Anuario 2003
Egipto
"El final del laberinto"
Héctor García

El actual presidente de Egipto, Hosni Mubarak, acaba su mandato en 2004. Se mantiene todavía en la incógnita quién será su relevo dentro del Partido Nacional Democrático (NDP), el partido que ostenta el poder desde hace dos décadas. Pero quien sea el sucesor, tendrá que hacerse cargo del desequilibrio que ha dejado la progresiva retirada de la economía autárquica desde los tiempos de Nasser y lidiar con la reforma económica que ha seguido hasta ahora caminos errados.
No será una labor fácil. En una decisión sin precedentes, respaldada por el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno de Mubarak decidió en enero de 2003 dejar flotar la libra egipcia, después de varias décadas de rígido control de la economía. Esta medida, que es la primera apuesta firme del Gobierno por la apertura al mercado en mucho tiempo, y que tiene como meta poner punto y final al dirigismo económico y lanzar a Egipto en el mercado global, lejos de traer la bonanza, ha destapado los numerosos problemas que el Gobierno mantenía disimulados.

Se creía que la medida iba a atraer definitivamante la inversión extranjera que el país necesita para completar el programa de privatizaciones urgentes, pero el Estado egipcio es reticente a desprenderse de sus empresas, porque eso reportaría con toda seguridad despidos masivos en la masificada industria nacional. El caso de EgyptAir es un ejemplo de la indecisión del Gobierno: después de privatizar la compañía aérea dio marcha atrás cuando comprobó que los nuevos ejecutivos hacían la selección pertinente de personal y de recursos fuera de las empresas del mismo grupo de EgyptAir. Dejar flotar la libra ha provocado el empobrecimiento fulminante de la población, acostumbrada a que el Estado proveyera, subsidiando bienes básicos y manteniendo precios fijos, cosa que el Estado ha anunciado ya que no podrá hacer por mucho tiempo a partir de ahora. Y las empresas egipcias, para las que la medida debería ser beneficiosa, tendrán que hacer frente a precios mucho más elevados de las materias primas y dejar de beneficiarse por completo de la política de altos impuestos que el Gobierno aplicaba para los productos extranjeros en el mercado interior. Egipto, que depende en gran medida de la importación de alimentos y de otros productos básicos que ahora son más caros (el precio de la ropa aumentó un 70%, el de las medicinas un 65% tras conocerse la decisión del Gobierno), carece de empresas que tengan las estructuras necesarias para en un corto plazo competir con los productos extranjeros y desarrollar una productividad aceptable en las nuevas condiciones. El país no crece más allá de un 2,5 % según las últimas estimaciones.

El Gobierno del NDP intenta corregir los resultados de la liberalización para no ser el blanco de la ira popular, como ya ocurrió en el 77, cuando el presidente Anwar el Sadat introdujo las primeras reformas de la infitah (o política económica de “puertas abiertas”), pero toma las decisiones sin seguir ninguna planificación, y con ellas se entrampa en caminos inciertos. El Gobierno, que siempre ha desoído el consejo de contratar un equipo de expertos para llevar a buen puerto la transición económica, parece confiar en que la apertura al libre mercado solucione por sí sola las deficiencias que han incubado años de régimen autárquico y de corrupción. Lo más urgente es elaborar un programa de formación técnica para los que serán despedidos como resultado de las privatizaciones, para poder recolocarlos en otros sectores que necesiten fuerza de trabajo, pero nada de esto se ha hecho.

El Gobierno ha privatizado la sanidad sin preocuparse de proveer a la pública de los medios necesarios, provocando una huida de médicos a los centros privados, impagables para la mayoría de los egipcios, y dejando que se ocupe la caridad de los que no pueden pagar médicos ni medicinas. En materia de educación, el Gobierno se resiste a conceder créditos que acompañen a las campañas de escolarización en las áreas rurales, condición fundamental ya que, en los pueblos, que los niños y los jóvenes vayan a la escuela significa para sus familias perder una fuente de ingresos. El Gobierno esgrime la construcción de escuelas, totalmente financiada por USAID (ayuda económica internacional de Estados Unidos para el desarrollo) y otros programas de desarrollo internacionales, como resultado de la buena gestión educativa, pero el número de aulas ni el de maestros es suficiente, y tampoco el sistema de lecciones privadas, tradicional en Egipto, ha sido erradicado. Los profesores compensan su pobre sueldo con clases particulares, en las que profundizan en las materias que se dan en horario lectivo, pero no todas las familias pueden pagar esas clases. En mayo, el Gobierno volvió a incluir el sexto curso de la educación primaria, pero los padres han protestado por lo que se tratará de un gasto extra, que no va a repercutir en la formación de sus hijos mientras se permita que los profesores de la escuela pública dediquen más tiempo e interés en la educación de los que les pagan un sobresueldo que en la del resto de los alumnos que no pueden pagar clases privadas.

Esta falta de previsión del Gobierno pone en duda la afirmación reciente del secretario general del NDP, Gamal Mubarak, hijo del actual presidente y uno de los políticos mejor posicionados para asumir la vacante de su padre en 2004, de que el NDP “es el partido mejor preparado para sacar adelante al país” en la nueva situación de cambio. El secretario general del NDP ha podido servirse de una cobertura mediática ventajosa, ya que el Gobierno controla todos los medios de comunicación, para explicar cuáles son las propuestas de su partido para la reforma democrática. Estas propuestas incluyen la derogación de la ley de emergencia, que da poderes absolutos a la policía y priva de derechos y de asistencia legal a los detenidos, y la revision de la polémica ley antiterrorista, que permite condenar a muerte por actividades políticas no violentas a aquellos que pretendan “una reforma de las leyes, la Constitución o la identidad del Estado”. Aunque estas promesas son antiguas, no se han traducido en la práctica durante todos los años de gobierno del NDP. La ley de Emergencia fue renovada en marzo, y a pesar de que la justicia intenta remitir la dureza del Gobierno a la hora de aplicarla, frecuentemente el Gobierno desoye las sentencias. Los tribunales militares siguen funcionando; las torturas, según un informe de Human Rights Watch de 2003, no son investigadas por la policía. Y son habituales los arrestos de familiares de detenidos, como medida de coerción. Hasta ahora el NDP se ha servido de la policía para controlar el voto en las mesas electorales y barrer cualquier foro de expresión que esté en conflicto con la línea del Gobierno.

Las primeras elecciones supervisadas por la justicia, en 2000, lograron poner freno al monopolio del NDP. La oposición egipcia, constituida por un cuarteto de partidos (el Taganmmu y el Nuevo Wafd son los más importantes) logró una representación suficiente para poder presionar al NDP en el Gobierno. Pero quien ha sabido aprovechar los errores del NDP ha sido los Hermanos Musulmanes, el partido politico mejor organizado del país. El partido de Los Hermanos Musulmanes, que fue prohibido en 1995 pero desde entonces ha sido tolerado, ha realizado la tarea que el Gobierno no acomete en el campo social. En la sanidad, Los Hermanos Musulmanes tienen una red muy eficiente de asistencia médica gratuita. En la educación, han contribuido a formar gratuitamente a profesores y a educar gratis a niños y niñas de las zonas rurales, aunque la minoría copta también lleva a cabo programas educativos con éxito. Sin embargo, Los Hermanos Musulmanes, que condenaron la violencia extremista en 1981, tras el asesinato de Sadat, son desde hace unos años duramente reprimidos por el Gobierno de Mubarak, que los relaciona con organizaciones armadas islámicas como Gamaat Islamiya o Jihad.

Esta represión y su labor social les ha valido un apoyo extenso entre la población, que comparte su disgusto hacia un Gobierno que mantiene las relaciones con Israel y agacha la cabeza ante Estados Unidos. Y aunque los aleja del pueblo la pretension de instaurar un régimen islámico estricto, Los Hermanos Musulmanes se perfila como un partido politico responsable en el momento de cambio que vive el país. El país que sigue las direcciones cambiantes de Mubarak, sin lograr que atienda a las voces que le indican la salida.



Cronologia año  2003
16-22 de enero. Debate intenso en el Parlamento egipcio entre el Gobierno y la oposición sobre posibles delitos de corrupción en el Banco de El Cairo y el Misr Bank. El Gobierno dice haber contratado investigadores privados para esclarecer el caso.

13-19 de febrero. El Gobierno egipcio declara que es responsabilidad de Irak evitar una guerra, pero Mubarak se declara dispuesto a trabajar para reconstruir el país en caso de que la guerra se produzca.

5 de marzo. Manifestación multitudinaria convocada por el NDP (Partido Nacional Democrático) contra la guerra en Irak mientras se debate en el Parlamento la actuación de la policía y las detenciones de manifestantes contra la guerra en los últimos días.

13-19 de marzo. El Parlamento egipcio reelige al primer ministro Atef Ebeid, impopular por haber dejado flotar la libra.

20-26 de marzo. EgyptAir reconoce que la guerra le hará perder a la compañía el 40% de sus ganancias, y se declara dispuesta a recibir ayuda gubernamental.

3-9 de abril. Rumores de un acuerdo secreto entre los Hermanos Musulmanes y el Gobierno. Una marcha de 15.000 islamistas en El Cairo en contra de la guerra se desarrolla sin incidentes, aunque tanto el Gobierno como los Hermanos Musulmanes niegan un trato secreto que hubiera permitido la manifestación.

24-30 de abril. Los dos periodistas del diario económico Al Alam al Yom que mantienen una huelga de hambre en protesta por la detención de un colega que participaba en las manifestaciones espontáneas de El Cairo son detenidos.

1-7 de mayo. El NDP se declara dispuesto a lanzar el debate sobre la modernización del sistema electoral egipcio, pero afirma que el debate le corresponde al Gobierno.

22-28 de mayo. La oposición egipcia se organiza en un Frente Nacional (Wafd, Tganmmu, el Partido Naserista y el Partido Laborista) para proponer al Gobierno una serie de reformas legislativas urgentes, para acabar con las restricciones a la libertad de expresión y asociación, y los privilegios del poder presidencial.

3 de junio. El Gobierno aprueba la Ley 108 de la reforma de la justicia que permite a la policía retener a los detenidos sin límite de tiempo y sin presentar acusación. Se aprueba asimismo la polémica creación del Consejo Nacional de los Derechos Humanos, que dependerá del Gobierno.

4 de junio. El activista egipcio de derechos humanos Saaded Ibrahim es declarado inocente y liberado. EE.UU. había prometido suspender 2.000 millones de dólares en ayuda económica y militar si no se favorecía su liberación. El programa de debate Rais al Tahrir se suspende. El Gobierno considera que la entrevista con el líder de Hezbollah recientemente emitida por el programa podría haber prendido la mecha de manifestaciones violentas y el descontento general.

5-11 de junio. Los líderes árabes se reúnen en Sharm el Sheik con el presidente norteamericano George W. Bush, quien les pide “su cooperación en la lucha contra el terrorismo”. La oposición clama por los problemas legales que plantea el Gobierno para registrar las ONG cuando el plazo para hacerlo está a punto de finalizar. El Gobierno cierra un acuerdo con el Banco Mundial por valor de 400 millones de dólares en ayudas.

12-18 de junio. Se discute en el Parlamento egipcio si la financiación completa de USAID (ayuda internacional norteamericana para el desarrollo) del programa de escolarización va a tener algún impacto sobre la identidad islámica de la educación del país.

2 de julio. Se juzga a 26 supuestos miembros del ilegalizado Partido Islámico de Liberación, entre los que figuran 3 ciudadanos británicos. El caso levanta un gran interés de la prensa y la comunidad internacionales. Abogados británicos defienden a los 3 acusados no egipcios.

3 de julio. El Cairo acoge delegaciones diplomáticas de Israel, después que en los últimos meses se hayan intensificado los contactos entre Estados Unidos y los Estados de la región patrocinadores de un acuerdo de paz para el conflicto palestino-israelí.

10 de julio. Encuentro del presidente sirio Bachar el Assad con Hosni Mubarak en El Cairo, propiciado por la presión estadounidense para distender la relación de Siria con sus vecinos. El Gobierno de Egipto firma con Estados Unidos un acuerdo unilateral conforme Egipto se compromete a no exigir el juicio de militares norteamericanos por crímenes de guerra ante el Tribunal Penal Internacional.

17 de julio. La liberalización de EgyptAir se cancela. El Gobierno explica que “no se había entendido bien” la libertad otorgada a las empresas del holding para buscar personal y recursos en otras empresas, y obliga de nuevo a la compañía a alimentarse de los servicios de las mismas compañías del holding, impidiendo la creación de empleo y actividad económica fuera de la empresa, los motivos de la privatización de EgyptAir.

7-13 de agosto. El NDP anuncia que las reformas anunciadas durante el Congreso Nacional le han valido la cifra de un millón y medio más de afiliados al partido. Las elecciones para presidir el Sindicato de la Prensa dan como vencedor al periodista Galal Aref, vinculado a la izquierda política.

3 de septiembre. Mahmoud Muhieddin, nuevo juez supremo de la Corte Constitucional.

10 de septiembre. El Gobierno anuncia el proyecto Century para erradicar el analfabetismo. Contratará a universitarios para que enseñen a leer y a escribir entre las capas más desfavorecidas de la población. Según estudios de 2003, el 29,8% de los egipcios es analfabeto.

11-17 de septiembre. 7 presuntos miembros de los Hermanos Musulmanes son arrestados. 25 miembros de Jihad Islámica encaran un juicio por actos subversivos.

18-24 de septiembre. Condenado a 10 años de cárcel A. Tayel, antiguo presidente del Parlamento egipcio, por aceptar sobornos por valor de 262 millones de libras egipcias y aprovechar su posición para favorecer a familiares y amigos.

Octubre. Se cumple el 25 aniversario de la paz de Camp David entre Israel y Egipto (1978).

 


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