Anuario 2001
Afganistán
"Karzai lidera la transición afgana con un nuevo gobierno multiétnico e interino que pone fin a seis años de represión talibán"
Montse Ruiz

Después de seis años de una lucha con la Alianza del Norte que les llevó a controlar el 90% de Afganistán y tras aplicar la “sharia” o ley islámica con una interpretación ultraortodoxa del Corán, el régimen talibán ("estudiosos de Corán", en pastún) ha cedido el poder. Los tres meses de ataques norteamericanos sobre territorio afgano han provocado la caída de un régimen que desde el 5 de diciembre tiene como primer ministro, de forma interina, a Hamid Karzai, un líder pastún monárquico, ex miembro del Frente de Liberación Nacional Afgano y antiguo protalibán (entre 1994-1995, cuando este régimen era visto como la solución a cuatro años de guerrillas muyahidín). Estados Unidos respondieron así a los atentados del 11 de septiembre, pero continúan con la búsqueda del que consideran el máximo responsable de la tragedia, Osama bin Laden.
Tras varios días y muchas horas de discusiones, la Conferencia Interafganesa de Bonn (Alemania) llegó a un acuerdo suscrito pero no firmado por la Alianza del Norte (formada por tres grupos políticos: Jamiat e Islami, Jumbish e Milli Islami y Hezb e Wahdat) y los tres grupos que están en el exilio: Peshawar, Roma y Chipre. El objetivo de este acuerdo es formar un gobierno interino, pero plenamente representativo y multiétnico, que debe dirigir al país, durante seis meses, junto a una comisión especial de 21 miembros que se dedicará a la formación de una Loya Jirga (Gran Consejo en el que se elige el nuevo rey de Afganistán) de emergencia. Este Consejo nombrará, a su vez, un gobierno de transición que tendrá como función principal redactar una Constitución y convocar elecciones para junio de 2004. El Gobierno interino asumirá sus funciones el próximo 22 de diciembre, y estará formado por once pastunes, ocho tayikos, tres uzbekos y dos personas de otras etnias afganas. Además, dos mujeres de la delegación de Roma ocuparán los ministerios de Asuntos de la Mujer y Sanidad. Tres días después de llegarse a este acuerdo en Bonn, las negociaciones entre representantes de la etnia pastún acabaron con la retirada y caída del régimen talibán en el sur de Afganistán, en Kandahar, ciudad que los vio nacer en noviembre de 1994. Este acuerdo es una oportunidad única para ayudar a la reconstrucción de un país destruido tras los ataques estadounidenses.
El 11 de septiembre será recordado como el día en que Estados Unidos vio cómo se rompió su mito de superpotencia intocable al sufrir varios atentados que 19 terroristas suicidas, pertenecientes según fuentes estadounidenses a la organización Al Qaeda, perpetraron al tratar de estrellar cuatro aviones (tres de ellos con éxito) de pasajeros contra diferentes objetivos que simbolizaban (y simbolizan) el poder económico, político y militar estadounidense. Dos de ellos en Nueva York contra las torres del World Trade Center, un tercero impactó contra el edificio del Pentágono en Washington, y el último, que quizás se dirigía a la Casa Blanca, cayó en Pittsburgh (Pennsylvania). La respuesta a estos ataques fue la operación “Libertad Duradera” mediante la que Estados Unidos se unió a la Alianza del Norte afgana para combatir al régimen talibán, a la organización Al Qaeda, que lidera el multimillonario saudí Ossama Bin Laden, y por extensión a cualquier manifestación de terrorismo internacional.
Antes de esa fecha, Afganistán había sufrido décadas de luchas. Primero contra los soviéticos y, posteriormente, se vio inmerso en una guerra civil permanente entre diferentes grupos étnicos, algunos aliados con países vecinos, que tratan de controlar el territorio. En medio de este mosaico étnico están los talibán que, liderados por el mulá Mohammed Omar, están conformados, principalmente, por miembros de la etnia pastún, que representa más del 50% de la población afgana. Por otro lado, existen las etnias uzbekas (8'7%), tayikas (20'3%) y hazaras, cruce resultante entre los mongoles y las tribus locales, que representa el 9% de la población. Estos tres grupos forman la Alianza del Norte, dirigida hasta el pasado septiembre por el general asesinado Ahmad Shah Masud. Durante los nueve primeros meses del año, ambas fuerzas siguieron manteniendo enfrentamientos militares aislados, lejos de la atención internacional. Durante el mes de enero, los talibán y la Alianza luchaban por obtener el control de la ciudad de Bamiyan, del distrito de Yakaolang. Un par de meses más tarde, el campo de batalla era la ciudad de Herat, noreste del país, donde los dos bandos padecieron serias pérdidas materiales y humanas, pero la gran ofensiva talibán empezó el primero de junio. Unos 25.000 talibán, de los que 10.000 no eran afganos (saudíes, paquistaníes y centroasiáticos), atacaron varios frentes de la Alianza del Norte en las afueras de Kabul, en la provincia de Takhar y Hazarajat (noreste del país). La Alianza perdió gran parte de su territorio y se quedó con el control de un 10% de suelo afgano.

Un país que parte de cero
Hace unos años, Kandahar (la segunda ciudad en importancia de Afganistán) acogía a más de 200.000 personas pero, tras la guerra con Estados Unidos, la vieja joya de la corona afgana que fundó Alejandro Magno en el siglo III con el nombre de Alejandrópolis, ha perdido el 80% de la población y es un lugar destrozado, sin agua ni electricidad. Esta situación catastrófica no es una situación excepcional en todo el país. Afganistán padece sequía, guerra civil, migraciones masivas, tráfico de drogas y, desde hace relativamente poco, el extremismo de los talibán y el aumento de grupos terroristas. A estos problemas hay que añadirle que la guerra contra Estados Unidos ha dejado un país que, aunque ya vivía una importante crisis política, económica y social, ahora está inmerso en una situación caótica. La ONU ha considerado, desde el punto de vista humanitario, a Afganistán como el país más catastrófico del mundo en el año 2001. Los afganos constituyen la mayor población de refugiados del mundo, con 3'6 millones de personas fuera del país, que se distribuyen de la manera siguiente: 2,2 millones viven en Pakistán, 1,2 en Irán y el resto se reparten, básicamente, entre los países vecinos de la zona y en Europa, donde representan uno de los mayores grupos de inmigrantes ilegales. Además, durante el mes de septiembre se añadieron más de un millón de nuevos refugiados y 800.000 nuevos desplazados dentro del país, 200.000 más en Pakistán y unos 100.000 en Irán. La delicada situación del país despertó la discusión internacional cuando Australia se negó a dar asilo a 438 refugiados, la mayoría afganos, que fueron rescatados por un barco noruego de un barco indonesio que se estaba hundiendo ante las costas australianas.
La persistente sequía obligó a varios millones de personas a salir de las zonas rurales y concentrarse en las ciudades En enero, 100 afganos, muchos de ellos niños, murieron de frío en seis campamentos de refugiados de Herat, donde residían unas 80.000 personas. Al norte de Afganistán había unos 200.000 afganos desplazados que comían hierba, pienso y ratas; incluso, vendían a sus hijas para comprar alimentos. En un país en el que el 70% de los afganos viven del campo, un estudio del Programa Mundial de Alimentos (PMA) encargado por la ONU demuestra la situación de crisis vivida por la agricultura este año: se ha cultivado un 50% menos de tierra debido a la sequía y el escasez de semillas, mientras que el 70% de la ganadería del país ha muerto por falta de agua y pastos.

El régimen talibán
A pesar de que las Naciones Unidas (ONU) reconocen al tayiko Rurhanuddin Rabbani como presidente de Afganistán y se niega a reconocer el gobierno del régimen talibán, son estos últimos los que controlan el país. Los talibán son de ideología deobandí, que deriva del islam sunní hanafí (al que se adscriben el 90% de los afganos) y que se fundó en 1867 en la ciudad india de Deoband como reacción a la dominación británica. Esta escuela se caracteriza por la fiscalización totalitaria de la conducta privada del talib o estudiante, la lectura literal del Corán y una noción especialmente belicosa de la jihad, entendida como una guerra santa tanto contra los no musulmanes o infieles (kafirs) como contra los musulmanes considerados impíos y heréticos. Los deobandis simpatizan con el wahhabismo saudí por compartir el mismo rigor y el rechazo a las sucesivas interpretaciones racionalistas de los textos sagrados del Islam. Los talibán imponen desde 1996, mediante la “sharia” o ley islámica, la enseñanza que habían aprendido en las madrasas (escuela islámicas). El cierre de escuelas femeninas, la imposición del burqa a las mujeres y la barba a los hombres, la prohibición (13 de julio) del uso de Internet dentro del país y el decreto que prohíbe la importación de 30 artículos señalados como "antiislámicos" (juegos, casetes de música, pintalabios, retratos, estatuas...) son ejemplos del fanatismo más ultraortodoxo. La destrucción, el 9 de marzo, de las dos imágenes de Buda más grandes del mundo (entre 55 y 36,5 metros de altura) en la ciudad de Bamiyan, a unos135 kilómetros al oeste de Kabul, provocó que muchos países empezaran a preocuparse por el peligro de los talibán.
Durante el año 2001 muchas organizaciones humanitarias han denunciado las injusticias cometidas por los talibán. En enero, Amnistía Internacional (AI) presentó documentos que demostraron las ejecuciones masivas perpetradas por ellos y, paralelamente, Naciones Unidas denunció la violación de los derechos humanos por parte del nuevo Gobierno afgano. Estos hechos provocaron que el régimen liderado por el mulá Omar desafiara la ayuda internacional y clausurara, el 19 de mayo, un hospital italiano en Kabul, además de negarse a colaborar en una campaña de vacunación infantil y de prohibir conducir vehículos a las extranjeras que ayudaran a los ciudadanos afganos.
El conflicto más serio de los talibán con las organizaciones internacionales fue su negativa a permitir el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, merced al que se alimentan unos tres millones de personas. El PMA cerró sus 157 hornos de pan, en mayo de 2001, para obligar a los talibán a aceptar una solución de compromiso tres días después.

La crisis del opio
La crisis económica se vio agravada con la prohibición del cultivo de la flor de adormidera. Esta ha sido la única exigencia internacional que los talibán han cumplido. Esta flor, convertida en opio y heroína, ha sido la principal fuente de ingresos por parte de todas las facciones que están en guerra. Si en 2000, en el país se cultivaba más del 70% de la producción mundial (4.000 toneladas), ahora los campos afganos generan el 10% (185 toneladas) y el precio del opio afgano se ha multiplicado por diez respecto al año anterior. El mes de marzo, tanto la ONU como Estados Unidos reconocieron el cumplimiento de la prohibición del cultivo de adormidera por parte de los talibán. Esto hizo que muchos países prometieran ayudar a miles de labradores que se habían arruinado porque no tenían semillas ni fertilizantes para cultivos alternativos. Durante el último año, Afganistán ha vendido los stocks de opio de años anteriores a países como Tayikistán e Irán, que son la puerta de entrada de la droga afgana a Rusia y Europa.
(Texto traducido del catalán y revisado por Juan Salvador Martínez)



Cronologia año  2001
1 de enero. Se reanudan las luchas entre la Alianza del Norte y los talibán en la ciudad de Bamiyan, situada en el oeste de Afganistán.



4 de enero. En Estados Unidos se celebra el juicio de los cómplices de Bin Laden, acusados de ser los responsables del atentado a las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania el 7 de agosto de 1998. El atentado provocó 224 muertos y 4.000 heridos.



19 de enero. Amnistía Internacional presenta documentos en los que se acusa a los talibán de ejecuciones masivas. Dos días después, su líder, el mulá Mohammed Omar, niega la veracidad de los documentos y asegura que Amnistía Internacional hace estas acusaciones porque tiene prejuicios contra Afganistán.



20 de enero. Soldados talibán arrestan a 22 peluqueros para evitar que corten los cabellos o la barba a la población masculina. La ley talibán obliga a los hombres a tener barba.



28 de enero. La Alianza del Norte conquista la provincia de Kapisa, situada a 60 kilómetros al norte de Kabul, y obtiene el control de la estratégica base aérea militar de Baghram.



15 de febrero. El jefe del Programa de Control de Drogas de las Naciones Unidas, Bernard Frahi, anuncia que el régimen talibán cumple la prohibición internacional de no cultivar la flor de adormidera.



22 de febrero. Según informa el diario The Guardian, los talibán permitirán que Osama Bin Laden pueda ser juzgado por un tribunal islámico dentro de Afganistán.



26 de febrero. El líder talibán, el mulá Omar, decreta la destrucción de todas las estatuas de Afganistán. Esto implica la destrucción, el 9 de marzo, de las imágenes de Buda más grandes del mundo en la ciudad de Bamiyan, al oeste de Kabul. La Unesco pide que se pare la destrucción porque la mayoría son de gran interés cultural.



13 de marzo. Durante su estancia en Pakistán, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha asegurado que no se impondrán sanciones demasiado duras a Afganistán por haber destruido estatuas de gran interés histórico.



14 al 17 de marzo. Tanto la Alianza del Norte como los talibán tienen serias pérdidas humanas y materiales tras una batalla al noreste de Herat.



17 de marzo. Bomba en Kabul que causa cinco muertos civiles. Los talibán acusan a la Alianza del Norte del ataque terrorista.



23 de marzo. La revista Time asegura que la línea más dura del régimen talibán, dirigida por Ossama Bin Laden, ha conseguido controlar la mayor parte del ejército talibán.



3 de abril. El ministro de Defensa y líder de la oposición talibán, Ahmed Shah Masud, inicia un viaje oficial por Europa. Masud se entrevistará con el ministro de Exteriores francés, Huvert Vedrin, y se dirigirá al Parlamento europeo de Estrasburgo.



16 de abril. Muere a causa de un cáncer, a la edad de 45 años, el jefe del Consejo de Ministros y ex líder del Gobierno talibán, el mulá Mohammed Rabbani.



9 de mayo. Los talibán prohíben el Programa de Alimentos (PMA) de la ONU. El PMA cierra sus hornos de pan y obliga a aceptar un solución de compromiso al régimen talibán. Tres días después retiran la prohibición.



3 de junio. Se intensifican las luchas entre los talibán y la Alianza del Norte en la provincia de Badakhshan.



18 de julio. Un decreto del mulá Omar prohíbe utilizar internet dentro el país.



10 de septiembre. Asesinado del líder de la oposición afgana, Ahmed Shah Masud.



11 de septiembre. Ataque terrorista contra Estados Unidos.



5 de diciembre. Karzai toma las riendas del nuevo Gobi erno interino que sustituye al régimen talibán.

 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull