Anuario 2000
Finlandia
"La socialdemócrata Halonen, primera mujer que alcanza la presidencia"
Gustavo Da Silva

Por primera vez, una mujer ocupará la jefatura del Estado en Finlandia. La socialdemócrata Tarja Halonen, de 57 años, se alzó con la victoria en las elecciones presidenciales frente al candidato del Partido del Centro (KESK), el ex primer ministro Esko Aho.
El sexo del undécimo presidente finlandés es un dato relevante, ya que el voto femenino ha sido decisivo en un país donde las mujeres –el 51’2 por ciento de la población– están ganando cada vez más capacidad de influencia social sobre los hombres. De hecho, cinco de los seis principales aspirantes a la presidencia eran mujeres y el voto de género se antepuso al ideológico en el duelo entre Halonen y Aho en la segunda vuelta de los comicios.

Acento internacional

Finlandia es el país escandinavo más europeísta y las grandes prerrogativas del jefe del Estado en la política exterior situaron los temas internacionales en el eje de la campaña electoral. Sobre todo, el debate sobre el aislamiento diplomático de la Unión Europea (UE) a Austria; mientras Halonen justificó las sanciones, Aho afirmó que la decisión marcaba un “peligroso precedente”. Ambos candidatos coincidieron en defender la condición de Finlandia como país neutral y en fomentar las todavía frías relaciones bilaterales con Rusia, tras la tutela soviética sobre Finlandia en la escena internacional desde el fin de la II Guerra Mundial. Pero Halonen, ministra de Exteriores durante los últimos cinco años, decantó la balanza al arrastrar el apoyo de un gran segmento de mujeres conservadoras que en teoría debían de votar a Aho.

Hacia una ‘sociedad asexuada’

La victoria de Halonen traspasa el significado político para adentrarse en el terreno de lo simbólico. La nueva presidenta, que tiene por delante un mandato de seis años, se encargó de confirmarlo en su primera aparición pública tras conocer los resultados: “Estoy segura de que mi victoria alentará a las mujeres en nuestra lucha por la igualdad, porque demuestra que podemos alcanzar cualquier puesto”.

Desde que en 1906, cuando todavía no era independiente, se instaurara por primera vez en Europa el derecho de sufragio para las mujeres, Finlandia ha sido pionera a la hora de promover la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Este objetivo está respaldado legislativamente desde 1987; por ejemplo, con la existencia de cuotas en los puestos de funcionarios de la Administración pública. Asimismo, el excelente sistema de protección social facilita que la mujer pueda compatibilizar la vida familiar con la profesional. Actualmente, más del 80 por ciento de finlandesas trabaja, pero sus salarios son todavía un 20 por ciento más bajos, de media, que los de los hombres, quienes además son mayoritarios en los altos cargos de las empresas.

Aunque en las últimas décadas se ha corregido, en la esfera política la diferencia entre géneros también es palpable. El 38 por ciento del hemiciclo del Parlamento está ocupado por diputadas –en 1950, sumaban sólo el nueve por ciento– y el 34’4 por ciento de consejeros municipales son mujeres. Halonen se ha propuesto equilibrar esta estadística desde su nueva condición de presidenta, una figura institucional que en Finlandia está revestida de una gran autoridad moral y que, tradicionalmente, ha cumplido un papel de moderador entre los frecuentes gobiernos de coalición.

Este efectivo ejercicio diplomático desarrollado en la política interior ha sido recompensado, en forma de prestigio, por la comunidad internacional. Las buenas dotes mediadoras del presidente saliente, Martti Ahtisaari –que ya negoció con Slobodan Milosevic el final de la Guerra de Kosovo–, han sido requeridas durante el 2000 en el proceso de desarme en el Ulster o en la comisión de sabios de la UE que evaluó al Gobierno austriaco.

Sorprendente triunfo centrista

Aunque tercera en orden de trascendencia política, las elecciones locales han supuesto una seria advertencia para el Ejecutivo del primer ministro socialdemócrata, Paavo Lipponen, compartido con conservadores (KOK) y liberales (LKP). El opositor KESK, muy arraigado en las zonas rurales, obtuvo el mayor porcentaje de votos (ver Cronología) y consiguió 166 representantes más en los Consejos Municipales de todo el país respecto a los comicios de 1996, mientras que el Partido Social Demócrata (SDP) perdía 184 escaños, perjudicado, sobre todo, por la alta abstención de los núcleos urbanos –en Helsinki, ascendió al 49’1 por ciento–.



Cronologia año  2000
16 de enero. Elecciones presidenciales (primera vuelta): Tarja Halonen –Partido Social Demócrata (SDP)–, 40%; Esko Aho –Partido del Centro (KESK), agrario–, 34’4%; Riitta Uosukainen –Coalición Nacional (KOK), conservador–, 12’8%; Elisabeth Rehn –Partido Popular Sueco (RKP), representante de la minoría de habla sueca, el 5’7% de la población–, 7’9%; Heidi Hautala –Liga Verde–, 3’3%. Participación: 76’9%.

6 de febrero. Elecciones presidenciales (segunda vuelta): Tarja Halonen, 51’6%; Esko Aho, 48’4%. Participación: 80’2%. Con una diferencia de unos cien mil votos, Halonen se convierte en la primera mujer en alcanzar la jefatura del Estado desde la independencia de 1917. Releva a su correligionario Martti Ahtisaari.

22 de octubre. Elecciones municipales. Votos acumulados: KESK, 23’8% –sube un 2%–; SDP, 23% –baja un 1’5%–; KOK, 20’8% –baja un 0’8%–; Alianza de Izquierdas (LEFT) –ex comunistas–, 9’9% –baja un 0’5%–; Liga Verde, 7’7% –sube un 1’4%–; RKP, 5’1% –baja un 0’3%–. El Partido Liberal (LKP) no presenta candidaturas. Participación: 55’9% –5’4 puntos menos que en 1996–. Resultados en Helsinki: KOK, 28’9%; Liga Verde, 23’5%; SDP, 20’4%; LEFT, 8’2%; RKP, 7’6%; KESK, 4’6%.

 


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