Anuario 2000
Líbano
"La evacuación israelí del sur de Líbano reabre el debate sobre la tutela siria"
Mario Fort

El 22 de mayo, el Ejército israelí evacuaba el sur de Líbano, invadido desde el 14 de marzo de 1978. Los 22 años de ocupación israelí se convirtieron en una pesadilla tanto para ocupados como para ocupantes. La contienda se había transformado en una guerra de desgaste, en la prolongación de un callejón diplomático sin salida.
El repliegue del Tsahal significó para los israelíes abandonar una zona de escaso interés que se había convertido en lo que se ha dado en llamar "el Vietnam de Israel", una auténtico horror para los soldados hebreos destinados en la zona, quienes debían soportar, día sí y otro también, los ataques de la guerrilla chií proiraní de Hezbollah.

Para los libaneses suponía el final de una cruenta batalla ante el temido Ejército israelí y sus masacres, como la de las granjas de Sabra y Chatilla en 1982, en las que murieron centenares de palestinos refugiados. Sin embargo, el mal estaba ya enquistado y, pese al repliegue israelí, las acciones de Hezbollah, que cuenta con el apoyo de Siria e Irán, continúan a finales del año 2000, y todavía con más fuerza desde el estallido de la "intifada" de Al Aqsa, el 28 de septiembre en Jerusalén.

Para la resistencia islámica del Partido de Allah (Hezbollah), la retirada israelí del mes de mayo se llevó a cabo de forma incompleta puesto que los 20 kilómetros cuadrados de las granjas de Sheeba siguen bajo dominio del Tsahal. Israel, por el contrario, opina, con la confirmación de las Naciones Unidas, que la evacuación del sur de Líbano se ha llevado a cabo correctamente, siguiendo la resolución 425 de la ONU de 1978, y que el territorio reclamado por Hezbollah debe ser negociado con Siria en el marco de las resoluciones 242 y 338.

La tutela militar siria

Y es precisamente a Siria a quien miran desde el 22 de mayo los cristianos libaneses. La evacuación militar israelí del sur de Líbano siempre se había vinculado a la retirada del contingente de 35.000 soldados sirios que desde hace un cuarto de siglo están presentes en el "país de los cedros" a petición del entonces presidente de la República libanesa Soleiman Frangie, quien quería desembarazarse en aquel momento de los guerrilleros palestinos y de sus aliados locales.

Así, el 22 de noviembre, día de la independencia del país, varios miles de estudiantes, en su mayoría cristianos, se manifestaron ante todas las autoridades presentes en el acto institucional reclamando la salida definitiva del Ejército sirio de Líbano. Sin embargo, y debido a la enorme influencia siria en la política libanesa, el presidente de la República, Emil Lajud, dio a entender en el discurso de la jornada de conmemoración del 57 aniversario de la independencia del país que no existía debate posible en torno a la presencia militar siria en Líbano.

Las relaciones entre Líbano y Siria son de completo tutelaje por parte del Gobierno de Damasco. Esta relación entre sirios y libaneses, que cuenta con el beneplácito de los Estados Unidos, nuevo aliado sirio tras la desaparición de la URSS, se vio materializada en la firma de los acuerdos de mayo de 1992, una vez finalizada la operación militar internacional en la Guerra del Golfo, y después de que Siria enviase soldados al conflicto. A todo ello, cabe añadir que los dos países, separados por un régimen económico divergente, se necesitan.

Una semana más tarde, el 29 de noviembre, el patriarca cristiano maronita libanés, Nasrallah Sfeir, pedía mediante un texto firmado por todos los obispos maronitas la retirada del Ejército de Siria, reavivando, de nuevo, las permanentes disensiones confesionales del país, causa principal de todas las guerras que Líbano ha vivido, y principalmente de la Guerra Civil que asoló Líbano en los setenta y en la que los cristianos fueron los que salieron peor parados.

El documento acusaba asimismo a los obreros sirios que trabajan en Líbano, alrededor de setecientos mil, y al consumo de productos de origen sirio como factores principales de la crisis económica en la que se está precipitando el país.

Las altas jerarquías musulmanas libanesas, suní y chií, partidarias éstas a la presencia siria en Líbano, defendieron, junto con el presidente de la República, cristiano maronita y partidario de Siria, la política militar impuesta por el régimen de Damasco.

El potentado Hariri

El ganador de las terceras elecciones legislativas de Líbano después del final de la guerra, celebradas el 3 de septiembre, fue el multimillonario Rafic El Hariri, cuya fortuna se estima que equivale al producto interior bruto libanés. Hariri, que llevó a cabo una exhaustiva campaña mediática por sus radios, televisiones y periódicos, con un coste de más de 50 millones de dólares, ganó los votos de la capital, Beirut, e hizo morder el polvo a los dirigentes suníes, Selim El Hoss, anterior primer ministro, y Talam Salam, en repetidas ocasiones jefe de gobierno.

Hariri consiguió su victoria gracias a las alianzas con los dirigentes drusos, chiíes y cristianos. Asimismo, se ganó la confianza del electorado suní, desilusionado con el estilo de gobierno de Salim El Hoss, quien, a su juicio, les ha hecho perder fuerza en el Estado multiconfesional. Y, por supuesto, contaba con el beneplácito de Siria.

Las elecciones legislativas libanesas transcurrieron bajo un clima de intensa corrupción. La injerencia de los servicios secretos de inteligencia sirios y libaneses en la constitución de listas de candidatos fue denunciada en repetidas ocasiones. En Líbano sólo se puede votar a los prosirios gubernamentales, a los prosirios de la oposición, a los prosirios moderados o a los prosirios integristas. No cabe nadie más.

Por si fuese poco, en el "país de los cedros" el sistema electoral no representa partidos políticos sino comunidades de base religiosa. El Estado reconoce dieciocho grupos confesionales, entre musulmanes, cristianos y drusos. Cada uno de ellos envía al Parlamento a sus representantes.

De este modo, los 128 escaños estarán ocupados por 27 diputados chiíes, 27 sunitas, 34 cristiano maronitas, 14 diputados griego-ortodoxos, ocho griego católicos, cinco armenios ortodoxos, un armenio católico, un protestante, uno por las pequeñas minorías, ocho drusos y dos aluíes. Pese a que una de las causas de la Guerra Civil libanesa (1975-1990) fue precisamente el confesionalismo político y administrativo, y que los acuerdos de Taef de 1989 preveían un proceso de "desconfesionalización" y equilibrio entre musulmanes y cristianos, el sistema sigue en vigor, impidiendo la formación de una sólida unidad nacional.

Como novedad en las elecciones libanesas se halla la circuscripción correspondiente a los territorios que Israel ocupó durante 22 años, sur de Líbano y la planicie de Bekaa.

En estos territorios Hezbollah y Amal, los dos partidos chiíes, se llevaron el gato al agua, evitando enfrentamientos entre ellos y solidimentando el talante de la política llevada a cabo en la zona: feudalismo, hegemonía de clanes y arraigado comportamiento confesional.


Líbano renace como centro árabe de la información

Consciente del poder que ejercen los medios de información en el mundo actual, el Gobierno de Líbano, así como el de Jordania y el de la Federación de Emiratos Árabes, iniciaron una campaña para atraer canales de televisión, agencias extrangeras de prensa y diarios internacionales de Occidente a lo largo del 2000. Antes de la guerra, que estalló hace un cuarto de siglo, Beirut fue el paraíso de los corresponsales de prensa extranjeros. Pero los cruentos combates urbanos, los secuestros, la violencia sin fin, la inseguridad y la precariedad de las comunicaciones, hicieron huir en desbandada a todos los corresponsales que se encontraban en la ciudad. Las sedes regionales de agencias como Reuters, Afp o Efe se establecieron en Jordania, Chipre, Egipto o Israel. Sin embargo, en Líbano es donde, pese a la atenta mirada de Damasco, no existe prensa escrita oficial como en Egipto, Siria o Irak, por ejemplo. Beirut cuenta con más de una decena de periódicos además de un elevado número de revistas políticas, culturales, artísticas, cinematográficas,... A todo ello cabe añadir la reciente instalación de unas oficinas de la CNN, la aparición de la edición regional del prestigioso “Le Monde” y la del “Herald Tribune”. De este modo, la capital del “país de los cedros” renace como la capital árabe de la información para Oriente Próximo.


Cronologia año  2000
26 de enero: Un soldado israelí muere en el sur de Líbano tras un ataque de la guerrilla chií proiraní de Hezbollah.

30 de enero: Abatido uno de los máximos dirigentes de la guerrilla proisraelí de Líbano.

13 de febrero: Los libaneses del sur apoyan a Hezbollah. Los guerrilleros chiíes proiraníes aportan ayuda social a la población y mantienen en jaque al Ejército israelí.

18 de febrero: Manifestación antinorteamericana ante la sede de la CNN en Beirut por el supuesto apoyo de Estados Unidos a los ataques del Ejército israelí en el sur de Líbano.

20 de febrero: Primera visita de un jefe de Estado de Egipto a Líbano.

6 de marzo: Israel aprueba la retirada del sur de Líbano.

6 de abril: El Ejército de Israel inicia las operaciones para la retirada de Líbano.

13 de abril: Vigésimo quinto aniversario de la guerra de Líbano.

19 de abril: Israel libera a trece presos libaneses acusados de espionaje.

24 de abril: Movilización de los cristianos de Líbano contra la tutela militar siria en el país.

3 de mayo: El Ejército israelí empieza a desmantelar sus bases en el sur de Líbano.

4 de mayo: Catorce civiles libaneses heridos tras un ataque israelí en el “país de los cedros”.

5 de mayo: Quince israelíes heridos en una nueva ofensiva de Hezbollah.

22 de mayo: El Ejército israelí se retira del sur de Líbano, después de 22 años de ocupación. Miles de libaneses regresan a sus pueblos de la mano de Hezbollah. El hostigamiento israelí no freno “la marcha de la libertad”. Hezbollah toma el control de las zonas que deja Israel y captura a sus colaboradores.

26 de mayo: Clamor en Líbano para que el Estado llene el vacío de poder dejado por Israel. La población cristiana se siente desamparada ante la masiva presencia de Hezbollah.

27 de junio: La evacuación israelí del sur de Líbano reabre la cuestión de la presencia siria. La influencia de Damasco alcanza a toda la clase dirigente libanesa desde hace años.

28 de agosto: Los libaneses inician sus terceras elecciones legislativas después de la Guerra Civil que asoló el país bajo la atenta mirada del Gobierno de Damasco.

3 de septiembre: El multimillonario Rafic El Hariri logra una gran victoria en las elecciones legislativas de Líbano. Los dos partidos chiíes, Hezbollah y Amal, dominaron en la planicie de la Bekaa y en las provincias del sur. Era, asimismo, la primera vez que estas circunscripciones entraban dentro de los comicios después de la retirada israelí de la zona en el mes de mayo.

22 de noviembre: Miles de estudiantes libaneses, en su mayoría cristianos, piden el fin de la poderosa tutela de Siria sobre Líbano. La evacuación israelí del mes de mayo redobla las peticiones para una retirada militar siria.

29 de noviembre: El patriarca cristiano maronita, Nasrallah Sfeir, pide mediante un texto firmado por todos los obispos maronitas, la salida del contigente de 35.000 soldados sirios del país. El escrito reaviva las permanentes disensiones confesionales de Líbano a la vez que acusa a los sirios que trabajan en el país y al consumo de productos de origen sirio como principales causas de la crisis económica en la que se está precipitando Líbano

 


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