Anuario 2001
Japón
"El Partido Liberal Demócrata elige al reformista Koizumi para gobernar Japón"
M. Helena Gaya

La crisis económica no cesa: el Banco de Japón ha de volver a la política de interés cero, los despidos masivos en las grandes multinacionales se suceden en una sociedad acostumbrada a vivir bajo la máxima de “un trabajo para toda la vida”, y el primer ministro Yoshori Mori se ve obligado a dimitir, dejando el cargo al ex ministro de Salud y Bienestar Social, Junichiro Koizumi, calificado por sus compañeros de partido como un "excéntrico" y recibido en Occidente como el reformista capaz de llevar a Japón hacia el futuro.

Koizumi barrió de forma inesperada a su rival, el ex primer ministro Ryutaro Hashimoto, en las elecciones del pasado 24 de abril. En estos comicios, el nuevo primer ministro recibió el apoyo del 61 por ciento de los 487 miembros del colegio electoral llamados a designar un sucesor para Yoshori Mori, que ha ocupado el cargo menos de un año.

Las causas de la dimisión del cargo de primer ministro de Japón Yoshori Mori son, entre otras, un bajo índice de popularidad, que en marzo de 2001 se situaba sólo en el 6 por ciento, y los repetidos llamamientos de sus colegas a renunciar al cargo debido a su mala gestión política del país. Mori llevó a Japón a un fuerte retroceso económico, con una caída del 38 por ciento del índice Nikkei de la Bolsa de Tokio y un paro récord del 4,9 por ciento en diciembre de 2000.

Delicadas relaciones con EE.UU.

Japón es el tercer socio comercial de Estados Unidos; sin embargo, entre ambos países hay un conocido poso de resentimiento que viene de los enfrentamientos del pasado. Estas diferencias existentes entre japoneses y americanos han salido de nuevo a flote durante este último año.

En primer lugar, por el hundimiento de un buque escuela japonés por parte de un submarino nuclear de la Navy que causó la muerte a nueve nipones. En el momento del accidente en lugar del capitán, en los puestos de mando, se encontraba un civil invitado. El titular del submarino asumió su culpa y ha sido relegado del cargo.

Sin embargo, las relaciones bilaterales entre ambas potencias se han visto seriamente dañadas a raíz del encargo hecho por el presidente norteamericano, George W. Bush, al Pentágono revisar la estrategia que Estados Unidos aplica en el Extremo Oriente, aunque los cambios en las actuaciones de los estadounidenses en la zona no afectarían a Tokio, porque la principal preocupación de Bush es la potencia con la que emerge China, a la que Estados Unidos considera su rival más peligroso.

Japón, ante la posible ameneza de su vecina China, ha anunciado que está estudiando la posibilidad de reforzar su ejército y no tener que depender sólo del futuro escudo antimisiles de Estados Unidos.

Los japoneses ven con buenos ojos la posibilidad de tener nuevamente una potencia militar que defienda su territorio. Sin embargo, a los países del Pacífico, esta decisión les recuerda que todos ellos se vieron amenazados por la expansión militar japonesa del último siglo.

El hecho de que Japón se plantee aumentar el número de efectivos militares se debe a la continua presión del Ejército norteamericano, que quiere reducir su presencia en la zona del Extremo Oriente, y en consecuencia disminuir los gastos en política militar. No obstante, la continua inestabilidad en la economía japonesa no le permite a Tokio, al menos a corto plazo, invertir en la reestructuración del Ejército. Por este motivo, Tokio intenta convencer a Washington para que gradúe las estrategias militares en su país y las enfoque hacia China, una potencia que está despertando.

Así pues, Junichiro Koizumi no deberá revisar la estrategia de las fuerzas armadas japonesas si, Estados Unidos sigue su consejo y no se retira de las aguas del Pacífico. La presencia norteamerciana en la zona podría ser utilizada por Japón en un ataque puntual a su territorio.

Sin embargo, lo que más preocupa a los norteamericanos es la posibilidad de que Japón podría estar interesado en fabricar armas nucleares como material de defensa contra los misiles nucleares que China y Corea del Norte poseen y que fácilmente podrían volar por encima de las aguas territoriales niponas. Nadie duda, ni siquiera Estados Unidos, de la capacidad de los japoneses para producir fuerza nuclear en un corto período de tiempo.

En vista de la intranquilidad del Gobierno de Japón, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quiso que su primera reunión en el Departamento que ocupa, desde el pasado mes de enero, fuese con el ministro de Exteriores japonés, Yohei Kono, a quien reiteró que nada alterará el compromiso de su país con la defensa de Japón.

EE.UU., la prioridad de Koizumi

A raíz del incidente del submarino de la Navy, el nuevo primer ministro del Japón ha anunciado, en su programa electoral, que la prioridad diplomática de su Gobierno será mantener una relación fluida con Estados Unidos.

Durante su mandato, Junichiro Koizumi hizo las ambiciosas promesas electorales de revitalizar la economía sin abusar del gasto público e impulsar una serie de reformas estructurales para introducir más flexibilidad, aunque a corto plazo sabe que porovocarán importantes costes sociales.

Para conseguirlo, durante su primer parlamento público, Koizumi anunció su voluntad de renovar la dirección del PDL obviando el viejo equilibrio de fuerzas en que hasta hoy se había basado la elección de ministros, para conformar en ejecutivo de políticos más jóvenes y con un mayor número de mujeres que pueda sacar a Japón del túnel de la crisis económica que sufre desde hace más de una década. Esta nueva formación de Gobierno ha sido aplaudida por el sector empresarial del país, que no estaba de acuerdo en repartir las carteras ministeriales siguiendo las presiones de las antiguas estructuras.

Ambiciosa política fiscal en dos etapas

Sin embargo, estas no son las únicas medidas que Koizumi piensa llevar a cabo durante su mandato. Con un país al borde la recesión, con unas previsiones de crecimiento este año, según el FMI, de sólo un 0,6 por ciento, con una lista interminable de escándalos y confusión política, Koizumi, el noveno primer ministro en la última década, apuesta por llevar a cabo la importante tarea de revitalizar la economía sin abusar del gasto público porque Japón es el país avanzado con mayor volumen de deuda pública respecto al PIB (130%).

Koizumi, quien en marzo del 2001 gozaba de una popularidad del 70 por ciento, defiende una política fiscal en dos etapas para sanear el presupuesto. En una primera etapa el primer ministro propone un tope a la admisión de nueva deuda y revisar las partidas del gasto público para comprobar su eficacia. Para mejorar la economía, el objetivo consiste en limitar a 30 billones de yenes la emisión de nuevos bonos del Tesoro en el presupuesto del 2002-2003. En el presupuesto actual el límite al endeudamiento está fijado en 28 billones de yenes.

La segunda etapa entrará en vigor en cuanto se haya recuperado la economía. Entonces, el Gobierno tratará de conseguir un equilibrio fiscal sostenible, mediante una reforma completa de este sistema.

Una economía deflacitaria

El problema radica en que Japón vive sumido en sistema económico y político agotado que sigue padeciendo hoy los excesos especulativos de la segunda mitad de los años ochenta que llevaron al índice Nikkei a rozar los 39.000 puntos. Hoy se encuentra a más de 20.000 puntos por debajo. Pero aunque muchos ya lo sabían, porque se respira en el ambiente social del archipiélago, no fue hasta el pasado mes de marzo que Japón reconoció, por primera vez, que su economía es deflacitaria, es decir, que los precios descienden de forma continuada. Se trata de una situación rara pero no excepcional en los paises industrializados, según los expertos. Esta situación es la que ha forzado al Banco de Japón a volver a la política de interés cero, que consiste en dar créditos bancarios sin intereses. Japón había abandonado en agosto de 2000 esta medida porque pensaba que su economía empezaba a recuperarse. Esta política financiera se mantendrá hasta que la tasa de inflación, excepto en los productos perecederos, se estabilice en torno al 0 por ciento o aumente respecto al mismo período del año anterior.

Para conseguir este objetivo, y sacar al país de la crisis económica, el Banco de Japón adoptará una serie de medidas encaminadas a aumentar la liquidez en los mercados financieros. El banco emisor ha decidido ampliar las reservas que los bancos japoneses deberán tener en el Banco de Japón. Los expertos apuntan que esta es la única vía posible para restaurar los tipos de interés próximos a cero. Toda esta estrategia persigue un objetivo final de aumentar el volumen de créditos concedidos por los bancos a particulares, que han descendido de forma continuada durante el último año y medio.

Mientras el caos se apodera de Tokio, los ambientes financieros internacionales han visto con muy buenos ojos el regreso de Japón a la etapa del pasado agosto de interés cero. El alivio de la deuda, apuntan los analistas, debería oxigenar la dañada economía. Por su parte, las autoridades niponas creen que la política de saneamiento implica necesariamente una devaluación de la moneda y un aumento de los precios. Sin embargo, a fecha de hoy, estas medidas drásticas todavía no han sido aplicadas.

Además, Japón está acusando el descenso de las exportaciones debido a la brutal desaceleración de las economías norteamericanas y asiáticas, mientras la demanda interna parece estable. Por estos motivos, la producción desciende rápidamente al mismo tiempo que aumentan las existencias, sobre todo en el caso de los fabricantes de componentes electrónicos.

Tasas de paro históricas

Mientras la economía japonesa se intenta recuperar, el primer ministro ya ha advertido a sus conciudadanos que las reformas de la política fiscal propuestas tardarán en surtir efecto y que, con toda probabilidad, durante los dos o tres próximos años se producirá una fuerte destrucción de empleo, un fenómeno insólito en el Japón de posguerra. Los analistas apuntan que cuando se apliquen estas reformas estructurales, la tasa de paro, que en el mes de julio se situó el 5 por ciento, superior al 4,9 por ciento de los meses de diciembre y enero (cuando se alcanzaron por primer vez los índices más altos desde el final de la Segunda Guerra Mundial), seguirá subiendo y podría llegar a situarse en el 6 por ciento. Y el riesgo radica, según los expertos en que, sin mejora del empleo no habrá recuperación económica posible.

Mientras tanto, la evolución de la inflación no invita a los japoneses a consumir. De hecho, el país sigue en deflación, los precios bajan, los consumidores retrasan sus compras y las empresas producen menos. En el mes de mayo, los precios de los alimentos bajaron un 0,7% interanual, su vigésimo descenso mensual consecutivo. Y por si esta situación no fuera suficientemente alarmante después de una década en crisis, en el mes de agosto el índice Nikkei cruzó a la baja la cota de los 12.000 puntos, alcanzando el nivel mínimo en 16 años. Además, las ventas al detalle cayeron por tercer mes consecutivo en junio, un 2,7 por ciento.

Para afrontar los despidos masivos, un millón en los últimos cuatro meses, el Gobierno de Japón prepara una inyección fiscal de 1.700 millones de yenes (2,55 billones de pesetas) para el próximo año. Este dinero también servirá para financiar cursos de formación profesional y ofrecer incentivos a las empresas que contraten a los parados.

El primer error de Koizumi

El primer ministro Japonés visitó, el pasado mes de agosto, el santuario Yasunaki, considerado por muchos paises asiáticos un monumento al militarismo japonés de la Segunda Guerra Mundial. Esta decisión es el motivo por el cual las dos Coreas, que durante 35 años vivieron bajo la invasión japonesa, se han sentido insultadas. Asimismo, el Gobierno de China, que soportó la invasión durante la contienda, dijo sentirse indignado por el gesto del "premier" japonés y afirmó que la base de las relaciones bilaterales entre ambos países ha quedado seriamente dañada.

La causa por la que esta visita ha resultado tan controvertida se debe a que Japón, a diferencia de otros países como Alemania, no ha logrado aún librarse de los demonios del pasado y, por eso sigue provocando los recelos de sus vecinos, sus antiguas víctimas.

La desconfianza de China

Ante las dañadas relaciones entre Tokio y Pekín, el pasado mes de octubre, el primer ministro de Japón se desplazó a China para entrevistarse con su presidente, Jiang Zemin, y su homólogo chino Zhu Rongji. El encuentro estuvo marcado por un clima de desconfianza ante lo que China percibe como un crecimiento del fantasma del militarismo nipón del siglo pasado. Sin embargo, Koizumi intentó tranquilizar a los líderes chinos, inquietos por los planes del Gobierno vecino de enmendar la Constitución japonesa para permitir a los tropas niponas unirse a la cruzada internacional antiterrorismo liderada por EE.UU. tras los atentados del pasado 11-S. Pekín cree que el cambio en la legislación en Japón es fruto de una mentalidad cada vez más nacionalista y agresiva de Tokio.


Una mujer podría ser emperatriz de Japón

El debate sobre la sucesión del trono en Japón se ha reabierto tras el nacimiento, el pasado 1 de diciembre, de Aiko, hija de los príncipes herederos. En el país del Sol Naciente está vigente la Ley Sálica, promulgada el año 1947 por la Casa Imperial, que reserva el derecho a ser emperador a los descendientes varones. La primogénita del príncipe Nahurito y su esposa, Masako Owada, es la tercera nieta de los emperadores del Japón, que cuentan con dos niñas más de su hijo Kishimo. Así pues, si está ley no se deroga, el trono, a la muerte de Nahurito, recaería en el Príncipe Hitachi, septuagenario hermano del actual emperador Akihito, que no tiene hijos. Ante esta delicada situación la prensa nipona, desde la más conservadora a la más progresista, comenta en sus editoriales la necesidad de convocar un referéndum para cambiar la actual legislación y parece que la población estaría dispuesta porque, en una encuesta reciente, el 71 por ciento de los japoneses se mostraron favorables a que el trono sea ocupado por un mujer, porcentaje que en 1999 era sólo del 53 por ciento. Asimismo, el primer ministro, Junichiro Koizumi ,manifiesta su apoyo al cambio. Aunque esta idea parezca nueva, en Japón ha habido diez emperatrices, en los 2.500 años de monarquía, entre las 125 sucesiones. La última, fue Go-Sakuramachini, que ocupó el trono desde 1762 a 1770.

Koizumi, aire fresco para Japón

Con Junichiro Koizumi llega un aire nuevo y refrescante para la gris política japonesa.Sus trajes claros combinados con corbatas de colores, su hablar franco y sus posturas no convencionales tienen a Japón en vilo porque sus maneras se salen del panorama predominante. El nuevo hombre fuerte del archipiélago se distingue de sus múltiples antecesores, (es el undécimo primer ministro en diez años), por su cabellera canosa, cuidadosamente realzada por una permanente que además de darle un toque de originalidad contrasta con la sobriedad de sus colegas parlamentarios. Otras de las virtudes que los analistas destacan del primer ministro nipón son su facilidad de palabra, con la que ya ha conseguido el apoyo incondicional de sus conciudadoanos en materias tan peludas como la voluntad de reformar la economía, y sus grandilocuentes gestos. Koizumi es un buen comunicador. A sus 59 años, un “jovencito” en boca de muchos japoneses que han visto cómo los últimos tiempos el poder sólo lo ocupaban “jubilados”, está considerado un “excéntrico” dentro de la clase política japonesa porque, además de estar divorciado, no oculta sus preferencias por los locale nocturnos, el rock duro del grupo X-Japan y también la ópera. Como mucho de sus colegas, entró en política siguiendo los pasos de su familia. Su abuelo fue ministro de Correos, y su padre titular de la cartera de Defensa. Koizumi fue elegido diputado por primera vez en 1972, a los 30 años. Fue reelegido nueve veces como diputado de la Dieta. El ambicioso político fue escalando progresivamente posiciones en el seno del Partido Liberal Demócrata hasta ocupar su actual cargo a raíz de la dimisión de Yoshori Mori en abril de 2001. Su experiencia gubernamental es escasa comparada con la de los precedentes jefes del Gobierno. Entre los cargos que ocupó Koizumi, durante su escalada hacia el primer puesto, se encuentran los de ministro de Correos en 1992 y la titularidad del ministerio de Salud y Bienestar social en varias ocasiones durante la década de 1988 a 1998. En este cargo Koizumi se hizo notar siempre por su fiel oposición a los burócratas. Lo más chocante Koizumi es la popularidad que ha alcanzado en todos los sectores del país: los adultos confían en él para que saque a Japón del túnel y los adolescentes, sobre todo, las chicas, lo consideran un “sex-symbol”. Son muchas las que tiene pósters del primer ministro colgados en las paredes de sus habitaciones como si se tratara de un cantante o un actor. El estilo directo y desenfadado de Junichiro Koizumi ha conseguido conectar con la descolocada sociedad japonesa, que pide a gritos un cambio después de ver cómo se hundía su todopoderosa fortaleza económica.


Cronologia año  2001
14 enero. La Bolsa de Tokio se hunde hasta el nivel más bajo de los últimos 28 meses. Los últimos datos sobre el PIB de Japón apuntan a un descenso del 0,6 por ciento entre julio y septiembre del año pasado.

10 febrero.Un submarino de la Navy hunde un barco escuela japonés frente a las costas de Pearl Harbor, causando nueve muertos. En el momento del accidente el aparato estaba pilotado por dos civiles.

19 febrero. El primer ministro de Japón, Yoshori Mori, anuncia su intención de dimitir. Las elecciones previstas para septiembre tendrán lugar en abril.

17 marzo. Japón reconoce por primera vez que su economía es deflacitaria, es decir, que los precios descienden de forma continuada.

20 marzo. El Banco de Japón vuelve al tipo de interés cero, que abandonó el pasado agosto, para incentivar la inflación.

22 marzo. La Bolsa de Tokio logra la mayor ganancia en tres años con una espectacular subida del índice Nikkei, que volvió a superar la cota psicológica de los 13.000 puntos.

7 abril. El primer ministro Yoshori Mori anuncia su dimisión después de aprobar una batería de medidas destinadas a facilitar el saneamiento de las entidades fiscales.

17 abril. Por segundo mes consecutivo, el informe mensual del Banco de Japón advierte que el país ha entrado en una fase de ajuste económica que podría prolongarse si en Estados Unidos persiste la desaceleración.

25 abril. El Partido Liberal Demócrata elige a Junichiro Koizumi como nuevo primer ministro de Japón.

26 abril. Junichiro Koizumi renueva la dirección del PLD antes de hacer público el nuevo Gobierno de Japón.

2 abril. Los paises del G-7 recomiendan a Japón un aumento de la liquidez para contrarestar la deflación y la reforma del sistema bancario.

30 abril. En su primer discurso público Koizumi confirma su voluntad de reformar las finanzas públicas para reducir la deuda pública, que ya suma un 130 por ciento del PIB.

 


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