecho a la salud, a la educación y al trabajo, que deben ser garantizados desde entonces por el Estado. Los propios indios (1% de la población) no han sido olvidados: un artículo les atorga amplías competencias sobre sus territorios ancestrales (56% de la superficie del país), en perjuicio de ciertos militares. Pero sobre todo, los nuevos textos han reforzado los poderes presidenciales (la duración del mandato del jefe de Estado ha pasado de cuatro a seis años, renovable una sola vez), y han dado al jefe del ejecutivo el poder de disolver el Parlamento, formado ahora por una cámara única. Finalmente, en la Constitución se fijó el 28 de mayo del año 2000 como fecha para la celebración de las nuevas elecciones generales, presentándose, inmediatamente después, Hugo Chávez como candidato a su propia sucesión.

El fin del idilio

El presidente venezolano llega, a principios de año, al final del idilio que mantenía con alguno de sus apoyos fundamentales. Al año de ocupar la jefatura del Estado afronta las primeras dificultades serias de su gobierno con una pugna abierta entre dos sectores de su régimen que supuso un contínuo vaivén de acusaciones de corrupción y nepotismo entre personajes muy cercanos al presidente. Militares relevantes que fundaron con Chávez en 1982 el Movimiento Revolucionario Bolivariano, denuncian a principios de marzo al que es el político más destacado del país después del presidente: Luis Miquilena, un izquierdista octogenario que presidió un confusó comité de 21 miembros que actuó de minicongreso desde la aprobación de la Constitución (diciembre de 1998) hasta los comicios generales de mayo de 1999, sexta cita electoral con las urnas en año y medio. Además al antiguo paracaidista se le acusa de haber colocado demasiados militares en puestos destacados del Gobierno, desatando críticas que llegan hasta su propia coalición, el Polo Patriótico. Blindado contra todo desgaste, con una popularidad siempre superior al 60% pese a las pifias atribuidas por la oposición y algunos de los “suyos” a sus casi dos años de mandato, Chávez asiste, sin embargo, a un grave resquebrajamiento de la coalición que le llevó al poder, con la escisión del PTT (Una Patria para Todos) que decide cabalgar solo. A finales de marzo Chávez parece haber perdido ligeramente el control de la situación y a los problemas en el seno de su partido se suma el alzamiento de sus propios compañeros de armas, lanzándose uno de ellos, el ex lugarteniente-coronel Arias Cárdenas, a la carrera hacia la presidencia.

Arias Cárdenas, de 49 años y gobernador del estado petrolero del Zulia (el más rico del país), fue uno de los comandantes e ideólogos del fallido “cuartelazo” del 4 de febrero de 1992, liderado por Chávez, contra el gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez. Con duras críticas a Chávez, a quien acusa de demagogo, incompetente, autoritario y tolerante con la corrupción, Cárdenas emerge desde entonces como un adversario peligroso, por su moderación, su voluntad de gobernar en el centro, de enfriar las relaciones con la Cuba de Castro y de mejorarlas con Estados Unidos.

El efecto Cárdenas hace que la popularidad de Chávez descienda entre 10 y 15 puntos, según las empresas de sondeos. La campaña electoral de aquella primavera del 2000 se abre con dos candidatos de ideas muy diferentes; Chávez, favorable al intervencionismo estatal; Cárdenas favorable a una disminución del peso del Estado y a fomentar la iniciativa privada. El uno favorable a mantener buenas relaciones con Cuba, el otro favorable a mentener buenas relaciones con Estados Unidos.

Nueva victoria de Chávez

Los comicios fijados en principio para el 28 de mayo fueron aplazados en el último momento al 30 de julio a causa de graves deficencias técnicas que podrían haber conducido a un escrutinio falso. La suspensión fue aplaudida como inevitable por la mayoría de venezolanos y duramente criticada por la oposición de Cárdenas, que culpó a Chávez de haber protagonizado un “rídiculo planetario”. Entre críticas, acusaciones y amenazas de boicot se llega al 30 de julio, que encumbra, de nuevo, a Chávez a lo más alto con una victoria aplastante. Con su sexta victoria electoral consecutiva, el teniente-coronel arrasa en las presidenciales con una ventaja de más de 20 puntos (59% contra 38%) sobre su adversario y antiguo compañero de armas. Exultante tras su victoria y con su uniforme verde aceituna de oficial paracaidista, Chávez anuncia medidas de impacto para su segundo mandato presidencial y pide a los empresarios e Iglesia católica que se unan a su proyecto para transformar Venezuela.

Una economía en recesión

Es en el plano económico donde el balance de Chávez parece haber sido más negativo. La economía venezolana, atemorizada por el tremendista discurso del comandante, registró en el año 2000 la peor contracción de la decada: el producto interior bruto (PIB) cayó 7,2 puntos, a pesar del impulso del petróleo (el precio del barril de bruto se cuadruplicó en nueve meses) lo que supuso 6.000 millones de dólares suplementarios a las arcas del Estado. El oro negro es el principal producto de exportación de Venezuela y genera más del 70% de sus ingresos presupuestarios. Pero la realidad es que el consumo se vino abajo, la recesión cerró más de 1.000 empresas e industrias de los sectores de la construcción, manufacturero, textil y petrolero, y más de 600.000 personas perdieron su trabajo. Todo ello provocó que las ventas en el sector servicios cayesen un 17,3% durante el primer semestre de este año, según un informe de la Cámara de Comercio. El paro oscila, según distintas fuentes, entre el 14% y el 20% pero la economía informal emplea al grueso de la población. La política intervencionista de Chávez ha disparado, a su vez, el gasto público, que se ha incrementado en más del 50%.

Paradójicamente el jefe de Estado del “país del oro negro” mantiene tensas relaciones con sus dos principales clientes: Estados Unidos y Colombia. Con el primero por estrechar la mano a sus principales enemigos y con el segundo por haber manifestado su apoyo a la guerrilla.


Chávez lidera la cumbre de la OPEP en Caracas

La gira del presidente venezolano, Hugo Chávez, por los países integrantes de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) a mediados de agosto, llevó al presidente venezolano a visitar el Irán de Mohamed Jatamí, el Irak de Sadam Husein, la Libia de Muammar el Gadaffi y, por último, la Argelia de Abdelaziz Buteflika. El motivo principal de la “gira” fue la organización de la segunda cumbre de jefes de Estado de la OPEP, que tuvo lugar en Caracas los días 27 y 28 de septiembre, y en la que Chávez aprovechó para jugar un importante papel y alzarse como uno de los líderes más influyentes de dicha organización. Desde Washington se observó con cautela las posibles consecuencias de dicha cumbre y del reforzamiento de las relaciones políticas entre países con un evidente peso político y unidos por un claro y nítido alejamiento de Estados Unidos. La fuerte subida del barril de petróleo en el mercado internacional marcó la cumbre de septiembre. Por su parte Chávez insistió en la “justicia” del mantenimiento de los precios, aquellos días alrededor de 30 dólares por barril, por cuanto son un buen sistema de redistribución de la riqueza mundial, obligando a los países más desarrollados, que son a su vez los mayores consumidores de petróleo, a pagar a los menos ricos, los productores, un alto precio que permita potenciar el crecimiento de los menos desarrollados.

Chávez: símbolo de la resistencia ante Estados Unidos

Parece que el presidente de Venezuela pretende convertirse en un símbolo pujante de la resistencia de la influencia de Estados Unidos en América Latina. Después de su abrumadora victoria de hace dos años, el antiguo paracaidista se ha erigido en uno de los portavoces de los países en desarrollo, plantando cara al gobierno de Clinton en no pocas ocasiones. No en vano, a principios de agosto Chávez desafiaba las sanciones impuestas a Irak tras la guerra del Golfo y se convertía en el primer jefe de Estado elegido democráticamente que se encontraba con Sadam Husein. Pocos días después, el teniente-coronel, recibía a Castro por quinta vez desde que está en el poder y llegaban a un acuerdo integral de cooperación que permitirá a Cuba comprar crudo venezolano con facilidades de pago. Maniobra que no resultó nada grata a Washington, que no dudó en asegurar que el convenio “es una excusa de Chávez para regalar petróleo a su amigo Castro”. A los numerosos roces diplómaticos hay que unir el apoyo que Chávez ha brindado en repetidas ocasiones a los rebeldes marxistas de la vecina Colombia, agravado por el hecho de que Estados Unidos invertirá 1.700 millones de dólares en el país, que tienen como punto de mira la guerrilla y sus plantaciones. Pese a los roces diplomáticos tanto Washington como Caracas están interesados en mentener buenas relaciones, sobre todo Venezuela, tercer exportador mundial de petróleo, ya que Estados Unidos es de largo su principal cliente en el extranjero.


Cronologia año  2000
21 de febrero. Chávez visita Madrid en medio de denuncias contra su gobierno. Tres jefes que le acompañaron en los dos “cuartelazos” de 1992 le acusan de consentir la corrupción y el tráfico de influencias en su gobierno.

11 de marzo. El ex militar golpista, Arias Cárdenas, se proclama adversario del régimen de Chávez y se presenta como candidato a presidencial para los comicios del 28 de mayo.

17 de marzo. Chávez asiste a un grave resquebrajamiento de su coalición, Polo Patriótico, tambaleante en la pugna por las candidaturas a los comicios de mayo.

15 de abril. La crisis económica unida a las contínuas acusaciones de corrupción hacen que la popularidad de Chávez caiga en picado.

26 de mayo. El Tribunal Supremo de Venezuela suspende las elecciones debido a un desbarajuste informático; decisión muy criticada por la oposición que acusa a Chávez de “ridículo planetario”.

24 de junio. La Comisión Legislativa Nacional (CLN) anuncia que celebrará las presidenciales el 30 de julio.

28 de julio. Los militares venezolanos podrán votar en las presidenciales del próximo día 30 por primera vez en casi 50 años.

30 de julio. Chávez arrasa en Venezuela por sexta vez. El ex teniente coronel gana de nuevo las elecciones presidenciales con una ventaja de más de 20 puntos (59% contra 38%) sobre su adversario y antiguo compañero de armas, el también ex teniente coronel Francisco Arias. Chávez consiguió además 99 de los 165 escaños de la Asamblea Nacional.

11 de agosto. Hugo Chávez rompre el aislamiento impuesto al régimen iraquí tras la guerra del Golfo, al iniciar una visita oficial destinada a mejorar las relaciones mútuas e invitar a los dirigintes iraquíes a la cumbre de la OPEP prevista en Caracas para el 27 de septiembre.

31 de octubre. Castro y Chávez firman un acuerdo que permitirá a Cuba comprar crudo venezolano con facilidades de pago.


 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies