Anuario 2003
Italia
"Italia, sede del descontrol político"
Cristina Collado

La tragicomedia que representa Italia æprotagonizada por su primer ministro, Silvio Berlusconiæ ha llegado, en este año 2003, a todas las pantallas europeas gracias a la presidencia de turno del país que, desde el 1 de julio, ha dirigido la Unión Europea. El magnate Berlusconi ha trasladado su manera de hacer política del Parlamento italiano al europeo, y ello gracias a que una serie de leyes recientemente aprobadas æfavorables a Berlusconi y a sus secuacesæ le han permitido alejarse, durante el tiempo que ha durado su empresa europeísta, del banquillo de los acusados en varios procesos por soborno o corrupción.
Si de la anterior presidencia, Grecia, apenas si se había oído hablar, la dirección italiana empezó su andadura europea provocando un conflicto con Alemania, al llamar Il Cavaliere “nazi” al diputado alemán Martin Schulz. A Berlusconi le costó pedir disculpas por este incidente a su homólogo alemán, Gerhard Schröder, provocando que Schröder anulara las vacaciones que tenía previsto pasar en Italia. Si a ello le sumamos las propuestas italianas de admitir en la Unión Europea æde la que Italia ha sido socia fundadoraæ a países como Israel o Rusia, o su apoyo público a la actuación del presidente ruso, Vladimir Putin, en el conflicto de Chechenia æque fue condenado por el resto de miembros de la UEæ viene a la mente la duda de si Berlusconi era la persona idónea para encabezar un momento tan decisivo para el futuro de los europeos, como es la elaboración de una Constitución Europea que englobe, a partir de mayo de 2004, no sólo a los Quince, sino a una Europa de 25 miembros. Tal vez se le dé mejor escribir canciones –como demuestra el disco que ha sacado a la venta en el que, según dicen, el magnate italiano ha compuesto la mitad de los temas___ aunque, como bien ha demostrado, puede compaginar perfectamente sus labores de político con el arte de la música.

Berlusconi es el líder de la coalición centroderechista La Casa de la Libertades æformada por Forza Italia (liderada por Berlusconi), Alianza Nacional (Gianfranco Fini) y Liga Norte (Umberto Bossi)æ desde que en mayo de 2001 ganaron las elecciones, sumiendo a la izquierda en un abismo del que aún no han levantado cabeza. En la actualidad, la oposición italiana no cuenta con una figura fuerte que pueda imponerse al carismático Cavaliere, y ello se debe a las profundas divisiones que hay dentro de la izquierda. Personajes como Piero Fassino (de los Demócratas de la Izquierda, el antiguo Partido Comunista Italiano y principal partido de la coalición de El Olivo), Sergio Cofferati (ex líder sindical) o Francesco Rutelli (portavoz de la minicoalición centrista de la Margarita) no han hecho más que sacar a relucir sus desavenencias ayudando, así, al Gobierno de centroderecha a ganar más popularidad. A lo largo de todo el año ha habido diversos puntos de fricción en las filas izquierdistas. En enero, Fassino sacó a la luz pública un paquete de reformas que promovían una nueva ley que regulara los intereses mediáticos de Berlusconi para que, así, hubiera más pluralidad en la televisión pública. Del mismo modo, el líder de El Olivo aceptó la posibilidad de una reforma del sistema de pensiones. Pero los sindicatos se negaron a aceptar ninguna de las dos reformas. La guerra de Irak, por otro lado, también ha dañado profundamente a la izquierda. Fue el Gobierno de Berlusconi, de centroderecha, el que se alineó del lado de Bush en contra de la opinión pública, pero una vez hubo finalizado el conflicto bélico, las encuestas demostraron que había sido la izquierda quien había perdido más popularidad. Esto probablemente pasó porque les faltó un mensaje de unidad, lo que provocó que volvieran a manifestarse de forma dispar. Por un lado, una minoría radical, liderada por el ex líder sindical Cofferati, se alineó del lado de los manifestantes que repudiaban la guerra, a la vez que se preguntaban si no sería mejor un conflicto largo para que cayera derrotado Estados Unidos. El grupo de Fassino y del ex primer ministro Massimo d’Alema, por su parte, mantuvieron un tipo de oposición más institucional, y esperaban un rápido desenlace con victoria de la coalición. Ambos se acusaron de cinismo por defender un tipo de conflicto de mayor o menor duración. Esto volvió a beneficiar al Gobierno de Berlusconi, que obtuvo, según las encuestas, una mejora en la opinión pública del 27,2% al 32,8%, mientras que la izquierda cayó de un 24,3% a un 23%. Falta un líder carismático que resucite a la izquierda. Para algunos italianos la mejor opción sería la vuelta del ex primer ministro Romano Prodi ___ahora presidente de la Comisión Europea___ quien podría preparar a la izquierda italiana para las generales de 2006, y recuperar el liderazgo izquierdista de hace años.

En este año no ha habido elecciones generales, pero sí regionales y municipales. En las municipales de mayo de 2003, la izquierda italiana le arrebató Roma a la coalición de Berlusconi. A principios de junio, tuvieron lugar las elecciones regionales, en las que la coalición de El Olivo volvió a ser la gran vencedora en varias regiones y ciudades italianas. La derrota de Il Cavaliere, sin embargo, no fue tan espectacular como esperaban algunos izquierdistas ya que, a escala nacional æcomo se apresuró a destacar Berlusconiæ su coalición había resultado ganadora. Desde estos resultados, la coalición de La Casa de las Libertades se ha visto sumida en una crisis interna, entre la Alianza Nacional, Forza Italia y, sobretodo, la Liga Norte de Umberto Bossi.

El Gobierno de Berlusconi se ha visto empañado desde principios de año por las acusaciones de soborno a jueces, falsificación de documentos, pagos en paraísos fiscales... corrupción, en definitiva, que le han implicado a él mismo y a algunos de sus más cercanos amigos, como es el caso del abogado Cesare Previti, ex ministro de Defensa en el primer Gobierno de Berlusconi (1994) y actual miembro de Forza Italia. El año empezó con la acusación de un “nuevo arrepentido”, un ex miembro del grupo mafioso Cosa Nostra que aceptó colaborar con la justicia a cambio de recibir ventajas penales. El nuevo arrepentido era Antonio Giuffré, y aseguró que un mafioso relacionado con el democristiano Giulio Andreotti había mantenido conversaciones con Berlusconi en los años 70. A esta acusación sobre una posible asociación mafiosa de Il Cavaliere se sumó la decisión que debía tomar el Tribunal Supremo sobre el traslado de uno de los juicios que se estaban llevando a cabo contra Previti y Berlusconi. Los abogados de ambos se acogieron a una ley aprobada en noviembre de 2002, conocida como la ley Cirami, que reintroducía æya que ésta, junto con otras leyes que ayudaban a esquivar la justicia a los dirigentes políticos, fueron suprimidas en la década de los 90 cuando tuvo lugar el proceso de Tangentopolisæ el concepto de “sospecha legítima” de parcialidad de un tribunal como causa para reclamar el traslado de un juicio a otra sede penal. Berlusconi, acusado de dar 434.404 dólares a un juez para conseguir la compra de la empresa pública de alimentación SME, y Previti, acusado de hacer de intermediario en la entrega de ese dinero æel llamado juicio de las “togas sucias”æ, estaban siendo juzgados en Milán. Sus abogados ætres de ellos diputados de Forza Italiaæ denunciaron que el clima “rojo” que se vivía en ese juzgado no era propicio para emitir una sentencia justa. El traslado del juicio supondría el reinicio del proceso, mientras que si el Supremo desestimaba la propuesta de traslado, las sentencias de Previti y Berlusconi estarían listas este año. El 28 de enero, el Tribunal Supremo rechazó definitivamente el cambio de sede, lo que desató una ola de duras críticas por parte del centroderecha, sobre todo de Berlusconi y Previti, a la vez que despertó elogios por parte de El Olivo.

Berlusconi, al ver fracasado su intento de eludir el proceso judicial y a las puertas de presidir la Unión Europea entre Bruselas y el banquillo de los acusados de Milán, empezó, a finales de enero, una campaña contra los que él llamaba “togas rojas”, que eran los jueces que llevaban sus casos, acusándolos de organizar un complot contra él. Gracias a esta denuncia del “cáncer” que era la justicia politizada, Berlusconi ha conseguido que la gente le vea como una víctima, y ha aprovechado esto para reclamar, además, la inmunidad que le correspondía por el cargo de primer ministro italiano que ostentaba. El presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, apoyó este proceso para limpiar la imagen de Italia frente a sus socios europeos. En cualquier otro país de Europa, sin embargo, no se podría aprobar una ley sobre inmunidad de este tipo en un período tan breve de tiempo, pero en el país del descontrol político, la ley de la inmunidad para los altos cargos estaba aprobada por el Senado a principios de junio, lista para aplicarla antes de que Berlusconi se trasladara a Bruselas para hacer su discurso inaugural como presidente de la UE. La renovada ley æque ya existía antes de Tangentopolisæ se conoce con el nombre de “laudo maccanico” y defiende que no pueden ser procesados penalmente los que ostenten el cargo de presidente de la República, el presidente del Tribunal Constitucional, los presidentes de las dos cámaras y el jefe del Ejecutivo. Il Cavaliere se ha salvado, pero no ha tenido la misma suerte su lacayo Previti. El abogado, de 68 años, fue condenado a finales de abril a 11 años de cárcel, pero los recursos presentados por sus abogados han conseguido reducirle la pena a sólo cinco años. Berlusconi ya ha dejado claro que hará lo imposible para salvar a su amigo de las garras de “la justicia comunista”.

Si no había suficiente con la descarada huida de la justicia que había emprendido el primer ministro italiano gracias a la ley Cirami, a finales de julio el Senado de Italia sorprendía con la aprobación de otra ley que permitiría aumentar los ya desmesurados negocios de Berlusconi. Esta se llamaba ley Gasparri, y reorganizaba el sistema radiotelevisivo, permitiendo, así, la ampliación del principal grupo de televisión privada: Mediaset, propiedad del magnate de Arcore –villa milanesa donde reside Berlusconi.

Los procesos judiciales contra Il Cavaliere, por tanto, quedaron paralizados æpor suerte también están estancadas las fechas en que presriben las faltas de las que está acusado Berlusconi, por lo que cuando se reinicien los juicios, las faltas seguirán vigentesæ pero no pasaba lo mismo con las investigaciones sobre presuntos casos delictivos. Esa distinción, sin embargo, pareció no entenderla Roberto Castelli, ministro de Justicia, que a finales de julio bloqueó una investigación sobre un presunto fraude fiscal de la empresa Mediaset en la compra de unos derechos de películas norteamericanas en la década de los 90. Berlusconi supo calmar la furia de los Demócratas de la Izquierda dando luz verde a la investigación sobre su imperio mediático y, a la vez, supo quedar bien con Castelli, al elogiar la estricta aplicación que había hecho de la ley.

Berlusconi no ha dudado en inculpar a quien fuera en las diferentes comparecencias ante la justicia que ha tenido que sortear. Una de sus víctimas ha sido Romano Prodi. En 1996, el partido de Berlusconi, Forza Italia, perdió a favor de Prodi y su coalición de El Olivo. El ex primer ministro aguantó en el poder hasta 1998, cuando, definitivamente, dejó el cargo al perder, por un solo voto, una moción de censura que había planteado en la Cámara de los Diputados. Romano Prodi es, en la actualidad, presidente de la Comisión Europea. En mayo, cuando Berlusconi compareció ante el Tribunal por el caso SME æimportante empresa de alimentos que se sortearon entre la izquierda y la derechaæ trasladó la responsabilidad a Prodi, entonces presidente del ente público que autorizó la venta de la empresa. Il Cavaliere insinuó en su denuncia que el presidente de la Comisión había llegado a un acuerdo con el primer interesado en la compra de la empresa, el empresario Carlo de Benedetti, previo pago de comisiones ilegales a su partido. Ambos dirigentes han tenido que dejar sus diferencias en Italia porque, como presidente de turno de la UE y presidente de la Comisión Europea, han focalizado sus esfuerzos en el buen curso de la Unión.

Silvio Berlusconi, pese a los insultos y evidencias de estar implicado en diversos casos de corrupción, ha asegurado que no dimitirá. Habrá que esperar a las elecciones de 2006 para ver si gana la representación máxima del descontrol político æBerlusconi y La Casa de las Libertadesæ o bien, una oposición totalmente desunida y sin un mensaje claro æPiero Fassino y los Demócratas de Izquierdaæ. O tal vez acaben gobernando las “secretarias guapas” que hay en Italia y de las que hizo publicidad el primer ministro italiano para atraer a inversores extranjeros. Otro intento más de Il Cavaliere para conseguir el récord de argumentos sin sentido.



Italia y las negociaciones de la UE

En el segundo semestre de 2003, el primer ministro italiano se ha esforzado para dejar una buena imagen de la alocada Italia. Como presidente de turno de la UE, uno de sus mayores anhelos ha sido poder colgarse la medalla de haber orquestado un acuerdo sobre la primera Constitución Europea bajo su mandato. Esto, sin embargo, no ha sido posible ya que la última reunión de los jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Bruselas los días 12 y 13 de diciembre, acabó con el fracaso rotundo de un acuerdo entre todos los socios europeos. Y eso que Berlusconi, días antes de la cumbre, había anunciado que tenía un “as en la manga” que conseguiría convercer a españoles y polacos, por un lado, y a franceses y alemanes, por el otro æque han sido los principales obstáculos para llegar a un consensoæ. El magnate italiano, sin embargo, finalizó su presidencia de turno de la UE con el fracaso de no haber conseguido su sueño y dejando la imagen de no tener esa carta milagrosa de la que había hablado, o de haberla perdido por el camino, ya que sus propuestas para llegar a una solución fueron bastante difusas. Fueron tres las opciones que propuso: continuar con Niza, continuar con Niza hasta 2014 para pasar después a la doble mayoría (50% de Estados y 60% de población, que es la opción que defienden Francia y Alemania, principalmente), o aparcar ahora las negociaciones y fijar una cita antes de 2009 para pactar una fórmula. Ninguna de las alternativas que propuso Berlusconi contaron con una aceptación importante.

Lo que sí ha conseguido Il Cavaliere, junto con Francia y Alemania, ha sido eludir las sanciones por incumplir el Pacto de Estabilidad vigente en la UE. Los dos países que pasaron por el juicio del Ecofin (el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas), en noviembre, fueron los grandes, Alemania y Francia æde los que no se esperaba un déficit por encima del 3% del PIB, que es el límite establecido en el Pactoæ pero uno de los que, de rebote, salió beneficiado, fue Italia. El país de las maravillas políticas votó, obviamente, a favor de perdonar las sanciones, pero ahora debe iniciar un proceso de recuperación económica que sitúe el déficit italiano por debajo del 3% del PIB. El Gobierno de Berlusconi lanzó el proyecto de reforma de las pensiones, consistente en un fuerte recorte de las prestaciones, con un aumento de la edad mínima de jubilación de los 57 a los 62 años, y de los años de contribución necesarios para acceder a una pensión de 35 a 40 años. Estas reformas han sido muy mal acogidas por la sociedad italiana que, desde principios de año ha mostrado su rechazo a través de manifestaciones y huelgas. La última, organizada por los tres principales sindicatos a principios de diciembre, reunió en Roma a cerca de un millón y medio de personas, según los organizadores. Berlusconi, que estaba de viaje oficial en Túnez, respondió a los manifestantes que “de la reforma de las pensiones ya hablaremos cuando vuelva”. Ahora que ya ha vuelto, habrá que ver cómo recupera a esta oposición pública y cómo recupera la economía italiana.



Cronologia año  2003
17 de enero. Un nuevo “arrepentido” dice que Andreotti intercedió por la mafia. El testigo acusó a Berlusconi de relaciones con la Cosa Nostra

28 de enero. El Supremo italiano falla contra Berlusconi al no permitir el traslado de un juicio por corrupción

30 de enero. Berlusconi acusa a los jueces de usurpar el poder a los electores en la democracia

29 de abril. Berlusconi se enfrenta a la condena de su ex abogado y amigo, Cesare Previti

1 de mayo. Berlusconi promete “resolver el problema de unos jueces politizados” tras la condena de su amigo

6 de mayo. Berlusconi comparece ante el tribunal que le juzga por presunto soborno. El primer ministro italiano implica a Romano Prodi

27 de mayo. La izquierda arrebata la provincia de Roma al Gobierno de Berlusconi. Cesare Previti es condenado a 11 años de cárcel

4 de junio. El Senado italiano aprueba la inmunidad penal de los altos cargos del Estado

1 de julio. Silvio Berlusconi empieza su semestre como presidente de turno de la UE

2 de julio. La izquierda italiana vota contra el programa europeo de Berlusconi. Il Cavaliere llama “nazi” a un diputado alemán en su primer discurso

8 de julio. Berlusconi se disculpa ante el presidente de la Eurocámara por sus insultos a un diputado alemán

23 de julio. El Senado italiano aprueba una ley que permitirá ampliar los negocios de Berlusconi

23 de agosto. Berlusconi y Schröder dan por zanjadas sus diferencias tras una reunión en Italia

25 de septiembre. Berlusconi anima a los estadounidenses a invertir en Italia porque “hay secretarias bellísimas”

24 y 25 de noviembre. Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) donde les son perdonadas a Francia y Alemania las sanciones por haber incumplido el Pacto de Estabilidad. Italia también superó este déficit

12 y 13 de diciembre. Última reunión de la Conferencia Intergubernamental en la que se cerró el curso de las negociaciones sobre la futura Constitución Europea. Berlusconi, como presidente de turno de la UE, fue incapaz de orquestar un acuerdo bajo su dirección.

 


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