Anuario 1999
Polonia
"Las disenciones entre la coalición de Gobierno enturbian la buena marcha de Polonia"
Gemma Rubiol

Polonia fue uno de los primeros en desligarse del Pacto de Varsovia, un hecho que, entre otros, propició el derrumbamiento de la Europa comunista. Este país es uno de los más avanzados en el momento de expansión económica que, actualmente, viven los países del Este, puesto que tiene el índice de crecimiento más elevado de toda Europa.
Pese a que las crisis rusa y asiática han afectado la buena marcha de Polonia, que ha pasado de un crecimiento del 7% durante 1998 a un 5% en1999, los analistas continúan pensando que este país consolidará una de las economías de mayor actividad de Europa central y oriental, puesto que se beneficiará de su proximidad con los mercados de exportación occidentales, del precio relativamente bajo de la mano de obra y de un amplio mercado interior.

Polonia cumple los requisitos de un Estado democrático. Respeta los derechos de las minorías, los derechos humanos están garantizados y las instituciones propias de un Estado de derecho están bien consolidadas. No obstante, el país todavía tiene que hacer esfuerzos para llevar a cabo las reformas económicas, administrativas e institucionales que necesita para formar parte de la soñada UE. Las negociaciones entre la Unión y los países candidatos, iniciadas oficialmente en marzo de 1998, parece que van por buen camino y Varsovia muestra su deseo de que su sueño se convierta en realidad el 1 de enero del 2003.

Este año, sin embargo, ya se ha escalado el primer peldaño con el fin de llegar a este propósito. El 12 de marzo Polonia, conjuntamente con la República Checa y Hungría, firmó el protocolo de adhesión a la OTAN e ingresó formalmente en la organización. Sin embargo, la buena situación de futuro que se augura para el país se puede ver enturbiada por la inestabilidad de las relaciones entre el propio Gobierno, formado por una coalición entre Acción Electoral Solidaridad (AWS), heredera del antiguo sindicato formato por Lech Walesa y que ostenta la mayoría de los escaños, y la Unión de la Libertad (UW), un partido que defiende encarecidamente la economía de mercado.

La fragilidad de la coalición viene dada sobre todo por las quejas del partido minoritario, UW, que acusa al antiguo sindicato de retardar las reformas para hacer efectiva la economía de mercado, así como de gastar demasiado dinero en servicios sociales como la sanidad.

Esta situación se ve agravada por las propias pugnas internas y escisiones dentro del partido mayoritario, AWS. Por el momento, sólo cuentan con 187 escaños de los 201 que tenían al ganar las elecciones. Este transfuguismo es consecuencia de que muchos de sus representantes se han integrado en el Movimiento por la Patria, una nueva formación que exige a la coalición que se atenga a los compromisos electorales. Incluso, el anterior presidente de la república y fundador del sindicato que da nombre al partido, Lech Walesa, ha proclamado la creación de una nueva formación cristiano-demócrata, con la que prevé atraer a una buena parte del cincuenta por ciento de los electores que se abstuvieron en las últimas elecciones.

Por lo que respeta a la integración de la UE, la actuación del Gobierno polaco sólo se verá coronada con éxito si consigue el apoyo de toda la población polaca. Los sectores con un alto nivel de renta (empresarios, intelectuales y universitarios) esperan con ganas la hora en que se puedan sentir ciudadanos europeos de pleno derecho; en cambio, el sector agrícola y la mano de obra no cualificada se resisten a la integración y refuerzan las filas de los movimientos más nacionalistas. Así, el Gobierno ha de ir con cuidado si no quiere repetir las manifestaciones protagonizadas por granjeros y campesinos, en las que se criticaba la política agraria que había llevado a cabo.

Pese a que la izquierda –fuera del Gobierno desde hace dos años– está de acuerdo con la necesidad de hacer cambios estructurales, critica a los liberales por haber malvendido la propiedad del Estado y haberse lanzado al neoliberalismo. Ciertamente son espectaculares las diferencias sociales que han surgido en un país que era más igualitario hace una década. Mientras en las ciudades proliferan los símbolos de riqueza y la clase media ha aumentado rápida y notablemente, en los pueblos y en ciertas regiones las reformas han supuesto el cierre de muchas fábricas, la parada de las comunicaciones ferroviarias y el colapso del sistema de sanidad y de educación.

Para intentar suavizar la disconformidad que la población manifiesta hacia la política social ejercida principalmente en materia de educación y sanidad, la coalición ha emprendido acciones que deberían servir para paliar la tensa situación. Por ejemplo, el pasado mas de octubre, el primer ministro polaco, Jerzy Buzek, se reunió con sus homólogos del grupo de Visegrado –formado por Eslovaquia, Chequia, Hungría, y la misma Polonia– para acordar la creación de un fondo común que sirva para financiar actividades conjuntas en materia de cultura y educación, con la posible ampliación a otras áreas.

La población polaca, a diferencia de la mayoría de los habitantes de Europa del Este, es católica y la Iglesia, que ha tenido gran importancia histórica porque apoyó la caída del muro de Berlín, ejerce una notable influencia. Un ejemplo, es la cobertura que los medios de comunicación dieron a la visita del Papa (junio de 1999). Durante su estancia, el jefe de la Iglesia católica aprovechó para criticar abiertamente la política liberalizadora que practica el actual Gobierno polaco, al que Juan Pablo II había dado reiterado apoyo en la época comunista cuando era sólo un sindicato liderado por jóvenes revolucionarios. Aunque el Papa reconoció que entendía la impaciencia de la clase política que está deseosa de entrar a formar parte de la Europa occidental, dejó claro que la Iglesia mantiene una actitud más bien reservada ante la posible influencia negativa de Occidente sobre los valores familiares tradicionales.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


Los granjeros polacos temen las consecuencias negativas de la entrada en la UE

Las manifestaciones de granjeros y campesinos, que tuvieron lugar el pasado mes de febrero, son un claro ejemplo de que no todos los ciudadanos polacos ven con buenos ojos la entrada de su país a la UE. Los manifestantes, que reclamaban más ayudas gubernamentales para poder competir con los países de la Unión Europea, consiguieron parcialmente sus propósitos, aunque no quedaron totalmente convencidos de la actuación del Gobierno, puesto que consideran que la aceptación de algunas de sus demandas es una estrategia para mantenerlos contentos momentáneamente y retrasar los conflictos. Saben que con la adhesión a la UE muchos irán al paro, las ayudas no dependerán directamente de su Gobierno y la especulación será la manera más fácil de ganar dinero.


Cronologia año  1999
25 de enero. Empiezan las manifestaciones de los granjeros polacos contra la política agrícola del Gobierno. Al igual que los agricultores, reclaman más ayudas gubernamentales que les permitan competir con los países de la UE.

5 de febrero. Los granjeros polacos llegan a un acuerdo con el Gobierno, que les promete aumentar los subsidios para los productos agroalimentarios y ayudar a potenciar las exportaciones.

12 de marzo. Entrada de Polonia, conjuntamente con la República Checa y Hungría, en la OTAN. Los primeros ministros de estos tres países firman los protocolos de adhesión e ingresan formalmente en la organización que fue su enemiga durante la guerra fría.

6 de junio. El Papa llega a Varsovia, allí rendirá homenaje al sindicato Solidaridad, que lideró la insurrección polaca contra el régimen prosoviético del general Jaruselski en los años ochenta. En su visita, el jefe de la Iglesia católica criticó los desequilibrios sociales de Polonia, debido a la política capitalista ejercida por el Gobierno de su país de natal.

16 de octubre. Los primeros ministros del grupo de Visegrado (Eslovaquia, República Checa, Hungría y Polonia) acuerdan la creación de un fondo común para financiar actividades conjuntas en materia de cultura y educación.


 


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