Anuario 2003
Liberia
"Taylor deja el país y rebeldes y Gobierno firman un tratado de paz"
Marina Teixidó

El año 2003 ha resultado decisivo para el futuro de Liberia. Tras 14 años de una sangrienta guerra civil que parece no acabar nunca, la salida de Taylor del país y el posterior acuerdo de paz entre las guerrillas y el Ejecutivo liberiano abren una pequeña brecha de esperanza entre la población, que ha sufrido, sobre todo en los últimos años, los enfrentamientos entre grupos rebeldes y las fuerzas de seguridad del presidente Charles Taylor. Las sucesivas guerras civiles que han ahogado Liberia durante más de una década, han dejado en un país de sólo 3’2 millones de habitantes un trágico balance de 200.000 muertos y cientos de millares de refugiados en otros países. La incertidumbre, de cualquier manera, sigue dominando en Liberia, que con una economía destrozada y gran parte de la población bajo los límites de la pobreza ahora sólo depende de la ayuda internacional.
“Volveré”. Éstas fueron las palabras que pronunció Charles Taylor, antiguo jefe de los rebeldes del Frente Patriótico Nacional para la Liberación de Liberia (NPFL) y hoy ex presidente de la República en el exilio, antes de abandonar Liberia el pasado 11 de julio, tras aceptar oficialmente la invitación al asilo político de su colega nigeriano, Olusegun Obasanjo, que en una visita a Monrovia convenció al presidente liberiano de la imperiosa necesidad de que abandonara el poder. Detrás de sí, Taylor dejó un país devastado por 14 años de lucha de los grupos Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), que cuenta con el respaldo de Guinea y Sierra Leona, al que recientemente se había unido el Movimiento para la Democracia en Liberia (MODEL), que cuenta con el respaldo de Costa de Marfil, contra las fuerzas del presidente, al que pretendían derrocar.

Pero es difícil que Taylor regrese a Liberia. Un acuerdo entre Naciones Unidas y el Gobierno de Sierra Leona ha servido para poner en marcha un tribunal especial que juzgará crímenes de guerra cometidos durante la guerra civil (1991-2001) –Sierra Leona participa en el proceso porque el gobierno de Liberia apoyó activamente al Frente Unido Revolucionario de oposición armada durante los diez años que duró el conflicto armado interno de Sierra Leona, caracterizado por la comisión de los peores abusos contra los derechos humanos conocidos. En 2001, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impuso sanciones a Liberia a causa del apoyo gubernamental a las fuerzas rebeldes de Sierra Leona, en el que figuraba el adiestramiento militar, el suministro de armamento, y su participación en el tráfico de diamantes de las regiones de Sierra Leona controladas por los rebeldes–.

Además, a principios de diciembre, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) emitió una orden de captura y arresto contra el ex presidente de Liberia Charles Taylor. Allison Cooper, portavoz del Tribunal Especial para Sierra Leona, anunció en esta ocasión que “la orden de Interpol sitúa a Taylor en la lista de las personas más buscadas por todas las policías del mundo”, según informa la Organización de las Naciones Unidas. Además, el ex presidente liberiano, según denunció en septiembre el Representante de la ONU para Liberia, Jacques Paul Klein, “ha traicionado la confianza” del único país que le ofreció ayuda, de Nigeria, ya que intentó seguir interfiriendo en los asuntos de su país manteniéndose en contacto con antiguos colaboradores en Monrovia. Y por si fuera poco, también en septiembre, el diario “New York Times”, tras haber entrevistado a empleados de Naciones Unidas y varios funcionarios de la Organización de Naciones Unidas y de los trabajadores liberianos, publicó que Charles Taylor había conseguido robar aproximadamente 100 millones de dólares de las arcas estatales liberianas antes de verse obligado a abandonar el país por la presión internacional.

Tras la retirada de Taylor de Liberia el 18 de agosto, representantes del Gobierno interino liberiano, encabezado por el sucesor de Taylor a la presidencia y ex vicepresidente Moses Blah, y los dos grupos rebeldes liberianos, NPFL y MODEL, firmaron en Accra, capital de Ghana, en presencia del presidente de este país, John Kufuor –que es asimismo el titular de turno de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO)– un acuerdo de paz auspiciado por la ONU con la intención de poner fin a 14 años de guerra civil en Liberia. En el acuerdo nombraron a Guide Bryant -un hombre de negocios que pertenece al Partido de Acción por Liberia y es miembro destacado de la Iglesia episcopal-, jefe del Gobierno de Transición de Liberia (NTGL, en inglés), que actualmente dirige Liberia y gobernará hasta las elecciones de 2005.

Moses Blah dirigió el país hasta octubre, fecha en la que se puso en marcha el NTGL. Tal como se estableció en los acuerdos de paz, el nuevo Gobierno está compuesto por un presidente, el presidente Bryant; un vicepresidente y 76 ministros y viceministros. Las carteras están ocupadas por 12 candidatos del Gobierno de Blah y el mismo número para el LURD y el MODEL, 18 para los partidos políticos, siete para la sociedad civil y 15 para la misma cantidad de distritos del país. Este Ejecutivo y Legislativo gobernará durante dos años y sus líderes no podrán presentarse como candidatos en los comicios del 2005. Las autoridades que surjan de esas elecciones asumirán el poder en enero de 2006.

Es importante destacar que las negociaciones de paz estuvieron a punto de fracasar debido a la insistencia del LURD de ocupar la vicepresidencia de la futura Administración y la presidencia del Congreso. Los líderes del LURD amenazaron incluso con reanudar las hostilidades si uno de ellos no recibía el cargo de vicepresidente del país. Los rebeldes afirmaron que los dos puestos les habían sido prometidos en las conversaciones preliminares, pero los mediadores puntualizaron que el borrador excluía expresamente a los beligerantes de los cuatro máximos cargos del Gobierno de transición y la Asamblea, que serían asignados a los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

Aunque, finalmente, el grupo rebelde, presionado por la comunidad internacional, abandonó su exigencia de hacerse con la vicepresidencia del Gobierno, insistió en que el liderazgo de la Asamblea debe estar "abierto a todos" y no limitada a los candidatos de los partidos políticos, una condición que fue aceptada por los mediadores de la CEDEAO.

Pero el acuerdo de paz no ha devuelto la estabilidad al país. Estas exigencias del grupo rebelde LURD y el hecho de que tras la partida de Taylor ya no necesiten luchar conjuntamente con el Movimiento para la Democracia en Liberia MODEL, hace que, en cierto modo, se hayan convertido en rivales, cosa que hace pensar en la posibilidad de que los dos principales grupos rebeldes se enfrenten en una lucha por el poder. Además, estos nuevos actores que van a desempeñar un papel relevante en el futuro del país, no son muy diferentes a Taylor en su comportamiento. Los dos grupos rebeldes han sido ya acusados de graves violaciones de los derechos humanos y de realizar prácticas condenadas internacionalmente, como el reclutamiento de niños para sus filas.

Precisamente estas violaciones de derechos humanos son otro punto importante que no han conseguido eliminar los acuerdos de paz. Pese al establecimiento de una operación para mantener la paz por parte de las Naciones Unidas, la población civil en Liberia sigue siendo víctima de homicidios, es obligada a trabajar por la fuerza y es expulsada de sus hogares, según Amnistía Internacional (AI).

A nivel internacional, la partida de Taylor ha sido bien recibida por los gobiernos de EE.UU. y del Reino Unido, que ya habían logrado convencer a la opinión pública internacional que de Charles Taylor era el culpable de todas las desgracias que asolaban Liberia. El motivo de esta campaña contra Taylor es el enorme interés que suscita la región africana desde hace unos años entre las potencias occidentales y las compañías multinacionales, tras el descubrimiento de petróleo en su territorio y en sus costas. Este hecho ha acelerado la intervención de las potencias occidentales en los conflictos civiles que asolan estos países, sobre todo Liberia, Costa de Marfil y Sierra Leona, ya que les interesa que se solucionen rápidamente.

Los dirigentes de los países vecinos de Liberia también están satisfechos con la partida de Taylor, ya que ahora esperan ver crecer su influencia en ese país, sobre todo el presidente de Guinea, Lasana Conté; y el de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo. Ambos han estado apoyando a los grupos rebeldes opuestos al régimen de Taylor. Guinea, con el apoyo de EE.UU., ha respaldado al LURD, mientras que Gbagbo ha proporcionado ayudas al MODEL. Por su parte, el Gobierno de Sierra Leona ha recibido también con satisfacción la partida de Taylor, al que acusaba de apoyar a la guerrilla del FUR, que controla las regiones diamantíferas del oeste del país. Al parecer, Taylor habría participado en este contrabando de diamantes, pero con seguridad no es el único mandatario africano implicado en estos asuntos.

Prueba de esta prisa por solucionar el conflicto liberiano son todas las ayudas humanitarias y las fuerzas de pacificación que han llegado a Liberia este año procedentes de los países citados. En primer lugar, EE.UU. ha apostado por el envío de una fuerza de pacificación de los Estados del África Occidental (ECOMIL), que estuvo auxiliada en los primeros estadios de su despliegue por una pequeña fuerza de marines. La presencia de Estados Unidos en Liberia ha sido más bien simbólica, pero ha contribuido a forzar la salida al exilio del ex presidente Charles Taylor, la única condición de los rebeldes para detener el enfrentamiento armado.

Por otro lado, Naciones Unidas, inició a principios de octubre el despliegue de 15.000 'cascos azules' en Liberia, cuya misión es impulsar la paz, la democracia y el desarrollo del país. De momento, de estos 15.000 hombres previstos, sólo se han desplegado alrededor de 4.500 y no es probable que la Misión de la ONU en Liberia (UNMIL) complete todo su despliegue hasta, como mínimo, marzo del 2004. Además, se suman a los cascos azules los casi 3.600 hombres de la fuerza panafricana, en su mayoría nigerianos, enviados a Liberia en septiembre por la Comunidad Económica de los Estados del África Oeste (CEDEAO).

La incertidumbre, de cualquier manera, sigue dominando en Liberia, con una economía destrozada y una población que, prácticamente en su totalidad, vive bajo los límites de la pobreza y ahora sólo depende de la ayuda internacional. Aunque Monrovia, la capital, goza de una precaria paz, las fuerzas del anterior Gobierno y los dos grupos armados de oposición, Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia y el Movimiento por la Democracia en Liberia, continúan atacando a la población civil en los condados de Bong, Nimba y Grand Bassa.

La organización internacional de defensa de los derechos humanos hizo un llamamiento en octubre denunciando la falta de un despliegue rápido de fuerzas adicionales de la ONU para el mantenimiento de la paz y para proteger a la población civil. Además, el organismo remarcó la necesidad de hacer comprender a los autores de estos abusos que tendrán que rendir cuentas de sus actos. Sin embargo, según Amnistía Internacional, sigue sin estar claro cómo rendirán cuentas los responsables. El acuerdo de paz dispone la creación de una Comisión de la Verdad y Reconciliación, pero también estipula que el Gobierno Nacional de Transición estudiará una recomendación para una amnistía general.

También Amnistía Internacional, a finales de noviembre, a través de un comunicado, denunciaba que “todas las partes del conflicto están vulnerando las condiciones del acuerdo, incluido el compromiso de poner fin a los abusos contra los derechos humanos”. “En lugar de poder regresar a sus hogares, cientos de miles de personas siguen siendo desplazados internos. Y esta cifra aumenta a diario a medida que los civiles huyen de los homicidios, las violaciones, las palizas, los trabajos forzados y los saqueos generalizados”.


Del esplendor a la crisis política y social

Liberia fue fundada en 1822 por los esclavos liberados de Estados Unidos -de ahí su nombre- y desde 1962, ha mantenido una asociación tanto estratégica y económica muy importante con Washington. Esta alianza con Washington llegó a convertir Liberia, muy rica en caucho, oro y diamantes, en el país más próspero del oeste africano. Pero a pesar de unas primeras décadas de esplendor, la historia reciente de este país ha estado marcada por sangrientos enfrentamientos tribales y continuos golpes de Estado. La guerra civil estalló el 24 de diciembre de 1989, cuando surge el NPFL, liderado por Charles Taylor y Prince Johnson, para combatir al presidente Samuel K. Doe -en el poder tras dar un el golpe de Estado de 1980, y ganar, después, las elecciones de 1985-. El conflicto degeneró en una brutal matanza entre el grupo étnico de Doe, los krahn, y las tribus gio y mano. El duelo se convirtió en una lucha a tres bandas cuando Johnson se desmarcó de Taylor y creó una facción independiente (INPFL) que asesinó a Doe en 1990. Tras ese crimen, empezó en Liberia una guerra civil entre Taylor, que ayudaba a los rebeldes en Costa de Marfil y Guinea, y Johnson, que se exilió en Nigeria, lo que abrió las puertas a la elección de Taylor en 1997. Pero la llegada al poder de Taylor no mejoró la situación, porque el reconocido “señor de la guerra” continuó la contienda que ya había iniciado en 1989, arruinando el país y empobreciendo a sus 3,3 millones de habitantes. Además, los grupos rebeldes siguieron luchando contra el presidente con el objetivo de derrocarlo, y han conspirado contra él hasta la actualidad. En principio, los mueve la venganza. Recuerdan que en 1989, Taylor, que estudió en Estados Unidos, volvió a la región tras entrenarse en los campos militares en Libia, con el ojo puesto en las riquísimas minas de diamantes de Sierra Leona. Por eso respaldó allí a varias bandas armadas que iniciaron una guerra con miles de muertos y mutilados a machete limpio. En 1993, la ONU estableció una misión de observación (UNOMIL). Tras numerosas negociaciones y una decena de fracasados acuerdos de paz, el 25 de agosto de 1995 se firmó en Abuja (Nigeria) un pacto que integraba a los líderes de las facciones enfrentadas en un Gobierno de transición y exigía el desarme de los guerrilleros de cara a la celebración de elecciones. Aunque las principales milicias se disolvieron para constituirse en organizaciones políticas, grupos rebeldes siguieron operando desde Sierra Leona y Guinea, que amparaban a los disidentes de un régimen que durante años apoyó al Frente Revolucionario Unido (FRU) sierraleonés -aún siguen en vigor las sanciones impuestas por la ONU al Gobierno de Taylor, en 2000, por tráfico ilegal de diamantes durante la guerra civil en el país vecino- y a grupos guerrilleros guineanos. En julio de 2000, aparecen en escena los Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), que cuenta con el respaldo de Guinea y Sierra Leona, con la intención de sentar a Taylor, considerado 'el Milosevic de África', ante un tribunal internacional para que responda por sus crímenes contra la población de Liberia, Sierra Leona y los refugiados en campamentos de Guinea. Y un año más tarde apareció el Movimiento para la Democracia en Liberia (MODEL), que cuenta con el apoyo de Costa de Marfil, con el mismo objetivo. Sólo desde comienzos de 2002, este conflicto ha provocado miles de desplazamientos internos y cerca de 200.000 refugiados, que han huido de la república más antigua del continente negro para escapar de muertes, torturas y brutales atrocidades perpetradas tanto por las fuerzas de seguridad de Taylor como por los rebeldes que pretendían derrocarle. Además de la crisis social derivada de las tensiones políticas hay que añadir también los enfrentamientos entre grupos tribales y religiosos, que siempre han estado presentes en Liberia, donde un 75% de la población es cristiana y un 15% islámica.


Cronologia año  2003
3 de abril. La ONG Global Witness acusa al Gobierno liberiano de desestabilizar la región debido al apoyo que está prestando a los grupos armados de Costa de Marfil y Sierra Leona.

4 de junio. La Corte especial de Sierra Leona ordena la detención del Taylor.

5 de junio. El presidente liberiano es acusado por el Tribunal Especial de Crímenes de Guerra de Sierra Leona.

9 de junio. Se intensifican los enfrentamientos entre el Rjército y las fuerzas rebeldes en Liberia.

11 de junio. Amnistía Internacional pide que las conversaciones de paz encuentren una solución para los civiles.

18 de junio. El Gobierno de Liberia y los líderes de dos grupos rebeldes en este país han llegado a la firma de una declaración de alto el fuego entre ambas partes con el que se espera poner fin a la guerra que asola al país desde hace cuatro años.

4 de julio. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) inicia la evacuación de refugiados sierraleoneses en Liberia.

8 de julio. Taylor accede abandonar el poder y a exiliarse en Nigeria. Esta ocasión parece que puede ser la definitiva, ya que ha aceptado la invitación del presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, que acudió personalmente a Monrovia para "invitarle al exilio en nombre de la paz".

11 de julio. La Comisión de Defensa y Seguridad de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), reunida en Ghana, anuncia que contribuirá con el envío de 3000 efectivos a Liberia para hacer cumplir el acuerdo de alto el fuego al que han llegado las partes en conflicto.

23 de julio. EE UU movilizará 4.500 soldados que en estos momentos están en el este del continente.

4 de agosto. Las primeras tropas de una fuerza internacional para restablecer la paz en Liberia inician hoy su entrada en el territorio de ese país desde Nigeria.

11 de agosto. Nombran a Moses Blah presidente interino, tras el exilio en Nigeria de Taylor. Colin Powell, Secretario de Estado de EE UU, anunciaba esta semana que "un asilo en Nigeria para el presidente de Liberia, Charles Taylor, no anula por ello sus acusaciones por crímenes de guerra por el Tribunal Especial de Sierra Leona”.

12 de agosto. Moses Blah, nuevo presidente de Liberia, no es reconocido por los rebeldes.

13 de agosto. El Tribunal Especial de Sierra Leona mantiene los cargos contra Taylor.

18 de agosto. Gobierno y rebeldes firman un acuerdo de paz tras 14 años de guerra.

21 de agosto. Designan al empresario Gyde Bryant jefe del gobierno de transición en Liberia. El Ejecutivo entrará en funciones en octubre próximo. La Organización Internacional de Migración inicia el registro de los refugiados de países de la zona.

26 de agosto. El enviado especial de la ONU en Liberia, Jacques Paul Klein, inicia una ronda de visitas a los países vecinos para promover el apoyo al proceso de paz en Liberia. Klein ha pedido más tropas de la ONU para asegurar el proceso.

17 de septiembre. Kofi Annan reclama ante el Consejo de Seguridad la autorización para enviar 15.000 soldados de la ONU y 875 oficiales de policía Liberia. El Gobierno de Nigeria advierte a Taylor que detenga sus intervenciones en la política liberiana si quiere continuar en el país.

18 de septiembre. El diario “New York Times” hace público que el exiliado dictador de Liberia, Charles Taylor, consiguió robar aproximadamente cien millones de dólares de las arcas estatales antes de verse obligado a abandonar el país por la presión internacional.

21 de septiembre. Naciones Unidas aprueba el envío de 15000 soldados de las fuerzas de paz a Liberia.

23 de septiembre. Un informe de Naciones Unidas publica que los dos movimientos rebeldes liberianos obligan a los civiles a hacer trabajos forzados y que muchos civiles están muriendo de hambre en la población de Gbarna, a 150 kilómetros de Monrovia.

24 de septiembre. El líder del movimiento rebelde LURD, vuelve a Liberia después de su exilio en Guinea y tras firmar el acuerdo de paz.

25 de septiembre. El movimiento rebelde liberiano más importante, LURD, anuncia que va a dejar las armas. La ONU publica en un informe que más de 15.000 niños soldados combaten con el Ejército y con las fuerzas rebeldes en Liberia. UNICEF envía 7 millones de dólares a Liberia para volver a escolarizar 750.000 niños y desmovilizar a los 15.000 niños soldado. Organizaciones humanitarias en Liberia advierten que aunque se ha firmado el proceso de paz este país sigue en guerra y que se debe seguir enviando ayuda humanitaria.

30 de septiembre. Un equipo humanitario de las Naciones Unidas consigue entrar en la población de Gbarnga, 150 Km al norte de Monrovia, que fue el foco militar y político más importante de Taylor hasta que lo ocupó el movimiento rebelde LURD en julio.

1 de octubre. Charles Taylor podría ser juzgado por crímenes de guerra en su país, según ha declarado el presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, presionado por la comunidad internacional.

2 de octubre. El líder del movimiento rebelde LURD Sekou Conneh y el presidente Moses Blah se entrevistan por primera vez en la capital liberiana. La visita provoca nuevos combates y atentados en Monrovia donde mueren nueve personas.

3 de octubre. Las fuerzas de paz consiguen controlar Monrovia después de dos días de ataques y saqueos.

6 de octubre. Las fuerzas armadas de Liberia acusan el principal movimiento rebelde LURD de romper el alto al fuego y atacar una región de la costa del país provocando la muerte de 65 personas.

7 de octubre. El comandante de la MINUL (Misión de las Naciones Unidas en Liberia), el general Daniel Opande, se reúne con miembros del Gobierno liberiano y con los dirigentes de los movimientos rebeldes LURD y MODEL en Monrovia.

14 de octubre. El nuevo presidente de Liberia, Gyde Bryant, presta juramento en la Asamblea Nacional de su país, convirtiéndose así en el jefe de las instancias de transición hasta enero de 2006.


 


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