Anuario 1999
Alemania
"Kohl se ve envuelto en numerosos escándalos durante el primer y problemático año del presidente Schroeder"
Isidor Torres

Desde el 17 de noviembre, cuando se supo que el traficante de armas Karlheinz Schreiber había entregado un millón de marcos a la CDU, el ex canciller alemán Helmut Kohl vive un calvario personal que le ha hecho perder buena parte de su prestigio, al tiempo que disminuyen las expectativas electorales de los democristianos alemanes.
Esta noticia ha permitido respirar al partido socialdemócrata alemán de Schroeder, que, después de un primer año de legislatura fatídico, ha recuperado sus expectativas de éxito por la caída del partido opositor, la CDU, que arrasó en las elecciones regionales y europeas que se celebraron durante el año 1999.
A pesar de que la coalición roja y verde que gobierna Alemania no guarda un buen recuerdo del primer ejercicio de su legislatura, 1999 auguraba ser un año de éxito para Schroeder y su equipo de gobierno, que había accedido al poder en octubre de 1998. Alemania consiguió concluir el año 1998 con la creación de 350.000 puestos de trabajo, un crecimiento económico del 2’8 por ciento y una inflación casi nula, el 0’3 por ciento a principios del año siguiente.
Asimismo, Alemania empezó 1999 presidiendo el Consejo de la Unión Europea hasta el segundo semestre, cuando el turno pasó a ser de Finlandia. Además, el nuevo equipo de gobierno presentó un abanico muy ambicioso de propuestas entre las que destacaban la ley de extranjería y el recorte en el uso de energía nuclear.
Precisamente fueron estas dos últimas proposiciones las cruces del Gobierno de Schroeder. La ley de extranjería del nuevo Gobierno pretendía normalizar la situación de millones de inmigrantes residentes en Alemania, pero no fue más que un texto inicial ambicioso, rechazado por buena parte de la población y utilizado por la CDU para arrebatar al SPD grandes cantidades de votos. Con la población dividida en manifestaciones a favor y en contra de la ley de extranjería, la CDU barrió al SPD en las elecciones celebradas en el “land” de Hesse. A raíz de esta derrota, el SPD empezó a rectificar la nueva ley hasta aprobarla, tras pactar con los liberales, en mayo de 1999. El decreto aceptado salió totalmente descafeinado y el texto resultó mucho menos ambicioso que el original.
Esta derrota política se unió con la crisis del partido iniciada por uno de sus “hombres fuertes”, Oskar Lafontaine, quien dimitió en marzo del 99 de sus cargos de ministro de Finanzas del Gobierno (sustituido por Hans Eichel el 12 de abril) y de presidente del SPD (cargo que asumió el propio Schroeder). Por si todo esto no fuera suficiente, Los Verdes, decepcionados por no poder acabar con el uso de la energía nuclear (medida muy impopular que enfrentaba Alemania con Francia y el Reino Unido, países que tratan los residuos alemanes), estuvieron a punto de romper su alianza con los socialdemócratas.

La CDU barre
Con este panorama, el 13 de junio la CDU barrió al SPD por dieciocho puntos de diferencia en las elecciones europeas, resultados que se repitieron en las elecciones regionales de Sarre, Turingia, Sajonia y Berlín. En Renania del Norte-Westfalia, donde siempre había ganado el SPD, se necesitó una segunda vuelta para desempatar, pero al final los socialdemócratas pudieron salvar este feudo. Así, cuando el 24 de septiembre de 1999 se cumplía un año de la victoria de Schroeder sobre Kohl, el nuevo canciller se encontraba en el nivel más bajo de popularidad desde su elección como presidente.
Además del poco éxito de los proyectos impulsados por Schroeder, Alemania tampoco consiguió imponer su presidencia en el seno de la Unión Europea. Su principal objetivo, reorganizar la aportación de los Estados al presupuesto comunitario no acabó como deseaba. Gerard Schroeder había manifestado que Alemania tenía la intención de rebajar sus aportaciones económicas a la Unión Europea (son el 60% del presupuesto) para no cargar con buena parte del coste de la ampliación de la Unión hacia el Este. Pero las reuniones cumbre celebradas en Berlín aplazaron para otra ocasión este deseo alemán de pagar menos. La agenda 2000 se cerró con Alemania como protagonista por haber sido el país que más presupuesto cedió y no como el que más ganó.
Pero no todo fueron decepciones en este primer año de legislatura. El pacto con los Verdes permitió a los socialdemócratas alemanes controlar el Bundestag (Càmara Alta) y el Bundesrat (Cámara Baja), hecho que a su vez permitió a la nueva coalición regular el Bundesversammlung (organismo representado por las dos cámaras) para investir a Johannes Rae como presidente de la República Federal de Alemania, el veintitrés de mayo de 1999.
Igualmente, el año 1999 fue también el de su capital por dos razones. La primera de ellas porque se conmemoró el décimo aniversario de la caída del muro de Berlín. La segunda razón fue que Berlín, desde el uno de julio, pasó a ser el nuevo centro de la vida política del país. El símbolo de este cambio de etapa es el Reichstag, edificio que ha vuelto a ser la sede del Parlamento alemán.
Dada la situación, Schroeder no podía imaginar un final más feliz para un año tan problemático. El 17 de noviembre se conocieron las irregularidades de blanqueo de dinero y de financiación ilegal del CDU que preside Kohl. Una semana después, el 24 de noviembre, Schroeder consiguió su primera gran ovación al finalizar la fiesta de celebración de su primer año de gobierno.
Por otra parte, Schroeder consiguió evitar que la constructora Holzmann quebrara y salvó miles de puestos de trabajo. El canciller recibió elogios desde todos los grupos parlamentarios alemanes por esta acción.
Este éxito no llegó solo y, tras el congreso del SPD, Schroeder salió confirmado como presidente del partido por amplía mayoría de manera que el partido socialdemócrata recobró la unidad perdida desde la dimisión de Oskar Lafontaine.
(texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)



 


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