Anuario 1999
Irlanda
"El nuevo Gobierno del Ulster no garantiza la paz, atascado en la cuestión del desarme de los paramilitares"
Isidor Torres

A pesar de que el 10 de abril de 1998 se firmó el acuerdo del Viernes Santo, en el que los nacionalistas republicanos reconocían el derecho a la autodeterminación y los unionistas reconocían el derecho de Irlanda del Norte para decidir por ella misma en sus asuntos, el proceso de paz no acababa de cuajar y se multiplican los problemas para poner punto y final al conflicto.
Parecía interminable. La lucha entre católicos y protestantes, entre nacionalistas y unionistas, estaba permanentemente viva y encendida. Ni las presiones de la calle, ni el deseo de paz de la población podía apaciguar un sentimiento de hostilidad aguda entre las dos comunidades, que se palpaba cada vez que algún grupo radical de cualquiera de ambos bandos cometía un atentado.

“Un día crees que la paz está a punto de llegar y el día siguiente vuelve el drama de la violencia”, son palabras de un habitante del Ulster que marcan la impotencia y el desaliento de más de un año de negociaciones fracasadas para formar el Gobierno Autónomo. Uno de los problemas más importantes a solucionar era el desarme de los grupos paramilitares. El IRA, un grupo radical católico, muy próximo al partido de Irlanda del Norte Sinn Fein, ponía como condición para su desarme que este grupo político participara en el Gobierno Autónomo del Ulster (provincia irlandesa que no es sinónima de Irlanda del Norte, sino que se refiere a seis de los nueve condados que tiene esta demarcación y que pertenecen al Reino Unido; los otros tres conforman, junto a tres provincias más, la República de Irlanda).

Las fechas clave para la conquista definitiva del Gobierno autónomo fueron el 11 de octubre y el 15 de noviembre de 1999. En la primera fecha, el Reino Unido reemplazó a Mo Mowlan por Peter Mandelson como ministro británico de Irlanda del Norte. El 15 de noviembre de 1999, el ex senador estadounidense encargado de dirigir las conversaciones sobre el Ulster, George Mitchell, dio a conocer un nuevo plan cuando el pesimismo era la característica más común entre los negociadores del Ulster: que el Gobierno se forme el mismo día en que se nombre a los representantes de los grupos paramilitares que negociarán el desarme ante la comisión encargada. El UUP y el Sinn Fein apoyaron la propuesta y el IRA hizo su primer comunicado público y se comprometió a designar interlocutor.

Tras este golpe de timón, el 28 de noviembre de 1999, se cerró la formación del Gobierno Autónomo. El nuevo Ejecutivo tendría doce representantes (dos del Sinn Fein) pertenecientes a cuatro partidos: los católicos, el Partido Laborista y Sinn Fein, los radicales protestantes, y los unionistas del UUP. Este Ejecutivo, que será presidido por David Trimble, perteneciente al moderado Partido Unionista del Ulster, el UUP, tomó poderes el 1 de diciembre, un mes antes de que se desarmen los grupos paramilitares, que prometen hacerlo a principios del año 2000.

Diciembre fue en Irlanda del Norte un mes de euforia: el Gobierno Autónomo estaba en marcha y la comisión de desarme, operativa. El 5 de diciembre se celebró la primera reunión para la entrega de las armas, que contó con la asistencia del IRA y pronto, el día 12 del mismo diciembre, se fijó la fecha de inicio de entrega de armas para mediados de enero.

Y enero llegó, pero las armas no salieron de las fundas de los paramilitares. Hoy, el Gobierno del Ulster se encuentra en crisis porque no quiere existir si, a la sombra, los radicales mantienen activas las pistolas. Si éstas no se devuelven, se desmonta el Gobierno autónomo, un hecho que los unionistas tienen claro. Las pesadillas han vuelto para los habitantes de la región, que sólo han podido disfrutar de tranquilidad durante un mes, y es que el destino de esta gente parece ser el del padecimiento constante.

Más al sur, en la República de Irlanda, el primer ministro de centro-derecha, Bertie Ahern, vive su segundo año de mandato intentando que no le perjudiquen los escándalos que suceden en su país. Charles Haughey, que había sido primer ministro durante los años ochenta y encargado de las finanzas del actual partido del Gobierno, fue procesado por corrupción y blanqueo de dinero, aunque, por el momento, el caso no ha salpicado a ninguno de los pesos pesados del actual Gobierno.

Las relaciones irlandesas con la Unión Europea se han enturbiado a raíz del proyecto de ampliación, ya que Irlanda se opone frontalmente a que la Unión se amplíe hacia el Este porque el país necesita las ayudas procedentes de Bruselas y los fondos de cohesión. Este dinero le ha permitido llegar a una media de crecimiento del 6’3% entre 1987 y 1997 y hasta del 9% en 1998. La previsión para1999 era de entre el 6% y 7%, cifra que triplicaría el resultado de la vecina Gran Bretaña.

Irlanda ha aprovechado la buena coyuntura económica y ha decidido reducir los impuestos, un 10%, a las empresas extranjeras para que se instalen en el país. Este hecho ha molestado en Bruselas, que le ha dado un toque de atención al considerar que este incentivo es competencia desleal con respecto a los otros países de la Unión. Aun así, Irlanda se ha convertido en un importante centro de actividades informáticas y tecnológicas, que le ha ayudado a situar el índice del paro en un 5,8% en 1999, cuando en 1998 era del 7,3%. Los expertos, sin embargo, señalan que ha sido este mismo optimismo económico lo que ha hecho disparar la inflación hasta el 3,9% a finales de año, el índice más elevado entre todos los países de la UE.

((Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)



 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies