Anuario 2003
Suecia
"Suecia dice “no” al euro"
Cristina Collado

Suecia le ha dado la espalda al euro en este año 2003. El 14 de septiembre, el pueblo sueco votó en referéndum sobre la incorporación del país escandinavo a la eurozona. El resultado fue un 56,1% en contra de la suplantación de la corona por la moneda única europea, frente un 41,8% a favor. Ni el asesinato de la ministra de Exteriores sueca, Anna Lindh, que fue una de las principales voces a favor del “sí” al euro, influyó en la decisión final de los suecos, tal y como esperaban algunos dirigentes políticos favorables a la moneda única, entre ellos, el primer ministro, Göran Persson. Las dificultades económicas por las que están pasando algunos miembros de la Unión Europea –como es el caso de Alemania y Francia, que han vuelto a incumplir este año el Pacto de Estabilidad de la UE_ han hecho incrementar el miedo que muchos suecos tienen a deshacerse de su moneda. Un miedo a perder los beneficios que les otorga su próspera economía. Suecia tiene una tasa de paro de un 5,4%, considerablemente inferior a la de la UE –que es de un 9%_; el país escandinavo, además, tiene unas expectativas de crecimiento para este año y para 2004 superiores a las de la Unión: Suecia espera crecer 1,3 en 2003 y 2,3 en el año próximo, mientras que los índices de la UE se prevén de 0,6% y 1,8%, respectivamente.
Esta victoria del “no” al euro no es alentadora para conseguir resultados favorables en los otros dos países de la UE que también se encuentran fuera de la Unión Europea Monetaria (UEM), que son Reino Unido, donde la opinión pública se muestra aún firmemente en contra –y donde este año no se celebrará el referéndum, y aún no es seguro si se hará durante esta legislatura_ y Dinamarca, que ya rechazó la adopción del euro en un referéndum celebrado en el año 2000, pero donde los sondeos de mediados de septiembre de este año daban la mayoría a los partidarios del “sí”.

Los suecos ya tiene experiencia de “estar fuera”. El país escandinavo no pertenece a la OTAN, y entró en la Unión Europea en 1994 con una estrecha victoria del “sí” de un 52%. Además, su situación periférica les lleva a muchos a referirse a Europa como “allí, en el Continente”, como si ellos no pertenecieran a esa parte del planeta. Muchos creen que Suecia no necesita a Europa para construir un Estado próspero, ya que, desde los años 70, el país escandinavo ha estado visto como una de las naciones más avanzadas y ricas.

A pesar de estas evidencias, el primer ministro sueco, el socialdemócrata Göran Persson, estaba convencido de que la respuesta mayoritaria en el referéndum sobre le adopción del euro sería un “sí”. Persson esperaba, sobre todo, contar con el voto de los indecisos que, a tan sólo tres semanas de la celebración del referéndum, eran de un 20%. Un porcentaje similar de dudosos se decantó, en el último momento, por la adhesión de Suecia a la Unión Europea en 1994. Esta vez, sin embargo, el conjunto de indecisos se desvió hacia el “no” en una jornada de votaciones que contó con un elevado índice de participación: un 81%.

Persson convenció a su partido de las ventajas del euro ya en 2001, argumentando que la moneda única supondría una bajada de los tipos de interés, un abaratamiento de las importaciones, la apertura del mercado sueco a inversiones europeas y la única forma, según el primer ministro, de no perder influencia en las decisiones que se tomen en el seno de la UE. La campaña pro euro se basó, principalmente, en las ventajas económicas y de proyección internacional para Suecia, pero con ello hicieron creer a la opinión pública que el euro era bueno, únicamente, para elites económicas y para el establishment. Estos argumentos fueron secundados por la mayoría de la burguesía sueca, ubicada, principalmente, en los núcleos urbanos del sur. El 92% de los empresarios suecos, a mediados de septiembre, apoyaban el euro. Del mismo modo, la oposición de derechas, principalmente los democristianos más conservadores, así como los liberales, han apoyado la propuesta de la socialdemocracia. La presión por conseguir un “sí” en el referéndum la pusieron empresas suecas de extensa influencia internacional, como es el caso de la compañía de teléfonos Ericsson o la de coches Volvo. Ambas, con sede central en Estocolmo, amenazaron con que un “no” podría provocar que se trasladaran a otra ciudad, en el caso del gigante de telefonía móvil, o les podría acarrear pérdidas económicas importantes a la compañía, como anunció Volvo. Ambos destacaron el problema que supone tener la sede y gran parte de la producción en un país que no pertenece a la moneda única. Las amenazas de estas y otras empresas, sin embargo, no se han llegado a consumar una vez que la población sueca ha dicho “no” al euro.

Los partidarios del “no” –principalmente partidos de izquierda, como los ex comunistas, y los verdes, además de los sindicatos, gran parte de los funcionarios, jóvenes y pequeños y medianos empresarios, e, incluso, cuatro miembros del Gabinete de Persson_ creen firmemente que el euro provocará un aumento descontrolado de precios –por el redondeo_, desempleo y el descenso de gasto en asistencia social, lo que ellos ven como un ataque contra la democracia y la pérdida del Estado del Bienestar. Estos argumentos se basaron, principalmente, en lo que veían que estaba sucediendo en países de la UEM, como Francia o Alemania. Suecia ha registrado unas cifras económicas mucho más saludables que las de la eurozona. Ante el miedo a perder todas estas ventajas, más de la mitad de la sociedad dijo “no” al euro.

Una de las personas que más firmemente luchó por la victoria de la moneda única europea fue la ministra de Exteriores, Anna Lindh. Lindh –casada, de 46 años y con dos hijos_ fue apuñalada en los brazos y el abdomen el 10 de septiembre del 2003 mientras estaba de compras en un centro comercial de Estocolmo. La ministra no llevaba escolta, porque le incomodaba su presencia. En Suecia este servicio sólo es de aplicación regular para la figura del rey, Carlos Gustavo XVI, y del primer ministro, Göran Persson. Los demás políticos pueden solicitar un guardaespaldas en momentos en que ven amenazada su vida, pero este no suele ser el caso, ya que en los países nórdicos los ministros se han movido siempre casi con la misma libertad que los ciudadanos de a pie y han gozado de una relación muy cercana con éstos. Tras la muerte de Anna Lindh, sin embargo, se ha despertado el debate sobre el grado de confianza de los políticos en el pueblo. Sobre todo porque la muerte de la ministra tiene un precedente que está aún muy vivo en la memoria de todos los suecos. Se trata de la muerte del primer ministro sueco Olof Palme –que ocupó el cargo desde 1969 hasta el día en que lo asesinaron, excepto el en período comprendido entre 1976 y 1982, cuando los socialdemócratas perdieron el poder frente a una coalición formada por centristas, conservadores y liberales_, el 28 de febrero de 1986. Palme, que tampoco llevaba escolta, fue abatido cuando se dirigía a casa tras pasar una velada en el cine con su mujer, en el centro de Estocolmo.

Diecisiete años después, Anna Lindh tuvo el mismo final trágico. La muerte de Olof Palme aún no ha sido resuelta. La de Lindh, por el contrario, parece no ir por el mismo camino. Un joven de origen serbio de 25 años, Mijailo Mijailovic, confesó haber matado a la ministra porque una voz interior le ordenó que lo hiciera.

Ante del resultado en contra del euro, los socialdemócratas se han apresurado a decir que Suecia ya no podrá adherirse al euro hasta dentro de diez años como mínimo. Ahora habrá que ver si la victoria del “no” afectará al partido de Persson, que volcó todos sus esfuerzos en esta apuesta de futuro.



Cronologia año  2003
27 de agosto. Ericsson amenaza con abandonar Suecia si gana el “no” en el referéndum del euro.

4 de septiembre. El 51% de los suecos se opone al euro a diez días del referéndum de adhesión, según un sondeo.

10 de septiembre. La ministra de Exteriores sueca, Anna Lindh, en estado crítico tras ser apuñalada en Estocolmo.

11 de septiembre. Muere Anna Lindh.

15 de septiembre. Los suecos dan un “no” rotundo al euro.

16 de septiembre. La policía sueca detiene a un sospechoso del asesinato de la ministra Lindh.

18 de septiembre. El único detenido por el asesinato de la ministra Lindh niega su implicación en el caso.

24 de septiembre. La policía sueca exculpa al arrestado por el asesinato de Anna Lindh.

Noviembre. Un joven serbio, Mijailo Mijailovic, confiesa haber matado a la ministra porque una voz interior le ordenó que lo hiciera.


 


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