Anuario 2003
Turquía
"Esperanzas no fundadas"
Héctor García

Después de que el Partido del Desarrollo y la Justicia (AKP), conservador e islámico, se alzase con la victoria en las elecciones de marzo de 2003, el nuevo rumbo de Turquía parecía encaminado. El actual primer ministro, Reccep Tayyip Erdogan, antiguo alcalde de Estambul, declaró en su primera intervención ante la prensa que el objetivo prioritario del nuevo Gabinete sería acelerar la reforma de las leyes y acabar la liberalización económica para, cuanto antes, tener vía libre para acceder a la Unión Europea. Pero las aspiraciones turcas se han visto frustradas por la negativa de la Unión a que el país se incorpore como miembro en 2005. La UE condiciona la entrada de Turquía a que el proceso de privatización finalice y la economía turca demuestre su nueva aptitud, igualándose al estándar europeo, y propone como fecha provisional para su ingreso el año 2015.
Si bien el rechazo de la UE tiene otras implicaciones (La UE pasa por un momento complicado; en su seno también se ha discutido sobre la condición europea de Turquía, por tratarse del primer país con mayoría musulmana en vías de acceder a la UE), Turquía dista de estar en armonía con las exigencias de la Unión. La escasa preparación del nuevo Gobierno puede haber influido. Pero todavía el Ejército y el poder judicial son instituciones poderosas en el país que impiden que las reformas políticas lleguen a buen puerto. Como consecuencia, la reforma turca se ha basado en poner parches en lugar de prevenir las causas de futuros pinchazos. En julio de 2003, el nuevo Gabinete impuso un recorte drástico del poder militar en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), el órgano formado por el presidente de la nación y el primer ministro, rodeados de altos cargos de la cúpula militar y los cinco generales más antiguos. Actualmente está compuesto por una mayoría de civiles, pero no está sometido al Ministerio de Defensa, como exigía la UE, y sigue siendo la última instancia de decisión política del país, hasta el punto en que el portavoz del Gobierno turco afirma que necesita permiso del jefe del Estado Mayor para responder ante los periodistas a una pregunta sobre el CSN. En marzo, unos días después de la victoria del partido islamista moderado del primer ministro Erdogan, y con tan sólo unas pocas horas de diferencia, el Tribunal Constitucional de Ankara y el fiscal general del Estado, Samih Kanadoglu, emitían sendas sentencias de prohibición para los dos únicos partidos kurdos legalizados, el partido HADEP y el DEHAP, por presunta vinculación con la organización terrorista kurda Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Un mes antes había sido aprobada una ley que garantizaba el derecho de la minoría kurda a expresarse en su lengua en los medios de comunicación, “de forma libre”. La UE mira con disgusto cómo se manipulan juicios contra activistas políticos pro kurdos y desde que presionó para impedir la ejecución de Abdallah Ocalan, el máximo dirigente del PKK encarcelado, ha tenido que solicitar en numerosas ocasiones al Gobierno turco la repetición de tales juicios en condiciones de igualdad ante la ley para los acusados. El problema reside en que el Poder Judicial actúa en consonancia con una legislación antigua, todavía no adaptada a la realidad étnica y religiosa del país y las reformas, que necesitan el consenso tanto del Parlamento como de todas las fuerzas de decisión política del Estado, se suceden lentamente.

Los dos estamentos, el militar y el judicial, conservan desde los tiempos de Ataturk una razón de ser: mantener la secularización del Estado. Sin embargo su larga permanencia en el poder en condiciones de privilegio ha provocado corrupción y abusos. Y la función de “guardianes” del Estado ha degenerado en una obsesión particular. Las elecciones de 2003 dieron el triunfo a un partido islámico moderado como reacción a la corrupción del Gobierno liderado por Bulent Ecevit. Según una encuesta de TESEV, uno de los institutos de investigación de la opinión pública fiables en Turquía, el 97% de los turcos es musulmán, pero el 91% considera que la religión es una cuestión personal, que no debe mezclarse con la política. De todas formas, el Ejército bloquea las reformas del Gobierno argumentando que el primer ministro guarda una “agenda islámica secreta” de futura aplicación. La intromisión del Ejército en todos los ámbitos de la sociedad turca, por ejemplo el derecho que ostenta para que su consentimiento sea necesario para nombrar a los rectores de la universidad, y la vigilancia estricta de la Judicatura ante cualquier avance de la normalidad de la vida religiosa en la sociedad turca, que pudiera poner en peligro la identidad secular del Estado, se traduce en algunos casos en la limitación del derecho a la libre confesión religiosa. Un ejemplo: los estudiantes que han asistido a escuelas musulmanas son obligados a presentarse a un número exorbitante de pruebas adicionales para poder acceder a la universidad pública, unos exámenes que los compañeros que no asistieron a esas escuelas no tienen que superar.

La reforma económica es lenta, y de momento no puede tener el resultado que Turquía busca a tan corto plazo, aunque se mantenga la confianza y el buen ambiente gracias a los medios de comunicación, muy ligados en Turquía al poder empresarial. La economía turca todavía arrastra las crisis financieras de 2000 y 2001. Las nuevas leyes de regulación bancaria que impuso en 1999 el Fondo Monetario Internacional para impulsar el programa de recuperación del país destaparon la gestión fraudulenta de un buen número de bancos cuya bancarrota tuvo que ser asumida por el Estado. La posterior decisión de dejar flotar la lira turca no favoreció la inversión interna, ya que la moneda perdió el 60% de su valor, y sobrevino la segunda crisis. El sistema bancario es débil desde entonces, y el Banco Central de Turquía recién ha adquirido el poder para regularlo, después de ochenta años de un régimen económico autárquico, que mantenía el cambio fijo de la moneda. Aunque la inversión exterior creció en 2003 y la sombra de la guerra de Irak ha dejado de pesar sobre el turismo, la meta del estándar europeo queda lejos de la realidad económica del país. El proceso de privatización se está haciendo en mitad de la polémica causada por escándalos relacionados con el anterior Gobierno, que está desfilando en pleno ante los tribunales después que el Comité para la Investigación de la Corrupción hiciera público un informe en el que se acusa a muchos ex altos cargos de enriquecerse con la venta de empresas estatales. La familia Uzan, propietaria de varios bancos importantes del país, entre ellos el Banco Imar, está siendo encarcelada en su totalidad por delitos de estafa. El actual primer ministro, Tayyip Erdogan, tiene pendiente una investigación por un presunto delito de apropiación de fondos públicos en el caso de la concesión de una licencia para la compañía telefónica AKBIL. Todo esto hace echarse atrás y dudar a la inversión extranjera, y la reticencia del Estado y del Ejército a desprenderse de empresas muy lucrativas, como las del sector de la energía, no ayudan a que esa confianza tímida se recupere. Además, el programa de austeridad del FMI pone difícil la solución para el desempleo, ya que obliga al Estado a recortar subsidios, pensiones, salarios y empleos públicos. A pesar de que existe desde el principio de la colaboración de Turquía con el FMI una estricta ley laboral, que ha mejorado las condiciones contractuales de los trabajadores frente a un despido, muchos empresarios escogieron eliminar su plantilla antes que la ley entrara en vigor. El paro afecta al 30% de la población urbana, y el 70,9% de los turcos lo consideran el principal problema del país. Pese a que se lleva a cabo un programa de educación laboral del Banco Mundial entre los parados, las empresas privatizadas con capital extranjero son reticentes a contratar a trabajadores turcos. Esto alienta la contratación ilegal, que es ya la forma habitual de obtener trabajo en el país.

La ocupación militar del norte de Chipre es otra de las cosas que horrorizan a Bruselas. El nuevo Gobierno de Turquía, a pesar de haber favorecido (bajo la presión internacional) la apertura de la frontera entre los dos lados de la isla, después de 30 años de división, sostiene todavía la idea de la soberanía turca sobre el norte, y alienta al líder turcochipriota Rauf Denktas para sonsacar de la ONU un plan de reunificación que reconozca tal soberanía, que la larga presencia de tropas turcas no ha logrado forzar. En vísperas del acceso del lado griego a la Unión Europea, Turquía solicita un trato de igualdad con la República Turca del Norte de Chipre que se revela absurdo mientras mantenga una presencia militar. Por si fuera poco, las escaramuzas con Grecia por la soberanía del espacio aéreo de la isla y otras reivindicaciones inspiradas por el nacionalismo susceptible del Ejército minan los esfuerzos de la ONU para lograr un consenso sobre los numerosos problemas que derivan de la reunificación, como la devolución de propiedades requisadas a ciudadanos grecochipriotas en 1974 y el pago de compensaciones económicas.

La reticencia de Turquía a prestar apoyo logístico a Estados Unidos para la guerra en Irak, que lo creía garantizado, ha sido sorprendente... y no. La negociación económica de los momentos previos a la guerra acabó siendo beneficiosa para Turquía, y la posición de duda permitió al Gobierno mostrarse en consonancia con el ánimo popular, que clamaba contra la guerra (en manifestaciones duramente reprimidas por la policía) Sin embargo, siguiendo el juego de las negociaciones, Estados Unidos negó a Turquía la posibilidad de enviar tropas al norte de Irak, en territorio kurdo independiente, pese a que el Gobierno norteamericano había solicitado su ayuda en la reconstrucción del país y el restablecimiento del orden. La petición de Turquía para cooperar en Irak había sido aceptada por Karzai, portavoz del Consejo Provisional iraquí, pero su preferencia para actuar en el Kurdistán iraquí fronterizo, país en el que intenta intervenir definitivamente desde hace años con la excusa de “prevenir” incursiones del grupo armado kurdo Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), hizo sonar las alarmas de los kurdos en el país y en la República Independiente del Kurdistán, que se negó a aceptar la presencia de Turquía en su país, durante las negociaciones entre Ankara, Washington y Bagdad, para establecer el reparto de zonas asignadas del territorio para controlar el orden en la posguerra. Durante la guerra 11 soldados turcos fueron detenidos en Kirkuk, ciudad rica en petróleo de mayoría kurda, presuntamente relacionados con una misión secreta del Ejército de Turquía para acabar con el jefe del Gobierno kurdo. Más tarde fueron liberados en Bagdad cuando el mando militar norteamericano comprobó y el Gobierno de Ankara comunicó que la misión de los militares turcos había sido “de reconocimiento”. El revuelo tal vez aclaró a Washington que con unos cuantos millones de dólares de menos, se habría logrado una cooperación pronta de un aliado como Turquía, tan interesado en esta guerra en particular. El conducto petrolero que debía bombear crudo desde Kirkuk, en el norte de Irak, hacia Turquía, que era el mayor de los beneficios que iba a obtener el Gobierno turco de la guerra norteamericana, ha sido saboteado en numerosas ocasiones y sólo ha estado un mes en funcionamiento.



Cronologia año  2003
Enero. Mervan Gul, candidato a las elecciones por el Partido del Desarrollo y la Justicia (AK), se retira, dejando paso a la candidatura de Reccep Tayyip Erdogan (AK), ex alcalde de Estambul. El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) discute alojar tropas norteamericanas en el país. El ministro de Exteriores, Yakis, pide a la OTAN un plan de prevención militar ante la eventualidad de una guerra en Irak.

Febrero. El subsecretario de Estado norteamericano John Taylor llega a Ankara para discutir la cuantía de una posible compensación económica a Turquía en caso de que haya guerra en Irak. Acaba ofreciendo un total de 26.000 millones de dólares. El Parlamento kurdo iraquí llama a Estados Unidos a impedir que tropas turcas entren en territorio kurdo independiente. Rauf Denktas propone una revisión del plan de la ONU para unir Chipre, aunque el Gobierno turco y Grecia aceptan la llamada de Annan para lograr antes del 28 de febrero una base de acuerdo sobre el problema. Unos días después los dos gobiernos reconocen que es imposible cumplir el plazo. El Parlamento turco despeja la vía a Erdogan para presentarse a las elecciones, después de aprobar una ley que pospone las sentencias relacionadas con delitos cometidos a través de los medios de comunicación.

Marzo. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos acepta considerar el caso de tratamiento inhumano que sufre el líder del PKK, Abdallah Ocalan, encarcelado en Turquía. El 15 de marzo, la ONU abandona los intentos para editar la Conferencia de la Haya entre Grecia y Turquía. Erdogan gana por abrumadora mayoría las elecciones de Siirt, lo que prácticamente le proclama primer ministro. El día 15 asume su cargo. Declara que no aceptará abrir las fronteras a tropas estadounidenses bajo ningún tipo de presión. Washington retira sus barcos de puertos turcos y Bush se desdice de las ayudas económicas previstas para compensar a Turquía en caso de guerra. Finalmente, el Parlamento aprueba la presencia norteamericana el 20 de marzo, y el uso del espacio aéreo del país. La ayuda económica se concreta en 8.500 millones de dólares en ayudas inmediatas. Los Partidos HADEP y DEHAP son prohibidos por el Tribunal Constitucional de Ankara y por el fiscal general del Estado, Samih Kanadoglu.

Abril. Los primeros ministros de Grecia y Turquía coinciden en una cumbre de la UE en Belgrado y resaltan sus diferencias en torno a la unificación de Chipre. Finalmente el día 20 se abre la Línea Verde que separaba la isla durante los últimos 30 años. Miles de ciudadanos chipriotas de ambos lados cruzan la frontera. Colin Powell visita Turquía para poner en marcha la cooperación militar durante la guerra. Estados Unidos envía tropas a Kirkuk para asegurar a Turquía que los kurdos no toman el control político. El FMI libera un préstamo de 701 millones para Turquía.

Mayo. El ministro de Justicia anuncia una ley para combatir la corrupción en las empresas constructoras después de que un terremoto en Bingol destruyera numerosos edificios gubernamentales, entre ellos una residencia infantil, en la que murieron 83 niños. Ankara anuncia una amnistía para los activistas del PKK que abandonen las armas y vuelvan a Turquía. La UE concede una paquete de ayuda para el sur grecochipriota de 15 millones de euros. Rauf Denktas critica la ayuda concedida porque discrimina al Gobierno turco del norte de la isla.

Junio. Los partidos kurdos HADEP y DEHAP, que fueron ilegalizados, forman el Partido de la Libre Asociación. El Consejo de Seguridad de la ONU acuerda renovar la presencia militar en Chipre, y enviar un contingente policial para controlar el tránsito en la frontera recientemente abierta. El antiguo primer ministro Mesut Yilmaz testifica durante 6 horas ante una comisión parlamentaria que investiga la corrupción en los anteriores gobiernos del país.

Julio. El Gobierno turco protesta por la detención de 11 soldados turcos en Kirkuk, que son liberados pocos días después. El Parlamento aprueba la ley antiterrorista. El Parlamento griego de Chipre vota unánimemente por su acceso a la UE. Rauf Denktas propone alternativas al plan de la ONU que implican un reconocimiento de la soberanía turca sobre el norte de la isla, que Grecia rechaza. Los dos Gobiernos de la isla se reúnen en Estrasbrugo con Walter Schwimmer, comisionado de la UE para Chipre, para alcanzar un acuerdo sobre el pago de compensaciones económicas a los ciudadanos chipriotas que perdieron posesiones debido a la ocupación de Turquía en 1974. Estados Unidos incluye al PKK en su lista de organizaciones terroristas.

Agosto. El Consejo Supremo del Ejército expulsa a 18 oficiales por sus ideas islámicas, a pesar de las protestas de Erdogan. El Gobierno hace público que 305 militantes del PKK se han acogido a la amnistía anunciada. Estados Unidos presiona para que Turquía envíe ayuda pero Ankara condiciona la ayuda al envío de tropas al norte de Irak.

Septiembre. Polémica entre el Ejército y los rectores de las universidades, que denuncian la injerencia de los militares en las decisiones académicas. El Ejército declara que es perfectamente natural que se interese por los cambios del sistema educativo en Turquía. La UE no incluye en la lista de organizaciones terroristas al KADEK kurdo. El Parlamento de Chipre turco anuncia elecciones para el 14 de diciembre.

Octubre. El ministro de Exteriores, Abdula Gul, y su homólogo griego, Georges Papandreou, firman en la ONU un tratado para acabar con las minas terrestres en Chipre, pero no logran ponerse de acuerdo sobre las condiciones para una solución definitiva para la unificación de la isla. La policía turca detiene a la estrella del pop Haluk Levent por asistir a un concierto prokurdo en Alemania, presuntamente organizado para recaudar fondos para el PKK. El Ministerio del Interior aprueba una ley para que las familias kurdas puedan poner nombres kurdos a sus hijos.


 


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