Anuario 2002
Taiwán
"China y Taiwán se acercan económicamente y se alejan políticamente"
Ainhoa Martín

Este ha sido un año de tira y afloja entre China y Taiwán; un año marcado por dos elementos clave: la entrada de Taiwán en la Organización Mundial del Comercio, el 1 de enero del 2002, menos de un mes después de que lo hiciera China; y el XVI Congreso del Partido Comunista Chino, que ha elegido un nuevo Gobierno que desde Taiwán se mira con reticencia, ya que la influencia que mantiene Jiang Zemin en el nuevo politburó no les proporciona muchas esperanzas de un cambio de política de China respecto a la isla.
De manera que, a principios de año, con los dos países dentro de la OMC, parecía que tendían a un acercamiento progresivo. De hecho, a finales de enero, el Gobierno chino invitó a China a algunos miembros del Gobierno taiwanés, que se encuentra, desde las elecciones de marzo del 2000, en manos de los independentistas del Partido Progresista Democrático (PPD), dirigido por Chang Chun-hsiung, después de 55 años de gobierno del histórico Kuomintang. Un partido, el PPD, que en las últimas elecciones legislativas ( 1 de diciembre del 2001) obtuvo mayoría absoluta en las urnas.

Esta invitación enseguida se entendió como un gesto del Gobierno chino para dejar a un lado la política agresiva que había mantenido con Taiwán desde que en 1949 las fuerzas del Kuomitang, con Chan Kai-Chek al frente, se refugiaron en la isla tras la guerra civil contra el Partido Comunista de Mao Zedong y se declararon independientes. Además, esta invitación que el Gobierno chino hizo a miembros del Gobierno taiwanés también significaba el primer acercamiento por parte de China a la nueva fuerza política que gobernaba la isla.

¿Pero por qué el Gobierno chino intenta dialogar con Taiwán al mismo tiempo que continúa reprimiendo duramente cualquier movimiento del Gobierno taiwanés que intuya que va encaminado a la independencia? Para algunos analistas, estos intentos de acercamiento por parte de China se deben a razones maquiavélicas. Para ellos, lo que pretende China es crear tensiones dentro del mismo PPD entre aquellos más proclives a la independencia total del país y aquellos que no descartan la cooperación con China.

No se debe olvidar que Taiwán tiene una economía capitalista y que su principal mercado es China. Es el principal inversor con 50.000 empresas taiwanesas instaladas en China; y el principal exportador. Este año, las exportaciones a China han crecido un 24,5%, lo que ha supuesto unos 14.870 millones de dólares. En este sentido, los vínculos económicos entre estos dos países son cada vez más estrechos, y los taiwaneses más poderosos, como el vicepresidente del Parlamento taiwanés, Chiang Pin-kung, o el magnate Kao Chin-yen, tienen empresas o intereses económicos al otro lado del estrecho de Formosa. Esto da a China aún más poder sobre la isla ya que gran parte de los taiwaneses que manejan la economía de la isla tienen capital invertido en China y por lo tanto son los primeros interesados en establecer lazos entre China y Taiwán que beneficiarían a sus negocios.

Sin embargo, estas primeros intentos de acercamiento entre los dos territorios no se han mantenido y no tuvo lugar ningún tipo de negociación. El Gobierno chino se negó a mantener contactos con Taiwán hasta que la isla no se reconociera parte de China, cosa que el Gobierno de Taiwán no hizo. Por otro lado, Estados Unidos contribuyó a aumentar la tensión a finales de febrero al recordar que tal como se comprometieron en el Acta de Relaciones de Taiwán en 1979, ellos no dudarían en defender la isla en caso de una invasión china. E incluso llegaron a incluir a China en una lista de países susceptibles de ser atacados con armas nucleares junto con Rusia, Irak, Corea del Norte, Irán, Libia y Siria. Estas declaraciones, que fueron realizadas por George Bush a principios de marzo, desataron la ira del Gobierno chino, que pidió inmediatamente explicaciones a Estados Unidos y amenazó con romper las relaciones bilaterales con el Gobierno norteamericano.

La primera gran crisis entre China y Taiwán tuvo lugar en julio. La ausencia de diálogo llevó a los dos países a iniciar una carrera armamentística. Una situación que se agravó cuando las autoridades chinas descubrieron que Estados Unidos planeaba vender armas de la tecnología avanzada a la isla taiwanesa.

Pero la crisis se complica en agosto cuando el presidente taiwanés, Chen Shui-bian, propone convocar un referéndum para saber la opinión de los taiwaneses sobre una posible independencia de la isla. Esto desencadenó la ira del Gobierno chino, quien aseguró que Chen llevaría la isla al desastre. Por otro lado, las fuerzas opositoras del Gobierno taiwanés, el Kuomitang, expusieron su propia propuesta para afrontar las relaciones con China. Ellos, al contrario de Chen, proponen establecer más relaciones con el continente, y la firma de una acuerdo de paz con China para los próximos 50 años, que favorecería las relaciones económicas y las inversiones. Chen, por su parte, asegura que no quiere cerrarse a las relaciones económicas y comerciales con China pero que la soberanía de la isla no se negocia. Su meta es crear una isla tecnológica y una zona de libre comercio que sirva de puerta de entrada y salida de los productos chinos. Pero China continúa manteniendo que no negociará hasta que el Gobierno taiwanés reconozca que forma parte de una sola China. Mientras tanto, 400 misiles chinos continúan apuntando permanentemente a Taiwán, hecho interpretado por Chen Shui-bian como “una continua amenaza bélica y psicológica para los taiwaneses”.

En noviembre nos encontramos con una nueva situación, ahora es Taiwán quien muestra una posición dura frente a China, que el 29 de octubre eliminó la condición de que Taiwán se reconociera como una provincia china. Ahora, el Gobierno taiwanés, que mantiene la teoría de “un país a cada lado del estrecho de Formosa”, se niega a continuar con los planes para negociar con China sobre transporte a partir de organismos privados. Y asegura que no piensa negociar si no es a cambio de concesiones políticas.

Aunque la agencia de noticias china Xinhua asegura que China y Taiwán están negociando para crear una línea de vuelos directos entre la isla y el continente, eso sí, sin que China los considere como vuelos al extranjero. Esto acabaría con la situación de aislamiento entre Taiwán y China que se mantiene desde hace 50 años.

Muchos analistas consideran que este cambio de postura muestra la indecisión política y el miedo de Taiwán a abrirse económicamente a un gigante como China, ya que desde el Gobierno se teme que la isla se vacíe de capital. Pero, por otro lado, los empresarios, así como la oposición, mantienen que invertir en China es una oportunidad única y que si no se hace, repercutirá negativamente en la competitividad internacional de Taiwán. De hecho, el establecimiento de lazos directos de transporte entre Taiwán y China haría aumentar la exportación de material taiwanés hacia China y convertirían a la isla a un punto clave de entrada y salida del comercio internacional en la zona.

Sin embargo, parece que el Gobierno taiwanés se mantiene alerta después del XVI Congreso del Partido Comunista Chino, del que ha salido nombrado un nuevo Gobierno chino. En este sentido, el Consejo de Asuntos de China, que es el organismo taiwanés que se dedica a gestionar las relaciones entre la isla y China, ya ha pedido al nuevo Gobierno chino que reconozca a Taiwán como una entidad política independiente.


Taiwán, en la OMC

El 18 de septiembre del 2001 concluyeron las negociaciones que llevarían a Taiwán a la Organización Mundial del Comercio, sólo un día después de que finalizaran con éxito las negociaciones para la entrada de China. Pero no entró bajo el nombre de “Taiwán”, sino con los nombres de las cuatro partes o islas que conjuntamente forman Taiwán, es decir, lo que se conoce como el “Taipei Chino”: Territorio Aduanero distinto de Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu. De esta manera acaban 12 años de negociaciones con el “Taipei Chino” y el 11 de noviembre del 2001 la Conferencia Ministerial de la OMC aprueba por consenso el texto del acuerdo. 30 días después de que la Organización recibiera la notificación del Parlamento de Taipei ratificando el acuerdo, el “Taipei Chino” pasaría a ser legalmente miembro de la OMC. Ese día fue el 1 de enero del 2002. Fue en 1965 cuando Taiwán solicitó por primera vez la entrada con condición de observador en las sesiones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), la organización de comercio internacional previa a la OMC. Esta solicitud se le reconoce pero en 1971 se suspende el estatuto debido a una decisión de la ONU, que no reconoce a Taiwán como país aparte de China. El septiembre de 1992, el Consejo de Representantes del GATT decide examinar específicamente la solicitud del “Taipei Chino”. La conclusión fue que no se debía aceptar su adhesión antes de la de la misma China y por lo tanto se bloqueó el proceso hasta que China no hubiera completado su adhesión. El 1 de enero de 1995, la OMC sustituye al GATT, en funcionamiento desde 1947. Todos los países en condición de “partes contratantes del GATT” pasaron a ser miembros de la OMC. Y las negociaciones de Taiwán o el “Taipei chino” continuaron su curso. Unas negociaciones que al final dieron su fruto. Pero la entrada de Taiwán en la OMC no hizo mucha gracia a China, que no le reconoce como país. Por esta razón, a finales del 2001 cuando ninguno de los dos países había entrado aún en la OMC, China aseguró que en el marco de la organización sólo trataría con Taiwán temas específicamente y no políticos. En este sentido, el transporte y el comercio directo los consideraba asuntos internos y por lo tanto no se llevarían a cabo negociaciones en este ámbito hasta que Taiwán no reconociera que forma parte de China. Y de hecho, los enfrentamientos entre China y Taiwán no han desaparecido en la OMC. El tres de noviembre, el viceministro de Comercio Exterior y Cooperación Económica de China, Lung Yongtu, exige de nuevo que Taiwán acepte que es parte de China como paso previo para cualquier negociación.


Cronologia año  2002
1 de enero. Taiwán entra en la Organización Mundial del Comercio.

21 de enero. El presidente taiwanés Chen Shui-bian nombra primer ministro al moderado Yu Shyi-kun (del partido Demócrata Progresista). Sustituye a Chang Chun-hsiung que dimitió junto con el resto del gobierno para dar paso a una nueva legislatura.

3 de julio. China y Taiwán re rearman ante la falta de avances de diálogo entre los dos territorios. EUA se compromete a defender a Taiwán en caso de invasión China.

3 de agosto. El presidente taiwanés Chen Shui-bian propone organizar un referéndum en la isla para decidir si sus habitantes quieren la independencia de China o no.

8 de agosto. El Gobierno taiwanés cancela las maniobras militares para el 15 de agosto destinadas a realizar una demostración de fuerza a China tras sus amenazas.

12 de agosto. El presidente taiwanés, Chen Shui-bian pide a los habitantes de la isla que se mantengan firmes ante las amenazas de China.

24 de septiembre. El Gobierno de Taiwán recorta la ayuda que concede al movimiento democrático en China por escasez de recursos y por el cambio en las relaciones con Pekín.

10 de octubre. El presidente taiwanés, Chen Shui-bian exige a China el desmantelamiento de los más de 400 misiles que apuntan a su país y anuncia que la isla seguirá su propio camino de “libertad, democracia y paz”.

10 de octubre. La oposición política de Taiwán presenta un plan de recuperación económica que contemplaría la firma de una cuerdo de paz con China para los próximos 50 años, como alternativa a las propuestas independentistas del presidente Chen Shui-bian.


 


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