Anuario 1999
Siria
"Siria reanuda las conversaciones de paz con Israel después de tres años de interrupción"
Xavier Tedó

El 9 de diciembre, el presidente de EE.UU., Bill Clinton, uno de los máximos valedores del proceso de paz en Oriente Próximo, anunció que Israel y Siria habían aceptado retomar las conversaciones de paz, congeladas desde febrero de 1996. La mediación de la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, fue clave para convencer a Barak y a Assad de la necesidad de volver a la mesa de negociaciones para debatir el futuro de la zona y, especialmente, el devenir de los Altos del Golán sirios, ocupados por Israel en 1967 tras la Guerra de los Seis Días y anexionados en diciembre de 1981.
Al día siguiente, el 10 de diciembre, el Gobierno israelí y el régimen de Damasco dibujaron las posturas que defenderían en la ronda de negociaciones. Siria reiteró que exigiría el regreso integral de los Altos del Golán hasta las líneas de armisticio del 4 de junio de 1967 a cambio de la paz. Ambos países acordaron reunirse en Washington una semana después y que los encargados de retomar el diálogo fueran el primer ministro israelí, Ehud Barak, y el ministro de Exteriores sirio, Faruq al-Sharah.

Assad no piensa variar sus planteamientos porque, antes de la victoria de Netanyahu en las elecciones de 1996, Isaac Rabin le prometió retirarse de la meseta estratégica si Siria reconocía el derecho de Israel a su existencia dentro de fronteras seguras y defendibles. Israel, por su parte, acepta el principio de retirada pero rechaza, al menos públicamente, un regreso a las líneas de demarcación anteriores al año 1967, porque esto permitiría a Siria acceder al mar de Galilea (o lago de Tiberíades), su principal reserva de agua. A la vez, exige como contrapartida a la retirada, garantías de seguridad en las zonas desmilitarizadas y reclama una normalización de las relaciones con Damasco. Además, Israel liga la paz con Siria a un acuerdo con el Líbano, país en el que el régimen de Damasco ejerce una tutela completa.



El problema del agua

El agua, el segundo tesoro de la zona, es uno de los aspectos más importantes de las negociaciones, puesto que el Gobierno israelí quiere que Siria garantice que una retirada del Golán no afecte a su suministro, porque un tercio de sus reservas, unos 300 millones de metros cúbicos anuales, provienen de la mencionada meseta. El hecho de que Barak admitiera ante el Parlamento israelí (Kneset) que la paz costará "el doloroso precio de cambios en la frontera" denota el compromiso del nuevo Gobierno israelí de abordar seriamente su retirada de la zona.

El 15 de diciembre, Barak, que recibió el apoyo de la Kneset el día antes y del jefe de la diplomacia siria, Faruq al-Sharah, se entrevistaron en la capital norteamericana en un primer e histórico encuentro. El resultado de las conversaciones fue esperanzador y ambas delegaciones acordaron volver a reunirse el 3 de enero en Washington. En la reunión subrayaron la voluntad conjunta de llegar a un acuerdo definitivo antes de que se acabe el año 2000. Aun así, la firme oposición de los 17.000 colonos judíos que ocupan los Altos del Golán a no dejar los cerros sirios puede complicar el desenlace de las negociaciones, dado que Barak no quiere aparecer ante la opinión pública israelí como un traidor por haber cedido a las exigencias de Siria.



Presidenciales en Siria

En medio de este importante adelanto en las negociaciones con Israel, hay que reseñar la celebración, durante el mes de febrero, de elecciones presidenciales en Siria. El resultado fue el esperado y Hafiz al-Assad logró la victoria con el 99,98 % de los votos, hecho que pone en entredicho la legitimidad de este plebiscito. Nueve millones de sirios –de un total de 15– ratificaron al presidente para su quinto mandato, a pesar de su debilitada salud. Este resultado le permitirá mantenerse en el poder durante siete años más –hasta 2006–. Curiosamente, Assad es el presidente de una república de confesión alauí –de la dinastía de xerifs marroquíes, fundada en el siglo XVII–, que tan sólo representa el 15 % de la población, puesto que los árabes y los kurdos (en mucha menor medida) forman la gran mayoría de la sociedad siria.

Económicamente, como el resto de los países árabes, Siria ha padecido las consecuencias del descenso del precio del petróleo, puesto que el negocio del crudo representa el 70 % de sus exportaciones y el 40 % del presupuesto del Estado. Además, el mantenimiento por parte de la UE de una ley de 1991 que modera el régimen de inversiones en Siria, impide la liberalización de su economía, hecho que agrava las penurias de un país en el que 60 % de la población activa gana menos de 100 dólares al mes. Este porcentaje de ciudadanos sirios que viven por debajo del umbral de la pobreza es el gran lastre de su economía, malograda por los enfrentamientos con Israel e incapaz de encontrar alternativas para paliar el déficit que arrastra el régimen.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


Asad resiste en el poder

La sucesión dinástica del presidente Hafiz Al-Assad es, desde hace tiempo, el asunto capital de la política del país, si se tiene en cuenta el delicado estado de salud en que se encuentra. El hecho de que su hijo, Basar Al-Assad, que buscaba mayor protagonismo en los asuntos políticos del país, fuera nombrado coronel, ha sido calificado, por los analistas, como un paso atrás del heredero en su camino para lograr el poder. Asimismo, el presidente Assad marginó a altos responsables del Ejército y de los servicios de seguridad en un proceso de reestructuración de la cúpula militar siria, que evidencia la existencia de disensiones internas en esta república socialista. Assad, que el 2 de junio ingresó en el hospital por una crisis cardíaca, continúa rigiendo el devenir de un país que se ha acostumbrado a convivir con la incertidumbre. En julio del año pasado, el jefe del Estado Mayor del Ejército sirio, el general Shihabi, fue reemplazado por el general Aslan, un hecho que resultó ser el preludio de otros dos cambios que se produjeron durante 1999. En abril, el jefe de la seguridad interna, Muhamad Nassif, fue jubilado y Bashir Najar, jefe de los servicios secretos, fue cesado en julio al ser acusado de cometer graves violaciones y errores. Según el diario árabe Al Hayat, la destitución pudo estar relacionada con una grabación de vídeo en la que se filmó a tres minsitros sirios en casa de una bailarina de danza oriental hace unos meses. La cinta fue distribuida por Najar para vengarse de uno de ellos, el ministro de Finanzas, Jaled al Majyani, con quien mantenía una disputa.


Cronologia año  1999
11 de febrero: 9 millones de sirios, de un total de 15, ratifican a Assad para ejercer su quinto mandato, en un plebiscito de resultado previsible. El presidente dirigirá el país durante siete años más.

2 de junio: Assad ingresa en el hospital a causa de una crisis cardíaca.

24 de julio: Assad recuerda a Barak que Isaac Rabin se comprometió a retirarse de los Altos del Golán cuando era primer ministro.

15 de septiembre: El presidente sirio, Assad, nombra a dos representantes para negociar con Israel.

22 de septiembre: Siria suspende el encuentro entre el ministro de Exteriores israelí, David Levy, y su homólogo sirio, Faruq Al-Sharah en Nueva York porque quiere una retirada israelí sin contrapartidas.

9 de diciembre: Bill Clinton anuncia que Israel y Siria retomarán las conversaciones de paz tras tres años de interrupción. Clinton hará de mediador.

14 de diciembre: La Kneset aprueba, por mayoría, retomar el diálogo con Siria.

15 de diciembre: Primer encuentro entre el primer ministro israelí, Ehud Barak, y el ministro sirio de Exteriores, Faruq Al-Sharah, en tres años. En la reunión, que se celebra en Washington, se fija como próxima cita el 3 de enero.




 


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