Anuario 2002
Cuba
"11.000 firmas a favor de la democracia no consiguen un ápice de movimiento en el régimen de Castro"
Miguel Sánchez

Como pasó en 1998 con la visita del Papa Juan Pablo II, el mundo confió esperanzado en que la visita en mayo del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter conseguiría abrir una brecha de libertad y democracia en el régimen de Castro. Y así fue durante los días anteriores y posteriores a la estancia de Carter, primer ex presidente estadounidense que llega a la isla en más de 40 años. Incluso el diario comunista “Granma” publicó en sus páginas de manera íntegra uno de los discursos que Carter realizó en La Habana. En cualquier caso, antes de la visita del ex presidente norteamericano, se produjo un acontecimiento con relevancia histórica en el contexto del sistema de Fidel Castro. El disidente Movimiento Cubano de Liberación -ilegal pero tolerado- presentó en el Parlamento el denominado Proyecto Varela, con 11.000 firmas de apoyo con nombres y apellidos, que exigía al Gobierno realizar un referéndum sobre cinco cuestiones básicas: libertad de expresión y asociación, amnistía para los presos políticos, mayor espacio para el libre ejercicio de prensa, una nueva ley electoral y elecciones generales libres en el plazo de un año.
Además, distintas acciones, tanto en Cuba como en EE.UU., llamaron al optimismo. Entre ellas cabría destacar, por una parte, las numerosas voces políticas que desde Estados Unidos reclamaron el fin del embargo comercial, entre las cuales destacan la del gobernador de Illinois o la de un grupo de congresistas que empezó a trabajar en marzo para tratar de buscar una salida a la conflictiva relación entre ambos países, escenificada en el bloqueo económico estadounidense, que, según éstos, también hace daño a la economía norteamericana. Además, en clave de la relación entre EE.UU. y Cuba, hay que destacar el cese en diciembre del que fue durante menos de un año el secretario de Estado para Latinoamérica, Otto Reich, un reconocido ultraconservador y enemigo declarado de Castro. Asimismo, dentro de Cuba hubo noticias que llamaron al optimismo. Al margen de la presentación del Proyecto Varela, se produjo la liberación del más conocido de los presos políticos cubanos, Vladimiro Roca, que llevaba en la cárcel desde 1997, cuando hizo pública su oposición a las tesis del V Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Pero no todo fueron noticias positivas que apuntaban a una apertura, aunque fuera parcial, del régimen castrista. Como respuesta a dos mensajes que el presidente de EE.UU., George W. Bush, mandó a su país en Washington y Florida, que reclamaban democracia para la isla, se realizó una “marcha nacional” en oposición a EE.UU. y a favor de la consagración del sistema socialista como “intocable”. Estas manifestaciones, que, según datos oficiales y de distintos medios de comunicación extranjeros, reunieron a un millón de personas en La Habana y a más de nueve millones en toda la isla –la población oficial de Cuba es de 11,2 millones-, fueron la previa a una votación para la reforma de la Constitución. Esta propuesta de distintos sectores sociales reclamaba que “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”. Asimismo, la principal novedad de esta modificación fue la petición al Parlamento de “consignar expresamente la voluntad del pueblo de que el régimen económico, social y político consagrado por la Constitución es intocable”. 7.412.791 personas acudieron a los 129.000 puntos habilitados para firmar la propuesta de reforma constitucional, es decir, el 98,97% de la población con derecho a voto.

Pero si algo dejó claro el autoritarismo y la crudeza del sistema político cubano fue la expulsión del PCC del ex ministro de Exteriores Roberto Robaina. En un vídeo difundido a miembros del Partido Comunista se apreciaba cómo Fidel y Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas, achacaban a Robaina una conversación que mantuvo con el ex ministro español Manuel Pimentel en la que este último le confesaba a Robaina que lo consideraba como su candidato número uno de cara a la sucesión de Fidel. Tras leer la transcripción de esa conversación hecha a través de un teléfono móvil, Raúl Castro se dirigió a Robaina en estas palabras: “¿De qué carajo de candidatura estás hablando, Robaina? ¿Qué carajo has estado hablando con ese hombre? No voy a permitir que gente como tú jodan esta revolución tres meses después de que desaparezcamos los más viejos”. Los miembros del PCC expulsaron “deshonrosamente” del partido al ex ministro tras ver el vídeo.

En cuanto al futuro del sistema político en la isla tras la muerte de Fidel, las opiniones de distintos especialistas en la situación política cubana muestran una importante disparidad de criterios, aunque todos confluyen en un mismo punto: si hay transición, será tras morir Castro. El régimen ofrece escasas señales acerca de su situación y de su futuro, y las pocas que da van en sintonía con el suceso de Robaina. En cualquier caso, al margen del hito histórico que ha supuesto el Proyecto Varela, la situación en el exilio cubano de Miami empieza a favorecer una transición, ya que en una de las últimas encuestas realizadas en este estado norteamericano, donde residen 700.000 cubanos, revela que el 79% de éstos están a favor de un proceso transitorio hacia la democracia “gradual y pacífico”, mientras un 56% aceptaría una amnistía para los representantes del sistema castrista. A pesar de ello, personas tan cualificadas para opinar sobre la cuestión como Carlos Franqui, quien luchó contra la dictadura de Batista y se exilió de Cuba en 1968, reconocen no saber “ni el cómo ni el cuándo del fin del castrismo”.

En el plano internacional, con relación a EE.UU., hubo incidentes importantes que anularon las iniciativas de algunos congresistas y personajes políticos estadounidenses. El 6 de mayo, el subsecretario de Estado, John Bolton, incluía a Cuba, Siria y Libia en el “Eje del mal”, constituido hasta entonces por Irak, Irán y Corea del Norte. El Gobierno de EE.UU. acusaba a la isla de fabricar armas biológicas de destrucción masiva para comerciar con ellas. Meses más tarde, fuentes de la Administración norteamericana confesaban no haber encontrado pruebas que apoyaran esa acusación.

Además, Cuba tuvo varios enfrentamientos con países como México o Uruguay. En el primer caso, Castro denunció el sometimiento del presidente mexicano, Vicente Fox, a los deseos de Bush, que le pidió que en caso de que el presidente cubano asistiera a la Cumbre sobre el Desarrollo en Monterrey, se hiciera lo posible para evitar un encuentro entre ambos mandatarios. Eso provocó que la delegación cubana abandonara la cumbre antes de lo previsto. Esta situación fue todavía más tensa cuando Uruguay presentó un proyecto de resolución ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en el que se condenaba la falta de democracia en Cuba, pero que, a diferencia de otras resoluciones de este tipo, hacía referencia al embargo de EE.UU. y lo calificaba como un “entorno internacional adverso”. En este último aspecto se basó México para alterar su tradicional postura de abstenerse en las resoluciones contra Cuba y así, esta vez, dio su visto bueno. Uruguay rompió relaciones diplomáticas posteriormente con el país caribeño y a punto estuvo de pasar lo mismo entre Cuba y México.

En el plano social, la población ha visto de nuevo las uñas de una nueva crisis, debida, principalmente, al encarecimiento del dólar en el mercado internacional. Así, los habitantes de poblaciones del extrarradio han visto cómo, pese a tener acceso relativamente sencillo a productos como el pollo, conseguir otro tipo de alimentos como el aceite o de pasta de dientes, vendidos tradicionalmente a cambio de dólares, se ha convertido en toda una hazaña. En cambio, los habitantes de ciudades como La Habana tienen más fácil acceso al dólar por la presencia de turistas, pero se tienen que enfrentar a unos precios que superan, en ocasiones, el doble de lo que cuestan en zonas rurales.

Asimismo, como consecuencia de esta crisis y del plan de ahorro energético del Gobierno, los apagones de electricidad siguen siendo una constante a la que tiene que hacer frente la inmensa mayoría del pueblo cubano. A pesar de ello, un dato sigue siendo positivo. El tasa de mortalidad infantil en la isla sigue situada como la segunda más baja de toda América, sólo rebajada por Canadá.

En el plano económico, Cuba frenó su crecimiento por tercer año consecutivo en 2002, con un aumento del PIB del 1,4 por ciento frente al 2,5 de 2001. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), "producto de la débil economía mundial, las inversiones extranjeras directas prácticamente se paralizaron por segundo año, y en general, tras retroceder en el año anterior, la formación de capital se estancó". Por otra parte, a finales de 2001 la isla acusó el impacto del huracán "Michelle" y en 2002 otros dos fenómenos coo éste -Isidoro y Lili- provocaron daños materiales cuantiosos, afectando a los bienes exportables, entre ellos el azúcar y los cítricos. El primer huracán provocó daños directos e indirectos por 1.900 millones de dólares y sus efectos se reflejaron plenamente en 2002. Los segundos ocasionaron daños superiores a 800 millones de dólares. La actividad turística se mantuvo prácticamente en los mismos niveles de 2001: ingresaron 1,8 millones de turistas que generaron ingresos brutos por 1.840 millones de dólares.

La crisis económica cubana y, en especial, los bajos precios en el mercado internacional del azúcar, han obligado durante este año a que los responsables de este área hayan decidido empezar a incluir fórmulas capitalistas en un sector tan importante para Cuba como es el azucarero. Hay que recordar que, antes de la caída del bloque socialista, la producción de caña suponía el 80% de las exportaciones cubanas y que hasta este año 420.000 ciudadanos de la isla se dedicaban a su cultivo, es decir, un 10% de la población activa. Estas reformas consisten en una reestructuración que provocará el cierre de 70 de las 156 fábricas que producen azúcar en Cuba y, a su vez, la reubicación de unos 100.000 trabajadores. Esto supondrá una reducción de la producción que evitará que, como en los últimos años, haya un gran excedente de este producto con el que no se pueda comerciar. Así, el sistema económico cubano recibe un revés al tener que aceptar la inclusión de medidas de producción liberales. Aun así, y en concordancia con la política oficial del país, el Estado se hará cargo de esos 100.000 trabajadores. Para ellos el Gobierno preparó distintas alternativas que consisten en que los universitarios estudiarán otra carrera y los no universitarios entrarán a formar parte de programas de reciclaje para prepararles para otro oficio. Mientras tanto, estos afectados por la reducción del sector azucarero seguirán cobrando su sueldo íntegro.





Cronologia año  2002
3 de enero. La OMC falla contra EE.UU. en el contencioso Bacardi vs Habana Club pero evita pronunciarse sobre el embargo a Cuba.

4 de enero. Dos senadores de EE.UU. se entrevistan con Castro para tratar el narcotráfico y el terrorismo.

17 de enero. Bush prorroga seis meses más la aplicación del título III de la ley Helms-Burton.

24 de enero. El gobernador de Illinois declara que la política norteamericana sobre Cuba debería cambiar.

26 de enero. Honduras establece relaciones diplomáticas con Cuba tras 41 años.

4 de febrero. Vicente Fox visita a Cuba para reunirse con Castro y grupos de disidentes.

5 de mayo. Liberación del preso político Vladimiro Roca.

6 de mayo. EE.UU. declara a Cuba como país miembro del “eje del mal”.

11 de mayo. Carter llega en visita oficial a la isla, donde se reunirá con disidentes y con Castro.

20 de mayo. Anuncio oficial de la presentación del Proyecto Varela al Parlamento.

13 de junio. 9 millones de persona salen a las calles en una “marcha nacional” contra EE.UU. y a favor del socialismo en Cuba.

18 de junio. 7,8 millones de Cubanos suscriben una propuesta de declara el socialismo en Cuba como “intocable”.

1 de agosto. Destitución de Robaina del Partido Comunista.

2 de diciembre. Destitución del secretario de Estado norteamericano para Latinoamérica, Otto Reich.


 


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