Anuario 2003
Sri Lanka
"El proceso de paz y la reconstrucción de Sri Lanka, a la espera de elecciones anticipadas tras la crisis constitucional"
Susanna González

Las diferencias entre la presidenta de Sri Lanka, Chandrika Kumaratunga, y el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, ya se dibujaban como el principal obstáculo para el avance del proceso de paz desde que el año pasado los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE) y el Gobierno iniciaron las negociaciones tras acordar un alto al fuego. El 4 de noviembre de 2003, tres días después de que el LTTE (que lucha desde 1983 por el control del norte y el este del país, donde habita la mayoría de población de etnia tamil) presentase un plan de autogobierno y autonomía de esa zona de la isla, Kumaratunga expulsó a tres ministros, suspendió el Parlamento y ordenó el despliegue de tropas en lugares estratégicos del país. Según el portavoz de la presidencia, Wickremesinghe, que en ese momento se encontraba de visita oficial en Washington, había hecho “demasiadas concesiones” ante las exigencias de los Tigres, “poniendo en peligro la seguridad del país”. Sin que Kumaratunga haya conseguido formar un gobierno de unidad nacional, Sri Lanka espera que se anticipen las elecciones.
“Sin controlar los departamentos de Defensa, Interior e Información (los asumidos por la presidenta) no es posible para el primer ministro aceptar las responsabilidades del proceso de paz”. Con esta declaración de G. L. Peiris, ministro de Asuntos Constitucionales y portavoz del Gabinete, quedaban claras, el 10 de noviembre, las consecuencias de las drásticas medidas adoptadas por las presidenta. El proceso de paz con la guerrilla tamil quedaba aplazado indefinidamente; peligraba la continuidad del alto al fuego que estaba en vigor desde el 24 de diciembre de 2001 (gracias a la mediación noruega) y se ponía en duda la concesión de la ayuda internacional prometida, de unos 3.600 millones de euros, para la reconstrucción del país.

Tras permanecer paralizado durante siete meses, el proceso de paz había dado un gran paso hacia delante el 30 de octubre, cuando los tigres tamiles presentaron un proyecto de Autoridad Interina de Autogobierno para los territorios de mayoría de población tamil del norte y del noreste. El Gobierno de Wickremesinghe recibió el proyecto tamil como la base para empezar nuevas negociaciones en enero de 2004, pero el partido de Kumaratunga, Alianza Popular, lo rechazó de entrada. La presidenta, comandante suprema de la Fuerzas Armadas, depositaria de amplios poderes ejecutivos y electa en elecciones separadas a las del primer ministro, es más partidaria de la intervención armada para la resolución del conflicto. Kumaratunga opina que la política de Wickremesinghe, que alcanzó el poder tras basar su campaña electoral en las promesas de paz, ha contribuido a que la seguridad del país “se deteriore desde la firma de la tregua” y ha ayudado a que los Tigres “tripliquen sus fuerzas”. Los informes de la delegación noruega de control de proceso de paz habían alertado de que los tigres seguían reclutando a menores. La presidencia se atrevía a denunciar que habían sido 10.000 las personas captadas durante la tregua.



Negociaciones

Durante la primera semana de febrero, la representante del Gobierno en las conversaciones de paz, Milinda Moragoda, y los tigres tamiles se encontraban reunidos en Berlín (Alemania). Fue entonces cuando tres integrantes del LTTE se suicidaron en la costa de Jaffna (entre India y Sri Lanka) porque el bote en el que viajaban, cargado de armas, iba a ser abordado por oficiales noruegos de la misión de control del proceso de paz. Los rebeldes intentaban introducir las armas por la costa norte de Jaffna cuando “volaron el bote y murieron en la explosión”, según explicó Teitur Torkelsson, miembro de la misión de control. Milinda Moragoda afirmó que el transporte de municiones y granadas era “una clara violación” de la tregua. Así que ya entonces, en febrero, el alto al fuego se percibía, tras un año de relativa tranquilidad, con cierto escepticismo. Además de evitar incidentes como el del bote, seguía pendiente el cumplimiento de compromisos respecto al reclutamiento de niños en el este de la isla y el respeto de los derechos humanos. Durante la sexta ronda de negociaciones entre el Gobierno y el LTTE, que se celebró en Hakones (Japón) entre el 18 y el 21 de marzo, se acordó conceder mayor protagonismo a la misión de control de la delegación noruega para evitar incidentes en tierra y mar. Asimismo se pretendía garantizar la seguridad de los miembros de esta misión de control. La delegación noruega ha sido, sin embargo, blanco de críticas, por no investigar casos de posibles asesinatos políticos. Los controladores del proceso de paz declinan esta responsabilidad en la policía de Sri Lanka y se centran en los casos de reclutamiento de menores y en la defensa de los derechos de los civiles.

Los tigres siguen gobernando, desde la sombra, en la zona que denominan Eelam y que comprende el área norte de la isla, desde la península de Jaffna, y el borde este, hasta la altura de Colombo. En el resto de Sri Lanka, la población es mayoritariamente cingalesa (un 75% de los 19 millones de habitantes del país). La zona tamil es la que más ha sufrido durante las dos décadas de guerra civil y la que se encuentra en peores condiciones. El LTTE luchaba en un principio por un Estado independiente, pero los tigres reafirmaron su voluntad de autonomía, durante la conferencia de donantes que se celebró en junio en Tokio. Wickremesinghe les ofreció un mayor papel en la reconstrucción de Sri Lanka y los tigres respondieron que lo que pedían era autogobierno. En abril de 2003, los tigres se habían retirado de la mesa de negociaciones tras no ponerse de acuerdo con el Gobierno en el reparto de tareas administrativas del norte y este de la isla.

Pese a las dudas sobre la disposición negociadora de los tamiles, su reacción tras las medidas tomadas por Kumaratunga indicaba que seguían dispuestos a continuar con el proceso de paz. Velupillai Pirapaharan, líder del LTTE, anunció que los rebeldes mantendrían su compromiso con el alto al fuego y el proceso de paz, y pidió a Vidar Helgesen, enviado especial de Noruega para la paz, y al embajador de ese país en Sri Lanka, Hans Brattskar, que Colombo “garantizase” que iba a respetar la tregua. La implicación de Noruega en el proceso de pacificación de Sri Lanka comenzó en 1997 y desde 2000 participa en las negociaciones como una tercera parte. La experinecia mediadora noruega (en Oriente Próximo, Guatemala o Colombia) y su neutralidad (no posee intereses ecónomicos ni políticos en la región) han contribuido a que la delegación noruega asuma un papel importante en la comunicación entre tigres y Gobierno. Helgesen ratificó el 14 de noviembre que el alto al fuego se mantenía, pero anunció que las negociaciones quedaban suspendidas, porque era imposible dialogar “en la actual situación política”. La decisión noruega de suspender el proceso de paz sorprendió al Frente Unido de Liberación Tamil (TULF), los tamiles moderados. El TULF, principal partido representante de la minoría tamil en el Parlamento y que se opone al conflicto armado, declaró que “la situación estática” ponía “sensiblemente en peligro la economía del país y el futuro de la nación”. Pero sin que primer ministro y presidenta acabasen con sus diferencias, la delegación noruega afirmaba que no podía mediar. Desde Nueva Delhi, el primer ministro indio, Atal Bahri Vajpayee, también pidió que la crisis se solucionase cuanto antes. India dejó de implicarse en el conflicto entre tamiles y cingaleses tras el asesinato de su primer ministro, Rajiv Gandhi, en un atentado suicida de un miembro del LTTE en 1991. Desde entonces, ha mostrado su apoyo a Colombo pero no ha mediado en el proceso de paz.



Crisis constitucional

La rivalidad entre Kumaratunga y Wickremesinghe quedó declarada abiertamente. Sus discrepancias llevaron a la presidenta a recordar en un mensaje que difundió a través de la cadena nacional de televisión, tras suspender el Parlamento y destituir a los tres ministros que, “de acuerdo con la Constitución, el mantenimiento del derecho y el orden es una de las tareas prioritarias” de la presidencia. Wickremesinghe, que fue recibido con aplausos cuando volvió de Washington en mitad de la crisis constitucional, respondió que Kumaratunga buscaba “el caos y la anarquía”. El conflicto que más urgía solucionar entonces en la antigua isla de Ceilán era el de cohabitación parlamentaria.

El 15 de diciembre, el comité anunció que en las reuniones entre el primer ministro y Chandrika Kumaratunga no se había llegado a ningún acuerdo y que por tanto las elecciones se anticiparían. Kumaratunga pretendía formar un gobierno de unidad nacional, que incluyese a todos los partidos, y alegaba que había asumido las tres carteras y suspendido el Parlamento para preservar “el orden” en el país. Wickremesinghe, sugirió, sin embargo, solventar la crisis con unas elecciones anticipadas. Su partido dispone de mayoría en el Parlamento y el primer ministro cree que anticipando los comicios conseguiría aumentarla. El partido de Wickremesinghe (Partido de Unidad Nacional, UNP) arrebató el control del Parlamento a Alianza Popular (AP) en las elecciones legislativas que se celebraron a finales de 2001. Los electores abandonaron así el partido izquierdista de la presidenta, cansados tras veinte años de una guerra civil en la que han muerto 64.000 personas. Sri Lanka espera ahora nuevas elecciones.



Economía

La economía del país también se encuentra en un momento de suspense, de espera. Representantes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciaron el 10 de noviembre que la ayuda podría retrasarse “hasta saber qué puede pasar con ese dinero destinado a la reconstrucción”. Una delegación del FMI había negociado el 17 de enero posibles planes de financiación para la reconstrucción del país, y en la conferencia de donantes que se celebró en junio en Tokio, se consiguieron 3.600 millones de dólares en ayuda internacional para la reconstrucción del país. La crisis constitucional abierta por la presidenta provocó que se retrasara la presentación de los presupuestos en el Parlamento y que el mercado de valores cingalés cayese hasta un 13% el cinco de noviembre. Con un 25% de los 19 millones de habitantes viviendo bajo el umbral de la pobreza, el crecimiento anual de la economía cingalesa ronda el 5% del PIB. La isla del Indostán basa el 53,6% de su economía en el sector servicios, el 26,3% en la industria y el 20,1% restante en la agricultura. Según “The Economist”, los tigres reclaman, además de autonomia para gobernar la parte tamil de Sri Lanka, que se les considere una opción política y no una organización terrorista. En Estados Unidos y en Europa sus cuentas siguen congeladas y sus actividades consideradas ilegales.





Cronologia año  2003
3 de enero. El LTTE pide la desmilitarización de la península de Jaffna

17 de enero. Una delegación del FMI negocia con Sri Lsanka posibles planes de financiación a largo plazo `para la reconstrucción del país

1-7 de febrero. El LLTE y una representación del gobierno se reunen en Berlín.

9 de febrero. Los tigres hacen explotar un barco en una atentado suicida

18 de marzo. Ronda de converaciones en Hakone, una estación termal en Tokio. Noruega, mediadora en el conflicto habíahecho presión para evitar un boicot por parte de los rebeldes tamiles después de varios incidentes con la marina cingalesa.

14 de junio. La conferencia intenacional de donantes asigna 3.600 millones de dólares para la reconstrucción de Sri Lanka.

30 de octubre. Los tamiles remprenden el proceso de paz, tras meses de paralización, al presentar un plan de autonomía para el norte y el este de la isla.

4 de noviembre. Kumaratunga expulsa a tres ministros, cierra el parlamento y coloca tropas en puntos estratégicos del país alegando motivos de seguridad.

5 de noviembre. El mercado de valores cingalés cae hasta un 13 por cierto a causa de la crisi constitucional.

10 de noviembre. El ministro de asuntos constitucionales afirma que el primer ministro no puede seguir haciéndose cargo del porceso de paz a causa de las medidas adoptadas por la presidenta.

14 de noveimbre. La delegación noruega encargada de la mediación en el conflicto entre tamiles y gobierno afirma que seguirá velando por el alto al fuego pero que las negociaciones deberán posponerse hasta que se resuelva la crisis política.

15 de diciembre. Se anuncia el adelanto de las elecciones generales tras las negociaciones infructuosas entre primer ministro y presidenta.


 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull