Anuario 2003
Costa de Marfil
"Vuelta al punto de partida tras los avances en el proceso de paz"
Marina Teixidó

Costa de Marfil vuelve al punto de partida. Tras un año de crisis desde el levantamiento de los rebeldes que conllevó la guerra civil, el proceso de paz impulsado por los Acuerdos de Marcousis, que había llevado a los revolucionarios a participar con el presidente Gbagbo en el gobierno de reconciliación desde el mes de abril, se ha paralizado. El esperado desarme de los grupos armados, que se tenía que producir justo cuando se ha bloqueado el proceso, vuelve a estar lejos de ser una realidad, y Costa de Marfil, un país hasta ahora dividido en dos bandos y sumido en una extraña paz bajo la vigilancia de 4.000 soldados franceses, vuelve a encontrarse al filo del abismo. Una nueva escalada de enfrentamientos podría ensombrecer de nuevo la región, y empeorar las condiciones de un pueblo que justo ahora se empezaba a recuperar de las gravísimas violaciones de los derechos humanos que ha sufrido sobre todo este 2003, y que han quedado impunes.
El proceso de paz acordado en Marcousis, en el extrarradio parisiense, el 24 de febrero del 2003, se ha paralizado una semana después del primer aniversario del sangriento levantamiento militar de los rebeldes del Movimiento Patriótico de Costa de Marfil (MPCI), el 19 de septiembre del 2002, sobre el que quedan aún muchas cosas por aclarar. Los rebeldes, que participaban en el gobierno de reconciliación nacional desde el mes de abril a través de un grupo de representantes reconvertidos en ministros de la República, tras celebrar una reunión en la ciudad de Bouake, feudo de los grupos armados y la segunda ciudad del país, anunciaron su retirada del Gobierno, un Gobierno que, según ellos, “se está rearmando para una nueva guerra”. El mismo día que los rebeldes tomaron esta decisión, su líder, Guillaume Soro, en declaraciones a BBC África advirtió que "el presidente Gbagbo no está dispuesto a implantar el acuerdo de paz y está haciendo todo lo que puede para encontrar obstáculos artificiales. Ninguno de los ministros ha tenido poder ya que el presidente Gbagbo actúa sin consultarles y no les permite nombrar a sus propios equipos”.

Una vez más ha sido aplazado el programa de desarme de los rebeldes, que se esperaba ver finalizado el uno de octubre, como anunció el representante especial del secretario general de la ONU en Costa de Marfil, Albert Tevoedjre. Aun así, de momento se respeta el alto al fuego que firmaron las dos partes, que no es poco teniendo en cuenta las masacres que se llevaron a cabo durante el golpe militar y en los meses siguientes. La sublevación, que comenzó el 19 de septiembre del 2002, costó de inmediato la muerte de al menos 300 personas en la capital, Abiyán, y en las localidades norteñas de Bouaké y Korhogo. Y tras el levantamiento, tanto el Gobierno como los rebeldes cometieron ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y destrucciones de viviendas. Por ejemplo, en octubre de 2002, los rebeldes del Movimiento Patriótico de Costa de Marfil (MPCI) asesinaron a sangre fría a unos 60 policías y a sus hijos (medio centenar de niños) en la prisión militar de Bouaké, donde habían sido encarcelados pese a no llevar armas.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar, especialmente por parte de Francia, antiguo poder colonial de Costa de Marfil y país promotor del acuerdo de paz firmado el pasado mes de febrero. Tras conocerse la decisión de los rebeldes, el Gobierno francés ha emitido un comunicado en el que anuncia su "plena confianza en el proceso de reconciliación basado en el acuerdo de paz de Marcousis".

Justo antes de conocerse la decisión de los rebeldes, la Unión Europea condenaba "cualquier uso directo o indirecto de la violencia en el proceso político de Costa de Marfil", La Unión Europea manifestaba su optimismo ante el hecho de que el gobierno de reconciliación nacional estaba ahora completado y instaba al Gobierno a continuar en sus esfuerzos de reconciliación, con vistas a la preparación de unas "elecciones creíbles, transparentes y abiertas en 2005".

Pero, aparte de buenas intenciones, en realidad los políticos de Costa de Marfil no parecen encontrar una solución a la crisis y la van retrasando. Tanto los rebeldes como los militares gubernamentales mantienen y respetan el fin de las hostilidades, que firmaron el 4 de julio, pero realmente no se esfuerzan en el proceso de reconciliación y reunificación, los rebeldes quizás porque desean consolidar su poder recién conquistado y los militares para preservar el que ganaron hace tres años en las urnas.

De hecho ni el actual presidente de Costa de Marfil, el socialista Laurent Gbagbo, que llegó a la Presidencia en octubre de 2000 en violentas circunstancias y se enfrentó a un golpe de Estado en enero de 2001, nunca ha aceptado el proceso de paz vigente, establecido en los Acuerdos de Marcousis, a los que define como “una mera medicina, un jarabe amargo”. "Si se puede conseguir la paz al margen de los acuerdos de Marcousis, yo opto por la paz", afirmó el pasado 7 de agosto, en ocasión del 43 aniversario de la independencia.

El acuerdo de Marcousis, también llamado de Linas-Marcousis, propuesto y promovido por el gobierno del antiguo poder colonial de Costa de Marfil, Francia, llamaba al Gobierno, a los grupos rebeldes sublevados hace ahora un año y a la oposición política a trabajar de forma conjunta con vistas a las elecciones de 2005. Se constituyó así un gobierno de transición formado por miembros de los grupos rebeldes (Movimiento Patriótico De Costa de Marfil, MPCI, sublevado en el norte el 19 de septiembre del 2002; Movimiento Popular Marfileño del Gran Oeste, MPIGO; Movimiento para la Justicia y la Paz, MJP, ambos surgidos en el oeste en noviembre del 2002), y por el partido del presidente Laurent Gbagbo, el Frente Popular de Costa de Marfil. El MPCI tendría el control de parte de la zona norte musulmana del país y se ocuparía de las carteras de Interior y Defensa. Además, los acuerdos de Linas-Marcousis designaron un líder del gobierno de transición, un primer ministro "de consenso", una tarea que realiza Seydou Diarra, quien ya fue jefe de gobierno entre 1999 y 2000, bajo el régimen de Robert Guei.

Otro punto importante de los acuerdos de paz era que en éstos se establecía que "los autores de ejecuciones sumarias en todo el territorio (...) y los cómplices de estas actividades serán llevados ante la justicia penal Internacional". Para los delitos que no supusieran violaciones de derechos humanos ni fueran de tipo económico, se aprobó una amnistía el mes de agosto, cuando los rebeldes ya participaban en el Gobierno.

Desde que los acuerdos de Linas-Marcoussis se pusieron en marcha, los combates dejaron de estar en la calle y se restringieron al ámbito político. Aun así, los días siguientes a la firma del tratado sí que hubo un levantamiento social. Decenas de miles de ciudadanos de Costa de Marfil salieron a las calles para protestar contra el acuerdo de paz. Los maifestantes acusaban a Francia de haber impuesto el acuerdo. Por otro lado, a pesar de Linas-Marcoussis, el país permaneció y permanece aún dividido en dos zonas que apenas se relacionan la una con la otra. Además los rebeldes aún no se han desarmado y la desconfianza entre las partes sigue latente.

Laurent Gbagbo no ha tenido más remedio que admitir la presencia militar de Francia, la antigua potencia colonial, en su país. Francia fue acusada durante años de apoyar a los rebeldes, pero actualmente las autoridades marfileñas ya no dudan de su apoyo. Este cambio de postura se debe a la detención en Francia, por parte de los servicios secretos franceses, del sargento mayor Ibrahim Coulibaly, alias 'IB', sospechoso de intentar un golpe de Estado contra Laurent Gbagbo, en agosto del 2003. Además, Gbagbo también debe agradecer a Francia que los más de 4.000 soldados que mantiene desplegados en Costa de Marfil han frenado los enfrentamientos y le permiten sostener la situación con la perspectiva de las elecciones generales de octubre de 2005.

Los próximos comicios preocupan mucho tanto a rebeldes como a gubernamentales. De hecho, el pasado septiembre el Gobierno de transición encabezado por Seydou Diarra ya pidió ayuda a las Naciones Unidas para trazar el plan del proceso electoral del año 2005 y dirigir los preparativos con el fin de que se pueda garantizar la seguridad del proceso de una "manera limpia y confiable". Diarra ha solicitado al mismo tiempo a la comunidad internacional que supervise el proceso preelectoral para ayudar a crear las condiciones necesarias en las que se pueda confiar en unas elecciones marcadas por la transparencia y la credibilidad de cara al extranjero. “El éxito de estas primeras elecciones generales es una de las principales claves para crear la estabilidad necesaria en Costa de Marfil”, aseguraba el primer ministro de Costa de Marfil en la carta que envió al secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Esperando que se aproximen las elecciones y el respaldo de Naciones Unidas, y a pesar de que de momento la intervención francesa ha impedido el inicio de una nueva escalada de enfrentamientos, la crisis que ahoga a Costa de Marfil bajo el paraguas de los 4.000 soldados extranjeros sigue bien presente: problemas étnicos (en Costa de Marfil hay unas 60 etnias diferentes) entrelazados con conflictos por la tierra; una muy fuerte y desestabilizadora inmigración (de 16 millones de ciudadanos, el 26 por ciento son inmigrantes, en particular un millón de burquinabeses y casi otro de malienses y guineos), que ha derivado en xenofobia; y la oposición religiosa entre un norte musulmán y un sur cristiano.

De hecho, la crisis ha estado presente en este país africano desde 1980, año en el que, tras veinte años de independencia y bonanza económica, durante los cuales Costa de Marfil mantenía un crecimiento anual medio cercano al 10%, llegando a ser el primer productor mundial de cacao y el principal país exportador de piña y aceite de palma, cayeron los precios internacionales de dichas materias y el país entró en una grave crisis económica de la que no volvió a recuperarse. Ante esta crisis económica, el Gobierno de Félix Houphouet-Boigny, fundador del Partido Democrático de Costa de Marfil en 1944, que proclamó la Independencia el 7 de agosto de 1960, impuso medidas muy restrictivas de austeridad, cosa que deterioró aún más la situación de la población y dio paso a una crisis social. A comienzos de los años 90 ya empezaron las primeras grandes manifestaciones que se oponían a las medidas impuestas por el FMI y el Banco Mundial.

El 25 de noviembre de 1990 se celebraron las primeras elecciones multipartidistas parlamentarias y la Unión Democrática Africana obtuvo la victoria, siendo nombrado jefe de Gobierno Alassane Outtara. Pero sólo gobernó tres años porque en diciembre del 1993 fue nombrado presidente de la República Henri Konan Bédié. Éste heredó una situación complicada en las relaciones internacionales al haber venido apoyando, en contra de los países vecinos, especialmente Nigeria, el rebelde Frente Patriótico Nacional de Liberia dirigido por Charles Taylor. Pero si ya era complicada su situación en el contexto internacional, la situación interna se volvió explosiva cuando en 1994 apoyó la devaluación del franco CFA, con la consiguiente disminución de medios para sufragar la deuda externa, que obligó a solicitar nuevas ayudas del FMI con la contrapartida de mayores endurecimientos en las condiciones de vida de funcionarios y de toda la población.

En 1995 se tenían que celebrar elecciones presidenciales pero ante la inseguridad sobre su transparencia, la oposición optó por hacer boicot a los comicios. Y no fue hasta el 22 de octubre del 2000 que, con la participación de todos los partidos, se celebraron elecciones, saliendo elegido presidente Laurent Gbagbo. Pero Robert Gueï, Jefe de la Junta Militar, rechazó los resultados y se autoproclamó Presidente del país.

Pero Robert Gueï, jefe de la Junta Militar gobernante rechazó los resultados y se autoproclamó presidente del país. La represión de las manifestaciones en favor de Laurent Gbagbo causaron 180 muertos en Abiyán, pero finalmente la rebelión popular hizo que el general abandonase el país, lo que dio la victoria a Gbagbo. Robert Guei fue asesinado por las fuerzas de seguridad gubernamentales, junto a su esposa y otras personas próximas, durante el levantamiento rebelde del pasado 2002, la crisis más grave que ha vivido el país y que aún enfrenta el norte y el sur de Costa de Marfil.

Durante 2003, a pesar de la crisis política, la economía de Costa de Marfil ha mejorado mucho, ya que en los últimos años la continua crisis política provocó la retirada de la ayuda por parte de grandes actores internacionales como el Banco Mundial o la Unión Europea. Pero durante el 2002, al estar la democracia restaurada, Costa de Marfil ha recuperado la confianza de los bancos e instituciones internacionales. En abril del 2002, el Banco de Desarrollo Africano –la institución financiera africana más importante– anunció la total reanudación de su cooperación económica con el país. También durante el pasado año la UE aumentó su ayuda para Costa de Marfil hasta 56 millones de euros y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) otorgó un préstamo de ajuste estructural a Costa de Marfil por un total de 120 millones de francos CFA (183 millones de euros).

Sin embargo, actualmente la incertidumbre que provoca la paralización del proceso de paz y la retirada de los rebeldes del Gobierno se ha hecho notar en los mercados; el precio del cacao ha aumentado, cosa que puede perjudicar a Costa de Marfil porque puede provocar que los países importen el cacao de otras zonas más baratas, como por ejemplo podría ser Brasil. Después de que los rebeldes anunciaran su retirada del Gobierno, en los mercados de Londres, por ejemplo, los precios del cacao aumentaron inmediatamente en un 5,5 por ciento, tras semanas de estabilidad. Los precios de este producto adquirieron sus mayores niveles el pasado año 2002, al estallar la guerra civil en el país africano.

Pero la subida de precios del cacao podría ser un problema menor en poco tiempo, ya que Costa de Marfil se encuentra al filo del abismo, y la situación del país podría empeorar mucho en pocos días. Si gubernamentales y rebeldes no consiguen retomar el proceso de paz y los alentadores avances de reconciliación que se han llevado a cabo este año retroceden nuevamente, se podría volver a iniciar un nuevo levantamiento miliar. En este caso las consecuencias podrían ser desastrosas, porque se podría producir el hundimiento de las economías de toda la región, no sólo en Costa de Marfil, sino también en países vecinos, como Burkina, Mali o Níger. Además, Costa de Marfil es la puerta de entrada a muchos países la zona, cuyas mercancías transitan por dos de los puertos más importantes: el de San Pedro y el de Abidján. Además, Costa de Marfil es el principal socio la UMOA (Unión Monetaria Oeste Africana), con una participación del 60% del capital de la organización, según datos la BAD (Banco Africano Desarrollo). Alberga las sedes de algunas organizaciones de la región y sus infraestructuras la convierten en base muchas multinacionales para llegar a otros países de la región. Un conflicto de estas características en una zona desestabilizada ya por las largas guerras Liberia y Sierra Leona, la precaria situación política de Guinea Conakry, la rebelión "casamançaise" en Senegal, la inestabilidad política de Nigeria... conllevaría un éxodo masivo de poblaciones al que nadie podría hacer frente. Con el consiguiente agravamiento de la catástrofe humanitaria que golpea a las poblaciones de la zona (desplazamiento de poblaciones, masificación de los refugiados, epidemias, hambruna, etc.) y la violación masiva de los derechos humanos (matanzas colectivas, asesinatos políticos...).



Cronologia año  2003
2 de enero. Mensaje a la nación del presidente Laurent Gbagbo: "La crisis ni es debida a la mala gobernancia ni a un déficit de democracia. Mientras el Gobierno trabaja para la prosperidad y la democracia, los enemigos del país preparan la guerra".

4 de enero. Fin oficial de la guerra que azota el país desde el 19 de septiembre del 2002. En un encuentro con el ministro de Exteriores francés, Dominique de Villepin, Gbagbo declara que las Fuerzas Armadas Nacionales de Costa de Marfil (FANCI) se abstendrán a partir de ahora de todo combate.

8 de enero. Grupos rebeldes y tropas francesas vuelven a mantener enfrentamientos armadas en el oeste de Costa de Marfil, en la ciudad de Duekoue.

13 de enero. EE.UU. ayuda económicamente pero se opone al envío de fuerzas de la ONU.

15 de enero. Gobierno y uno de los grupos rebeldes llegan a un acuerdo de alto el fuego. Se trata del segundo acuerdo de este tipo desde el alto el fuego acordado en octubre y hasta ahora no respetado.

20 de enero. El Ejército y los rebeldes del Movimiento Popular de Costa de Marfil del Gran oeste (MPIGO) vuelven a mantener enfrentamientos armados en la zona occidental del país.

21 de enero. El grupo de contacto de la Comunidad Económica de los Estados de África Oeste (ECOWAS) para Costa de Marfil se reúne en la capital de Togo, Lomé, para exigir a las partes involucradas en el conflicto una solución pacífica "para preservar la región entera".

24 de enero. La enviada especial de la ONU para mediar en el conflicto ha denunciado que existe una catástrofe humanitaria en Costa de Marfil.

27 de enero. Se producen los primeros disturbios en Abidjan por parte de los simpatizantes del destituido Gobierno, al mismo tiempo que ayer se ratificaba en una cumbre en París el acuerdo de paz para Costa de Marfil.

28 de enero. Las manifestaciones continúan en la capital comercial de Costa de Marfil, Abidjan. Los principales objetivos son los centros de influencia franceses, demostrando el odio que ha levantado el acuerdo de paz al que se llegó en París.

2 de febrero. El malestar político en Abidjan está poniendo en peligro la situación humanitaria en el resto del país. Ni el transporte de alimentos ni las transferencias bancarias son posibles en la parte central y norte de Costa de Marfil.

5 de febrero. El Consejo de Seguridad exige que se implante el plan de paz. Se aprueba el envío de tropas de la CEDEAO por un periodo de seis meses.

11 de febrero. Se nombra oficialmente a Seydou Diarra como primer ministro. Diarra ocupa su cargo mientras los rebeldes amenazan con atacar Abidjan.

16 de febrero. Se crea comité de supervisión de paz mientras Diarra discute con los rebeldes.

19 de febrero. El Banco de Desarrollo Africano evacua su sede en Abidjan y se traslada temporalmente a Túnez.

25 de febrero. La ONU envía al país una misión multidisciplinaria que analizará el impacto económico del conflicto e intentará buscar alternativas al papel de la organización en la búsqueda de la paz.

11 de marzo. Las fuerzas militares francesas en Costa de Marfil informan de que han encontrado entre 200 y 300 cuerpos sin vida en Bangolo, en el oeste del país.

26 de marzo. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados solicita a la comunidad internacional la suma de 29 millones de dólares para poder cubrir las necesidades para este año de más de 163.000 personas.

1 de abril. El Consejo de Seguridad exige a todas las partes aceptar los dos acuerdos de paz.

3 de abril. La crisis económica y sanitaria se extiende a todo el país. Además, las actividades económicas en el norte del país siguen paralizadas debido a las actuaciones de los grupos rebeldes.

6 de abril. Los rebeldes asisten por primera vez a una reunión del Gobierno.

5 de mayo. Declarado un nuevo alto el fuego.

18 de mayo. Representantes del Gobierno y de los grupos rebeldes se reúnen para discutir un posible acuerdo de desarme que ponga fin a la guerra civil.

10 de junio. La Comunidad Económica de los Estados de África Oeste (ECOWAS) está solicitando a los donantes occidentales casi 40 millones de dólares para poder doblar o incluso triplicar el tamaño de sus fuerzas para el mantenimiento de la paz.

4 de julio. Las fuerzas rebeldes han amenazado con retirarse del Gobierno de reconciliación nacional después del ataque contra uno de sus líderes en Abidjan.

7 de julio. Declarado el fin de la guerra. Los rebeldes presentan una declaración en la que se pone fin al conflicto armado.

8 de agosto. El Parlamento aprueba la amnistía para los rebeldes que ocupaban el norte del país y que provocaron la guerra civil.

28 de agosto. Frustrado un intento de asesinato contra el presidente Gbagbo.

3 de septiembre. El gobierno de transición ha pedido ayuda a Naciones Unidas para trazar el plan del proceso electoral del año 2005 y llevar a cabo los preparativos con el fin de que se pueda garantizar la seguridad del proceso de una "manera limpia y confiable".

10 de septiembre. Se abre la frontera terrestre entre Costa de Marfil y Burkina Fasso.

23 de septiembre. Los rebeldes abandonan el Gobierno, paralizando el proceso de paz. 24 de septiembre. Reconciliación y desarme en suspenso: Los ex rebeldes, rebautizados como Fuerzas Nuevas, anuncian que suspenden su participación con el Gobierno y que interrumpen su colaboración en el programa de desarme.

2 de octubre. Miles de ciudadanos salen a la calle a protestar contra la ocupación rebelde y a pedir el desarme de las partes en Abidjan.

3 de octubre. La producción de cacao, de la que Costa de Marfil es el líder mundial, desciende un 6 por ciento.

4 de octubre. Las fuerzas rebeldes piden al presidente Gbagbo que dimita.


 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull