Anuario 2001
Kirguistán
"Kirguistán sigue rehusando el comercio con Occidente y lo potencia con China"
Montse Ruiz

Desde finales de los años 90, el presidente de Kirguistán, Askar Akaiev, ha frenado la apertura democrática y comercial con países occidentales para intentar consolidar su mercado dentro del continente asiático y, sobre todo, con China. El reelegido presidente ha mejorado las relaciones comerciales con sus vecinos en la zona pero, a pesar de sus acuerdos para una defensa mutua en caso de ataques exteriores, no consigue limar los conflictos fronterizos que mantiene con ellos.
La reelección de Akaiev como presidente de Kirguistán (en diciembre de 2000) estuvo precedida de una campaña de intimidación, cuyo objetivo era acabar con su antiguo aliado y principal oponente Feliks Kulov. Tras sufrir acusaciones de corrupción, Kulov decidió negarse a participar en las elecciones porque no quiso aceptar la imposición de Akaiev de tener que pasar por un examen de lengua kirguisa al que se tuvieron que someterse todos los candidatos a la presidencia. Tras ganar las elecciones, Akaiev inició una campaña orientada a buscar aliados comerciales en Oriente, para mejorar la economía del país.
El presidente estableció estrechas relaciones comerciales con Uzbekistán y Kazajstán, país con el que comparte intereses estratégicos y que preside Nursultán Narzarbáiev, su consuegro desde el 18 de julio de 1998. Entre estos tres países de Asia central se han establecido acuerdos de integración económica y de cooperación militar desde 1994. En la reunión cumbre de Biskek (capital kirguisa), celebrada el 10 de enero de 1997, los tres países (Uzbekistán, Kazajstán y Kirguistán) suscribieron un tratado en el que acordaron “amistad eterna”, un enlace que les comprometía a una defensa mutua en el supuesto de que cualquiera de los tres fuese atacado.
De todos modos, esto no ha evitado que se generaran tensiones entre estos países. Por una parte, las decisiones unilaterales en materia de aranceles comerciales de Kazajstán han generado discusiones con el Gobierno de Kirguistán. También ha provocado conflictos la situación de la minoría uzbeka en la región de Sokh (enclave uzbeko situado en el sudeste del territorio kirguiso) en la que el Gobierno del país vecino ha exigido la construcción de un corredor de acceso, pero Akaiev no está dispuesto a atender a esta petición. La respuesta uzbeka no se hizo esperar y decidieron cortar el suministro de gas a Kirguistán. Estos hechos han desencadenado una disputa fronteriza que culminó con el cierre de fronteras, por parte de Uzbekistán con Kirguistán e, igual que con Kazajstán, se exige visado a las personas procedentes de territorio kirguiso.
Las relaciones con Rusia también han sido tensas en ciertos momentos. Hay que tener presente que Kirguistán cuenta con tropas rusas para controlar sus fronteras, pero esto no ha evitado el éxodo masivo de población de este país. El origen de estos problemas se remonta a finales de 1995, cuando Kirguistán se añadió a la unión aduanera rusa-bielorrusa-kazaja con el objetivo de crear un mercado común. Este año, sin embargo, las transacciones comerciales de Kirguistán con estos tres países ha representado el 25% de los intercambios kirguisos y se prevé que durante el año que viene el porcentaje disminuya aún más.
En 2000, Akaiev firmó la declaración de “amistad eterna” y un programa de cooperación económica de diez años de validez con su homólogo ruso, Vladimir Putin. El presidente kirguiso asegura que la asociación estratégica con Rusia ha sido su principal prioridad, pero los hechos demuestran lo contrario. Desde que logró la independencia, Kirguistán ha intentado evitar su dependencia económica del país eslavo y eludir la posibilidad de una Comunidad de Estados Independientes (CEI), que parece condenada a no articularse. Kirguistán fue uno de los primeros países de la CEI que consiguió formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Akaiev ha intentado, sobre todo este año, establecer relaciones con países asiáticos del Pacífico como Japón, China o Corea del Sur. Todos estos países son los más prometedores de cara a fomentar inversiones y potenciar el desarrollo económico de Kirguistán. De esta manera, las expectativas territoriales del país han quedado en segundo plano y han dado prioridad al mantenimiento de sus fronteras que se establecieron en 1996 cuando se firmó un acuerdo de seguridad con China, Rusia, Kazajstán y Tayikistán, al tiempo que se inauguró un ámbito de consultas que ha adoptado el nombre de Grupo de Sanghai (S-5). Por otro lado, Kirguistán mantiene relaciones cordiales con Turquía, por vínculos culturales, y con China, por expectativas económicas.

La economía, por tierra
Kirguistán es un país que, como el resto de repúblicas ex soviéticas, vive una profunda crisis económica. Si en 1997 el Producto Interior Bruto (PIB) era de unos 1.800 millones de dólares, este año no llega ni a 1.400 millones. La inflación sigue en aumento (está situada en el 40%), hecho que ratifica su debilidad económica. Las posibilidades de crecimiento económico son mínimas, porque el país padece las consecuencias del derribo de la URSS y del pago de la deuda externa, unos 1.300 millones de dólares. Un 70% de Kirguisos viven, hoy en día, en una situación de pobreza.
Kirguistán basa su economía en la exportación de algodón y uranio a Rusia. Por otra parte, el transporte ilegal de drogas procedentes de Afganistán representan la mayor parte de sus ingresos, y no sólo obtiene beneficios del transporte de estas drogas, sino que, desde 1997, se ha convertido en el principal laboratorio para procesarla de la zona.
Desde este año, Kirguistán ha restablecido su producción de seda a través de la antigua ruta, después de que quedara abandonada durante décadas por la economía socialista planificada de Akaiev. La ruta de la seda constaba de diferentes vías de comunicación que conectaron, paulatinamente, Oriente y Occidente atravesando Asia central. En principio, la producción de seda no supondrá ningún cambio sustancial en la situación económica del país, aunque sí signifcará un ingreso en divisas para un país con tantas carencias. Kirguistán sólo podrá crear puestos de trabajo para 400 obreros y los labradores de la región podrán contar con una renta anual adicional aproximada de unos 1.500 dólares, aunque difícilmente podrá hacer sombra a China, el país productor de seda por excelencia.
(Texto traducido del catalán y revisado por Juan Salvador Martínez)



Cronologia año  2001
2 de enero. El presidente Askar Akaiev nombra los miembros de su nuevo Gabinete.



22 de enero. El tribunal militar de Biskek condena a siete años de prisión a Feliks Kulov, presidente del partido de la oposición, Ar-Namys, por haber abusado sexualmente de oficiales durante su legislatura como ministro de Seguridad Nacional (1997-1998).



9 de abril. Una nueva alianza de los nueve partidos de la oposición al Gobierno anuncia su coalición bajo el nombre de Personas del Movimiento Patriótico.



23 de mayo. Explosión de siete minas antipersona en la frontera con Uzbekistán. El balance es de 10 muertos y 8 heridos.



22 de junio. Un tribunal militar del sur de Batken sentencia a muerte a dos miembros del Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) acusados de participar, el verano pasado, en la guerra que hubo en la zona montañosa de Pamir.



28 de junio. El portavoz del gobernador de la región de Batken (sur del Kirguistán) anuncia el inicio de las operaciones de limpieza de las minas terrestres situadas en la frontera con Uzbekistán.



24 de julio. Kirguistán recibe la visita oficial del presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev.

 


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