Anuario 2003
Nicaragua
"El FMI examina detalladamente a Nicaragua para hacer efectiva una condonación del 80 por ciento de la deuda externa"
Alèxia Peláez

Nicaragua intentó a lo largo de todo el 2003 seguir el camino hasta la recuperación económica y la disminución de la pobreza. Este ha sido un año crucial en la carrera desesperada del país para salir de la dramática situación de miseria en que se encuentra y con un solo objetivo: conseguir pasar la prueba del Fondo Monetario Internacional, el FMI, es decir, responder satisfactoriamente a las propuestas económicas pactadas con el organismo internacional en diciembre de 2002. Nicaragua confiaba en la valoración positiva de su gestión por parte del FMI, cosa que permitiría aplicar la Iniciativa para países Pobres Altamente Endeudados (HIPC), que impulsa una condonación del 80% de la deuda externa, un paso básico para poder deshacerse de esta ahogante losa y comenzar a salir del oscuro agujero donde se encuentra metido el país. Sin embargo, en este difícil camino, siempre dos pasos por detrás, avanzaba también el fantasma del que fuera presidente de la República, Arnoldo Alemán, ahora entre rejas. Su poder parece no tener fin ni tampoco su área de influencia ya que, a pesar de estar arrestado, acusado de fraude al Estado y corrupción, se le sigue considerando la cabeza invisible del PLC, el Partido Liberal Constitucional, que en la actualidad, y des de las elecciones del 10 de enero de 2002, preside Enrique Bolaños.
En Nicaragua, y según datos del Banco Mundial, casi la mitad de la población, un 45,8%, se encuentra al borde de la pobreza. Una situación que se ha visto agravada estos últimos años por el huracán “Mitch” y sus devastadoras consecuencias, así como también por la sequía y por las migraciones que sufre el país. En este sentido, el Banco Mundial presentó, el 13 de marzo, una Estrategia de Asistencia para el País (EAP). El objetivo del proyecto es mejorar la infraestructura de las áreas rurales, invertir en salud y educación, y crear un programa de protección social para los más vulnerables. Para conseguir hacer efectivo el programa, que durará hasta 2005, se invertirán entre 120 y 160 millones de dólares. En educación, el MECD (Ministerio de Educación, Cultura y Deportes) promueve un plan nacional para reducir el analfabetismo, considerado un gran problema, tres veces mayor en las zonas rurales y cifrado, en adultos, en un 32,5%. El analfabetismo es inseparable de la pobreza y, esta, de la deuda externa que arrastra el país y que alcanza unas cantidades que se presentan impensables –unos 6.500 millones de dólares en febrero de 2003-. La única forma posible de romper el círculo parece ser la condonación de la deuda y una posterior gestión acertada del país. Nicaragua avanzó con el objetivo de satisfacer la demanda del FMI y, ya de paso, con el de empezar a satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, olvidadas, en parte, por el Gobierno ocupado en aparecer bien ante el Fondo Monetario. Más que alabarlo, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en la oposición con Daniel Ortega como líder, satanizó al FMI, de quien dijo estaba haciendo chantaje a Nicaragua. Asimismo, los sandinistas acusaron al actual presidente de llegar a acuerdos con el fondo internacional sin contar con ninguna clase de consenso político en el interior del país. Sea como sea, ángel salvador o diablo, parte del futuro del país pasa por el FMI, después de que éste diera un ultimátum a la República: o cumplía con los acuerdos del programa económico o se congelarían las ayudas –con lo que quedaba anulada cualquier posibilidad de condonación de la deuda-. 2003 se convirtió pues en el año de las pruebas, de los exámenes para el país centroamericano. Cuando el FMI elaboró sus informes en el año 2002 presentaba una difícil situación de Nicaragua, ya que durante los últimos tres años el crecimiento había sufrido una desaceleración (del 7% en el año 1999 al 1% en el 2002). Según el FMI, las principales causas eran el debilitamiento de las políticas fiscales, la crisis de los bancos, la vulnerabilidad del sistema financiero, una inadecuada protección de los derechos de propiedad y un sector público ineficaz. Para ver si estos condicionantes mejoraban, si el país merecía aprobar o suspender la evaluación a que estaba siendo sometido, hasta el 14 de agosto y durante una semana y media, una delegación del FMI se instaló en Nicaragua. En ese momento el Gobierno del PLC se mostraba confiado, según declaró al diario La Prensa el gerente del Banco Central de Nicaragua, Mario Flores. Detrás de esta alegría, se escondía, a su modo de ver, la confianza en una buena gestión económica por parte de Enrique Bolaños. En este sentido, Flores anunciaba el 7 de agosto que ese año se habían conseguido liquidar los activos de los bancos que habían quebrado y que la reforma tributaria aplicada desde el mes de mayo había dado buenos resultados; unos buenos resultados que Flores extendía hacia los sectores manufactureros, comerciales y avícolas, que habían crecido. El 25 de octubre, un poco más de dos meses después de que el FMI revisara los datos del primer semestre del año, este organismo revisaba de nuevo el programa económico de Nicaragua, un programa aplicado por tres años dentro de la modalidad de Servicio para el Crecimiento y Lucha contra la Pobreza (SCLP). Este es un proyecto del FMI que en el año 2003 acogía a 77 países, entre ellos Nicaragua, y que “ofrece préstamos a los países pobres bajos en intereses”, según el mismo FMI, y que se basa “en estrategias de reducción de la pobreza formuladas por los mismos países”. Además de reducir la pobreza también pretende un crecimiento rápido pero sostenible, es decir, que la resolución de las necesidades actuales no comprometa al país a largo plazo, y reforzar el sistema financiero para que Nicaragua sea menos vulnerable y no vuelva a contraer deuda. El pronunciamiento del FMI parecía esperanzador ya que reconoció los esfuerzos hechos por Nicaragua y su Gobierno en un contexto de pobreza y afirmó que el país “estaba cerca de culminar la iniciativa del HIPC”. El organismo internacional destacaba que desde que Enrique Bolaños había asumido la presidencia del país se habían llevado a cabo reformas económicas de base, y eso había permitido una ligera recuperación del país. Además, apuntaba que el Gobierno había conseguido frenar el déficit fiscal y controlar la inflación. Pero un mes después, el 3 de noviembre, la duda aún existía. El nuevo Heraldo se hacía eco de unas declaraciones del presidente de la República en que éste afirmaba que la condonación de la deuda externa “aún no estaba cocinada” y hacía un llamamiento para que se aprobaran diferentes leyes para conseguir una respuesta positiva del FMI. Las leyes a que se refería Bolaños eran la ley del servicio civil –que elimina la influencia de los gobiernos en la designación de los funcionarios públicos-, la ley de deuda pública –que establece un importe global anual de la deuda externa e interna que puede contraer el país-, la ley del presupuesto general de la República y, por último, la privatización de parte del sector de las telecomunicaciones. Si el FMI resolviera condonar la deuda, se invertiría el dinero destinado a pagar la deuda a luchar contra la pobreza, en palabras de Bolaños. Pero mientras no se deshaga la duda, el país continúa expectante, imaginando que la condonación de la deuda se hace realidad. Cada vez que ésta se ha renegociado se ha vuelto a partir desde el principio, es decir, que el país ha seguido debiendo la misma cantidad de dinero o más, ya que los intereses que no pueden pagarse hacen aumentar y crecer la deuda y el país acaba debiendo más de lo que recibe. Las expectativas creadas depositaron en el Gobierno la presión de gestionar bien el país para que, si se hiciera efectiva la condonación, no volviera a encontrarse en la misma situación al cabo de unos años. Sin embargo, si la situación económica de miseria hacía difícil avanzar, la corrupción política interna también limitaba una posible recuperación. Este año continuaron las denuncias por fraude contra el ex presidente Alemán y contra Byron Jerez, ex director de Ingresos arrestado por fraude y corrupción. Después de él fueron cayendo otros funcionarios pero muchos acabaron saliendo en libertad. Tanto Alemán como Jerez continuaron en prisión pero este último estaba a punto de conseguir la libertad por problemas de salud. Fueron muchas las especulaciones hechas entorno a su salida, que dieron lugar a múltiples versiones de lo que se escondía detrás. Por una parte, se podía entender como un perdón a Jerez si éste, una vez en libertad, declaraba en contra de Alemán. Por otra parte, también se podía entender como un precedente en la puesta en libertad del ex presidente. Una puesta en libertad que podría beneficiar a la oposición sandinista, que estaría interesada en que Alemán se presentara a las elecciones previstas para 2006 porque eso supondría una fácil victoria del dirigente sandinista Daniel Ortega. De esta forma lo expresó el procurador penal Alberto Novoa –que lideró el juicio contra Jerez y otros funcionarios-, que declaraba que “es una dirección partidaria la que mueve los hilos con el objetivo de sacar a Alemán de la prisión para que sea ganado fácilmente en las elecciones”. Todos estos rumores sumieron a Nicaragua en una crisis política que evidenció la continua influencia de Alemán, que seguía siendo quien dirigía el PLC desde prisión. Sin embargo, fuera y ante esta crisis, el presidente de la República, Enrique Bolaños, sentenciaba que lo que había pasado era “una crisis moral y ética del dictador –haciendo referencia a Alemán- pero no de mi Gobierno”.


El aborto de una niña de nueve años en Nicaragua enfrenta a la opinión pública

El escándalo político en el país se acompañó también de escándalo social. El caso de una niña embarazada de nueve años, después de haber sido violada, destapó en febrero la caja de Pandora. Opositores y partidarios del aborto movilizaron toda su maquinaria e iniciaron una campaña que pronto desembocó en un debate internacional. Mientras los defensores del aborto aseguraban que la vida de la niña corría grave peligro y que la prioridad era garantizar su salud, los detractores defendían por encima de todo el derecho a la vida de la criatura que iba a nacer. Los padres desde un primer momento se mostraron partidarios del aborto y, finalmente, la niña, que vivía con su familia en Costa Rica –donde habían emigrado- viajó hasta Nicaragua para abortar. Sin embargo, el escándalo no desapareció sino que se hizo más fuerte una vez tomada la decisión. Los contrarios al aborto siguieron reprochando la actitud de los padres. De este modo, la opinión pública del interior del país siguió dividida hasta mucho tiempo después.


Cronologia año  2003
18 de enero. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en la oposición, sataniza al Fondo Monetario Internacional (FMI) por chantaje a Nicaragua, después de darle un ultimátum al país para que cumpla con lo que el ejecutivo pactó con el organismo. De no ser así, congelará cualquier apoyo a este país, tanto de organismos internacionales como de parte de las naciones cooperantes. Por otro lado, el Gobierno señala que el FSLN está satanizando al FMI cuando éste lo único que pide es que Nicaragua “ordene sus finanzas públicas”.

24 de enero. Presencia de la Unión Europea (UE) en Nicaragua para investigar al ex presidente de la República, Arnoldo Alemán, acusado de haber lavado dinero. Alemán se encuentra en arresto domiciliario desde diciembre de 2002, acusado de encabezar el fraude de 1,3 millones de córdobas que sacó a la televisión estatal.

1 de febrero. El caso de una niña embarazada a los 9 años a consecuencia de una violación en Costa Rica –país donde inmigraron sus padres- conmociona al país y abre el debate internacional sobre el aborto.

20 de febrero. La niña viaja a Nicaragua, donde finalmente aborta. Se desata el escándalo.

2 de junio. Alemán denunciado otra vez por fraude, malversación y lavado de 86 millones de dólares.

7 de junio. Byron Jerez, ex director de Ingresos, condenado por fraude de 7 millones en perjuicio del Estado.

15 de septiembre. séptima ronda del Cafta (el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y EEUU) en Managua. De los temas a tratar se excluyen el textil y la agricultura, dos pilares básicos para la economía de Nicaragua.


 


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