Anuario 2002
Turkmenistán
"Empieza la construcción del gaseoducto que permitirá a Turkmenistán salir de su aislamiento internacional"
Ignasi Castelló

El pacto final para la construcción de las tuberías para explotar el subsuelo turkmeno ha significado un cambio de dirección en este hermético país. Siendo el único país que no participó de la campaña afgana, el "Kuwait de Asia Central" tiene delante la oportunidad de abrirse al mundo.
La definitiva pacificación de Afganistán, tras más de veinte años de guerra, y la entrada de capital norteamericano en la región ha permitido al “Kuwait de Asia Central” iniciar la construcción del gaseoducto que ha de llevar la energía turkmena hacia Pakistán. Turkmenistán, que no se ha visto involucrado en la campaña militar afgana al considerarse neutral en los conflictos que asolan la zona (único país de Asia Central que no prestó bases en su territorio para las operaciones militares de EE.UU. en Afganistán), pero tiene que acontentar a Moscú debido a la fuerte presencia de ciudadnos rusos en su territorio. Esta bolsa de población, que llegaron al país en la época soviética, son en su mayoría trabajadores cualificados a los que Aghgabat otorgó la doble nacionalidad tras la independencia para evitar su marcha. Pese a este factor, la neutralidad de Turkmenistán, único país vecino que no se vió involucrado de una u otra manera en el conflicto afgano. le ha permitido negociar libremente con las compañías energéticas que se han interesado en el gas del desértico subsuelo turkmeno.

Con los mayores yacimientos de gas de toda Asia Central, Turkmenistán fue agasajado por las distintas potencias mundiales desde los primeros días de su independencia. Hasta el 1991, año de su nacimiento como país independiente, los únicos conductos energéticos existentes eran los que conectaban los yacimientos turkmenos a la “Madre” Rusia y occidente quería abrir el gas del llamado “Kuwait de Asia central” al mercado mundial. Frente al potencial turkmeno, Estado Unidos e Irán propusieron distintos recorridos para las tuberías, recorridos que cada país trazaba según los intereses. Mientras que el régimen de los ayatolás anhelaba que el gas de Turkmenistán viajase al sur hacia el golfo Pérsico, Washington tenía pensado un conducto hacia el este, hacia el Índico pasando por Afganistán y Pakístán, que evitase a Irán y desplazase a Rusia en la lucha por los recursos de la zona. Pese a que Washington fue el país que puso mayor empeño en la construcción del gaseoducto, el conflicto bélico que sacudía Afganistán impedía asegurar el paso de la tuberías pese el intento estadounidense de tratar negociar con alguna de la partes enfrontadas.

Una vez que Afganistán fue “pacificado”, como una de las consecuencias de los atentados del 11-S, se dieron los pasos definitivos para la construcción del conducto energético. Presionados por Estados Unidos, los tres países involucrados en el proyecto (Turkmenistán, Afganistán y Pakistán), se sentaron a negociar el recorrido final de la tubería, recorrido que acabó acordándose el cinco de mayo. Según este acuerdo, el gaseoducto, de 1.460 kilómetros, nacería en los yacimientos turkmenos de Davletabad para viajar hacia la ciudad afgana de Kandahar -antiguo feudo de los talibán-, para cruzar la frontera pakistaní por Multan y finalizar en el puerto del Índico de Karachi. Para financiar este conducto, que tendría un coste de entre 2.000 y 2.500 millones de dólares y transportaría unos 15.000 millones de metros cúbicos de gas al año, los tres países han buscado el apoyo de las compañías energéticas occidentales y del Banco Asiático del Desarrollo y se prevé el inicio de las obras par finales del 2003.

El otro gran frente energético para Turkmenistán es el de la explotación de los recursos energéticos del mar Caspio. La conocida como cumbre del Caspio, celebrada en marzo en Ashgabat, capital turkmena, congregó a los líderes de los países que tenían costa con este mar -Rusia, Irán, Kazajstán, Turkmenistán y Azerbaiyán- y tenía la intención de concretar cómo se tenían que explotar los recursos: de manera conjunta entre todos los países o de manera individual. La cumbre finalizó sin que se llegase a ningún acuerdo, lo que provocó un enfado de Moscú y con las palabras del presidente turkmeno Niyazov de que “el Caspio olía a sangre”. En dicha Cumbre, Turkmenistán no tenía grandes intereses, sus yacimientos no se hallan en el mar sino en su zona desértica, pero se vio involucrado en la lucha por la primacía en el Caspio entre Rusia e Irán. Para presionar a los demás países, Rusia inició lo que se denominó “la política de las patrulleras” y realizó las maniobras militares en el Caspio de mayor embergadura desde el fin de la Guerra Fría.

En plano de política interna, el año en Turkmenistán ha tenido su punto álgido en el intento frustrado de asesinato contra el presidente vitalicio del Saparmurad Niyazov a finales de octubre. El ex dirigente comunista Saparmurad Niyazov está en el poder desde la independencia del país en 1991 y gobierna Turkmenistán aplicando el culto riguroso a su personalidad que algunos expertos occidentales consideran más espectacular que el aplicado por Stalin. Siendo el país étnicamente más homogéneo de Asia Central, Turkmenistán no sufre ataques de ningún grupo islamista y la oposición en casi inexistente. De hecho, el atentado contra Niyazov fue atribuido, desde fuentes oficiales, a dos ex ministros: el de Exteriores, Boris Shjmuradov y el de Agricultura, Imamberd Iklimov, que se declararon inocentes. Por su parte, la pequeña y disgregada oposición trató de defenderse de las acusaciones de terrorismo aduciendo que el tiroteo contra Niyazov era en verdad un “autoatentado” para justificar y ampliar las medidas represivas contra cualquier forma de disidencia.

Turkmenistán cierra el 2002 con la oportunidad de convertirse, ahora sí, en el Kuwait centroasiático. La evolución de economía que se basa, como en el estado árabe, en la extración de crudo y gas, dependerá de la evolución de las inversiones extranjeras en el país. Sin embargo, y como suele pasar en muchos de los países productores de energía, los beneficios de su explotación irán a parar a pocas manos, en el caso turkmeno a la compañia estatal de petróleo, heredera de la antigua compañía soviética y que controla, casi personalmente, Niyazov.



Cronologia año  2002
21 de enero. Putin se reúne con el presidente Niyazov, para forjar una alianza energética en el Caspio.

31 de enero. Visita de la asesora militar del Departamento de Estado de los EEUU, Elisabeth Jones.

6 de marzo. Acuerdo con los países del Caspio para reemprender las exportaciones de caviar hasta las 5’8 toneladas por año.

7 de marzo. Niyazov anuncia la construcción del gaseoducto al Índico tras reunirse con el presidente interino afgano Hamid Karzai.

4 de abril. Expulsan a un comandante del ejército por alcoholismo.

23 de abril. Se inicia en Turkmenistán la Cumbre de los países ribereños del Caspio para repartirse las reservas de crudo.

28 de abril. El secretario de Defensa de los EEUU, Donald Rumsfeld, consigue el apoyo turkmeno en la lucha contra el terrorismo.

29 de abril. El Presidente de Ucraïna llega al país para obtener acuerdos energéticos.

25 de noviembre. El presidente Niyazov sale ileso de un atentado.

20 de diciembre. Firmado en la capital turkmena el gaseoducto trans-afgano.

 


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