Anuario 2002
Uruguay
"Uruguay: La crisis argentina se extiende más allá de sus fronteras"
Míriam Nadal

El pequeño país, conocido años atrás como la “Suiza de América Latina” por la solidez y fiabilidad de su sistema financiero, lucha hoy por salir de una enorme crisis económica. La crisis argentina ha cruzado el Río de la Plata, y ha golpeado duramente a Uruguay. La ruptura del gobierno de coalición entre los dos partidos tradicionales, los colorados y los blancos, dificulta la situación política de un país “ahogado” que ha recibido una importante inyección monetaria de los Estados Unidos, de 1.500 millones de dólares este 2002.
Uruguay afronta una crisis institucional después que el Partido Blanco (o Nacional) decidiera poner fin a la coalición de gobierno a finales del mes de octubre del 2002. Con la renuncia de cuatro de sus cinco ministros, el líder blanco y ex presidente Luis Lacalle justificó la decisión porque, según él, “el Gobierno está agotado y sus proyectos son vacíos de contenido”. A principios del 2.000, el candidato del tradicional Partido Colorado, de derechas, Jorge Batlle, asumió la presidencia gracias a la coalición formada por su partido y el Partido Blanco, los dos partidos políticos tradicionales en Uruguay, que derrotó en la segunda vuelta al Encuentro Progresista-Frente Amplío (EP-PAN), partido de izquierdas, que fue la formación más votada en la primera vuelta.

A pesar de que los ministros blancos anunciaron el fin del pacto gubernamental que hizo posible la presidencia de Batlle, de momento las dos fuerzas continúan actuando unidas en el Congreso. El líder del Partido Blanco, Lacalle, reprochó a Batlle que no “había compartido la conducción de la política económica en el sí de la coalición”; y también argumentó que el Gobierno no había concretado las reformas institucionales que había prometido durante el periodo electoral.

La crisis política se ha producido en medio de la profunda crisis económica que padece el país, que se encuentra en el cuarto año de recesión y con una inflación del 40%. La deuda externa se sitúa el 30 de junio del 2002 en 5.085 millones de dólares, el 111% por encima de los 2.408 millones de finales del 2001. El índice de paro supera el 19%.

Si las elecciones se celebrasen ahora, según una encuesta reciente (noviembre 2002), el partido de izquierdas Encuentro Progresista-Frente Amplío obtendría el 54% de los votos, mientras que el Partido Colorado y el Partido Blanco, tendrían el 16,5% y el 13,5% de los sufragios, respectivamente.

En estos momentos, Jorge Batlle, el presidente uruguayo, se encuentra en la mitad de su mandato, que finaliza el 2005.

La coalición entre colorados y blancos nació tras las elecciones de octubre de 1999 para enfrentarse al líder del Frente Amplío, Tabaré Vázquez, que había ganado en la primera vuelta. Pero ahora la “sintonía” entre unos y otros parece haber terminado. Según la dirección del Partido Blanco (o Nacional), su tarea era estabilizar la situación del país y no dar carta blanca al Gobierno. Como anécdota, las palabras de Lacalle, que afirmó que si hasta ahora colorados y blancos “eran novios, ahora serán amigos”, en clara referencia al hecho que entre los dos partidos hay programas comunes, una visión similar del país y una identidad de proyectos. Por eso es por lo que se mantiene la unidad en el Congreso. El Partido Colorado necesita los votos de los blancos para aprobar las leyes prescindiendo de los opositores de la izquierda del Frente Amplío, que tiene el 40% de la representación parlamentaria. El Partido Blanco, por su parte, busca una reforma del Estado, del sistema tributario y fortalecer el sistema financiero uruguayo que, el 2002, ha vivido la peor crisis económica de los últimos años.

El Partido Colorado asumió la presidencia en coalición sin un plan de gobierno ante la recesión económica que padecía el país. A principios del 2000, el país tenía una tasa de paro del 12% y una enorme oleada de emigración puesto que según los resultados de un estudio de la consultora privada CIFRA publicados en el semanario Búsqueda, un 44% de los uruguayos emigrarían si pudiesen conseguir trabajo en otro país. El equipo económico del Gobierno estaba formado por Alberto Bensión, como ministro de Economía; César Rodríguez Batlle (primo del presidente Jorge Batlle) como director del Banco Central y el economista Ariel Davrieux, dirigiendo la Oficina de Planteamiento y Presupuestos, OPP (el principal negociador uruguayo con el Fondo Monetario Internacional ). Desde entonces, el paro y la emigración han ido aumentando. La oleada de emigración se ha llevado a 40.000 personas entre junio de 2001 y mayo de 2002; una cifra alarmante en un país que tiene poco más de tres millones de habitantes. Del equipo económico inicial, sólo Ariel Davrieux continúa en el cargo.





El caso de contagio más claro de la crisis argentina es Uruguay. En estos momentos de profunda recesión, los mitos caen y los uruguayos se despiertan diariamente en un país con violencia y una grave pobreza infantil. Uruguay vive en situación de emergencia social.

Hay indicadores que impactan por sí solos. El primero tiene que ver con la pobreza infantil. Más del 50% de los niños nacidos en el Uruguay nacen en hogares pobres y en familias marginadas. A este índice deplorable, se suman otros datos significativos cuando se analizan los niveles de desnutrición infantil entre los 0 y los 2 años, que han crecido enormemente.

A esta preocupante situación se le añade la situación de paro. El índice de desocupación se sitúa durante el periodo de agosto-octubre en un 19,2%, de acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de Uruguay, un récord histórico.

También se calcula que son 20.000 los uruguayos que emigran cada año. En el país hay unos 50.000 nacimientos y 30.000 muertes anuales, loque hace que la migración de estos 20.000 emigrantes genera una sociedad que no crece.

En Uruguay hay una fuerte segregación social con una fragmentación clasista muy clara. Un país sin capacidad de anticipación a las crisis y con falta de respuestas. El hecho es que muchas decisiones se toman todavía con indicadores económicos de 1996; indicadores que son de un Uruguay que ya no existe. El país hace cuatro años que se encuentra en recesión.

Los uruguayos cada día se sienten más pobres, con menos libertades y con más violencia. Y el problema central que tiene el país a medio plazo es meditar su inserción en la región y buscar un sitio competitivo en el contexto mundial. Dos cuestiones complicadas.

Cambiar el perfil de país exportador

La mala situación interna y el contagio de la crisis argentina hace que la economía real del país quede duramente afectada por el colapso argentino y por los cuatro años de recesión que acumula. Además, muchos argentinos depositaron sus ahorros en Uruguay, un refugio fiscal, y cuando se impuso el corralito en Argentina, retiraron el dinero que tenían en cuentas bancarias del país vecino en un momento preocupante para la economía uruguaya, con la devaluación del peso y con el efecto de la deuda sobre la economía. Las exportaciones de bienes a Argentina cayeron un 70% los primeros cuatro meses del año, y el turismo argentino se ha reducido un 50%, este 2002 .

Muchos uruguayos han culpado directamente a Domingo Cavallo, “inventor” del corralito, como el “padre” de los problemas de Uruguay en la actualidad.

El nivel de deuda pública ha llegado al 100% del Producto Interior Sucio (PIB) de los país. Expertos economistas apuntan que el país se endeuda y la situación se puede convertir en insostenible si no recibe ayuda externa (créditos) o sí no se produce una apreciación en el valor del peso.

Estados Unidos han otorgado una ayuda de emergencia de 1.500 millones de dólares al país. Es un hecho crucial para la confianza de los ahorradores. A diferencia de Argentina, Uruguay no ha congelado todos los depósitos bancarios, independientemente de los problemas que existan. Argentina castigó con esta medida, entre otros sectores, a la banca privada. Este préstamo de los Estados Unidos debe servir para capitalizar los bancos estatales. Esta ayuda estaba condicionada al hecho que se aprobara una ley para fortalecer del sistema bancario que inmediatamente fue aprobada por la coalición de Gobierno, y rehusada por el Frente Amplío. Hoy en día, los bancos que no estaban capitalizados están cerrados (Banco Montevideo, Banco de Crédito…). Y los que estaban abiertos no vuelven los depósitos a plazo fijo; se dolarizaron estos depósitos y se devolverán en tres años. En Uruguay se han congelado los depósitos a plazo fijo en la banca estatal y los depósitos en bancos privados con problemas. El temor de un corralito a Uruguay, aún así, continúa presente en el día a día de los ciudadanos del país.

Por lo tanto, hay dinero en los bancos que no se puede retirar, hay un corralito pero muy diferente al argentino. La decisión de pedir dinero al FMI o a los Estados Unidos, hace a Uruguay, un país dependiente de la grande potencia mundial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó el mes de agosto un aumento de 494 millones de dólares al crédito stand by que tiene con Uruguay. (Este préstamo es un crédito con garantía de cobro, de tipo documentario, que se utiliza especialmente en los Estados Unidos, dónde los bancos no están autorizados por ley a emitir garantías en el sentido que a Europa se da a este concepto).

El FMI también prometió el adelanto de 300 millones más. Estos 800 millones son parte del préstamo de 1.500 millones que ofrecen los Estados Unidos a Uruguay. Desde el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, se apunta que “Uruguay ha sido un fuerte actor en América Latina y que merece un apoyo continuo de la comunidad financiera internacional”. El propio George Bush se reunió con Jorge Batlle para ofrecerle ayuda. A estas cifras se sumarán los dos préstamos de 300 millones que aprobó el mismo mas el Banco Mundial.

También en el mes de agosto, el Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID) confirmó la ayuda de 500 millones al país. Según el FMI, con este incremento, los créditos totales a Uruguay son de 2.800 millones de dólares. Con este dinero, el Gobierno uruguayo debe fortalecer el sistema financiero, que perdió entre enero y julio más de la mitad de los depósitos de ahorro por el miedo del corralito argentino y el contagio en el país.

Según la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) no es imposible la rápida recuperación bancaria del sistema bancario uruguayo, conocido por su poca solidez. Aún así, la agencia considera que será complicado que el país vuelva a ser considerado como un “refugio”, la Suiza de América Latina. De hecho, por eso algunos argentinos depositaban sus cuantiosos ahorros al país vecino.

El mismo organismo confía en qué pronto los propios ciudadanos del país volverán a confiar en el sistema bancario, y depositarán sus ahorros en los bancos locales.

Según el informe de S&P, la situación es crítica a pesar de que el Gobierno no está cayendo en los mismos errores que los cometidos por el Ejecutivo del presidente argentino, Eduardo Duhalde; puesto que el Gobierno argentino intentó solucionar los problemas de algunos bancos y acabó comprometiendo la solvencia del sistema entero.



 


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