Anuario 2002
Corea del Norte
"Corea del Norte sorprende al mundo anunciando su programa nuclear"
Ainhoa Martín

Corea del Norte, cerrada herméticamente al exterior, es uno de los últimos reductos que queda de la Guerra Fría. Gobernada por el dictador Kim Jong II, durante los últimos años ha padecido unas fuertes hambrunas que han provocado el descontento de las clases populares, que ya llevan tiempo desconfiando del régimen de Kim Jong II. Durante este último año, el país ha iniciado pequeñas reformas económicas que hacen intuir un giro de la actual dictadura estalinista en la que se encuentra el país hacia un nuevo modelo de economía. Pero sin duda, el hecho más espectacular protagonizado por el régimen de Pyongyang ha sido el reconocimiento público de que están desarrollando un programa nuclear.
El 4 de octubre de este año, el régimen de Pyongyang reconocía que estaba llevando a acabo un proyecto de armas nucleares. Con este comunicado, Corea del Norte sorprendía a toda la comunidad internacional y sobretodo a sus países vecinos, Corea del Sur, China y Japón, y por supuesto, a Estados Unidos. Pero a diferencia del conflicto con Irak, Estados Unidos no quiere, como mínimo por ahora, entrar en un conflicto bélico con Corea del Norte y por ello apuesta por solucionar el problema a través del diálogo. Seguramente, Corea del Norte no tiene ni petróleo ni una importancia geoestratégica tan grande que justifique un ataque por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, el régimen de Pyongyang se niega a cooperar si Estados Unidos continúa situando a Corea del Norte en el punto de mira, en la lista de los países que integran el “eje del mal” junto con Irak e Irán. Para afrontar la situación, Estados Unidos ha pedido la colaboración de Japón, Corea del Sur, Rusia y China, los países vecinos, que son los primeros interesados en que se resuelva el conflicto de manera diplomática. En este sentido, la última visita de presidente chino, Jiang Zemin, a Estados Unidos, el 25 de octubre, tuvo como tema principal el conflicto de Corea del Norte. Y Bush no dudó en pedir a China que utilizara su influencia en Corea del Norte para persuadirlos de que se desnuclearicen. Y Ziang Zemin se comprometió a unir sus esfuerzos con EE.UU. a pesar de que no condenó en ningún momento la posesión de armas nucleares por parte del régimen de Kim Jong II.

El fin de semana del 24 de octubre, durante el Congreso de Cooperación Económica Asia-Pacífico en México, Bush aprovechó para hablar con los representantes de Corea del Sur y Japón, y elaborar una política común frente al conflicto. Una reunión a tres bandas entre Bush, el primer ministro japonés, Koizumi y el presidente surcoreano, Kim Dae Jung, puso de manifiesto las intenciones comunes de solucionar el conflicto de una manera efectiva pero no unilateral. Asimismo, todos ellos coincidieron en sumar a Rusia a este frente contra el régimen de Pyongyang.

Pero de todos ellos, el presidente surcoreano es quien ha tenido más contacto con Corea del Norte desde que se conoció oficialmente la existencia de armas nucleares en manos del Gobierno. El 20 de octubre, el ministro de Unificación surcoreano, Jeong Se Hyun, viajó para negociar con el régimen de Pyongyang. Y posteriormente el mismo presidente, Kim Dae Jung, se reunió con el negociador norcoreano Kim Ry Song. La posición de Corea del Norte era clara: no descartaba las negociaciones pero tenía que cesar la política hostil contra su país. Un comunicado que Dae Jung se comprometió a transmitir a los otros países en la Conferencia Económica Asia-Pacífico.

Pero existen muchas incógnitas sobre este episodio. En primer lugar, ¿por qué Corea del Norte admite que tiene armas nucleares? De hecho, era “vox populi” que el régimen de Pyongyang no estaba cumpliendo el tratado de no proliferación nuclear firmado en 1994 con Estados Unidos; pero el hecho de reconocerlo públicamente obliga a la comunidad internacional a actuar.

Pero tal como explicó la asesora de seguridad nacional del Gobierno estadounidense, Condoleezza Rice poco después de conocerse la admisión pública de Corea del Norte, la Administración Bush cree que se trata de un intento por parte del régimen de Pyongyang de ser más transparente, de dejar de estar aislado del resto del mundo, y no como creen muchos, una amenaza. Desde Corea del Norte se justifican diciendo que las armas que están desarrollando están destinadas a garantizar su propia seguridad después de que EE.UU. los situara en el punto de mira, dentro del “eje del mal”. Una explicación que Collin Powell descarta ya que asegura que el programa nuclear de Corea del Norte se empezó a desarrollar antes de que se teorizara sobre el “eje del mal”.

Pero la posición que ha adoptado Estados Unidos frente al conflicto es también sorprendente. ¿Por qué atacar Irak, que asegura que no tiene armas nucleares y en cambio no atacar a Corea del Norte que lo anuncia a gritos? A EE.UU. no le interesa una guerra en Asia. Atacar Corea del Norte significaría enemistarse con China, que saldría en defensa de su “hermana pequeña”. Y de hecho, a China tampoco le interesa un conflicto militar que la obligue a enfrentarse a EE.UU. Y esto explica por qué todos los países vecinos, Japón, Corea del Sur, China y Rusia, se han puesto de acuerdo con EE.UU. para desnuclearizar a Corea del Norte de una manera pacífica.

En el tratado de no proliferación nuclear que firmó Corea del Norte en 1994, EE.UU., se comprometía a suministrar energía a Corea del Norte y construir centrales nucleares de segunda generación a cambio de que ella desmantelara las de primera generación, que utilizaba para obtener plutonio para elaborar armas nucleares. Después del anuncio por parte de Corea del Norte de que está desarrollando un programa nuclear a pesar del pacto, los países decidieron dejar de suministrarle energía.




Contexto económico, político y social de Corea del Norte

Durante este último año, Corea del Norte ha experimentado cambios que, si bien no son drásticos teniendo en cuenta el inmovilismo que la caracteriza, sí que son importantes. Esta voluntad de apertura e innovación empezó a raíz de la cumbre de junio del 2000 entre las dos Coreas, que se reunieron por primera vez después de la guerra. A partir de entonces, el régimen de Pyongyang empezó a dar signos de una cierta apertura económica. Este año, esta voluntad se ha empezado a traducir en reformas. A partir de julio, el Gobierno subió 10 y hasta 20 veces el salario de los trabajadores. De este modo se pretende activar la economía casi inexistente del país. Es decir una economía que se basa sobretodo en el intercambio, ya que la mayoría de la población, dedicada a la agricultura (30%) y a la industria (42%) lo único que consumía era una ración de grano al día (de 292 gramos por persona y día) que pagaban con una cantidad ínfima en los puntos de distribución oficiales. Y es que la caída de la URSS y la cada vez más progresiva liberalización de China, que ya ha entrado en la Organización Mundial del Comercio, han dejado a Corea del Norte sin mercado. Por ello, con estas pequeñas medidas, está intentando crear lo que podrían llegar a ser las bases de una futura economía de mercado, siguiendo el ejemplo de quien siempre ha sido su “hermano mayor”, China. Pero muchos norcoreanos tienen la sensación de que las reformas han llegado tarde y la subida de los salarios ha ido acompañada de una subida de precios, que lejos de mejorar las condiciones de vida de los norcoreanos o estimular las compras, ha provocado una situación de pobreza más extrema. A pesar de que el régimen ha intentado desde siempre cerrarse totalmente al exterior, las nuevas tecnologías hacen de este objetivo casi una utopía. Unas tecnologías que ahora ya no sólo posee la elite, sino que han llegado a manos de la mayoría de la población. Los norcoreanos que han emigrado ilegalmente a China o Corea del Sur, proporcionan móviles a sus familiares residentes en Corea del Norte y les explican todo aquello que ven en la televisión china y surcoreana. Todo esto junto con las películas de cine extranjeras y los viajes ilegales pero que muchos hacen a su gran vecina, China, cada vez más abierta a Occidente, han llevado a Corea del Norte una visión del mundo muy diferente a la que el aparato propagandístico de Kim Jong II pretende instaurar en la sociedad. Sólo es una minoría la que puede vivir en Pyongyang manteniendo un nivel de vida más o menos aceptable. El resto de la población se muere de hambre en los campos y muchos analistas temen que se produzca una revolución de estas clases ahora que empiezan a conocer otras posibilidades de vida. Actualmente, las estadísticas se acercan al millón de muertos de hambre, en los últimos cinco años. Las hambrunas que acechan al país son cada año peores. En 1997, un estudio del Parlamento Europeo calculaba que desde 1995, habían muerto de hambre 10.000 personas. Otro indicador bastante fiable de las malas condiciones de vida del país es la creciente emigración de norcoreanos que huyen hacia China o Corea del Sur en busca de una vida mejor. Según datos de Amnistía Internacional, en China hay entre 100.000 y 400.000 norcoreanos ilegales y en Corea del Sur 261.000. En el 2001, 538 personas atravesaron la frontera entre las dos Coreas, el doble que en el año 2000. Y desde enero a marzo del 2002 eran 162 los que habían emigrado hacia Corea del Sur. Se trata de las cifras oficiales, aunque Amnistía Internacional calcula que son miles los norcoreanos que atraviesan ilegalmente cada año las fronteras.


Cronologia año  2002
31 de enero. El Departamento de Estado de EUA está dispuesto a dialogar con Corea del Norte a pesar de las acusaciones realizados por Bush. Desde Pyongyang, se acogen las declaraciones como una treta para continuar con su política agresiva.

28 de febrero. Corea del Norte responde a las acusaciones de Bush que la incluyen en el “eje del mal” y asegura que el único “eje del mal” es el que está formado por EE.UU., Israel y Japón.

2 de abril. Bush desbloquea 95 millones de dólares (108,5 millones de euros) para construir dos reactores para un consorcio internacional en Corea del Norte, en el marco de un acuerdo firmado con Pyongyany en 1994.

3 de abril. El asesor presidencial surcoreano para la Unificación Coreana, Lim Dong Won viaja a Pyongyang (Corea del norte) para reiniciar el proceso de reunificación de las dos Coreas.

5 de abril. El líder norcoreano Kim Jong II recibe al emisario surcoreano Lim Dong Won.

18 de abril. El representante del parlamento norcoreano Kim Soo Hak se reúne en la ciudad china de Chongqing con el portavoz de la Asamblea Nacional de Corea del Sur, Lee Man-Sup, en un nuevo acercamiento entre los dos países.

27 de abril. Embajada norcoreana en Washington emite un comunicado en el que dice que Corea del Norte está dispuesta a recibir un enviado norteamericano para restablecer las relaciones diplomáticos con EE.UU.

1 de mayo. EE.UU. ultima detalles para enviar a Jack Pritchard (encargado en el gobierno estadounidense de las relaciones con Corea del Norte) a Pyongyang para restablecer las relaciones con este país.

22 de mayo. En el Informe anual del Departamento de Estado de EE.UU. se continúa señalando a Corea del Norte junto con otros países, un “patrocinador del terrorismo”

29 de junio. Enfrentamiento entre las fuerzas navales de Corea del Norte y Corea del Sur en el mar Amarillo, frente las costas de la península.

2 de juliol. Corea del Norte acusa a EE.UU. de provocar el enfrentamiento naval con Corea del Sur.

11 de agosto. Corea del Norte empieza a poner en marcha las reformas liberalizadoras más importantes des de la era comunista.

12 de agosto. Las delegaciones de Corea del Norte y Corea del Sur inician una reunión de tres días para hablar sobre la posible integración del régimen de Pyonyang en la comunidad internacional.

13 de agosto. Séptima reunión de nivel ministerial entre las dos Coreas. Se acuerda una reunión bilateral de sus militares sin fecha decidida aún.

26 de agosto. Segunda reunión de los comités económicos de las dos Coreas en Seúl para hablar sobre la futura conexión ferroviaria intercoreana.

30 de agosto. Las dos Coreas anuncian un acuerdo para rehabilitar las dos líneas de ferrocarril y las dos carreteras que unen los dos países.

17 de septiembre Primer ministro japonés, Junichiro Koizumi realiza una visita histórica a Corea del Norte.

17 de septiembre. Japón y Corea del Norte acuerda reanudar las conversaciones para la normalización de sus relaciones diplomáticas.

17 de septiembre. El régimen de Corea del Norte quiere reanudar el diálogo con Washington para suspender indefinidamente el lanzamiento de misiles.

19 de septiembre. Patrullas de Corea del norte y Corea del Sur inician las tareas de desminado en dos puntos de la línea de armisticio que las separa desde 1953.

4 de octubre. Corea del Norte reconoce que está desarrollando un programa nuclear rompiendo así en pacto de 1994 con EE.UU.

5 de octubre. El subsecretario norteamericano de Estado para Asuntos Asiáticos, James Kelly concluye su viaje a Pyongyang donde ha propuesto diálogo para acortar las diferencias entre el régimen comunista y EE.UU.






 


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