Anuario 2000
Rumania
"Iliescu vuelve al poder en Bucarest tras derrotar al ultranacionalismo de Tudor"
Mireia Maristany

Rumania ha vuelto, en este final de siglo, a desempolvar los fantasmas del pasado y colocarlos en su Gobierno. Ion Iliescu, antiguo ex comunista reconvertido en socialdemócrata, es el nuevo presidente del país más alejado, junto a Bulgaria, de los criterios marcados por la Unión Europea (UE) para la integración del total de candidatos de Europa del Este. Rumania es un país de gentes desencantadas, que vieron cómo la esperanza llamaba a su puerta y la encontraba cerrada.
Es en la actualidad un mar de pobreza; únicamente una cifra aportada por el Banco Mundial: cuatro rumanos, de cada diez, viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza. Iliescu deberá afrontar, desde esta perspectiva pesimista, su tercer mandato presidencial, y llevar a Rumania a las puertas de la Unión Europea (UE), aunque las previsiones más optimistas sitúen su entrada en el 2005, como muy pronto.

La solución de Romania Mare

En las elecciones convocadas en noviembre, a las que no se presentaba para la reelección el actual presidente de la República, Emil Consntantinescu, un antiguo comunista, Ion Iliescu (Partido de la democracia social, PDSR), y un ultranacionalista, Corneliu Vadim Tudor (Romania Mare, PRM), obtuvieron la primera y la segunda posición, respectivamente. En la segunda vuelta celebrada en diciembre de este año, Iliescu, con un 66,83% de los votos, venció a Tudor que se situó, con un 33,17 por ciento, como la segunda fuerza más votada en Rumania, multiplicando por ocho el porcentaje conseguido en las anteriores elecciones de 1996 (4,5 por ciento de los sufragios).

El autoproclamado salvador de la patria, que ha sido ya comparado con Le Pen (Francia), Jörg Haider (Austria) o Jirinovski (Rusia), ejemplifica a la perfección el carácter de una extrema derecha casi caricaturesca, xenófoba, antisemita, antihúngara, antigitana, que agrupa los elementos más reaccionarios del antiguo Partido Comunista (PC). Tudor, el mismo que ha pedido la rehabilitación de Ceausescu, podría entrar a formar parte del Gobierno rumano, como ya hiciese durante la segunda legislatura de Iliescu (1992-1996) para disponer, éste último, de una mayoría estable en el Parlamento. En esta ocasión parece que no será así.

Los socialdemócratas rumanos han rechazado ya la cohabitación con la extrema derecha de Tudor, y parece que intentarán acercar posiciones con el Partido Nacional Liberal (PNL), la Unión Democrática Magiar de Rumania (UDMR) y el Partido Democrático (PD). Con el Partido Nacional Liberal (PNL) tienen firmado un acuerdo, con fecha del 3 de diciembre, por el que el PNL se compromete a apoyar un Gobierno minoritario del PDSR dirigido por Adrian Anastase.

A parte de este preacuerdo firmado entre ambos partidos, la formación política capitaneada por Tudor también ha aceptado participar en el Gobierno, lo que llevaría al PDSR a gobernar en minoría con el apoyo de la ultraderecha, segunda fuerza más votada. El sentimiento que llevó a los rumanos a retroceder varios años en el tiempo se resume en una frase, recogida en la mañana después de la jornada electoral por el diario Evinementaul Zilei en sus titulares: “Más vale elegir a un jubilado que un dictador”.

El regerso después de cuatro años

Ion Iliescu se convirtió por primera vez en jefe del Ejecutivo en Rumania justo después de la revolución que acabó con la dictadura iniciada en 1965 por los Ceausescu (Nicoale y Elena), en diciembre de 1989. Fue elegido en abril de 1990 en las primeras elecciones libres que este país acogía después de décadas de dictadura comunista, y confirmado en 1992 en el poder tras un nuevo escrutinio con sufragio universal. Permaneció en el poder hasta 1996, año en el que los rumanos lo desalojaron mediante las urnas, bajo las acusaciones de inmovilismo, corrupción y retrasos en la tan esperada transición económica. La Rumania que encuentra en pleno año 2000 Iliescu parece haber empeorado desde que la dejó.

Rumania, el país más alejado de los principios de adhesión a la Unión Europea en la actualidad, es un Estado en el que las condiciones de vida se han ido degradando considerablemente desde 1997.

Una economía depauperada

Una política de reformas balbuceante, un gabinete de gobierno sumamente confuso, y una pesada burocracia han frenado el desarrollo. Las inversiones extranjeras sobrepasan apenas los 830 mil millones de pesetas en diez años. El poder adquisitivo de la población ha descendido: el salario medio se sitúa en torno a los 100 dólares (176.000 pesetas) y sólo la economía paralela permite a un 70% de la población llegar a fin de mes.

El PIB ha bajado de 14% en tan sólo dos años (1997-1999); el Ejecutivo saliente cuenta con restablecer la tasa de inflación del 54% en 1999 al 30% en el 2000. El déficit presupuestario del 3%, pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), surge como un desafío a conquistar. Rumania espera para este año un tímido crecimiento del 1,5%.

Las débiles reformas económicas del país han sido llevadas a cabo debido al reembolso, en 1999, de 425 mil millones de pesetas de su deuda exterior. Las autoridades rumanas han evitado una grave crisis financiera gracias a un préstamo de 82,5 mil millones de pesetas acordados por el FMI y otro de 47,5 mil millones de pesetas desbloqueados por el Banco Mundial (BM).

Igual que empezamos

En el año 99, y dado que el gobierno anuló las ventajas fiscales destinadas a estimular la inversión extranjera, únicamente se han producido dos grandes privatizaciones durante el año: la compra del 51% de las acciones de la fábrica de automóviles Dacia por Renault (42,5 mil millones de pesetas en cinco años) y la adquisición de la mayoría de las acciones del Banco Rumano de Desarrollo por la Societé General por un montante final de 30 mil millones de pesetas. Estos datos confirman a Francia como el primer inversor en Rumania a lo largo de su historia.

Elecciones locales

Los resultados cosechados los días 4 y 8 de junio en las elecciones locales en Rumania, supusieron para los partidos de la coalición gubernamental un fuerte revés, para todos excepto para el Partido Demócrata (PD). Estos datos ya acercaron a la Europa de los Quince a la nueva realidad social que se aproximaba para este país balcánico. Incluso la totalidad de las encuestas, desde la primavera, auguraban este ascenso al poder.

En las presidenciales celebradas en noviembre quedó claro el rumbo que había decidido tomar el país. Rumania decidió volver al pasado, por aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Rumania, un país que empezó la década con Iliescu en el poder (1990-1996) y acabará el siglo de igual manera, pero más pobre que nunca y más lejos de Europa de lo que estaba hace exactamente un año.


El Danubio ya no es azul

El 30 de enero de 2000, a las 22.30 horas de la noche, reventó la balsa de residuos procedentes de la mina de oro y plata de Aurul, en Baia Mare, en el oeste de Rumania. Las causas de este desastre ecológico y económico hay que buscarlas en la noche de ese día de enero, cuando a causa de unas fuertes lluvias registradas en la región, se fracturó la parte alta de uno de los muros de la balsa de residuos, cuyo resultado fue una brecha de 25 metros de ancho. El vertido alcanzó los ríos Lapus y Samos, y de ahí pasó al segundo río más grande de la República de Hungría, el Tizsa, para desembocar finalmente en el Danubio. Unos 100.000 metros cúbicos de agua altamente contaminada de cianuro, una sustancia tóxica con efectos letales en el ser humano y en otros seres vivos, incluso en ínfimas cantidades, llegaron al Danubio. El cianuro o sal de ácido cianhídrico es hidrosoluble y la intoxicación por este ácido es una de las más graves, aunque es poco frecuente que suceda. El Danubio fluye a través de nueve Estados diferentes: República Federal de Alemania, República de Austria, República Checa, República de Eslovaquia, República de Hungría, República Federal Yugoslava, República de Rumania, República de Bulgaria y República de Ucrania. Es la vía fluvial más importante de Europa, imprescindible para el transporte de mercancías en el sudeste del continente. El vertido ha afectado principalmente a tres países: Serbia, Bulgaria y Rumania, que han visto seriamente afectadas sus economías y su ecosistema. La explotación minera causante del desastre es propiedad del Gobierno rumano y de Esmeralda, una empresa australiana con sede en Perth. Apenas mes y medio después del escape de cianuro en Baia Mare, Rumania se ha visto envuelta otra vez en otro desastre medioambiental. Durante la primera quincena de marzo de este año se produjo otro caso similar al anterior: unas 20.000 toneladas de residuos que la mina Baia Borsa, que trabaja con plomo y zinc, vertió en el río Naser del que pasaron al río húngaro Tisza, ya afectado por la anterior catástrofe medioambiental. Es la segunda vez en menos de dos meses que una mina rumana es responsable de la contaminación de varios ríos del este de Europa, y los Gobiernos afectados alertan a los Quince de la seriedad del problema. Para nosotros, esta segunda contaminación del río Tisza es muy seria y no puede contemplarse separadamente de la primera catástrofe que causó el cianuro, informaba poco después el titular de la cartera de Exteriores húngaro, Gabor Horvath. Desde Rumania la única respuesta que llegó, por parte del ministro rumano de Medio Ambiente Romica Tomescu, muy clara: “Las cosas están bajo control. Quiero dejar claro que no estamos hablando de una catástrofe”. A pesar de lo sucedido, Bucarest se afana por mantener unas relaciones lo más cordiales posibles con su vecina Hungría, a pesar del perjuicio sufrido por ésta debido al vertido contaminante.


Cronologia año  2000
30 de enero: Desastre ecológico en Rumania que puede traer consecuencias importantes para todos los países que rodean esta República.Rreventó la balsa de residuos procedentes de la mina de oro y plata de Aurul, en Baia Mare, en el oeste de Rumania.

13 de marzo: Dimite Victor Babiuc, del Partido Demócrata (PD). Deja su cargo en el ministerio de Defensa debido a los desacuerdos existentes entre él y la dirección de su partido.

4 y 18 de junio: Elecciones locales en Rumanía. Fuerte caída de los partidos de la coalición gubernamental, con la excepción del Partido Demócrata, lo que supone la gestación de un nuevo escenario de cara a las presidenciales del mes de noviembre.

7-18 de junio: Rumania acoge la 10ª edición del Forum de la Prensa Rumana en el mundo entero. Se reúnen periodistas de lengua rumana llegados de 18 países.

18 de julio: El actual presidente de Rumania, Emil Constantinescu, anuncia oficialmente que no se presentará a la reelección en noviembre.

26 de noviembre: Los neocomunistas de Ion Iliescu y los ultranacionalistas de Corneliu Vadim Tudor se llevan las legislativas con un 37% y un 28% del voto respectivamente. Habrá segunda vuelta.

3 de diciembre: El Partido de la Democracia Social (PDSR), del ex presidente Iliescu y el Partido Nacional Liberal (PNL) han llegado a un acuerdo para gobernar en minoría después de las elecciones del 10 de diciembre. El acuerdo contempla la formación de un Gobierno en minoría dirigido por Adrian Anastase.

10 de diciembre: Celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El Partido de la Democracia Social (PDSR) de Ion Iliescu , con el 66,83% de los votos se lleva la victoria. Romania Mare (RM) de Vadim Tudor consigue un 33.17%, lo que supone un ascenso importante del la extrema derecha en Rumania.

 


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