Anuario 2000
Filipinas
"A pesar de la inestabilidad política, la recuperación económica sigue adelante"
Carles Navarro

La vida política en Filipinas vino marcada, en las primeras tres cuartas partes del año, por las revueltas y atentados del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI). Su objetivo es establecer un Estado islámico en Filipinas, concretamente en la isla de Mindanao. El FMLI cree que la lucha armada es el único camino que les puede llevar a consolidar sus pretensiones en un país en el que el noventa por ciento de la población es de creencia cristiana. Ellos pretenden obtener un territorio islámico reconocido por el Estado filipino y, para ello, proponen la isla de Mindanao, porque es donde se concentra la mayor parte de la población islámica.
Entre sus actos más sonados a lo largo del pasado año destacan los constantes atentados en la zona sur del país, donde colocaron varias bombas en algunos autobuses de la compañía Super Five Express. Los motivos, aunque no quedaron claros, podrían deberse a que un autocar de esta empresa atropelló al hijo de un comandante de la guerrilla rebelde a principios del año. Éste acabó perdiendo la vida.

Además del FMLI, la otra guerrilla islámica, Abu Sayyaf, protagonizó los secuestros de turistas occidentales. El principal objetivo de estos secuestros es la recompensa económica, aunque también utilizaban a los secuestrados como escudos humanos ante los posibles ataques aéreos del Ejército. El presidente libio, Muammar Gaddadfi, aprovechó los hechos para intervenir en pro de la paz y de ese modo conseguir una cuota de buena voluntad internacional por haber persuadido la organización rebelde para que liberaran a seis rehenes que llegaron a Libia a finales de agosto. Desde abril, la guerrilla Abu Sayyaf liberó a todos menos a uno de sus rehenes capturados en Sipadan y retenidos en la isla de Jolo, en el sur de Filipinas. Algunas versiones indicaron que Libia podría haber pagado un millón de dólares por la liberación de cada secuestrado, pero el Gobierno libio insistió en desmentir eso ya que, según el país gobernado por Gaddafi desde hace más de tres décadas, se comprometió a ayudar a la región con varios proyectos de cooperación y desarrollo.

En el mes de septiembre, el presidente filipino, Joseph Estrada, autorizó el ataque del Ejército en la isla de Jolo para la liberación de los rehenes, ya que las negociaciones entre su Gobierno y Abu Sayyaf se encontraban en un momento de mucha fragilidad. En esos ataques aéreos a las bases de Abu Sayyaf hubo numerosos muertos y heridos, en su mayoría civiles. A finales del mes de octubre, el Ejército logró rescatar a tres de los últimos cinco secuestrados que quedaban, aunque todavía estaban en manos rebeldes un norteamericano y un filipino.

Moción de censura al presidente

Pero los dolores de cabeza del presidente Estrada no se acabarían ahí, ya que la vicepresidenta y ministra de Asuntos Sociales, Gloria Macapagal Arroyo, dimitió para liderar un grupo que denunció a Estrada por corrupción. Arroyo y el grupo opositor, que acabaron llevando al presidente Joseph Estrada a juicio ante la Cámara Alta del país en el mes de diciembre, acusaron a Estrada de obtener dinero de una importante empresa tabacalera y del juego ilegal. Él desmintió los hechos. A Arroyo pronto se le sumó la Iglesia Católica, encabezada por el cardenal Jaime Sin, muy poderosa en Filipinas; grandes empresarios; los sindicatos y la ex presidenta Corazón Aquino, que ya desempeñó un papel importante en el people’s power que en 1986 derribó la dictadura de Ferdinand Marcos y su mujer Imelda. El people’s power fue un movimiento popular que surgió a raíz del asesinato, en 1983, del principal opositor de Marcos, Benigno Aquino, esposo de Corazón, en contra del régimen de Marcos.

En un principio todo hacía pensar que nunca se podría llevar al presidente ante una moción de censura, dada la mayoría absoluta que éste poseía tanto en el Congreso como en el Senado, por lo que se intuía que las protestas se quedarían en un movimiento popular en contra del segundo presidente elegido democráticamente. Pero a medida que las acusaciones se iban fundamentando, muchos de los incondicionales de Estrada le iban dejando solo. Finalmente, a principios del mes de diciembre se le llevó ante el Senado, donde empezó el juicio. La oposición citó a varias amantes de Estrada para testificar sobre quién les compró las lujosas casas en las que viven. Eso era el principio de un juicio que no se presentaba nada fácil, ya que para condenar y sacar de la presidencia a Estrada se necesitan dos tercios del Senado, es decir 15 de los 22 miembros que lo componen. En el momento de afrontar el juicio en la Cámara Alta, ocho senadores todavía simpatizaban con el presidente, lo que imposibilita la destitución del presidente. Aunque Francisco Tatad, senador oficialista y líder de la mayoría en el Senado, se retiró de la coalición de Estrada, convirtiéndose de ese modo en el séptimo miembro que desertaba desde que empezó el escándalo. Aun así, Tatad no se sumaría a la oposición. A finales de año todavía continuaba un juicio político contra el presidente filipino que cada vez se enrarecía más por las amenazas que recibía el tribunal por parte de los seguidores de Estrada y los atentados callejeros por parte de sus detractores.

Recuperación económica

A pesar de toda su fragilidad política, en el aspecto económico, Filipinas ha protagonizado una buena recuperación de la crisis económica que golpeó el sudeste asiático en julio de 1997, aunque no fue uno de los países más perjudicados. Así, el producto interior bruto (PIB) pasó del –0,6 por ciento en 1998 al 3,9 que presentaba en la primera mitad del 2000. Sobre todo gracias al incremento del consumo tanto a nivel individual como del propio Estado, así como el aumento de exportaciones. Durante el 2000 la economía siguió creciendo en todos los sectores, incluso en el agrícola, que fue el que en 1998 recibió el revés más importante con el Niño, efecto climático que provoca fuertes tormentas como consecuencia del calentamiento del agua del océano. La inflación también ha registrado descensos importantes, sobre todo en 1999 cuando bajó desde el 9,8 por ciento a principios de año hasta el 6,6. En el 2000 en el primer semestre la inflación registraba un 3,4 por ciento.

El desempleo también ha ido en decrecimiento, aunque todavía se registra un número superior a los tres millones de parados. El sector terciario es el que más favorece al empleo ya que en el pasado año se registró un crecimiento ocupacional del 3,4 por ciento. Por su parte la industria y la agricultura registraban un aumento del desempleo.

Otro factor importante en la mejora económica que registra el país se debe al incremento de la deuda exterior, que en el primer semestre del año creció 205 millones de dólares respecto al 1999, situándose en un total de 52,4 billones de dólares americanos. Endeudarse con el exterior significa trasladar el problema al futuro. El problema florecerá cuando la deuda sea tan grande que no se puedan pagar ni los intereses. Pero, si con las ayudas, el Estado consigue reactivar su economía, la deuda exteriro no se convierte en negativa porque ayuda a crear riqueza.


El conflicto de religiones y el dominio cristiano

Las luchas entre las diferentes creencias religiosas tienen su origen en el asentamiento español de mediados del siglo XVI. Cuando el Reino español conquistó Filipinas, nombre que adoptó el país en honor del rey español Felipe II, la mayoría de filipinos se convirtieron pronto al catolicismo, aunque en la zona sur, profundamente musulmana, se opuso una firme resistencia a la invasión española. Los cristianos desplazaron a los musulmanes dispersos de las islas septentrionales y centrales y continuaron su expansión hasta ejercer una considerable influencia en el baluarte musulmán de Mindanao, zona sur donde se concentra la mayor parte de la población musulmana. Otro foco conflictivo entre las dos religiones ha venido siendo el intenso malestar que ha causado la riqueza de los cristianos del norte en contraposición a la precariedad en que viven los musulmanes. Actualmente, más del noventa por ciento de la población es cristiana, como consecuencia de la evangelización hispánica. Las numerosas fiestas religiosas atestiguan la devoción de los filipinos. En Luzón, región del norte del país, hay penitentes que se clavan a grandes cruces el Viernes Santo o se azotan para redimirse de sus pecados. Además, la Iglesia católica, liderada por el cardenal Jaime Sin, arzobispo de Manila, ejerce una importante influencia política.


Cronologia año  2000
25 de febrero. Mueren 21 personas y otras 50 sufrieron heridas cuando una bomba estalló en un autobús que iba a bordo de un transbordador. Al mismo tiempo, estalló otra bomba en un autobús de la misma compañía. No se le atribuyeron los actos a nadie, pero se piensa en extremistas musulmanes.

23 de abril. El grupo Abu Sayyaf filipino toma 21 rehenes en un balneario turístico de Malasia.

3 de mayo. Rescatan a 15 rehenes en la isla de Basilán, aunque en la operación mueren cuatro. Los 27 rehenes de la isla de Basilán, 22 de ellos menores, formaban parte de un grupo de 50 que fueron secuestrados en marzo por los guerrilleros de Abu Sayyaf para ser utilizadas como escudos humanos. Los rebeldes ya habían liberado a 21 y decapitado a dos. Este grupo es el más pequeño de los dos (el otro es el Frente Moro de Liberación Islámica) que luchan por la consecución de un estado musulmán. En una isla de Malasia tienen retenidos a 21 personas más desde el 23 de abril. Amenazan con decapitar a los rehenes si el ejercito no se repliega.

20 de agosto: rebeldes filipinos liberan a 4 rehenes, pero todavía mantienen a 24, entre los cuales 12 son turistas que están secuestrados desde el 23 de abril. Los secuestradores los dejaron libres después de cobrar un rescate.

29 de agosto. Llegan a Libia seis rehenes liberados después de la intervención de Gaddafi. El líder libio seguirá las negociaciones para persuadir al grupo Abu Sayyaf para que libere a los 18 restantes. Mientras tanto, los rebeldes secuestraban a otro ciudadano norteamericano. Los guerrilleros creen que se trata de un miembro de la CIA.

15 de septiembre: Las fuerzas de seguridad filipinas lanzan un ataque aéreo en las colinas de Jolo, donde los rebeldes mantienen cautivos a 19 rehenes extranjeros y filipinos, sin conocerse en qué condición se encontraban los rehenes. El consenso para lanzar un ataque aumentó con el secuestro de tres personas más cuatro días antes en un balneario. Estrada declaró que “ya basta” y que no está dispuesto a tolerar más secuestros. De los 15 millones de dólares que ya se han pagado en anteriores negociaciones, diez provienen de Líbia.

12 de octubre. La vicepresidenta Arroyo dimite como ministra de Asuntos Sociales tras el escándalo de sobornos que ha afectado a algunos de los miembros del Gobierno, entre los cuales está Estrada.

17 de octubre. Arroyo lidera la formación de un grupo que denuncia a Estrada. Según ella, pretenden devolver la sobriedad, estabilidad y progreso al país. Corazón Aquino se suma a liderar el núcleo de presión que también incluye un sector de financieros y empresarios importantes, y la Iglesia católica.

18 de octubre. Estrada se niega a renunciar. Sus oponentes lo tienen difícil porque el presidente cuenta con la mayoría en el Congreso.

25 de octubre. El Ejército rescata a los tres rehenes malasios. Mientras, en la capital del país, más de 10.000 filipinos salieron a las calles para pedir la dimisión del presidente.

27 de octubre. Los problemas políticos de Filipinas están influyendo a la baja en los mercados de valores asiáticos. Taipei, Tokio y Hong Kong perdieron entre el 3% y el 5% desde el pasado 18 de octubre.

20 de noviembre. El Senado de Filipinas abre formalmente el juicio político contra el presidente Joseph Estrada, horas después de que Estrada perdiera un aliado clave, el senador oficialista y líder de la mayoría senatorial, Francisco Tatad.

31 de octubre. Estrada quiere entablar conversaciones como último intento para no comparecer ante el Senado, pero Arroyo y Aquino dicen que lo que tiene que hacer es renunciar.

2 de diciembre. Estrada comparece ante la Cámara Alta.

 


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