Anuario 2003
Alemania
"El lastre económico de Alemania"
Cristina Collado

Alemania empezó el año 2003 con el anuncio del canciller, Gerhard Schröder, de la necesidad de aplicar profundas reformas en el Estado del Bienestar. En marzo, el canciller presentaba el documento que recoge el conjunto de tales cambios, lo que se conoce como la Agenda 2010. Estas reformas recortan ayudas en sanidad y en educación, endurecen el acceso al desempleo, reducen el subsidio de paro de tres años a 12 meses, y elevan la edad de jubilación hasta los 67 años, entre otras medidas “dolorosas”, como las ha calificado Schröder.
El país ha vuelto a vivir este año una situación económica que ha rozado la recesión, y de nuevo volverá a incumplir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, que fija el máximo de déficit presupuestario en un 3% del PIB –en 2002 el déficit alemán estaba en un 3,8% del PIB–. Alemania, junto con su amiga Francia, acabará el año 2003 por encima del 4% de déficit presupuestario. Esta situación resulta paradójica puesto que tal pacto esperaba corregir la economía de países “poco serios”, como podía ser el caso de Italia, que pudieran tener déficit presupuestarios cada vez más altos hasta el punto de que se viera afectada la cotización del euro, haciendo disminuir su valor y, por consiguiente, haciendo pagar por ello a todos los miembros de la Unión Europea Monetaria (UEM). Pero resulta que los países que se encuentran más cerca de provocar ese desajuste en la zona euro son los grandes de la UE: Francia y Alemania. Además, el Pacto de Estabilidad se apoya en la propuesta de un ministro de Finanzas alemán (en vísperas del Consejo Europeo de Madrid, en 1995), y fue la propia Alemania la que más insistió en endurecer las sanciones para los infractores del acuerdo, por lo que no ha sido fácil para el pueblo germano verse como uno de esos infractores. De todos modos, Alemania que le deberían haber sido impuestas por sus compañeros de la eurozona. El Consejo de Ministros de Economía y Finanzas, el Ecofin, decidió a finales de noviembre no aplicar ningún tipo de sanción a Francia y a Alemania por su incumplimiento del pacto, y además también se rechazó que los dos países tengan que presentar informes de sus políticas presupuestarias a la UE. Esta decisión, sin embargo, no contó con el consenso de todos los países de la UEM. Entre los contrarios a perdonar a los dos grandes de la UE estaban España y Dinamarca, entre otros. Alemania y Francia, por su parte, defendieron un pacto encaminado más hacia el crecimiento que hacia la estabilidad, que es lo que ambos dicen que sí han cumplido. Con la decisión del Ecofin, el cumplimiento del Pacto de Estabilidad ha quedado en un impasse, por lo que son muchos los países que creen que ha llegado el momento de renovar este acuerdo que nació del Consejo de Amsterdam en 1997.

La República Federal Alemana cuenta con uno de los sistemas sociales de bienestar más avanzados de Europa, y sus ciudadanos no están dispuestos a perderlo tan fácilmente. Por esa misma razón se han manifestado a lo largo de 2003 para reivindicar el mantenimiento de las ventajas económicas y sociales. La manifestación más multitudinaria fue la del 1 de noviembre, que reunió a más de 100.000 alemanes en Berlín para protestar contra los recortes sociales de la Agenda 2010. El Estado de Bienestar, tal como lo conocemos, es uno de los grandes logros de la civilización europea y una de las grandes contribuciones de Europa al mundo. Alemania podría estar a punto de perderlo para intentar salir del pozo de recesión económica en el que está metida, ya que la amplia red social alemana es financiada a través de la productividad y del crecimiento de la economía, y ello provoca que el mantenimiento de ese sistema se convierta en un freno para el propio crecimiento económico.

Alemania ha registrado en 2003 un índice de desempleo alarmante. Comenzó el año con más de cuatro millones de parados, cifra que ha aumentado considerablemente desde que Schröder ganó las elecciones en 1998 al frente del Partido Socialdemócrata alemán (SPD). Ésta es una de las causas principales del desmoronamiento de la economía alemana, según ha afirmado el ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel. Un mayor índice de paro obliga a un desembolso en subsidios a la vez que reduce los ingresos fiscales al haber menos contribuyentes. Otra causa que resalta Eichel son los “tres años de estancamiento económico como no ha habido en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial”. El canciller alemán, por su parte, ha prometido sacar a Alemania de la recesión y para ello ha propuesto las reformas recogidas en la Agenda 2010. Pero la iniciativa le está costando sudor y, probablemente, lágrimas, ya que no sólo le ha mostrado su rechazo la opinión pública alemana y la oposición democristiana, sino que también ha tenido que combatir con algunos disidentes en el seno de su propio partido.

Doce diputados del SPD, conocidos como los “12 apóstoles”, se mostraron en contra de las reformas propuestas en la Agenda 2010 sólo un día después de su presentación en el Parlamento. Los discursos de Schröder definiendo tales reformas como la única solución posible para salir del pozo, sumado, tal vez, a las amenazas del canciller –en abril y mayo– con dimitir si su propio partido no apoyaba las reformas, ha llevado a que el grupo de inconformistas se redujera, para el mes de octubre, a media docena. A principios de junio, sin embargo, la confianza de los diputados socialdemócratas hacia su canciller se mostró explícitamente en una votación a mano alzada, que sumó –según la valoración de la dirección del SPD– un apoyo a los recortes sociales de un 90%. Los disidentes, pese a este apoyo generalizado, lograron imponer parte de sus críticas a la propuesta de Schröder y, con ello, suavizaron la dureza de las reformas poco antes de que éstas se votaran en el Parlamento Federal (Bundestag).

Schröder se ha lanzado, también, a por la reforma fiscal. En agosto propuso, entre algunas medidas, la fusión de pagos del subsidio de desempleo con los de la asistencia social, el recorte de las ayudas públicas al sector privado y el adelanto de un año de la rebaja del IRPF, para aliviar, así, la carga fiscal alemana en 1.800 millones de euros. Esta última medida supondría rebajar el tipo máximo y mínimo, que pasarían de 48,5% a 42%, y de 19,9% a 15%, respectivamente. ¿Pero de qué manera pretende el Gobierno alemán financiar ese regalo a los contribuyentes? Esas bajadas de impuestos afectan directamente a las arcas del Estado lo que potencia el enriquecimiento de las empresas a costa de las rebajas de la calidad de vida de los ciudadanos, según defienden los detractores de estas reformas.

A mediados de octubre, Schöder consiguió finalmente que las reformas laboral y fiscal fueran aprobadas en el Parlamento alemán. Tras momentos de angustia e incertidumbre ante los resultados que se pudieran dar en el Bundestag–donde la coalición rojiverde cuenta con el apoyo de 306 escaños frente a los 248 de democristianos (CDU/CSU), 47 de liberales (FDP) y dos poscomunistas del PDS– Schröder contó con el voto de todos los diputados de la coalición SPD-Verdes, a excepción de un verde, e incluso con un voto a favor de la oposición. Tras esta aprobación, el proyecto de reforma debía pasar el filtro de la segunda Cámara (Bundesrat), donde están representados los Estados federados (länder) y en la que la coalición de izquierdas no tiene mayoría, sino que la coalición democristiana, CDU/CSU, es la que tiene más escaños. Los democristianos afirmaron en su momento que se opondrían a estas leyes, y lo cumplieron. El 7 de noviembre la CDU/CSU bloqueó las reformas propuestas por los socialdemócratas. Ahora, éstas deben pasar a la llamada Comité de Mediación, que es la mesa de trabajo donde se pactan las leyes rechazadas por el Senado alemán. Una vez reformadas, las leyes vuelven de nuevo al Bundertag y Bundesrat, consecutivamente. Esta comisión está compuesta por 32 representantes del SPD y CDU/CSU repartidos equitativamente. La última reunión del Comité es el 10 de diciembre, tiempo para el que, si las reformas han sido ya consensuadas, pasarán de inmediato a la Cámara Baja, donde deberán ser aprobadas por la “mayoría del canciller”: la mitad más uno de los 603 escaños.

El Bundesrat ha adquirido un creciente papel en lo que se refiere a la aprobación de leyes, y ha pasado, en dos años, de vetar un 10% de las leyes en los primeros pasos de la República de Bonn, a un 60% en la actualidad. Este incremento de poder de decisión ha abierto el debate sobre cómo hacer más operativa la Constitución para facilitar las reformas que propone el Gobierno. Eso mismo es lo que empezó a plantearse Alemania en noviembre de 2003. La creación de la llamada Comisión para la Modernización del Orden Estatal, formada por 16 representantes del SPD y 16 democristianos, se ha empezado a plantear la renovación del federalismo alemán. Una de las primeras líneas de acción sería la reforma del Bundesrat, así como la reforma del sistema de financiación de los länder, que aún acarrean el déficit que dejó la reunificación. Si se acuerdan estas reformas, se pondrían las bases de una reforma de la Constitución alemana.

Pero este año, de momento, no ha sido el momento idóneo para embarcarse en un cambio de la Constitución. Gerhard Schröder ha estado ocupado intentando sacar adelante la economía de una Alemania que aún arrastra el lastre económico que supuso la reunificación alemana. Con la caída del muro de Berlín, en 1989, la inclusión de la desaparecida República Democrática de Alemania (RDA) –la Alemania oriental– en la República Federal Alemana (RFA) obligó a los alemanes occidentales a invertir una gran cantidad de capital para ayudar a sus compatriotas. No sólo para aliviar su integración, sino también para apuntalar su economía hasta que, un año más tarde, se produjo la unión económica y monetaria de ambos, disolviendo así, definitivamente, la RDA, que se integró definitivamente en la RFA. El artífice de la reunificación alemana y canciller de la Alemania occidental, el democristiano Helmut Kohl, se convirtió en jefe de Gobierno de toda Alemania en las primeras elecciones después de la unión, en 1990. La recesión económica fue el principal enemigo con el que Kohl tuvo que enfrentarse y ese obstáculo fue lo que acabaría desbancado al ex canciller. 14 años después, los nuevos estados federados siguen siendo una carga para la economía alemana. Y eso que Kohl, para hacer frente al creciente déficit presupuestario con el que contaba Alemania en 1997, anunció planes de recorte de las ayudas y prestaciones sociales en ámbitos como el desempleo o la baja laboral. Sus propuestas fueron rechazadas de inmediato por los sindicatos y por la oposición, entre la que se encontraba el actual líder de Alemania, el partido socialdemócrata (SPD), que este año, en 2003, ha propuesto unas medidas que están en la misma línea que las del ex canciller democristiano. En los comicios de 1998, los socialdemócratas consiguieron una amplia victoria, poniendo fin a 16 años de gobierno ininterrumpido de los democristianos. Tras las elecciones, Helmut Kohl dejó su cargo como presidente del partido.

Las próximas elecciones alemanas no serán hasta 2006, por lo que es arriesgado aventurarse a dar un resultado a favor de uno u otro partido, pero los sondeos y el resultados de algunos comicios regionales demuestran un creciente rechazo de la población alemana hacia Schröder. El canciller alemán ha perdido, notablemente, popularidad a causa de las duras reformas planteadas en la Agenda 2010. En abril, sufrió un fuerte revés en las elecciones regionales que se celebraron en Hesse y Baja Sajonia. En esta última, los socialdemócratas llevaban en el poder 13 años, pero esta vez fueron los democristianos los grandes vencedores de la jornada. Sólo un mes después, el canciller alemán volvió a constatar el descontento de la opinión pública con su Gobierno. Schröder fue recibido con silbidos a su llegada a Postdam, donde dio una conferencia a favor de las reformas. Los sondeos fijaban, entonces, sólo en un 51% el número de afiliados que apoyaban al SPD. En los comicios de Bremen –el estado federado más pequeño de Alemania–, sin embargo, el partido ganador fue el socialdemócrata. A pesar de esta victoria, a finales de agosto los sondeos le daban a Schröder un 31% de los votos si se hubieran celebrado las elecciones en esa época. Por suerte para el canciller, éstas no se convocarán hasta el 2006 –tiempo para el cual ya se deberían estar aplicando las reformas sociales– y, de momento, su partido le apoya como candidato para esos próximos comicios.

Mientras que las reformas laboral y fiscal no han sido aceptadas por la oposición, la reforma de la sanidad –que también ha propugnado el Gobierno socialdemocráta– consiguió, tras varias semanas de negociación, el sí quiero de los democristianos. El 25 de junio, Schröder pactó con la oposición negociar la reforma, y no fue hasta el mes siguiente cuando presentaron un acuerdo conjunto. Alemania cuenta con uno de los mejores sistemas de sanidad pública. Con la nueva reforma, el paciente tendrá que pagar hasta 10 euros por visita y por día de hospitalización (siempre que no supere el 2% de su sueldo bruto anual), se deberá costear los seguros por incapacidad y prótesis dentales, y dejará de recibir ayudas para gafas o lentillas, entre otras restricciones. El 26 de noviembre se votó, finalmente, esta reforma en el Bundestag, que contó con el apoyo de la oposición democristiana, pero, a su vez, registró la fuga de seis diputados del SPD.

Los problemas internos no han privado a Schröder de mantenerse en primera línea de la política europea. Las buenas relaciones entre Alemania y Francia –que este año han celebrado el 40 aniversario del Tratado del Elíseo–, escenificadas en los continuos encuentros y acuerdos entre el canciller alemán y el presidente francés, Jacques Chirac, han reforzado el papel germano en la Unión Europea. En enero de 2003, ambos países propusieron al conjunto de la Unión una presidencia bicéfala de la UE, con un presidente estable para la Unión Europea y otro para la Comisión. Esta propuesta, sin embargo, no consiguió la aceptación que esperaban. A finales del mismo mes, los gobiernos francés y alemán sellaron su amistad con una celebración conjunta de ambos parlamentos. Otra de las propuestas que surgieron de conversaciones entre alemanes y franceses fue la creación de una Europa de la Defensa al margen de la OTAN, pero no contraria a ésta. Al principio fueron bastantes los países que se opusieron a esta propuesta, sobre todo el Reino Unido, que no consentía un sistema de defensa ajeno a la OTAN. Tras una minicumbre celebrada por los tres grandes, sin embargo, se acordó la negociación de una Europa de la Defensa complementaria a la organización atlántica.

La guerra en Irak ha marcado profundamente el rumbo de la política exterior del pueblo germano. Alemania, a la par siempre que Francia y con el apoyo, ocasional, de Bélgica, Luxemburgo, Rusia o China, se ha opuesto a varias resoluciones de la ONU. En sus argumentos siempre ha subyacido su oposición a la postura norteamericana. Alemania ha denunciado que Estados Unidos no tenía razones suficientes para entrar en guerra con Irak, a la vez que ha pedido que se les diera más tiempo a los inspectores de la ONU para que encontraran las armas de destrucción masiva y, ya en el período de la reconstrucción del pueblo iraquí, Alemania reclamaba un papel más importante de la ONU.

La oposición alemana a la guerra y, por consiguiente, a Estados Unidos y a los que le apoyaban –entre los que se encuentra Reino Unido y España– ha provocado fisuras en el seno de la Unión Europea. A Alemania, igual que a Francia, le interesa tener unas buenas relaciones con el otro grande de la UE, el Reino Unido, y por esa razón han entablado conversaciones conjuntas para definir cómo estructurar el futuro de una Unión que en breve –en marzo de 2004– contará con la presencia de 10 países más.



Cronologia año  2003
7 de enero. La UE da a Alemania un margen presupuestario para que ponga en marcha las medidas oportunas que permitan reconducir la situación de déficit presupuestario por la que atraviesa

14 de enero. Alemania y Francia proponen una presidencia bicéfala de la UE

15 de enero. Schröder anuncia una profunda reforma del Estado del Bienestar para dinamizar la economía

21 de enero. Los Parlamentos de Francia y Alemania celebrarán una sesión conjunta

22 de enero. El eje París-Berlín (la firma del Tratado del Elíseo) cumple 40 años

30 de enero. Alemania rebaja hasta el 1% la previsión de crecimiento de 2003

3 de febrero. Los socialdemócratas pierden el poder en Baja Sajonia, donde habían gobernado desde hacía 13 años

11 de febrero. Francia, Alemania y Bélgica vetan el despliegue militar de la OTAN

18 de febrero. Alemania se acerca a la recesión. El crecimiento económico fue sólo del 0,2% en 2002 tras dos trimestres consecutivos de caídas

7 de marzo. París y Berlín resucitan el proyecto de la Europa de dos velocidades

8 de marzo. Schröder cae en los sondeos y los Verdes alemanes suben

15 de marzo. Schröder propone recortes y cambios en las ayudas sociales para reactivar la economía. Anuncia medidas “dolorosas” para salir de la crisis

22 de marzo. Francia y Alemania convocan una minicumbre sobre la defensa europea sin contar con Londres

26 de marzo. París y Berlín se unen para lanzar la Europa de la Defensa

29 de abril. Schröder amenaza con dimitir si el SPD no apoya su recorte de ayudas sociales

6 de mayo. Los sindicatos endurecen su oposición a las reformas de Schröder

20 de mayo. Alemania y Francia plantean flexibilizar el Pacto de Estabilidad para gastar más en defensa

26 de mayo. Amplia victoria de los socialdemócratas en Bremen

1 de junio. El SPD da luz verde al programa de recortes sociales en Alemania

11 de junio. Schröder y Chirac apoyan el acuerdo de Constitución Europea

26 de junio. Schröder pacta con la oposición de Alemania negociar la reforma de sanidad

30 de junio. Schröder acelera una reducción del IRPF

3 de julio. Berlusconi abre una crisis con Alemania al llamar nazi a un eurodiputado del SPD

24 de julio. El canciller logra consensuar con la oposición democristiana la reforma de sanidad

14 de agosto. Schröder lanza una amplia reforma fiscal para reactivar la economía

25 de agosto. El SPD alemán apoya de nuevo a Schröder para los comicios de 2006

18 de septiembre. Schröder y Chirac presentan un documento con 10 iniciativas para el crecimiento de Europa

22 de septiembre. Stoiber logra una victoria arrolladora en Baviera. Los socialdemócratas alemanes sufren la peor derrota de su historia

23 de septiembre. Londres pacta con Berlín y París las bases de una defensa autónoma de la OTAN

27 de septiembre. Schröder logra aprobar la reforma sanitaria con el apoyo de todos los grandes partidos

1 de octubre. Schröder pierde apoyos y miles de afiliados en el SPD

14 de octubre. Seis diputados del SPD amenazan la reforma laboral que propugna Schröder

15 de octubre. Schröder convence a los rebeldes para que voten sus reformas

17 de octubre. El Parlamento alemán aprueba la polémica reforma laboral de Schröder. La oposición anuncia que “tumbará” la medida en la Cámara Alta, donde tiene mayoría

18 de octubre. Chirac habla en nombre de Schröder en una cumbre política en un gesto histórico en la UE

7 de noviembre. La CDU/CSU bloquea en el Bundesrat las reformas propuestas por los socialdemócratas

24 y 25 de noviembre. Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) donde les son perdonadas a Francia y Alemania las sanciones por haber incumplido el Pacto de Estabilidad

10 de diciembre. Última reunión del Comité de Mediación, donde deben acordarse las reformas que propone Schröder

12 y 13 de diciembre. Última reunión de la Conferencia Intergubernamental en la que se cerraron las negociaciones del año 2003 sobre la futura Constitución Europea


 


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