Anuario 2000
Gran Bretaña
"Los unionistas radicales acosan a Trimble y amenazan el proceso de paz en el Ulster"
Gustavo Da Silva

El compromiso del Ejército Republicano Irlandés (IRA) para que la comisión independiente encargada de gestionar la desmilitarización del Ulster inspeccione y controle que sus depósitos de armas no se utilizan, ha facilitado la recuperación del autogobierno norirlandés. La Administración de Belfast (ver Cronología), piedra angular del histórico Pacto de Stormont, superó así la suspensión de sus funciones, decretada durante tres meses por Gran Bretaña a raíz de los nulos avances en el decomiso de los arsenales del IRA.
Las trabas en el proceso de paz en el Ulster han protagonizado la política británica en el 2000, un año donde la andadura neolaborista del primer ministro, Tony Blair, ha tropezado con algunos obstáculos. Los más visibles fueron las protestas de las bases laboristas por la insuficiencia del sistema de pensiones y las movilizaciones por la subida del precio de los combustibles, que casi colapsaron el país.

La debilitada autoridad de David Trimble como líder del Partido Unionista del Ulster (UUP) –probritánico– se ha convertido en el principal peligro para la pacificación de Irlanda del Norte. La negativa del IRA a iniciar su desarme ha fortalecido al sector radical de la formación unionista mayoritaria, que presiona a Trimble para que abandone la presidencia del Gobierno autónomo del Ulster y disuelva así la institución que representa a las comunidades protestante y católica. La maniobra de Londres de suspender el autogobierno de la provincia, no contemplada en Stormont, escondía la voluntad de salvar la cabeza de Trimble, quien en su día se comprometió ante los unionistas a dimitir si la intervención del armamento del IRA no había comenzado antes de febrero de 2000. Ésta fue una condición sine qua non para que el UUP aprobara la constitución del Ejecutivo autónomo, en noviembre de 1999, compartido, entre otros, con el Sinn Fein, brazo político del IRA.

El desarme es el punto más controvertido a la hora de desplegar el Pacto de Stormont, que el 10 de abril de 1998 sentó las bases para conseguir la normalización de la convivencia entre los católicos, a favor de la anexión del Ulster a la República de Irlanda, y los protestantes, defensores de la permanencia de la provincia en la Corona británica. En el texto del también llamado Acuerdo de Viernes Santo, las partes firmantes se comprometen a “ejercer toda su influencia para completar la entrega de armas de todos los grupos paramilitares que operan en el Ulster, en el plazo de dos años [22 de mayo de 2000]”.

Sin embargo, hasta hoy ninguna organización terrorista ha depuesto sus efectivos militares. El IRA es la banda que posee un mayor arsenal de armas; su tamaño es un gran secreto y se reparte en zulos situados en recónditos parajes de la República de Irlanda. Aunque va a entrar en su quinto año de alto el fuego, la reticencia del bastión de la lucha católica a desarmarse se explica por tres motivos: uno, simbólico, ya que escenifica una especie de capitulación; otro, porque considera que el Ejército británico “invasor” no se ha replegado lo suficiente, tal como contempla Stormont; y el último, porque teme que desencadene una fuga de disidentes hacia los grupos escindidos contrarios al rumbo del proceso de paz, el IRA Auténtico –responsable de las 29 muertes de Omagh, en agosto de 1998– y el IRA Continuidad.

En el acuerdo alcanzado con la Comisión Internacional para el Desarme en el Ulster, el IRA está dispuesto a poner las armas “fuera de uso”, colaborando en la localización de sus arsenales y sometiéndolos a una revisión periódica para controlar que están sellados y, por tanto, inhábiles. Los informes referentes a la inspección de cuatro depósitos, remitidos a los Gobiernos de Londres y Dublín, son favorables y constatan que “las armas están seguras y no se pueden utilizar sin llamar la atención”. En cambio, señalan que todavía queda por definir la modalidad y las fases de incautación. El nuevo plazo límite expira en junio del 2001.

Pero la desmilitarización de Irlanda del Norte topa también con la guerra fraticida entre los grupos paramilitares lealistas, vanguardia del integrismo protestante. La violencia de estos comandos no se reduce al fanatismo; adquiere una naturaleza mafiosa, ya que son enconados enemigos por el control del tráfico de drogas o las apuestas ilegales, además de practicar la extorsión. La batalla interna entre los lealistas durante el año 2000 arroja un balance de doce muertos y unas 160 familias obligadas a desplazarse de sus barrios. El estallido del conflicto tuvo su origen en la excarcelación de la mayoría de condenados por terrorismo.

La situación de los presos es uno de los puntos ya resueltos del Pacto de Stormont. La amnistía de los convictos cuyas organizaciones respeten el alto el fuego ha puesto en libertad a más de 500 personas, 143 de las cuales sentenciadas a cadena perpetua. De todas maneras, los ex activistas disfrutan en la calle de un régimen especial que prevé su encarcelación en caso de que instiguen o participen en acciones violentas. Asimismo, aunque se obvió en el citado acuerdo, las autoridades británicas han anulado las solicitudes de extradición de todos los prófugos que eludieron la justicia. Esta medida beneficia a un gran número de miembros del IRA huidos a Estados Unidos.

El agravamiento de la situación en las zonas lealistas de Belfast hizo que el Ejército volviera a patrullar por las calles de la capital norirlandesa, tras dos años de acuartelamiento. La presencia militar es todavía activa en los condados fronterizos con Irlanda. La vigilancia de carreteras pretende evitar la entrada de armas y explosivos del IRA Auténtico o del Continuidad. La existencia de comandos operativos, sean republicanos o lealistas, frena una retirada masiva de tropas británicas del Ulster, otro aspecto clave de Stormont. En el 2000, Londres ha replegado a unos 3.500 soldados y mantiene en la provincia unos 13.000 efectivos, el menor contingente en 30 años. Además, ha abandonado una veintena de bases militares y desmantelado algunas torres para la captación de las comunicaciones.

Aparte del Ejército, en la memoria de la minoría católica, víctima de una secular discriminación que se corrige en los últimos años, hay otro instrumento de represión: la Royal Ulster Constabulary (RUC). El ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, ha aprobado la reforma de esta policía armada. El nuevo cuerpo deberá reestructurar su plantilla para alcanzar la paridad entre los miembros de las dos comunidades, que vestirán un nuevo uniforme de donde desaparece la insignia de la corona británica. De RUC pasará a ser un aséptico Servicio Policial de Irlanda del Norte.

La necesaria metamorfosis de la RUC ha crispado todavía más a los halcones unionistas, que han puesto cerco al liderazgo de Trimble. Éste ha ido perdiendo adhesiones en el Consejo del UUP y, en un arriesgado equilibrio, sostiene por ahora las riendas del partido. Fue capaz de ganar in extremis la votación que daba luz verde a la nueva propuesta del IRA y restablecía el autogobierno, pero en cambio ha decidido vetar a los dos ministros del Sinn Fein en las reuniones bilaterales entre los Ejecutivos de Belfast y Dublín, transgediendo así el Pacto de Stormont. La justicia dirimirá la licitud de este bloqueo.


El euro divide a los ministros y se convierte en la diana ‘tory’

La autoexclusión de Gran Bretaña de la Unión Monetaria Europea es una controversia candente en todo el país. La versión del Gobierno laborista, liderada por el ministro de Finanzas, Gordon Brown, es que todavía no se dan las condiciones económicas favorables para la entrada en el euro. Pero, en el fondo, Blair es consciente de que hay una mayoría de británicos remisos a perder la libra esterlina y no quiere que este debate centre la campaña de las próximas elecciones legislativas –Blair las puede convocar en la primavera del 2001 o prorrogarlas un año más–. El primer ministro, en caso de ser reelegido, se comprometió a convocar un referéndum sobre la cuestión. Sin embargo, en el Gabinete laborista los titulares de Asuntos Exteriores y de Comercio e Industria discrepan de la postura oficial. Se apoyan en algunos estudios que indican que, a medio plazo, la revalorización de la libra frente al euro provocará la fuga de inversiones extranjeras desde las Islas hacia el continente, con la nefasta pérdida de miles de empleos. Las empresas foráneas tienen cada vez más dificultades para exportar sus productos a la UE, ya que los precios de venta son más altos. Algunas multinacionales japonesas están presionando a Londres para que no demore más su ingreso en el euro. Entretanto, los tories (Partido Conservador) han reforzado sus tesis eurófobas a raíz del rechazo danés a la divisa comunitaria y de la depreciación sufrida por ésta durante el 2000.

El neolaborismo de Blair ralentiza las reformas sociales

El Gobierno de Tony Blair ha recibido un toque de atención de la sociedad británica y de la militancia laborista. La acción política de Blair, desde su victoria en 1997, ha sido emprendedora en las reformas constitucionales, basadas en el concepto de Devolution, es decir, el retorno de una parte de soberanía a las instituciones más próximas a los ciudadanos. Así, se han reinstaurado los parlamentos autónomos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, y este año los londinenses han podido elegir a su alcalde mediante sufragio directo. En esta línea, está prosperando la reforma de la anacrónica Cámara de los Lores, que ya ha retirado los privilegios hereditarios de la mayoría de sus miembros. En cambio, Blair avanza con lentitud en la vertiente social, marcada por la baja calidad de los servicios públicos –la sanidad y los transportes– y la cicatería de las retribuciones a los jubilados más pobres. Ambas rémoras proceden de la herencia ultraliberal de los últimos 18 años de dominio conservador. El neolaborismo aún no ha erradicado este estigma y sus bases sindicales se lo recordaron en el Congreso de Brighton, al aprobar una moción que instaba al Gobierno a condicionar la subida de las pensiones al alza de los salarios y no al de la inflación. El criterio vigente sólo ha incrementado los subsidios en 200 pesetas a la semana este año, desatando un alud de críticas. Las mismas que se repitieron a raíz del bloqueo de transportistas y agricultores en protesta por la elevada fiscalidad de los carburantes, que casi paralizó la actividad del país.


Cronologia año  2000
11 de febrero. El Gobierno británico suspende las prerrogativas de las instituciones autónomas del Ulster. El Gobierno norirlandés (poder ejecutivo) está formado por doce miembros, repartidos así: cuatro del Partido Unionista del Ulster (UUP) –protestante–, cuatro del Partido Laborista Social Demócrata (SDLP) –católico y nacionalista moderado–, dos del Partido Unionista Democrático (DUP) –ultraprotestante– y dos del Sinn Fein –católico y republicano–. David Trimble (UUP) es el primer ministro y Seamus Mallon (SDLP), el viceministro principal. Por su parte, la Asamblea (poder legislativo) fue constituida después de las elecciones del 25 de junio de 1998. Composición: UUP, 28 diputados; SDLP, 24; DUP, 20; Sinn Fein, 18; lealistas, 5; otros, 13.

5 de mayo. Elecciones municipales. El Partido Laborista sufre sus peores resultados desde que llegó al Gobierno, en mayo de 1997. Pierden el control de 16 ayuntamientos. En Londres, los ciudadanos eligen por primera vez a su alcalde por sufragio directo. Gana el independiente Ken Livingstone, expulsado del Partido Laborista meses atrás por no acceptar el candidato elegido por la dirección del partido. Éste no supera ni la primera vuelta.

6 de mayo. El primer ministro británico, Tony Blair, y su homólogo irlandés, Bertie Ahern, anuncian en Belfast el nuevo acuerdo para el desarme del IRA.

27 de mayo. El Consejo del UUP, tras una dura pugna, aprueba las nuevas condiciones del proceso de paz con sólo el 53% de votos favorables.

30 de mayo. El Ulster recupera sus instituciones de autogobierno.

7 de junio. El Sinn Fein alcanza por primera vez la alcaldía de Londonderry. El nuevo alcalde es Cathal Crumley, ex activista del IRA, que pasó 18 años en prisión.

24 de julio. Concluye la última fase de excarcelaciones de condenados por terrorismo, que abandonan la cárcel de Maze.

28 de octubre. Trimble anuncia que vetará a los ministros del Sinn Fein en las reuniones con el Gobierno irlandés.

 


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