Anuario 2002
Tíbet
"China invierte dinero en el Tíbet para frenar los movimientos nacionalistas"
Ainhoa Martín

La situación de los derechos humanos en el Tíbet, considerado región autónoma por China, no ha cambiado mucho durante este último año. 254 presos políticos continúan encerrados en la zona, según el informe anual del Centro Tibetano de Derechos Humanos de Dharamsala (India). Y según esta misma fuente, los malos tratos contra ellos son continuos. 1.735 tibetanos se exiliaron durante el 2001 y otros 2.500 fueron detenidos mientras intentaban irse del país. Con estos datos podemos tener una idea de la situación en la que se encuentran los más de dos millones y medio de tibetanos que viven en esta región china.
Aunque muchos tibetanos no se sientan chinos, es cada vez más difícil negar la realidad que viven, realidad que China se ha empeñado en transformar. Y es que cada día son más los chinos que van a vivir al Tíbet en busca de trabajo. El número de chinos ha crecido tanto que se está igualando al de tibetanos y se calcula que en pocos años los tibetanos pasarán a ser minoría. Esto es especialmente visible en las zonas urbanas como la capital, Lhasa, donde el 50% de sus habitantes son de origen chino. En el campo, sin embargo el 95% continúan siendo tibetanos.

De hecho, esta creciente inmigración china hacia el Tíbet está auspiciada por el mismo Gobierno, que asegura que la llegada de chinos a la zona proporciona mano de obra y abre la región autónoma del Tíbet al comercio y a los negocios con el resto del país. A pesar de la invasión china, el Tíbet había mantenido una cierta autonomía en la que preservaba, en la medida que podía, sus tradiciones y creencias. Pero hace unos 10 años que esto ha empezado a cambiar y es ahora cuando los tibetanos ven peligrar la integridad de su cultura.

China está colonizando culturalmente al Tíbet, cuyas ciudades como Xigaze, Nyngchi, y sobretodo Lhasa, han perdido esa apariencia aislada y mística que las caracterizaba para convertirse en auténticas ciudades chinas. Según los activistas tibetanos exiliados por motivos políticos, se está cometiendo un “genocidio cultural” y acusan al Gobierno chino de ofrecer ventajas fiscales a aquellos chinos que se vayan a vivir al Tíbet. Además, la línea de ferrocarril que unirá Lhasa con la provincia china de Qinghai y que está prevista para el 2007 aún facilitará más la entrada masiva de chinos en la zona.

Sin embargo la razón más importante por la que el Gobierno chino potencia este tipo de inmigración es frenar las ansias nacionalistas del Tíbet. En esta misma línea, ha ido orientado la inyección de capital sobre la zona. El Gobierno chino ha multiplicado durante este año las inversiones destinadas al Tíbet para poder frenar las esperanzas a esos tibetanos que aún aspiran a un Estado tibetano y al regreso del Dalai Lama, que reside exiliado en la India desde 1959. Por esta razón el Gobierno chino ha anunciado que invertirá este año más de mil millones de euros para que en tres años el PIB del Tíbet encabece todas las regiones del oeste de china.

Por otra parte, sí que es cierto que los tibetanos han mejorado su calidad de vida gracias a estos cambios. Ahora las casas tienen luz y televisión, y la educación llega a gran parte de la población. Aunque se trata de una educación parcial ya que la figura del Dalai Lama ha sido borrada de la historia del Tíbet. Es sólo otro instrumento más para frenar y borrar la historia nacional del Tíbet. De hecho, esto mismo fue lo que hizo el nuevo secretario general del Partido Comunista chino, Hu Jintao. Jintao fue, entre 1986 y 1992, secretario regional en la región autónoma del Tíbet y es recordado por la mano dura que tuvo para reprimir los movimientos nacionalistas aplicando la ley marcial.

A principios de septiembre, sin embargo, dos enviados del Dalai Lama viajaron a China para reanudar relaciones con el Gobierno chino, paralizadas desde 1993. Ellos comunicaron que el Dalai Lama no busca la independencia del Tíbet, sino más autonomía para la región y acabar con la violación de los derechos humanos en la zona. Pero el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kong Quan, aseguró que no mantendría ningún tipo de contacto con el Dalai Lama hasta que no reconociera que el Tíbet y Taiwán son parte de China.

A pesar de ello, la visita de estos enviados del Dalai Lama fue clave ya que no se producía ninguna visita oficial a China ni al Tíbet desde 1985. Por esta razón, el Gobierno tibetano en el exilio pidió a sus simpatizantes que, como muestra de agradecimiento, no se manifestaran contra China hasta el junio del año que viene.

El Gobierno tibetano en el exilio y el entorno del Dalai Lama habían dado mucha importancia a esta visita de los enviados a China y al mismo Tíbet, y tal y como declaró el representante del Dalai Lama: "Hemos hecho todo lo posible para sentar las bases de un nuevo capítulo en nuestras relaciones". Aunque quienes esperan una nueva realidad y un futuro esperanzador para el Tíbet no han acogido muy bien la elección de Hu Jintao como nuevo líder chino y no creen que sea el líder pacífico y moderado que muchos ven en él. Estos tibetanos aún recuerdan a Hu Jintao como uno de los gobernadores más represivos que han tenido desde la invasión china.



Cronologia año  2002
9 de marzo. China rechaza un llamamiento al diálogo (organizado por EE.UU.) con el Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet, de donde tuvo que huir en 1959 durante la represión china.

4 de abril. China pone en libertad a Tanak Jigme Sangpo, el preso político más antiguo del Tíbet por razones médicas.

1 de agosto. Cinco monjes tibetanos de un monasterio de Lhasa son detenidos por escuchar canciones independentistas e intentar izar una bandera tibetana.

11 de septiembre. Dos enviados del Dalai Lama se encuentran en China para reanudar contactos oficiales parados desde 1993.

14 de septiembre. Llega al Tíbet un enviado del Dalai Lama por primera vez en 20 años. Se trata de una delegación de 4 personas lideradas por Lodi Gyaltsen Gyari

17 de septiembre. El Gobierno chino exhorta al Dalai Lama a desligarse definitivamente de los movimientos independentistas del Tíbet y a manifestarse públicamente en contra de la independencia de Taiwán, como condición para reanudar las negociaciones.

29 de septiembre. El Gobierno tibetano expresa su confianza en que el próximo año empiecen las negociaciones para conseguir una mayor autonomía en el Tíbet

1 de octubre. El Gobierno chino rebate las acusaciones sobe el supuesto impacto medioambiental que tiene la construcción del ferrocarril en las provincias de Qinghai y el Tíbet.


 


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