Anuario 2002
Australia
"Australia endurece sus medidas migratorias en su papel de guardián occidental del sudeste asiático"
Jordi Quixano

El primer ministro de Australia, John Howard, se ha centrado en 2002 en definir la postura que adopta el país, en primer lugar, ante la cuestión del exceso de inmigrantes afganos que soportan (en la actualidad hay al menos cuatro mil afganos en los campamentos), y sobre los atentados del 11 de septiembre y de Bali, lo que ha ratificado su incuestionable alianza estratégica con Occidente.
El político liberal (conservador) John Howard logró llevar a la victoria a la coalición conservadora (Partido Liberal-Partido Nacional) en 1996 por un amplio margen, poniendo fin a trece años continuos de gobierno del Partido Laborista de Australia (ALP). Al mismo tiempo surgió en Australia una corriente xenófoba, el Partido One Nation, dirigido por Pauline Hanson, quien demandaba frenar de inmediato la inmigración asiática. En 1998 se abrió el debate sobre qué posición debía tomar Australia respecto al último y simbólico lazo que ceñía a la soberanía australiana con el Reino Unido, la reina Isabel II como jefe de Estado. Howard apostó por no romper el lazo y quiso ir a elecciones antes de que la economía sufriese el impacto de la crisis financiera mundial, que amenazaba con frenar el desarrollo económico y agravar el paro . Finalmente, los comicios se celebraron en octubre y la postura de Howard salió triunfante. Sin embargo, en las elecciones de 2001, John Howard había perdido mucho prestigio, ya que fue acusado de xenófobo al denegar el paso a los inmigrantes afganos a tierras australianas. Pero cuando ocurrieron los atentados de Nueva York y Washington, Howard ligó su política de inmigración con la crisis de seguridad internacional, alegando que entre la gente desesperada de los barcos podían encontrarse terroristas.
Precisamente, el tema de la inmigración es el que los analistas consideran que ha dado el último triunfo electoral (en febrero de 2001) a la coalición liderada por Howard, ya que captó gran parte de los votantes del Partido One Nation.
Por otro lado, la postura colaboracionista de John Howard con EE.UU. a partir del 11-S, ha visto repercutido negativamente en el sector agrario, puesto que el gobierno iraquí, uno de los principales compradores de trigo australiano, suspendió parcialmente sus adquisiciones y amenazó con hacerlo por completo. Australia no varió su postura, pero puso en riesgo los 449 millones de dólares que obtienen del trigo al apoyar los planes de Washington para atacar Bagdad. Lo que no favorecía a la economía australiana, puesto que tras la euforia de los Juegos Olímpicos de Sydney en 2000, se hizo necesario contrarrestar las pesimistas perspectivas de la economía australiana acometiendo medidas de alcance -como fomentar la agricultura, la ganadería y la pesca, así como una importante reforma fiscal-; y es que el PIB decreció un 1,5 por ciento y la tasa del paro aumentó en un 0,4 por ciento.
A lo largo de 2002, el Gobierno de Camberra ha vivido un intenso enfrentamiento con los inmigrantes afganos, ya que existe, según ha dicho el Gobierno australiano un “exceso de ilegales”.
Las Naciones Unidas advirtieron a Camberra de que no podían proseguir por el camino de la restricción a la inmigración, sobretodo de origen afgano, puesto que el Gobierno australiano retenía a todos los ilegales en campos de refugiados donde recibían un trato inhumano, según informes de la ONU. En estos campos de refugiados se han dado casos de intentos de suicidio bebiendo detergente, y se han realizado diversas huelgas de hambre en las que, no sólo se abstenían de comer, sino que se cosían literalmente los labios. La advertencia de la ONU sobre los dirigentes australianos pesó de tal manera que el Gobierno de Camberra llegó a ofrecer recompensas económicas a los inmigrantes que abandonasen el continente, ya que los gastos de manutención de los campos eran mayores.
Esta situación de rechazo a la inmigración, sobretodo de origen musulmán, de los últimos años se ha visto reforzada por la cruzada internacional iniciada por EE.UU. contra el terrorismo a raíz del 11-S y vista como cuestión interna tras el atentado de Bali del 12 de octubre, ya que muchas de las víctimas eran turistas australianos.
Muchas personas vieron en la explosión de Bali la versión indonesia, o incluso australiana, del ataque del 11 de septiembre contra el World Trade Centre. Tras el atentado, entre las élites políticas australianas surgió una reacción visceral contra los grupos islámicos fundamentalistas (muy presentes en los países del sudeste asiático), supuestamente ligados a la red de Al Qaeda de Osama Bin Laden. Por ello, el atentado en el club nocturno del centro turístico de Kuta fue rápidamente atribuido, tanto por parte del Gobierno de Camberra como por el de Yakarta, al grupo ‘JI’ (Jemmah Islamiyah), que tiene en Indonesia su particular campo de batalla además de tener lazos con la vecina Abu Sayaf (guerrilla islámica que pretende crear un Estado musulmán en el sur de Filipinas) y con el propio Bin Laden.
Fueron necesarios más de 200 muertos y otros tantos desaparecidos en el acto terrorrista de Bali para que Indonesia se sumase a la lucha internacional contra el terrorismo. Lucha promovida por el propio George Bush desde Estados Unidos, y seguida fervientemente por Australia. A raíz del atentado, el primer paso para la unión antiterrorista de Australia y el país del sudeste asiático lo dio el primer ministro australiano, John Howard, que envió al ministro de Asuntos Exteriores, Alexander Downer, y al de Justicia y Aduanas, Chris Ellison, a negociar el tratado, que finalmente se firmó a principios de noviembre. En dicho tratado se comprometieron a colaborar militarmente e intercambiar la información para combatir el terrorismo.
El Gobierno de Australia ha llevado a la práctica la idea norteamericana de luchar contra el terrorismo internacional en su zona de influencia. Tanto es así, que además del acuerdo alcanzado con Indonesia, ha sellado pactos de la misma índole con países del sudeste asiático como Tailandia y Malasia, en los cuales se aprobaron nuevas leyes antiterroristas que se definían al terrorismo como daño grave a la población o a la propiedad, poner en peligro la vida, arriesgar la salud pública o la seguridad.
Por todo ello, Australia ha ratificado su postura de aliado importante de Estados Unidos en la lucha contra los extremistas islámicos, a la vez que ha desarrollado sus vínculos en este sentido con países del área.


Paso denegado a los inmigrantes afganos

El navío “Siev X”, que en el lenguaje oficial de la marina de Australia significa buque sospechoso de llegada ilegal número diez, había partido, el 16 de octubre desde Indonesia, completamente sobrecargado de refugiados afganos. Como el casco del barco tenía una grieta, éstos habían intentado negarse a continuar el viaje, por el evidente peligro de naufragio, pero la policía indonesa les obligó a permanecer a bordo. Una vez en alta mar pidieron asilo en Australia. El primer ministro australiano, el conservador John Howard, se lo denegó, y el barco estuvo desaparecido durante tres días. Al final, el barco naufragó y un total de 353 buscadores de asilo, incluyendo 150 niños, murieron. Los 44 supervivientes fueron rescatados al cabo de otros tres días. La comisión del Parlamento de Camberra encargada de investigar los sucesos del 19 de octubre aún no ha concluido si se trató de un error o de un crimen. Por su parte, los dirigentes políticos y militarares australianos, incluyendo el primer ministro, han insistido en que no tenían ninguna información clara en cuanto al paradero del barco, y que de todas formas, las víctimas se ahogaron en aguas territoriales indonesias. Este hecho en Australia no es aislado. En agosto de 2001 el capitán Arne Rinnan estaba al mando del carguero “Tampa” cuando éste rescató a 438 personas, la mayoría de ellas refugiados afganos, que viajaban en botes en el océano Índico. A pesar de que a la compañía le suponía una gran pérdida financiera, el enorme barco pesquero -sin capacidad para transportar grandes cantidades de pasajeros- alteró su rumbo para rescatar a los solicitantes de asilo. La idea de desembarcarlos en tierras australianas topó con la del primer ministro australiano, John Howard, que negaba la entrada en el país de los refugiados afganos. Australia envió una unidad militar fuertemente armada que cercó el barco, pero no pudo hacer frente a la posición testaruda de Rinnan, quien anunció que dejaría a los náufragos en puerto australiano, pues opinaba que de lo contrario estarían vulnerando la convención de la ONU y el Derecho Marítimo. Dicha convención se basa, desde hace siglos, en que en caso de encontrar náufragos había que rescatarlos, transportarlos al puerto más próximo y dejarlos en tierra firme. Finalmente, Nueva Zelanda y el pequeño estado insular de Nauru estuvieron dispuestos a acoger a los refugiados. La medida adoptada por el primer ministro, John Howard, de mantenerse firme en su decisión de evitar a toda costa la entrada de inmigrantes “sin papeles” contradice la tradición de Australia como país de acogida, ya que su nacimiento y crecimiento se ha debido a las sucesivas oleadas de colonos. Los primeros colonos llegaron en 1788. En el momento de la creación de la federación, en 1901, Australia tenía una población de 3,8 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente un 77 por ciento eran nacidos en Australia, aunque de origen principalmente británico. Una segunda oleada de colonos, llegados tras la Segunda Guerra Mundial, procedió principalmente del sur y del este de Europa. Hoy en día, alrededor de un 24 por ciento de la población tiene como mínimo un progenitor nacido en el extranjero. Aunque el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) otorgara la condecoración Nansen 2001 al capitán Arne Rinnan y a la tripulación del pesquero (esta condecoración recibe su nombre en honor a Fridjof Nansen, primer funcionario internacional para refugiados del mundo), es evidente que la postura hostil y reticente del primer ministro australiano hacia los inmigrantes no ha variado ni un ápice en el 2002.


Cronologia año  2002
19 de enero. Unos 200 inmigrantes afganos se cosen los labios y se declaran en huelga de hambre para mostrar su sufrimiento por la prolongada espera que aguardan mientras procesan sus peticiones de asilo.

8 de febrero. Australia e Indonesia sellaron un memorando de intenciones por el que ambos países se compremeten a intercambiar información en la lucha contra el terrorismo internacional.

23 de mayo. El gobierno de Camberra ofrece dinero a los inmigrantes afganos para que abandonen el país.

30 de mayo. Australia y Tailandia acuerdan fortalecer el comercio y preparar un memorando de entendimiento en materia de lucha antiterrorista.

27 de junio. El Senado aprueba Ley antiterrorista en respuesta al 11-S.

22 de julio. Irak redujo a la mitad sus importaciones de trigo de Australia.

22 de agosto. La capital australiana de Camberra despenaliza el aborto.

16 de septiembre. El Gobierno australiano favorece atacar a Irak aún sin el apoyo de la ONU.

3 de octubre. Australia y Tailandia firman un pacto de cooperación antiterrorista.

12 de octubre. Atentado de Bali. Australia declara el día 20 de octubre como día de luto nacional.

19 de octubre. Naufraga el navío “Siev X”.


 


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