Anuario 2003
Francia
"París, a por la “E” de Europa"
Cristina Collado

Francia parece no comprender que sus días de grandeza han pasado a la historia. O, probablemente, ya lo sabe y, aun y así, quiere forzar la cuerda al máximo para evitar ser expulsada de la escena política internacional. Por esa razón ha estado presente como una chinche en los asuntos que han vertebrado la historia política de 2003, mostrando su disconformidad æapoyándose en Alemaniaæ ante Estados Unidos, la ONU, la OTAN, e incluso en el seno de la Unión Europea, de la que, al ser una de las principales fundadoras, junto con Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica e Italia hace ya más de 50 años æconocida en sus inicios como la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)æ se cree el centro de gravedad, como han demostrado, entre otras, sus negativas a ceder en relación a un reparto de poder en la Unión más próximo al establecido en el Tratado de Niza, como pedían España y Polonia para la futura Constitución Europea. Tras la última reunión de los jefes de Estado y de Gobierno para conseguir un acuerdo sobre esta Constitución æcelebrada los días 12 y 13 de diciembreæ los Quince no lograron un consenso europeo.
¿Y cómo se ha enfrentado a las diferentes organizaciones? Con una de sus armas posibles: el veto. Francia ha vetado todas las resoluciones de la ONU que ha podido sobre la guerra en Irak y la posterior administración de la posguerra, excepto la última resolución de la ONU, el 17 de octubre, en la que Francia –igual que hicieron Alemania, principalmente, y Rusia y China, en menor medidaæ finalmente aceptó la decisión del Consejo de Seguridad mediante la cual EE.UU. continuaría con el control de Irak y podría crear una fuerza de paz internacional bajo mandato norteamericano. A pesar de haber votado a favor de esta resolución, Francia, Alemania y Rusia han dejado claro su malestar porque el documento no va más allá a la hora de transferir el poder a los iraquíes y ampliar el papel político de la ONU. Desde el primer momento en el que Estados Unidos amenazó con atacar Irak por la supuesta posesión de armas de destrucción masiva, Francia defendió el papel primordial de la ONU. “Toda decisión corresponde sólo al Consejo de Seguridad de la ONU”: eran palabras del presidente francés, Jacques Chirac.

El objetivo principal de Chirac ha sido, y es, hacer de Europa una fuerza de contrapeso de Estados Unidos. Para conseguirlo, cree su presidente, es necesario que Francia y Alemania lleven el timón. Esta es la idea de Chirac, con la que algunos países europeos no están de acuerdo ya que no se ven identificados con la Europa de la que hablan el presidente francés y el canciller alemán, Gerhard Schröder æsobre todo en el contexto de la guerra en Irakæ, de la que sólo parecen formar parte Francia y Alemania. Algunos de estos países, como fueron España, Reino Unido o Dinamarca, entre otros, mostraron abiertamente su disconformidad ante esta concepción del término “Europa” con la redacción de una carta de apoyo a los norteamericanos en el conflicto bélico contra Sadam Hussein. Con el advenimiento de la ampliación, además, Francia teme que su influencia se vea mermada en el sentido de que muchos de los países entrantes han apoyado a Estados Unidos en el conflicto de Irak, con lo que podrían introducir en la unión un nuevo aire más atlántico que europeo.

Pero Francia no ha estado sola en sus ansias de llevar las riendas de Europa, ya que este año se ha unido a Alemania. Ambos países han cerrado –parece que definitivamente, como quieren demostraræ sus heridas y diferencias y se han lanzado, cogidas de la mano, a la conquista de Europa. Esta solidificación del eje franco-alemán ha ayudado a que, como Francia y Alemania son dos de los países más grandes de la Unión Europea, su voz se oiga más alto y claro. Ambos países han lanzado propuestas comunes, como la creación de una Europa de la defensa, la presidencia bicéfala de la UE o su voto a favor de no retocar apenas el borrador de la futura Constitución Europea elaborado por la Convención que presidía el ex presidente francés Valéry Giscard D’Estaing –y que ha acabado provocando que a finales de año no se llegara a un acuerdo sobre la misma.

En enero de 2003 ambos países sellaron su amistad con la celebración del cuarenta aniversario del Tratado del Elíseo, conmemorando aquel 22 de enero de 1963 en el que los entonces presidente francés y canciller alemán, Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, respectivamente, sellaron oficialmente la reconciliación entre las dos naciones –aunque en 1951 ya habían puesto la primera piedra hacia la reconciliación al firmar el tratado para la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Aceroæ. Este acuerdo llegó tras muchos años en los que la rivalidad había ensangrentado las sociedades alemana y, sobre todo, francesa, a causa del papel agresivo de Alemania en las dos contiendas mundiales, escenificado en el temor de Francia por la ocupación de las tropas alemanas. En la tremenda batalla de Verdún, durante la Primera Guerra Mundial, 270.000 franceses perdieron la vida. En 1992, y ante las tumbas de los que perecieron en esa batalla, el presidente francés, François Mitterand, y el canciller alemán, Edmund Kohl, reafirmaron la alianza con un apretón de manos. Superadas las diferencias, franceses y alemanes gozan ahora de unas relaciones vecinales envidiables. De hecho tienen más relación entre ellos dos que con los demás miembros de la UE, como demuestran las frecuentes reuniones conjuntas que mantienen los dirigentes de ambos países y la última propuesta que lanzaron al aire, que sugería la posibilidad de unir sus políticas. Además, están convencidos de su papel imprescindible como motor de la integración europea, hecho que ha quedado claramente demostrado en la prepotencia de ambos países a la hora de negociar la futura Constitución Europea.

La complicidad franco-germana ha llegado hasta el punto de hacer historia en la UE al acudir uno en representación del otro a una cumbre política. Esto fue lo que ocurrió el 17 de octubre, durante la segunda sesión de la Conferencia Intergubernamental (CIG) para la elaboración del borrador de la nueva Constitución Europea. El canciller alemán no pudo asistir porque se encontraba en su país presenciando una importante votación en el Bundestag sobre las duras reformas laborales propuestas, así que fue su amigo Chirac, en calidad de su “portavoz”, según palabras del propio presidente francés. Chirac llegó incluso a responder a las preguntas de la prensa germana con la ayuda, claro está, de dos intérpretes.

La amistad franco-germana les ha llevado a compartir problemas: ambos países han sido dos de los que han incumplido el Pacto de Estabilidad aprobado por la UE en el Consejo de Amsterdam de 1997 –el Pacto fija el déficit público en un máximo del 3% del PIB, y Francia y Alemania superarán en este año 2003 el 4% del PIBæ. Y no sólo ambos lo han incumplido por tercer año consecutivo, sino que ambos han conseguido que les perdonen las sanciones a las que deberían haber sido expuestos –de hasta un 0,5% del PIB nacionalæ por esta trasgresión. El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, pidió en Bruselas a la Comisión Europea cierta "flexibilidad" a la hora de juzgar su política presupuestaria, y resaltó que su estrategia política, inscrita en la Agenda 2006, tiene como objetivo principal situar a Francia por debajo del 3% que marca el Pacto de Estabilidad. “Mi deber número uno es movilizar todas las fuerzas del país para traer el crecimiento y el empleo. Asumiré mis responsabilidades. Voy hacer todo lo posible para traer el crecimiento y el empleo en 2004", eran palabras del primer ministro francés. Finalmente las peticiones de Francia dieron su fruto. A finales de noviembre, en la reunión del Ecofin æel Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UEæ, decidieron suspender las sanciones previstas contra Francia y Alemania por sobrepasar el déficit establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión. Esta decisión no contó con el apoyo de la Comisión Europea, España, Holanda, Finlandia y Austria. El Ecofin, pese a la disparidad de opiniones, aprobó la nueva medida, menos exigente, que permitiría a París y Berlín reajustar sus cuentas entre 2004 y 2005 sin tener que aguantar la presión de presentar periódicamente resúmenes de sus procedimientos presupuestarios a Bruselas.



Francia y la sombra de la izquierda

El hecho de que el Gobierno francés goce desde mayo de 2002 ætras cinco años de tensa cohabitación con los socialistasæ de un Gobierno únicamente de centroderecha, ha ayudado a que Jacques Chirac se sienta ahora libre para defender sus ideales políticos, sus anhelos de hacer de Europa ese ente poderoso de oposición a Estados Unidos, y tratar de solucionar los conflictos internacionales æcomo la guerra en Irakæ sin tener que negociar con la izquierda. Ésta perdió en mayo de 2002 las elecciones, cuando optaba al cargo de presidente de la República el líder del Partido Socialista (PS), Lionel Jospin. Jospin perdió en unas jornadas en las que, por primera vez en Francia, la extrema derecha de Jean-Marie Le Pen estuvo más cerca que nunca de acceder al poder, ya que desbancó al líder socialista en la primera vuelta. Esto benefició a Chirac, que en la segunda vuelta ganó gracias a los votos de los que temían la victoria del grupo extremista. Tras la tremenda derrota socialista, Lionel Jospin se desvinculó de la vida política hasta que en febrero de 2003 apareció de nuevo en la esfera pública para hablar sobre Chirac, o mejor dicho, para cargar contra la actual política francesa –aunque, según dijo el propio ex líder socialista, no tenía intención de volver a formar parte de la vida políticaæ. Una de sus denuncias apuntaba a que muchos franceses “comienzan a preguntarse si no están dirigidos por unos embaucadores”. Jospin ha criticado también la imagen de Francia en la esfera política europea, que se está viendo perjudicada por el incumplimiento del Pacto de Estabilidad: “Hemos irritado a nuestros socios y nos hemos aislado y debilitado”, afirmaba el ex primer ministro socialista. El actual jefe del Partido Socialista, François Hollande, que fue refrendado como primer secretario en mayo de 2003, advirtió de que “los socialistas están de vuelta”. Hollande ve a Jospin como su referente político.

Desde el Gobierno, las críticas socialistas han sido contestadas en la misma línea. El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, afirmaba en julio que “en su camino hacia el paraíso, Francia está todavía en el purgatorio, ya que todavía quedan socialistas”, a lo que los aludidos respondieron con una petición al presidente francés de desautorizar a Raffarin públicamente. Chirac presentó sus excusas esa misma noche, visto el efecto de las palabras de su primer ministro, que enmarcó en el contexto del comentario en una conversación privada con su homólogo eslovaco, Mikulas Dzurinda.

Jean-Pierre Raffarin es una figura peculiar de la escena política que se caracteriza por su facilidad de palabra y su habilidad para caer bien a las masas, haciendo ver que las escucha, que se preocupa por sus problemas. Esto le confiere un aire amigable, muy útil para sacar adelante las reformas que Francia ha puesto en marcha para mejorar el déficit presupuestario francés. Con el país al borde de la recesión económica y con un índice de paro de un 9,3%, Raffarin ha tenido que afrontar el duro trago de proponer unas medidas duras de recorte del gasto público que han afectado a algunas ayudas sociales, como la rebaja de la financiación de más de 600 medicamentos. ¿Acabará Raffarin como su ex colega de partido Alain Juppé, castigado por sus electores a causa de las reformas propuestas? Juppé presentó, cuando era secretario general del RPR (partido neogaullista) en 1995, un paquete de reformas similares a las que ha defendido este año Jean-Pierre Raffarin. En noviembre de ese año, mientras estaba en la cartera de Economía y Finanzas, Juppé presentó un ambicioso plan de reforma de la Seguridad Social, en la línea de la propuesta, en 2003, por Raffarin. Ante la oleada de huelgas y protestas desatadas en diversos sectores públicos, que paralizaron el país a finales de 1995, el ex secretario de RPR se vio obligado a retirar el proyecto sobre las pensiones y anunciar, el 10 de junio de 1996, una revisión de la reforma de la Seguridad Social. El presidente francés, Jacques Chirac, convocó elecciones anticipadas para 1997, hecho que provocó que aquellos que habían salido a las calles en 1995 en protesta por el plan de reforma de Juppé trasladaran su rechazo a las urnas. El intento de Raffarin parece predecir un final más afortunado que el de su predecesor. En primer lugar, no habrá elecciones generales hasta 2007, lo que le da al actual primer ministro francés un margen de más de tres años para conseguir que sus reformas den su fruto. En segundo lugar, la personalidad de Raffarin se aleja de la arrogancia que caracterizaba a Juppé. Finalmente, Raffarin lleva meses anunciando su plan de reformas, por lo que todo el mundo conoce ya de qué se trata, mientras que Juppé estuvo preparando su proyecto de reformas en secreto, provocando un gran revuelo cuando salió a la luz. Estas diferencias hacen predecir que Raffarin no verá fracasado su plan de reformas como le sucedió a Juppé.

Pero el tema de las reformas sociales no ha sido el único en el que se ha oído el nombre de Alain Juppé. Durante la etapa en la que fue el encargado de la cartera de Finanzas, en 1995, hubo irregularidades financieras en el partido RPR, al que pertenecían él mismo y Chirac. En 1998, el juez que instruía el caso le notificó su procesamiento al haberle acusado directamente algunos testigos. Juppé fue acusado concretamente de desvío de fondos públicos, de complicidad y encubrimiento en la apropiación de bienes sociales, y de aprovechamiento personal de dinero público. A principios de 1999 un tribunal de apelaciones parisiense le exoneró de los cargos de desvío de fondos públicos y de aprovechamiento personal del dinero público, aunque dictó la prosecución de las investigaciones sobre la tercera acusación, la de complicidad y encubrimiento en la apropiación de bienes públicos. En octubre de 2003 Juppé tuvo que comparecer de nuevo ante los tribunales por la financiación ilegal del partido de Chirac, hecho del que dijo no saber nada, a la vez que trasladó la culpa a su ex jefe de gabinete, Yves Cabana, quien, según Juppé, no le habría informado de tales irregularidades. La fiscalía ha solicitado ocho meses de prisión para el “ex número dos” del RPR, Alain Juppé.

Otro personaje de la esfera nacional francesa es el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, quien se ha convertido este año en el uno de los hombres más duros de Francia, por las severas medidas que ha impuesto contra la delincuencia. Jacques Chirac le confirió el cumplimiento de la “tolerancia 0” en temas de criminalidad, lo que Sarkozy está cumpliendo a rajatabla, ya que está llenando las cárceles. Con la excusa de la lucha a favor de la seguridad, el Gobierno francés ha multiplicado leyes y decretos generalizando el control social a distintas capas de la población cada vez más numerosas, como es el caso de los inmigrantes ilegales. A mediados de junio, Francia había expulsado a más de 15.000 extranjeros en situación ilegal. Sarkozy manifestó que “nuestro objetivo es expulsar a 30.000 o 40.000 cada año”. La lucha contra el integrismo religioso ha sido también tema de debate en Francia. Sarkozy ha asegurado que cerrará las mezquitas en las que se predique el integrismo y que expulsará a los imanes que sostengan discursos radicales. Se considera que ya son cerca de cinco millones los musulmanes que viven en Francia. Otra manifestación de esta lucha contra el integrismo religioso ha sido la posible revisión de una ley de 1905 que ha lanzado al aire Jacques Chirac, a mediados de diciembre. Esta ley fijaba la separación entre iglesia y estado. Cada vez son más los partidarios de redactar una ley a favor del laicismo lo que llevaría a la prohibición explícita del uso del velo islámico o cualquier símbolo religioso o político en las escuelas.



Cronologia año  2003
15 de enero. Francia y Alemania proponen una presidencia bicéfala de la UE

19 de enero. El ministro de Interior francés, Nicolas Sarkózy, se convierte en el “hombre fuerte” del Gobierno gracias a sus duras iniciativas legislativas

21 de enero. Los Parlamentos de Francia y Alemania celebrarán una sesión conjunta

22 de enero. El eje París-Berlín (la firma del Tratado del Elíseo) cumple 40 años

1 de febrero. El ex líder socialista, Lionel Jospin, rompe su silencio para reclamar la unión de la izquierda y deja abierta la posibilidad de regresar

7 de febrero. Francia, Alemania y Bélgica bloquean los planes de la OTAN

18 de febrero. Chirac se opone a una segunda resolución de la ONU “en estos momentos”

25 de febrero. Francia, Rusia y Alemania presentan una propuesta alternativa y exigen a la ONU una prórroga de cuatro meses para los inspectores

7 de marzo. París y Berlín resucitan el proyecto de la Europa de dos velocidades

22 de marzo. Francia y Alemania convocan una cumbre sobre la defensa europea sin contar con Londres

26 de marzo. París, Berlín y Bruselas se unen para lanzar la Europa de la Defensa

23 de abril. Sarkozy desafía el velo musulmán

30 de abril. Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo acuerdan en una minicumbre crear el núcleo de un nuevo sistema de defensa europeo

18 de mayo. El socialismo francés se pone en manos del pragmático Hollande para salir del “agujero”

21 de mayo. Francia, Rusia y Alemania apoyarán en la ONU el proyecto de EEUU para la reconstrucción de Irak

11 de junio. Schröder y Chirac apoyan el acuerdo de Constitución Europea

15 de julio. Francia insta a la suavización del pacto del déficit para crecer más. Chirac insta a los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro a suavizar el Pacto de Estabilidad

16 de julio. Valéry Giscard d’Estaing presenta oficialmente el proyecto de borrador de la futura Constitución Europea

28 de agosto. Francia dará prioridad al crecimiento del PIB. Jean-Pierre Raffarin (primer ministro francés) dice que el Gobierno está comprometido con el Pacto de Estabilidad europeo de control del déficit público por debajo del 3% del PIB

3 de septiembre. La falta de disciplina presupuestaria de Francia ha contribuido a disparar el déficit público de la zona euro y amenaza con situarlo por encima del techo máximo fijado por el Pacto de Estabilidad

10 de septiembre. Francia aplaza hasta el 2006 la rebaja del déficit público

18 de septiembre. Schröder y Chirac presentan un documento con 10 iniciativas para el crecimiento de Europa

20 de septiembre. Francia roza la recesión tras caer el PIB el 0,3% en el segundo trimestre

4 de octubre. Primera reunión de la llamada Conferencia Intergubernamental (CIG)

8 de octubre. El líder derechista francés, Alain Juppé, se sienta en el banquillo de los acusados por la financiación ilegal del partido de Chirac

10 de octubre. La fiscalía francesa pide ocho meses sin cumplimiento contra el ex “número dos” del RPR y actual líder del UMP, Alain Juppé

14 de octubre. Jospin carga contra Chirac y afirma que Francia está dirigida por unos embaucadores

17 de octubre. Francia acepta la última resolución de la ONU mediante la cual EE.UU. continuaría con el control de Irak y podría crear una fuerza de paz internacional bajo mandato norteamericano

18 de octubre. Chirac habla en nombre de Schröder en una cumbre política en un gesto histórico en la Unión

24 y 25 de noviembre. Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) donde les son perdonadas a Francia y Alemania las sanciones por haber incumplido el Pacto de Estabilidad

12 y 13 de diciembre. Última reunión de la Conferencia Intergubernamental en la que se cerró el curso de las negociaciones sobre la futura Constitución Europea.

 


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