Anuario 2002
Congo
"Las sombras de la Gran Guerra Africana"
Josep M. Villagrasa

La República Democrática del Congo termina el 2002 con una disminución importante de los enfrentamientos dentro de su territorio. Los acuerdos de Luanda, Pretoria y Sun City han supuesto la retirada de las tropas de Uganda y Ruanda definitivamente del país. La ONU, sin embargo, ha publicado un informe sobre la explotación de los recursos naturales de la RDC donde destapa todos los acuerdos firmados como una pantomima de los participantes en el conflicto para repartirse las riquezas del país.
Cuando Laurent Desiré Kabila derrocó al dictador Mobutu Sese Seko el 1997 era difícil imaginar que alguien pudiera ser más perjudicial para el antiguo Zaire que el anterior mandatario. La realidad, sin embargo, siempre supera la ficción y la esperada reforma el país se redujo a cambiar el nombre del estado por el de República Democrática del Congo (sic) mientras que Kabila y sus colaboradores establecían un régimen muy parecido al anterior. Han sido necesarios cinco años de guerra civil sangrienta, con siete países involucrados, numerosos grupos armados y casi tres millones de muertos, para conseguir lo impensable: encontrar una virtud a Mobutu Sese Seko. EL antiguo dictador, mítico por su despotismo y corrupción, como mínimo había conseguido mantener la unidad territorial intacta. Durante el 2002 el Ejecutivo del actual presidente. Joseph Kabila (hijo de L.D. Kabila, asesinado a inicios del 2001), ha tenido que establecer una extensa ronda de contactos para que el Gobierno de Kinshasha consiguiera estabilizar su situación desde el inicio de la guerra. Los acuerdos de Sun City, Pretoria y Luanda firmados durante el año han hecho posible la retirada de los ejércitos extranjeros del territorio congoleño, a la vez que han permitido una mejora de las relaciones del Gobierno con los diferentes grupos políticos opositores. Sin embargo, el éxito relativo de las negociaciones parece no ser tan idílico como cabría imaginar. Un informe de las Naciones Unidas sobre la explotación de los recursos naturales de la RDC, publicado en octubre, ha denunciado los intereses económicos de las diferentes partes del conflicto dentro del territorio del antiguo Zaire y ha ayudado a entender la cara oculta de todos los movimientos políticos y militares sucedidos durante el año.

De los tres acuerdos citados, los primeros en firmarse fueron los de las conversaciones intercongoleñas de Sun City (Sudáfrica). Posteriormente, sin embargo, son los que han tenido menos repercusión real en los conflictos armados del país, han ayudado a disminuir los conflictos políticos a los que se enfrentaba Kabila. Sin embargo, el interés de estas conversaciones recaía en las negociaciones con los grupos armados opositores de la Agrupación Democrática del Congo (RCD, con base en Goma) y el Movimiento de Liberación del Congo liderado por Jean-Pierre Mbeema (MLC). Las conversaciones se extendieron de febrero hasta abril y solo se consiguió un acuerdo para reducir las hostilidades. Por su lado, el RCD, , con un poder fuerte al nordestes del país gracias a las conexiones entre las tropas de Ruanda, se negó a continuar dentro de las negociaciones. Así el único resultado real de las conversaciones intercongoleñas fue un aumento de las tensiones entre los grupos opositores del MLC y la RCD.

Los diferentes países con intervención en la Guerra de la RDC han modificado notablemente su actuación en el conflicto durante el 2002. Desde que se inició el conflicto el 1997, seis países diferentes se posicionaron dentro del territorio congoleño en uno u otro bando. Angola, Namibia y Zimbaue apoyaron desde un principio el régimen de Kabila, mientras que Ruanda, Uganda y Burundi hacían frente común con las guerrillas congoleñas contra el nuevo Gobierno.

Ha estado en el bloque de los Grandes Lagos donde se han producido los movimientos más interesantes. Burundi, siempre con una presencia escasa en el conflicto, ha abandonado el mismo durante el 2002 para centrarse en los conflictos internos con las guerrillas. Por lo que respeta a Ruanda y Uganda, hasta hace poco se habían mantenido unidas para crear un cinturón de seguridad alrededor de sus territorios para controlar los movimientos opositores que se refugiaban en el territorio congoleño. Una vez delimitado y controlado el territorio de influencia de cada país, los dos estados enfriaron sus relaciones provocando que los movimientos de ambos durante el 2002 hayan seguido caminos diferentes. El Gobierno ruandés de Paul Kagame, coordinado con la RDC, se había hecho durante el 2001 con el control de la provincia del este de Kivu y continuaba con la persecución de los dos movimientos opositores del Interhamwe y el exFAR (Frente Armado Ruandés). Por lo tanto, su posición en el momento de realizarse las conversaciones de Pretoria de julio del 2002 era perfecta para negociar. Sin embargo, después de seis días de reuniones, el 24 de julio Paul Kagame firmaba los acuerdos de Pretoria y cedía a la petición reiterada del Gobierno congoleño de retirar sus tropas del territorio en un plazo de 90 días. Por el otro lado, Kinshasa aceptaba hacerse cargo del desmantelamiento y entrega de las guerrillas del Interhamwe y el exFAR que hasta el momento había apoyado. Ruanda parecía renunciar a lo que se había creído que era su objetivo principal desde la entrada en la RDC, que era controlar Kinshasa a través de un gobierno “amigo” controlado por la guerrilla del RCD-Goma. Además, sería el primero en cumplir con los acuerdos al anunciar la retirada de sus tropas a inicio de octubre. El informe de la ONU sobre la explotación de recursos naturales de la RDC, publicado el mismo mes de octubre, parece haber desmentido que los movimientos de Ruanda se debieran únicamente a unas intenciones pacificadoras en la región. Según el documento de la ONU, la retirada de las tropas ruandesas no ha sido nada más que una jugada del gobierno de Kagame para encubrir el que ha sido su objetivo principal durante toda la campaña congoleña: controlar las explotaciones de oro y cobalto de la región de Kivu. Así, según la ONU, el Ejecutivo de Kagame ha dado documentación falsa a los hombres de su Ejército para introducirlos después en las empresas y gobierno local de la zona. Ruanda ha desmentido cada una de estas afirmaciones pero los observadores de la ONU han detectado movimientos de tropas ruandesas dentro de la RDC después de la anunciada retirada. Además, el acuerdo firmado por Kagame y Kabila el uno de noviembre para posponer el plazo de cumplimiento de los acuerdos de Pretoria es un buen símbolo para ver que aún hay cosas pendientes por hacer.

Por lo que hace a Uganda, el gobierno del país ya había empezado a realizar una política de retirada de tropas durante el año 2001. Los acuerdos de Luanda firmados en septiembre del 2002 con la RDC para concluir la retirada de todos los soldados ugandeses remarcaron esta tendencia. En este caso, como el de Ruanda, pese anunciar la retirada efectiva de las tropas, poco tiempo después hay numerosos indicios que Uganda sigue actuando en la zona. El informe de la ONU que acusaba a Ruanda también ha inculpado a Uganda en la explotación de las riquezas de la RDC. El documento de las Naciones Unidas, además, acusa la armada ugandesa de controlar la zona de Ituri a través de la instigación de conflictos étnicos entre las comunidades hema y lendu. Los enfrentamientos, que han provocado unos 50.000 muertos desde 1999, permiten al país justificar el envio de sus tropas bajo el pretexto de la “pacificación”. Esta fórmula de encubrimiento de la explotación ilegal en la zona, ya había sido denunciada con anterioridad por Amnistía Internacional y a finales del 2002 la ONU ha anunciado la posibilidad que se provoque un genocidio entre las dos tribus si Uganda sigue promoviendo el odio racial.

Los aliados de Kinshasa y el propio Gobierno de Kabila tampoco se han librado de las acusaciones de los organismos internacionales. El Ejecutivo de la RD; según el citado informe, ha pagado un buen sueldo a Angola y Zimbaue para que se mantubiesen durante los tres años y medio de guerra a su lado. Zimbaue, la más directamente beneficiada, ha sacado grandes beneficios de las concesiones de cobre en la región de Katanga, y de diamantes en Mbuji Maji. Por su parte Angola, se ha visto involucrada en la guerra desde sus inicios por dos razones esenciales. La primera, acabar con los refugios congoleños del grupo armado UNITA (Unión Nacional por la Independencia Total de Angola), se ha visto realizada a finales de año con un acuerdo definitivo entre las dos partes. En lo que a intereses económicos se refiere, la participación en el conflicto de la RDC ha sido clave para Angola para asegurar los intereses petrolíferos del país en la región de Cabinda. Namibia, el tercer aliado extranjero del gobierno de Kinshasa, ha sido el menos beneficiado en esta repartición debido a su débil participación en el conflicto. Además, su intervención siempre se ha visto marcada por terceros ya que actuaba como un acto de solidaridad hacia su aliados de Angola y Zimbaue.

Tampoco se puede evitar hacer una mención especial al informe de la ONU sobre la explotación ilegal de los recursos naturales de la RDC cuando se habla de la situación económica del país. El único respaldo que le queda a la economía de la RDC después de 3 años y medio de guerra es su inmensa riqueza mineral, que ha sido explotada ilegalmente sin que la población del país se beneficiase. Así pues, las empresas internacionales han optado por colaborar con los gobiernos anteriormente citados para crear unas redes internacionales de tráfico de diamantes, cobalto, oro y otros recursos minerales. El informe de la ONU apunta hacia el enriquecimiento de la cúpula gubernamental congoleña y cita nombres tan destacados como el del mismo ministro de la Presidencia, Agustin Katumba Mwanke, como uno de los máximos responsables de la explotación ilegal. Además, según la ONU, empresas internacionales tan importantes como la química alemana Bayer AG, el banco británico Barclais o la estadounidense American Mineral Fields han optado por estas vías para actuar en el país. Así pues, no es de extrañar que a pesar de mantener las extracciones minerales durante la guerra (suponen un 25 por ciento del PIB del país) estas no hayan ayudado al país a salir de la crisis en la que se encuentra inmerso. Durante los últimos 12 años la RDC ha soportado un crecimiento negativo cercano al 6 por ciento y solo llegado el 2002, gracias a los acuerdos de alto el fuego firmados durante el año, se prevé que el país se recupere mínimamente. Concretamente, el Banco Mundial calcula que en 2002 la economía podría crecer alrededor de un tres por ciento. El BM, por otro lado atorgó en junio un crédito de 450 millones de dólares para ayudar en la recuperación económica además de invertir 454 millones más en un proyecto de rehabilitación multisectorial. Al mismo tiempo, la Unión Europea, Bélgica, Canadá y Francia han reactivado la asistencia económica la país y se espera que esta pueda mejorar minimamente los datos macroeconómicos de la RDC. Pese a esto, de momento, la inflación durante 2002 se ha mantenido por encima del 500 por ciento.

La RDC acaba el año con la esperanza que los acuerdos de Sun City, Pretoria y Luanda dirijan al país hacia una paz futura. Pese a esto, la situación en la zona sigue siendo de extrema delicadeza y las milicias contrarias al régimen de Kabila no han detenido sus hostilidades. Al mismo tiempo, cualquier posible intento de disolver las redes de explotación creadas por Ruanda o Uganda podrían volver a aumentar la tensión en la zona.



Cronologia año  2002
17 enero. La erupción en el volcán Nyirangongo en la región de Goma provoca una ola de refugiados hacia los campos de la Cruz Roja en Ruanda.

7 febrero. La tribu hema denuncia un aumento de la violencia por parte de la etnia lendu.

25 febrero. Empiezan las conversaciones intercongoleñas en Sun City (Sudáfrica) con muchos contratiempos.

18 abril. (conversaciones intercongoleñas) Acuerdo político entre el Gobierno y el MLC, mientras el RCD-Goma denuncia un complot y se niega a colaborar.

15 junio. La misión de las Naciones Unidas en el país, el MONU, decide prolongar su estada en el país un año más para seguir controlando la evolución del conflicto.

31 julio. Acuerdos de Pretoria entre Ruanda y la RDC. Ruanda acepta retirar sus tropas y la RDC se compromete a capturar las guerrillas del Interhamwe y el exFAR.

9 agosto. (Kinshasa) Reunión de los signantes de los acuerdos de Sun City. Kabila se abre hacia el RCD-Goma.

16 agosto. Kinshasa firma un acuerdo con Uganda para reanudar las relaciones diplomáticas.

31 agosto. Uganda retira cerca de 2.000 soldados del territorio congoleño.

6 septiembre. La RDC y Uganda firman los acuerdos de Luanda.

28 septiembre. Se van los últimos soldados ugandeses.

2 octubre. Retirada de las tropas ruandesas. Sin embargo siguen habiendo testimonios que acusan Ruanda de mantener parte de sus fuerzas en el país.

16 octubre. La ONU publicaun informe sobre la explotación de los recursos naturales en la RDC donde señala a los gobiernos de los países involucrados en el conflicto d’estar relacionadas con redes ilegales de venda de diamantes, oro, cobalto...

28 octubre. Amnistía Internacional denuncia un aumento de la violencia entre las etnias hema y lendu.


 


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