Anuario 2002
Bielorrusia
"Lukashenko acaba cediendo a las condiciones de unificación con Rusia
"
Bibiana Guarch

El presidente de Bielorrusia, conocido como "el último tirano" por sus prácticas dictatoriales, aceptó las duras condiciones de Putin para la unificación con Rusia, después de que la Unión Europea y EE.UU. lo arrinconaran definitivamente al negarle los visados de entrada a sus fronteras.
El presidente ruso, Vladimir Putin, dio el 15 de agosto un espaldarazo al proceso de unificación entre Rusia y Bielorrusia, enfriado tras el giro pro-occidental que Moscú imprimió y está imprimiendo a su política exterior a raíz del 11-S. Tras recibir en la capital de Rusia a su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko, Putin propuso adelantar a 2004 la puesta en circulación de una divisa común, organizar una consulta popular para mayo de 2003 y convocar después elecciones al Parlamento común y comicios para elegir presidente de la Unión.

Con este gesto, Putin desterró los rumores de divorcio aireados por la prensa rusa en junio, cuando él mismo acusó a Lukashenko de "querer resucitar la URSS". La respuesta de Minsk a ese desafortunado comentario fue el cierre de dos emisoras rusas y el recorte de la programación televisiva emitida desde Moscú.

Según un primer modelo anunciado por Putin, la futura unión debe apoyarse en "la igualdad de las regiones de Rusia y de Bielorrusia dentro de un Estado único", y en la creación de órganos compartidos "en correspondencia con la Constitución rusa", lo que equivale a la absorción de Bielorrusia, más que a la fórmula asociativa de tipo confederal aventurada en el tratado de 1999, junto con Boris Yeltsin. La propuesta de Putin plantea unos plazos para que en dos años ambos países tengan, entre otras cosas, un presidente y una moneda común. Según ese plan, el próximo mayo se organizaría una consulta popular. Seguirían elecciones legislativas para el Parlamento de la nueva unión y elecciones presidenciales.

En ese momento, Lukashenko rechazó el proyecto de Putin, ya que su idea de unificación se acercaba más a la de la UE, que mantiene la potestad de los órganos legislativos de cada nación. En sus declaraciones dijo que la propuesta de Putin era inaceptable y que tenía un carácter humillante. "Ni siquiera a Lenin o Stalin se le habría ocurrido tal cosa", añadió.

Sin embargo, la decisión del Gobierno checo de negarle el visado y, por lo tanto, impedirle asistir a la cumbre euroatlántica de la OTAN en Praga el 21 y 22 de noviembre, hizo cambiar la opinión de Lukashenko, quien tuvo que tragarse sus palabras.

Cuatro días después del gesto de la República Checa, los ministros de Exteriores de los Quince –excepto Portugal– acordaron impedir al líder bielorruso y a ocho de sus delegados pisar cualquier territorio de la UE. Lisboa votó en contra porque temía que tal decisión desbaratara la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que se celebró en Oporto el 6 y 7 de diciembre. Pero, finalmente, este gesto no ayudó a mejorar las relaciones de este organismo con Bielorrusia. En abril, el Gobierno bielorruso expulsó al jefe de la misión de la OSCE y en noviembre cerró la oficina que tenía en Minsk.

EE.UU., que estudia incluir a Bielorrusia en el "eje del mal", según informó la prensa, acorraló de la misma manera a Lukashenko y a los suyos unos días después de que lo hiciera la UE. Desde febrero, el Gobierno estadounidense sospechaba que Bielorrusia estaba vendiendo armas ilegalmente a Sadam Hussein y participaba en la preparación de soldados iraquíes, aunque no pudo aportar pruebas.

Ante ese aislamiento, Lukashenko recibió con los brazos abiertos la invitación de viajar a Moscú. Así pues, el 28 de noviembre, Putin logró, gracias a la presión internacional, volver a encauzar las conversaciones con Bielorrusia para la unión de los dos países. Además, consiguió que el líder bielorruso entendiera que Rusia no se puede permitir sufragar la economía del país vecino –que equivale sólo al 3% de la rusa– sin ningún esfuerzo por su parte.

El mismo día se hizo público que empezarían de nuevo los suministros baratos de gas –vicio heredado del paternalismo soviético– que Moscú había cerrado para acorralar a Lukashenko y recordarle que no puede basar el 80% de su economía en el gas que le vende Rusia a precios subvencionados. Y es que Misk paga a Rusia sólo 24 dólares por cada mil metros cúbicos y vende gran parte del gas ruso por el doble. Siguiendo las indicaciones de Rusia, Lukashenko, que todavía conserva un sistema comunista de explotación de granjas, también optó por privatizar Beltransgaz, la empresa estatal que gestiona los gasoductos. El Banco de Rusia, por su parte, seguirá apoyando la divisa vecina e inyectará 1.500 millones de rublos (unos 47 millones de euros) a las arcas de Minsk.

De hecho, parece que la aislada Bielorrusia no puede subsistir sin Rusia y que la necesita si quiere desarrollarse económicamente. El 51% de sus exportaciones (maquinaria pesada, metal y productos textiles, sobre todo) van destinadas a ese país y tan sólo el 8% a Ucrania, el 4% a Polonia y el 3% a Alemania. Dentro de Bielorrusia, que en el 2001 registró un índice de crecimiento del PIB del 4,1%, no es fácil hacer negocios. Lukashenko modificó las leyes en el 1995 para tener derecho a intervenir en las empresas privadas. Además de las cargas impuestas por los altos niveles de inflación (46,1%, en el 2001) y los persistentes déficits comerciales, los negocios están sujetos a las decisiones de los gobiernos locales y centrales, por ejemplo al arbitrario cambio de la regulación, a las númerosas inspecciones e, incluso, a la detención de hombres de negocios y propietarios de granjas considerados "perjudiciales".



Un año desde la reelección, ocho en el poder

Desde la polémica reelección de Lukashenko arrecian las críticas de la UE y de EE.UU. No sólo por los informes que anunciaban irregularidades en el proceso electoral, sino por la ausencia manifiesta de libertades durante su presidencia o la desaparición de opositores. En marzo, como pequeño ejemplo que refleja la magnitud de la tragedia, fueron detenidas más de un centenar de personas por manifestarse sin permiso. La OSCE y Reporteros Sin Fronteras criticaron en junio un fallo de un tribunal de Minsk que condenó a Pavel Mozheiko, reportero del rotativo "Pagonia", a dos años de cárcel y a su director, Nikolai Markevich, a dos años y medio por supuesta calumnia y difamación del líder bielorruso. Las fuerzas del Ministerio del Interior requisaron la tirada del diario, que incluía artículos críticos contra Lukashenko, en agosto de 2001, la víspera de las elecciones presidenciales.

Pero si es escandalosa la falta de libertad de expresión y de prensa, lo que de verdad atemoriza son las desapariciones. Nada se sabe de antiguos colaboradores y dirigentes de la oposición como el ex viceprimer ministro Victor Gonchar, el ex ministro del Interior Yuri Zajarenko, el periodista Dmitri Zavadski y el empresario Anatoli Krasovski.

La única acción proderechos humanos que llevó a cabo el Gobierno escondía el objetivo de ahorrar rublos de las arcas del Estado. El 12 de julio, el Parlamento adoptó, en segunda lectura, un proyecto de ley de amnistía que afecta a unos 27.000 presos, y por el que unos 7.000 podrían ser liberados. El proyecto de ley prevé una amnistía para las personas que hayan cometido delitos por imprudencia, así como para aquellas cuya liberación no suponga un peligro para la sociedad, algo que se evalúa si su pena no supera los cinco años. Con la medida, además, se contribuiría a disminuir la superpoblación de las cárceles: los 35 centros penitenciarios del país albergan a más de 53.000 personas, según el presidente de la comisión parlamentaria para la Seguridad Nacional, Alexandre Bikinin.



Cronologia año  2002
17 de enero. Detenidos seis bielorrusos que trataban de vender uranio procedente de Ucrania, Rusia o Lituania, ya que en ese país no existen centrales nucleares.

7 de febrero. Según un informe de la ONU, dieciséis años después del desastre nuclear de Chernobil, más de siete millones de personas de Bielorrusa, Rusia y Ucrania aún sufren consecuencias.

23 de febrero. EE.UU. estudia incluir a Bielorrusia en el "eje del mal" ya que sospecha que le está vendiendo armas a Sadam y está preparando a militares de Irak.

7 de abril. La ONU fortalecerá su ayuda económica a Bielorrusia para afrontar las consecuencias de Chernobil.

16 de abril. El gobierno de Bielorrusia expulsa al jefe de la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

4 de junio. Comienza el proceso para dos periodistas acusados de calumnia contra el presidente Lukashenko.

5 de junio. La UE urge a Bielorrusia a eliminar las trabas que impiden los contactos de este país con la OSCE.

12 de junio. El Parlamento bielorruso aprueba un proyecto de ley de amnistías que podría beneficiar a 7.000 presos

24 de julio. La Asociación de judíos de Bielorrusia acusa las autoridades de dejar que se propague el antisemitismo.

14 de agosto. Lukachenko rechaza la propuesta de un referéndum en su país para decidir la unión con Rusia

15 de agosto. Putin impulsa por sorpresa la unión de Rusia y Bielorrusia El presidente ruso retoma el proyecto de unión con Bielorrusia, adelantando la fecha de inicio a 2004.

9 de noviembre. El gigante gasístico ruso Gazprom aumenta la producción de gas en Bielorrusia después de reducirla.

17 de noviembre. El presidente de esta ex república soviética, enemistado con Moscú y denostado por Occidente, se queda sin visado para asistir a la Cumbre de la OTAN.

28 de noviembre. Bielorrusia llama a la puerta de Rusia tras quedar arrinconada por Europa y EE.UU. Putin desbloquea el proceso de unión económica entre los dos estados ex soviéticos


 


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