Anuario 2003
República Checa
"La coalición socialdemócrata supera la moción de confianza pero pierde la mayoría"
Leticia Gonzálvez

Después de trece años en la presidencia de la República Checa, Vaclav Havel anunció su retirada de la política en enero, coincidiendo con el fin de su mandato. La elección de su sustituto, el conservador Vaclav Klaus, trajo consigo una crisis del Gobierno socialdemócrata que desestabilizó la ya de por sí débil coalición gubernamental. La renuncia a su escaño de un diputado supuso la pérdida de la mayoría para el Gobierno. El primer ministro, Vladimir Spidla, aprobó la moción de confianza y se ha mantenido en el poder a pesar de los intentos de la oposición por derribarle. La República Checa entrará en la Unión Europea el 1 de mayo de 2004 y la reforma fiscal que tiene que tener acabada para entonces sigue sin llegar a puerto.
Vaclav Havel anunció su retirada de la política en enero, coincidiendo con el fin de su mandato como presidente de la República Checa. El 28 de febrero, después de tres intentos parlamentarios de designar sucesor, Vaclav Klaus, ex primer ministro y líder del opositor Partido Cívico Democrático (ODS), derrotó a Jon Sokol, candidato de la coalición socialdemócrata gubernamental, y fue declarado presidente de la República.

Tres votaciones necesitó el Parlamento checo para escoger al nuevo presidente, ya que en las dos primeras –celebradas el 24 y el 27 de enero– ningún candidato consiguió la mayoría. Finalmente, Vaclav Klaus, que se reconoce abiertamente como euroescéptico, logró la victoria gracias al apoyo de algunos diputados del Partido Socialdemócrata (PS), partido mayoritario de la coalición de Gobierno (formada junto a la Unión Democristiana y la Unión de la Libertad). La falta de fidelidad de diputados del PS al candidato de su partido, Jon Sokol, llevó al primer ministro, Vladimir Spidla, a pedir la moción de confianza al Parlamento. Solicitando la moción, Spidla buscaba la certificación de si su Gobierno seguía contando con el apoyo de la Cámara. La crisis se cobró pronto las primeras víctimas políticas: siete altos cargos de la facción parlamentaria del PS presentaron su dimisión, argumentando que lo hacían por la desconfianza entre los diputados del PS. Pese a ello, la Cámara dio su voto favorable al Gobierno, lo que le permitió tener estabilidad suficiente durante los meses siguientes para llevar a cabo la esperada reforma fiscal.

Cuando, a finales de julio, el diputado del PS Josef Hojdar renunció a su escaño en el Parlamento en señal de su descontento con las políticas fiscales, la coalición de Gobierno perdió la mayoría parlamentaria, que era de sólo un escaño. Aprovechando la debilidad del Gobierno, el ODS le declaró la guerra abierta: anunció que trataría de derribarlo y provocar elecciones anticipadas (las próximas serán en 2005). En septiembre, la oposición intentó sacar adelante una moción de censura sin éxito.



Una adhesión a la UE sin entusiasmo

La República Checa, junto a nueve países más, entrará a formar parte de la UE el 1 de mayo de 2004. Así lo firmaron los representantes europeos y checos en el Acta de Adhesión, rubricada en la cumbre de Atenas el 16 de abril, y así lo confirmó la población en el referéndum celebrado los días 13 y 14 de junio. Un 88 por ciento de los votantes dijeron “sí” a la UE, aunque sólo el 55 por ciento de los electores convocados se acercó a las urnas. Lo cierto es que, mientras los políticos debatían intensamente sobre la Unión Europea, el interés de los ciudadanos era más bien bajo. Según los últimos sondeos previos a la consulta, sólo el 30 por ciento de los checos manifestaba interés por la integración de su país en la Unión. Uno de los motivos pudo ser la superficialidad de la campaña sobre el ingreso en la UE, duramente criticada por el presidente Klaus, quien declaró que no era de su agrado que no se planteara una discusión más profunda sobre los aspectos positivos y negativos de la adhesión.

A las fuerzas proeuropeas (democristianos, socialdemócratas, liberales) se oponen importantes movimientos euroescépticos, como el ODS, liderado por Klaus, o el Partido Comunista de Bohemia-Moravia (KSCM). La batalla política sobre el referéndum no discutió sobre el “sí” o el “no”, sino sobre el contenido de la adhesión. Los euroescépticos temen la pérdida de la “identidad nacional” frente al peso de la organización supranacional de la UE. Son los partidarios del liberalismo clásico, muchos economistas que abogan por la economía de mercado absolutamente libre. Otros grupos contrarios a la adhesión son los cristianos tradicionalistas, quienes temen que la legislación comunitaria desemboque en el relativismo de los valores morales. Klaus no comentó los resultados del plebiscito hasta el día 15 de junio por la noche, más de un día después de conocerse los resultados.

La Comisión Europea advirtió al país de que, antes de la fecha de adhesión, tiene que llevar a cabo las reformas pendientes, con las que se comprometió en Atenas. Estos compromisos han forzado al Gobierno de Praga a sacar adelante una reforma fiscal cuya finalidad es reducir el endeudamiento nacional a través de los recortes de las prestaciones sociales y del aumento de los impuestos. La reforma financiera, que pretende ahorrar más de 6.000 millones de euros y aportar otros 3.000 millones a las arcas públicas en los próximos tres años, ha sido absolutamente prioritaria para la gestión gubernamental. Los primeros proyectos de ley introducen cambios importantes: los más notorios son el alza de los impuestos para los consumidores y la rebaja de la edad de jubilación. Otra de las modificaciones clave es la reducción del impuesto de las personas jurídicas, del actual 31 por ciento al 24 por ciento. Además, el Ministerio de Hacienda checo propone tomar medidas para evitar los abusos de las subvenciones estatales, del seguro por enfermedad y de las ayudas al desempleo. Los cambios del sistema de subsidios de enfermedad implican, por ejemplo, que al enfermar, los empleados recibirían en los tres primeros días sólo una cuarta parte del subsidio.

La respuesta de los sindicatos ha sido rotunda: unos 20.000 trabajadores checos tomaron las calles de Praga para protestar contra la reforma, en la mayor manifestación de los últimos seis años. La reforma de las finazas públicas no fue bienvenida: el ODS la consideró “insuficiente”. De modo que, después de que el Gobierno y el Parlamento la aprobaran, el presidente Klaus ha utilizado su derecho a veto para impedir que progrese la ley gubernamental: uno de los proyectos vetados suponía el aumento del seguro por enfermedad de los pequeños empresarios, otro proponía hacer más riguroso el sistema de pago de las subvenciones estatales. A través de su portavoz, el presidente indicó que “la reducción de las subvenciones estatales para los pequeños empresarios crearía desigualdad entre los empresarios y los empleados”.

La economía checa es la segunda más importante de Europa central, detrás de Polonia y por delante de Hungría. A pesar de su liderazgo en la zona, todavía sufre inestabilidad. El paro aumentó hasta el 10,2 por ciento a comienzos de año, y culminó con el despido de 34.000 empleados de la Administración, la trigésima parte de los empleos totales del sector público.



El apoyo a la guerra de Irak fue sólo humanitario

El 31 de enero, antes de terminar su periodo presidencial, Vaclav Havel firmó con siete primeros ministros europeos un artículo conocido como “Carta de los Ocho”, en el que se expresaba abierto apoyo a Estados Unidos en el ataque a Irak. El primer ministro Spidla se distanció, negándose a firmar el documento y siguiendo el ejemplo de la socialdemocracia alemana.

Sin embargo, según este manifiesto, la participación de la República Checa en las operaciones en Irak estaba supeditada a una resolución de la ONU a favor del ataque estadounidense. Dado que ésta no dio su visto bueno, la República Checa se limitó a desplazar una unidad antiquímica a Kuwait y a enviar un hospital de campaña a Irak.

Sin embargo, la participación en el conflicto ha avivado las llamas en el seno de la coalición. Tras el estallido de la guerra, el 26 de marzo, el ministro de Exteriores checo, Cyril Svodoba, declaró que la República Checa formaba parte de la “alianza antiiraquí”. Acto seguido, el primer ministro rectificó esas palabras: “La República Checa no forma parte de la coalición que ha atacado Irak. Para ello no tenemos mandato. Participamos en la operación Paz Duradera pero no somos parte de la operación contra Irak”. Semejante paradoja está justificada porque la República Checa no ha aportado fuerzas militares a la guerra de Irak, sino que sólo puede participar en operaciones humanitarias y de rescate.



Cronologia año  2003
24 de enero. Ningún candidato consigue la mayoría necesaria en el parlamento en las elecciones presidenciales. Fracasa el segundo intento para elegir presidente

31 de enero. El presidente, Vaclav Havel, firma la Carta de los Ocho, por la cual compromete al país con el ataque a Irak.

2 de febrero. Vaclav Havel anuncia su retirada tras diez años en la presidencia

28 de febrero. Vaclav Klaus, del partido de la oposición y ex primer ministro, derrota a su rival socialdemócrata Jon Sokol en las presidenciales y se convierte en presidente de la República

16 de abril. La República Checa firma el tratado de adhesión a la UE en la cumbre de Atenas

14-15 de junio. Los checos ratifican la entrada en la UE con una mayoría del 77’3%

31 de julio. Un diputado socialdemócrata renuncia a su escaño en el Parlamento y deja a la coalición de Gobierno sin la mayoría.

13 de octubre. Primera condena histórica por la ocupación de Checoslovaquia en 1968: un ex alto cargo comunista es condenado a seis años de prisión por sabotaje.


 


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