Anuario 2002
Honduras
"La lucha contra el crimen desplaza a un segundo plano el alto nivel de pobreza de Honduras"
Miguel Sánchez

Pasados cuatro años de la peor tragedia que ha vivido Honduras en los últimos dos siglos, el huracán “Mitch”, este país centroamericano sigue buscando el camino hacia una recuperación económica y social que le permita salir del pozo en el que se encuentra. No hay olvidar que los últimos cálculos hablan de un 80% de la población por debajo del umbral de pobreza, alrededor de un millón de familias sin techo bajo el que cobijarse y una delincuencia callejera que deja un rastro de 2.000 muertes cada año. En este contexto se sitúa la victoria en la elecciones presidenciales de noviembre de 2001 del candidato del Partido Nacional (centroderecha), Ricardo Maduro. Los analistas políticos hondureños consideraron que situar la lucha contra la delincuencia en primer lugar de su programa fue lo que hizo que el candidato del PN recibiera la confianza de los ciudadanos. “Cero tolerancia” ante la delincuencia fue el mensaje de Ricardo Maduro, quien sufrió en 1997 esta lacra en su propia familia cuando su hijo mayor, de 23 años, fue secuestrado y posteriormente asesinado. Maduro fue presidente del Banco Central y es uno de los mayores empresarios del país. Su formación no consiguió la mayoría en el Congreso, pero posteriormente llegó a un acuerdo con la Democracia Cristiana.
Así, con una mayoría estable, el Gobierno ejecutó distintas medidas encaminadas a erradicar total o parcialmente la delincuencia. Días después de la investidura de Maduro se puso en marcha una operación que sacó a la calle a 12.000 miembros tanto de la Policía como del Ejército. Oficialmente, los medios económicos necesarios serían extraídos de los recortes salariales de la Administración y de gastos públicos poco necesarios, como la compra y alquiler de pisos y de coches para los altos funcionarios del Estado. Al cumplirse seis meses de Gobierno presidido por Maduro, a finales de julio, se habían registrado 755 homicidios y 12 secuestros, mientras esta cifra, en el conjunto de 2001, fue de 2.342 homicidios y 37 secuestros. La Policía declaró que había disminuido el crimen y que ocho de los 12 raptos se solucionaron. Mientras, el Gobierno propuso distintas iniciativas para tratar de establecer un mínimo de bienestar social y, sobre todo, para cumplir las exigencias del FMI para renovar las ayudas que recibe Honduras como país altamente endeudado. Hay que recordar que la deuda externa del país se calcula en 4.300 millones de dólares, lo que supone aproximadamente un 70% del PIB. Los expertos creen que si el país no cae aún en la quiebra total es gracias a los 600 millones de dólares anuales que Honduras recibe de sus ciudadanos residentes en EE.UU. Las medidas del Ejecutivo para tratar de mejorar esta situación fueron el llamado "paquetazo", consistente en la súbida de los impuestos y en la rebaja de los aranceles, y el Presupuesto de la Nación, que supusieron el primer enfrentamiento con los partidos de la oposición por ser consideradas como disposiciones que perjudican al pueblo hondureño. Pese a estas duras propuestas, al cumplir un año de su elección como presidente, Maduro se encontraba enzarzado con el FMI en una disputa debida a que este organismo consideraba que las finanzas públicas no habían sido debidamente saneadas, por lo que aún no había acuerdo.

En definitiva, Maduro diseñó una estrategia que trataba de solucionar los dos mayores problemas de Honduras (pobreza y delincuencia) de manera paralela, sin buscar conexiones entre ambos y priorizando casi únicamente la lucha contra el crimen. Sin embargo, y pese a los notables esfuerzos de la Administración, numerosos informes de organizaciones de derechos humanos y de defensa de la infancia han denunciado durante este año algunos datos escalofriantes y que contradicen, en buena parte, las promesas electorales del nuevo presidente. El Banco Interamericano de Desarrollo llevó a cabo un proyecto que revela que, durante los últimos cinco años, 1.300 menores fueron ejecutados impunemente. Además, el mismo estudio habla de que son 20.000 los niños hondureños que viven en las calles, de los cuales prácticamente todos se drogan, el 60% sufre depresiones y un 6% opta por suicidarse. Asimismo, un informe de la ONU presentado en octubre denunciaba ejecuciones extraoficiales llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad. Y sentenciaba que “el Ejército está matando niños sin temor al castigo y el Gobierno está haciendo muy poco para detenerlos”. La respuesta de las fuerzas de seguridad hondureñas fue que el causante de esas muertes son los enfrentamientos entre las 475 pandillas callejeras que operan en Honduras, con alrededor de 90.000 miembros y 300.000 simpatizantes. Entre 1998 y 2002 se registraron en Honduras 1.400 asesinatos de jóvenes, de los cuales el 52% se desconoce quiénes son los asesinos, el 34% por ciento se atribuye a pandillas armadas, el 8% a particulares, y el 6% a agentes del Estado.

Otras decisiones que marcaron la política del nuevo Gobierno fueron la súbida de precios que sufrieron las facturas de luz y de transportes, de un 12,6% y un 20% respectivamente, y la concesión de ayudas al sector cafetero, el principal de la exportación hondureña. Los bajos precios del café en el mercado internacional provocaron que 30.000 de sus 100.000 trabajadores abandonaran la producción. También en el plano nacional el Gobierno tuvo que acceder a mejorar las condiciones laborales del personal docente, que protagonizó dos huelgas que dejaron al 80% de los escolares sin clases. Por último, el Ministerio de Salud registraba a mediados de septiembre casi 30.000 casos de dengue, de los que al menos 758 eran hemorrágicos y 16 resultaron mortales.

En el plano internacional los acontecimientos tampoco han sido demasiado positivos. Exceptuando el reestablecimiento de relaciones diplomáticas con Ucrania y, sobretodo, con Cuba tras 41 años, la política internacional hondureña ha estado marcada por el enfrentamiento con varios Estados por cuestiones de límites marítimos y terrestres. Por una parte, la disputa con Nicaragua consecuencia de un tratado entre Colombia y Honduras que Managua considera que infringe sus límites marítimos y la zona en disputa supuestamente posee petróleo por explotar. Esto provocó que Nicaragua implantara un arancel del 35% en las exportaciones hondureñas en 1999. Pese a que la Corte Centroamericana de Justicia ordenó en 2001 la retirada del arancel y consideró el tratado entre Bogotá y Tegucigalpa como un instrumento en contra de la integración de la zona, ninguna de las dos naciones en conflicto ha movido ficha.

Por otra parte, sigue abierto el contencioso por la delimitación definitiva de la frontera entre Honduras y El Salvador, causa principal de la guerra de las 100 horas o, en palabras de Ryszard Kapuscinski, "La guerra del fútbol". En este caso, la Corte Internacional de Justicia aprobó en 1992 una sentencia que daba el 69% del territorio fruto de discordia a Honduras. La sentencia no ha sido acatada por ninguno de los dos países y, en septiembre, el Gobierno de El Salvador pidió la revisión del fallo a La Haya. Lo que sí supuso la alegría en la ciudadanía y el Gobierno hondureño fue la renovación del TPS por parte de EE.UU. durante un año más. Con esta medida saldrán beneficiados 105.000 hondureños y la economía del país centroamericano, ya que el dinero enviado desde Estados Unidos supone un importante bálsamo para la supervivencia monetaria de Honduras. Esta es la tercera prórroga que concede el Gobierno norteamericano por el desastre del huracán “Mitch”. El TPS, o Estatuto de Protección Temporal, es un programa a través del cual Washington otorga residencia temporal a inmigrantes indocumentados originarios de países que han sufrido desastres naturales o donde existen conflictos bélicos. A causa del "Mitch", también utilizan el TPS junto a los hondureños, miles de nicaragüenses y salvadoreños.



Cronologia año  2002
17 de enero. El Congreso sustituye a la Contraloría General de la República y la Dirección de Probidad Administrativa por el recién creado Tribunal Superior de Cuentas. El Gobierno declara que estos cambios ayudarán a la gobernabilidad del país.

23 de enero. Porfirio Lobo, del Partido Nacional. elegido presidente del nuevo Congreso de Honduras. Los vicepresidentes serán del Partido Liberal y de la Democracia Cristiana.

26 enero. Ricardo Maduro presenta a su Gobierno, compuesto por 15 ministros y otros altos cargos. Honduras reestablece relaciones diplomáticas con Cuba tras 41 años.

27 de enero. Maduro dice que su prioridad será la de luchar contra la violencia.

7 de febrero. Una mujer, Coralia Rivera, dirigirá por primera vez en la historia la policía hondureña.

16 de marzo. Visita de Kofi Annan a Honduras.

10 de abril. Maduro se posiciona firmemente en contra de la aplicación de la pena de muerte.

16 de abril. Un tribunal hondureño embarga cuentas por valor de un millón de dólares al ejército de EE.UU. por los daños causados a tres policías.

25 de abril. Una huelga de maestros deja a 1,7 millones de alumnos sin clases. El personal docente exige una subida salarial.

1 de mayo. El secretario de Justicia de EE.UU. asegura un año más de TPS a Honduras y Nicaragua.

23 de mayo. El Partido Nacional y la Democracia Cristiana sellan un pacto que les dará mayoría en el Congreso.

26 de mayo. Ramón Velázquez, vicepresidente del Congreso, nuevo presidente de la Democracia Cristiana.

3 de junio. Más de 40.000 maestros inician una nueva semana de paros laborales.

6 de junio. Gobierno y organizaciones de educadores firman un nuevo convenio que no deja contentos a todos los maestros.

2 de agosto. Dimite el primer miembro del nuevo Gobierno de Maduro. Se trata del titular de Seguridad, Juan Ángel Arias.

26 de agosto. El Gobierno anuncia subidas del 12,6% y el 20% en las tasas de energía y transportes, respectivamente.

10 de septiembre. El Salvador pide a la Corte Internacional de Justicia un fallo sobre el conflicto limítrofe con Honduras.

17 de septiembre. Honduras y Ucrania establecen relaciones diplomáticas.


 


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