Anuario 2001
Colombia
"El escepticismo envuelve el proceso de paz entre el Gobierno y los grupos armados"
Ramon Aymerich

Colombia está en el punto de mira de la Comunidad Internacional. El país, vive una de las guerras encubiertas mas grandes del mundo, registrando año tras año miles de muertos. Ante esta dramática situación, el Presidente del país, Andrés Pastrana intenta mantener vivos los diálogos de paz con los diferentes grupos armados colombianos.
Estos diálogos son muy complejos, y la idea de conseguir una tregua, más o menos estable, es aún muy lejana. Los colombianos, viven está situación como un hecho cotidiano. Son pocos los que aún confían en las cumbres organizadas entre el Ejecutivo y los guerrilleros. Unas cumbres, que generalmente sirven para descongelar el proceso de paz y para poco más. Al cabo de unos días, las matanzas vuelven a estar al orden del día y las conversaciones se vuelven a romper - hasta que no se produce una nueva reunión de carácter urgente-.

Este conflicto es muy antiguo y según los analistas, los grupos armados son únicamente una parte de sus diferentes ramificaciones. Las guerrillas, prosiguen los analistas, no son el problema, son la consecuencia de un problema aún más grande que se ha ido forjando tras varias décadas de malas gestiones gubernamentales. Los diferentes políticos que se han ido sucediendo en el poder a lo largo de los años, han sumido en el olvido a las zonas rurales del país y han provocado que en Colombia, como en la gran mayoría de paises de la América Latina, existan unas diferencias sociales y económicas abismales entre las grandes ciudades y los diferentes municipios rurales. La gente que no vive en las grandes ciudades, ven en las guerrillas y el cultivo de coca su única opción para poder seguir malviviendo.

Después de los atentados del 11 de setiembre, el clima que se vive en Colombia es, si cabe, todavía más denso. Los tres grupos armados del país, las FARC, el Ejército de Liberación Nacional- ambos de ideología izquierdista- y los paramilitares de extrema derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia han sido incluidos en la lista de formaciones terroristas elaborada por la Administración Bush. Si ha todo esto, le sumamos la importante presencia militar norteamericana en el país debido al Plan Colombia -un proyecto financiado en gran parte por el Gobierno estadounidense que pretende, teóricamente, sólo acabar con el cultivo de coca- no es difícil deducir que esta zona es un auténtico polvorín que podría estallar en cualquier momento.

La guerra abierta, según los diferentes analistas de la realidad socio-política colombiana, se daría si el gobierno obligara a las FARC ha abandonar la zona de distensión, - una zona de 42.000 kilómetros cuadrados que el Ejecutivo de Pastrana entregó al grupo armado en 1998 para llevar a cabo el proceso de Paz-. Este hecho, provocaría un movimiento de las FARC hacia las grandes ciudades del país, como Bogotá y obligaría al Ejército Colombiano, y quizá al norteamericano, ha entrar en una lucha cuerpo a cuerpo con este grupo.

El proceso de paz con las FARC

El 9 de febrero fue una fecha histórica. El presidente colombiano y el líder de las FARC, Manuel Marulanda Vélez “Tirofijo”, se reunieron para retomar el proceso de paz que estaba congelado desde hacía más de tres meses. Este encuentro, que había levantado muchas expectativas en su inicio, acabó según los analistas, envuelto en un gran escepticismo por ambas partes.

En Colombia, cuando se habla de proceso de paz, se habla directa o indirectamente del Plan Colombia, las FARC son conocedoras de su gran fuerza militar y ambicionan en convertirse en una especie de gobierno paralelo. Según Marulanda, el Gobierno debe comprometerse a suspender los “vuelos” que hacen los militares colombianos sobre la Zona de Distensión. El líder guerrillero también pide que Pastrana reconozca abiertamente la intervención norteamericana en los asuntos internos del país . Mientras, desde el Ejecutivo, se pide a los guerrilleros que no pongan trabas para acabar con las 12.000 hectáreas de coca que existen en la Zona de Distensión y se anima a las FARC, a redefinirse como una organización guerrillera que quiere entrar en un proceso de paz, después de la nueva situación mundial surgida tras los atentados del 11 de setiembre. Otro punto conflictivo de las conversaciones con el Gobierno, es la lucha que mantienen las FARC con los “paras” de las Autodefensas Unidas de Colombia. El Ejecutivo de Pastrana, según “Tirofijo” nunca ha querido afrontar este tema seriamente. Pastrana no está a favor de la creación de una comisión en la que personalidades colombianas aporten ideas para combatir las AUC, que ya se han convertido en el segundo grupo armado más potente del país. En cambio, para las FARC, acabar con los paramilitares es condición sine qua non para seguir sentados en la mesa de negociación.

Pastrana, es conocedor de la dificultad de las negociaciones y espera, como mínimo, poder llegar a un acuerdo en algún “asunto menor” como por ejemplo, la liberación de algún grupo de militares o civiles por parte de la guerrilla.

Las negociaciones con el ELN y las AUC

El pesimismo también es la nota predominante de las negociaciones con el Ejército de Liberación. Las conversaciones con el ELN estaban paralizadas desde el 7 de agosto, pero a finales de noviembre se reanudaron gracias a las negociaciones mantenidas en Cuba entre los líderes de las guerrillas y los representantes del Ejecutivo. El Alto Comisionado por la Paz del Gobierno de Pastrana, Camilo Gómez, consiguió que el ELN firmara el “Acuerdo por Colombia”. Este acuerdo, que se resume en siete puntos es, como la mayoría de estos documentos firmados entre gobierno y guerrillas, una declaración de buenas intenciones donde se pide que se celebren iniciativas como cumbres internacionales, reuniónes periódicas con el Gobierno o realizar foros donde intervengan todos los sectores de la sociedad. Quizá el punto más interesante de este acuerdo es el que pide la realización de encuentros entre el ELN y los candidatos a las presidenciales que se celebraran en mayo de 2002.

Mientras el Gobierno es incapaz de acabar con los conflictos armados del país, las FARC i el ELN, han iniciado por su parte un acercamiento parcial después de varios años de guerra abierta. Este hecho, que no se producía desde la desaparición de la Coordinadora Simón Bolívar tiene dos caras. Una de positiva, porque puede servir para unificar las negociaciones de paz entre los dos grupos armados y el Gobierno. Y otra de negativa, ya que estos acercamientos entre las FARC y el ELN no son para la paz sino para la guerra contra los grupos paramilitares.

Esta alianza lleva por nombre, “La Unidad Frente al Terrorismo de Estado en Colombia” y alude directamente a las conexiones ,que según las guerrillas, existen entre las AUC y el Ejército.

Por su lado Carlos Castaño, cabeza visible de los paramilitares, después de celebrarse, en noviembre, la Cuarta Conferencia Nacional de Autodefensas, se comprometió públicamente a dejar de recibir ingresos del narcotráfico y a acatar los acuerdos que llegaron con el Gobierno sobre Derechos Humanos - referentes a la abolición de las masacres y secuestros-. Los paramilitares se comprometen a moderar sus ataques, aunque seguirán su lucha con las guerrillas. Castaño, consciente de que las AUC están en la lista de grupos terroristas elaborada por los Estados Unidos, quiere desmarcarse de narcoguerrilleros como “Tirofijo”, al que Castaño señala como terrorista.

Por lo pronto, las negociaciones de paz, si no se paralizan antes, no conseguirán nada importante. Pastrana se tendrá de conformar únicamente, con pasar a la historia como el Presidente que reanudo el proceso de paz con los grupos armados y aunque a él no le guste también será recordado por ceder a las FARC la zona de distensión. Una zona, que fue fruto de las primeras negociaciones entre el líder conservador y la guerrilla marxista, y que muchos consideran excesiva. Colombia por su parte, se encuentra sumergida en el caos, el conflicto armado lo eclipsa todo y no nos permite hablar de otros problemas como el desempleo que afecta a un 18% de la población de la grandes ciudades como por ejemplo, Medellín y Bogotá o del subempleo que afecta a un 35%. Pastrana ha sido incapaz de sacar de la situación de pobreza a los más de 26 millones de colombianos que la padecen y reducir el hambre que sufre más del treinta por ciento de la población. Todos estos problemas serán una tarea difícil , sin duda, para el nuevo presidente que será elegido en mayo de 2002 y que tendrá de soportar la presión de ser observado de cerca por la Comunidad Internacional que parece convencida, como mínimo, en evitar que el conflicto vaya a más.


Un país sumido en la violencia

Al menos 37.190 personas murieron de forma violenta en Colombia en 2001, con una disminución de 792 casos frente al pasad año. Estas cifras se han recogido en un Informe realizado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forense, que incluyen tanto los asesinatos, como ciertos accidentes. Este organismo precisó que de dicha cifra 25.351 casos fuern homicidio, con una disminución de 330 casos frente a 2000. El 89% de las víctimas fueron hombres, mientras que las armas de fuego ocasionaron las muertes en un 86 por ciento de los episodios. De los homicidios, 3.524 se regsitraron en Medellín, capital del departamento de Antioquia y se gunda ciudad del país en tamaño. De esta manera se demuestra que Colombia es un país donde la violéncia es un hecho cotidiano. Una violencia que descendería de una manera considerable, según el Instituto de Medicina Legal, si durante el próximo año se consigue un alto al fuego entre los grupos armados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas y el Ejército de Liberación Nacional. Una tregua, que será el objetivo principal en este último año de Gobierno de Pastrana . El Ejecutivo, contará con el apoyo de la Comunidad Internacional para conseguirlo. Este informe, ni nadie, se atreve a pronosticar que sucedería si se rompe el diálogo.

El Ejército de Liberación Nacional, líder en secuestros

Según un reciente informe de la fundación colombiana País Libre, en este 2001 han sido secuestradas 2.459 personas. El Ejército de Liberación Nacional -seguido muy de cerca por las FARC- se sitúa como líder de esta triste lista con 749 secuestros. De este modo el ELN se convierte por tercer año consecutivo en el grupo que más retiene personas. El informe señala que por ejemplo, en el mes de octubre se registró la mayor cantidad de personas retenidas con un total de 281 secuestros sobre empresarios, militares o campesinos. De estos 281 secuestros del mes de otubre 108 se atribuyen a el ELN, 106 a las FARC, 13 a la delincuencia común y 12 a las Autodefensas. La policía colombiana no fue capaz de establecer la autoría de los 41 secuestros restantes. Por otro lado, sólo en el mes de setiembre las FARC privaron de su libertad a 10 menores, la delincuencia a 7 y el ELN a 3. De esta manera, y sumando tres secuestros de menores sin autor, en setiembre se cometieron 23 secuestros sobre menores. En este mismo mes en la localidad de César, en el norte del país, fue donde más se secuestró con 67 delitos, seguido por Antioquia con 49. De este modo, se demuestra una vez más que el verdadero problema de las guerrillas con los secuestros se produce en las zonas rurales del país, donde la ley no existe y las FARC o el ELN han establecido sus propias leyes. Unas leyes basadas en el terror y el chantage que han provocado que muchos campesinos huyan de sus localidades.


Cronologia año  2001
8 de enero. El Portavoz de la guerrilla de las FARC, Raúl Reyes, acusa a los grupos paramilitares de asesinar el pasado mes de noviembre al congresista Diego Turbay. De esta manera las FARC se defienden de las acusaciones de Pastrana. Según el Ejecutivo este grupo asesinó a Turbay.

9 de febrero. Cita histórica entre Pastrana i el líder de las FARC, Manuel Marulanda “Tirofijo”. De esta manera se reanuda el proceso de paz entre el grupo armado y el Ejecutivo.

11 de febrero. Aumenta el escepticismo tras el acuerdo entre Pastrana y “Tirofijo. Según los analistas este encuentro ha sido, más que nada, un acto simbólico.

11 de abril. El ELN confirma la alianza con las FARC para combatir a los grupos paramilitares de extrema derecha. Los dos grupos se comprometen a llevar a cabo operaciones conjuntas en el norte del país.

17 de mayo. El Ejército colombiano libera en el municipio de Villanueva a más de 100 jornaleros secuestrados por los paramilitares.

31 de mayo. Gustavo Bell, un defensor de los derechos civiles, nuevo ministro de defensa colombiano. La comunidad Internacional ve con buenos ojos la desiganción de Bell para este cargo.

13 de junio. La guerrilla colombiana de las FARC secuestra a Luis Eladio Pérez, senador del congreso. Este secuestro supone un nuevo revés al proceso de paz.

14 de junio. Las FARC secuestran a Angela María del Castillo, una joven española de 23 años que reside en la ciudad de Cali. El Gobierno español pretende solucionar el problema cuanto antes.

8 de julio. Liberan a las española Angela María Castillo.

7 de agosto. El Ejecutivo de Pastrana y el Ejército de Liberación Nacional rompen las conversaciones de Paz. Pastrana espera reunirse con los líderes del ELN para reanudar cuanto antes los diálogos.

23 de noviembre. Gobierno i ELN acuerdan reanudar los diálogos de paz. El acuerdo se ha firmado en base a un documento de 7 puntos, en los cuáles se indican las vías para llevar con éxito el proceso.

 


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