Anuario 2002
Tayikistán
"Rusia se aferra en Tayikistán para mantener la presencia militar en Asia Central"
Ignasi Castelló

La campaña militar norteamericana en Afganistán ha significado un punto de inflexión para la influencia que tradicionalmente tenía Rusia en Asia Central. Tayikistán, único país en el que había un destacamento militar permanente ruso antes de la campaña afgana, se ha convertido en el Estado al que se ha aferrado Moscú para no perder su influencia en los países “exteriores” (Kirguistán y Afganistán) de Centroasia.
Tayikistán es, junto a su vecino kirguís, el país más pobre de la región. Devastado por una guerra civil que finalizó en 1997, Tayikistán no dispone de recursos naturales de consideración en su subsuelo, y la permeabilidad de sus fronteras con Afganistán le han convertido en ruta frecuente para la salida de los traficantes de opio. Para facilitar el control de una frontera que, históricamente, nunca ha existido para los comerciantes y los asaltadores de caminos, y “vigilar” la postguerra Rusia decidió enviar en 1997 un destacamento de 15.000 hombres para controlar los 1.200 kilómetros de línea de marcación entre los dos países. Tras los atentados del 11-S, el desembarco norteamericano en la región dejó a las tropas de Moscú en clara minoría en un país en que nadie había cuestionado el liderazgo ruso. Para contentar a la Administración norteamericana y colaborar en la expulsión de sus incómodos vecinos talibán –las tropas de la opositora Alianza del Norte eran en gran parte de etnia tayica-, el Gobierno de Enomalí Rajmonov, había cedió, previo consentimiento del Kremlin, una base militar cercana a la capital del país, Dushambé, para uso de la aviación estadounidense.

Todo el despliegue militar del Pentágono en la región inquietó a las autoridades rusas, que durante 2002 han acordado ampliar su presencia en la aliada Tayikistán. A los 15.000 efectivos de la 201 división motorizada, se le unieron 10.000 más en junio, para convertir el país de los tayikos en el territorio exterior con mayor presencia militar rusa desde el fin de la Guerra Fría.

Pese al esfuerzo de Moscú para evitar la influencia de Washington en el país, las autoridades estadounidenses han podido sumar el apoyo de Tayikistán a la campaña global contra el terrorismo. Con serios problemas con la guerrilla fundamentalista del Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) y con el creciente narcotráfico desde Afganistán, el Gobierno Rajmonov ha buscado el apoyo de Occidente para estabilizar el país. A mediados del mes de febrero, Tayikistán entró a formar parte de la Asociación por la paz de la OTAN, y la visita del secretario de Estado de EE.UU., Collin Powell, reafirmó la alianza entre los dos países en materia antiterrorista. La ineficacia de las tropas rusas para frenar el narcotráfico y a la guerrilla llevó a Tayikistán a solicitar el apoyo occidental, aunque la influencia de Moscú -de quien depende comercialmente ya que el comercio en con el sur era imposible por su enemistad con los talibán- sigue siendo primordial. Sin embargo, el auge del tráfico de opio tras la “pacificación” de Afganistán ha hecho que los combates fronterizos entre las tropas rusas y narcotraficantes se hayan incrementado. Todo este comercio ilegal que cruza la frontera tayica amenaza la estabilidad del país, ya que los grandes beneficiarios del opio son los miembros del MIU, protectores de los convoyes de la droga. Por esta razón, las autoridades del gobierno de coalición (entre ex comunistas e islamistas moderados), presente en el país desde el fin de la guerra civil, no han cesado de pedir apoyo internacional para combatir el tráfico de opio.

Tayikistán cierra el año como el país que menos provecho ha conseguido de la campaña norteamericana Asia Central. Uzbekistán y Afganistán se han lanzado en brazos de Occidente, tanto militar como económicamente. Kirguistán, pese a su dramática situación interna, ha afianzado su alianza comercial con China y tanto Kazajstán como Turkmenistán pueden depender de sus reservas energéticas para negociar con distintos países. Tayikistán, en cambio, ha seguido confiando en la tutela y la protección rusa para proteger sus fronteras y no ha hecho pasos de consideración para potenciar su comercio con el exterior.

Fuera de la lucha en las rutas por las energías de Asia Central, Tayikistán afronta un futuro incierto aunque con la esperanza de que Rusia aumente sus inversiones en el país para contrarrestar la influencia occidental. Mientras llegan las hipotéticas ayudas de Moscú, el Fondo Monetario Internacional ya ha acordado créditos de 87 millones de dólares para intentar salvar la paupérrima economía tayica, que aún se resiente de los años de guerra civil. La agricultura en el país solamente existe en pequeñas explotaciones. Su condición de país montañoso y los excesos cometidos por la Unión Soviética en el uso de fertilizantes en el cultivo de algodón –los ríos de la zona tienen elevados índices de contaminación-, hace que no se pueda practicar la agricultura extensiva. Además, el narcotráfico desde Afganistán ha provocado que gran parte del país viva del mercado negro que genera el negocio de la heroína.



Cronologia año  2002
11 de enero. La Duma rusa protesta por la presencia militar de EE.UU. en Tadyikistán.

21 de enero. Visita del Jefe del Estado Mayor de Francia, Jean Pierre Kelde.

20 de febrero. Tayikistán entra a formar parte de la Asociación por la Paz de la OTAN.

4 de mayo. Las tropas rusas constatan el aumento del tráfico de heroína por Tayikistán.

15 de mayo. Firma de un convenio de seguridad con Rusia, China, Kirguistán y Kazajstán.

16 de junio. El secretario general de la OSCE, Jan Kubis, visita Tayikistán con motivo del décimo aniversario del fin de la guerra civil.

17 de junio. El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, visita el país para reforzar la alianza contra el terrorismo. Las tropas rusas alcanzan los 25.000 efectivos.

8 de septiembre. El presidente Rajmonov indica que el narcotráfico ha aumentado un 17% en 2002.

11 de diciembre. El FMI aprueba un crédito de 87 millones de euros.

 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull