Anuario 2003
Cuba
"El régimen de Castro ejecuta a tres disidentes que pretendían llegar a Florida en la ola de represión más dura de los últimos años"
Alèxia Peláez

11 de abril de 2003. Esta fecha marca un antes y un después del último año en Cuba. Antes del 11 de abril las acusaciones y el fuego cruzado de declaraciones entre el Gobierno cubano y el de los EUA se habían sucedido con frecuencia y apuntaban un año de tensiones entre la isla del Caribe y la Administración Bush. Pero a partir de ese día las relaciones fueron más tensas, y ambos países radicalizaron sus posiciones. El 11 de abril de 2003, viernes, el régimen de Fidel Castro ejecutaba en La Habana a tres personas. Las tres habían secuestrado un ferry y habían tomado como rehenes a las cuarenta personas que viajaban en él para hacer llegar el barco a Florida. Las tres fueron silenciadas para siempre. Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac fueron acusados por el régimen y condenados por delitos de terrorismo. Ante esta acusación, los tres detenidos apelaron la sentencia en el Tribunal Supremo Popular de Cuba, que la ratificó.
La comunidad internacional en pleno y la disidencia cubana manifestaron su rechazo a tales ejecuciones –que definieron como una privación de la libertad y de la vida- y tomaron medidas al respeto. Cuba perdió el apoyo de Europa; los países de la UE redujeron los intercambios bilaterales, sus visitas oficiales a la isla y su participación en actos culturales cubanos. La ONU aprobó, por 24 votos a favor, 20 en contra y 9 abstenciones una resolución moderada que pedía a Cuba que aceptara la visita de la jurista y representante de la ONU Christine Channet para valorar el cumplimiento del respeto a los derechos humanos. De entre los países que votaron a favor se encontraban los países europeos, EUA y, de latinoamericanos, México, Paraguay, Chile, Guatemala y Costa Rica. Era la primera vez en tres años que las autoridades cubanas volvían a ejecutar a alguien, después que en el año 2000 las ejecuciones hubiesen sido suspendidas. Ante un posible reinicio de la aplicación de la pena de muerte, Amnistía Internacional (AI) instó a la Administración cubana a “comprometerse públicamente a volver a suspender las ejecuciones, a conmutar todas las condenas a muerte existentes y a eliminar la pena de muerte del sistema penal cubano”. Pero la respuesta de Castro, ante todas las voces que se alzaron contra las tres ejecuciones, fue clara, contundente y justificante. Por una parte, hacía recaer las culpas de lo que había sucedido a EUA y a su “política hostil, y sacaba una conclusión de causa-consecuencia: a más presión norteamericana sobre la isla, más represión interna. Por otra parte, justificaba las ejecuciones porque eran una “medida disuasoria” para evitar una ola de emigración. Ya por último, desde el Gobierno castrista se acusaba a los países de la UE de actuar de vasallos de EUA. De España se apuntaba que era un “sargento político” al servicio de la gran potencia. Y de EUA se aseguraba –dentro del marco de la resolución aprobada por la ONU- que ejercía fuertes presiones sobre los países de América Latina y de África. En este sentido, Juan Antonio Fernández, representante de la misión cubana ante la ONU, manifestó que la resolución era “una gran maniobra, completamente desacreditada e inmoral, cuyo objetivo era inventar un pretexto para justificar el bloqueo genocida y la política de agresión que EUA lleva practicando contra Cuba durante más de 40 años”.

Esta decisión irrevocable de Castro se convirtió en el punto álgido de la represión en 2003. Esta represión contra las voces opositoras de Castro era la más dura de los últimos años, después de haberse dejado intuir cierta apertura del régimen en los últimos tiempos. A partir de la segunda quincena de marzo, decenas de disidentes fueron detenidos por supuestos “actos de traición” y por, también supuestamente, conspirar conjuntamente con EUA. En pocos días fueron detenidas un total de 78 personas a quien “después de ser sometidas a juicios precipitados y sin las garantías procesales debidas, se les impusieron duras penas de prisión de hasta 28 años”, manifestaba AI. Según el régimen cubano, las actividades subversivas de los detenidos estaban lideradas por el jefe de la sección de intereses de EUA en Cuba, James Cason, uno de los considerados “halcones” de la Administración de la Casa Blanca, cuya designación fue entendida como una provocación por parte del régimen cubano. Estas detenciones supusieron protestas a nivel internacional. Una de estas protestas fue encabezada por un grupo de 100 escritores, artistas y políticos que dirigieron una carta a Castro donde denunciaban los hechos ocurridos y mostraban su rechazo ante cualquier represión por delitos de opinión. AI consideró que “la conducta por la cual se había procesado a los disidentes no había sido violenta y se ajustaba a los parámetros del ejercicio legítimo de la libertad de expresión, asociación y reunión”. Por eso, los detenidos fueron considerados “presos de conciencia”. En el año 2003 se contabilizaron 90 en Cuba. De poco o nada sirvió la movilización de escritores de todo el mundo. Tan sólo una semana más tarde, el 7 de abril, el régimen condenaba a Raúl Rivero, periodista y poeta, a veinte años de prisión por “actividades subversivas dirigidas a afectar la independencia e integridad territorial de Cuba”. Cuatro días más tarde, el once, el castrismo tensaba aún más la cuerda y asesinaba a los tres secuestradores del barco. El acto fue definido por los ejecutores como “una medida disuasoria”. Estas medidas disuasorias se acompañaron de “castigos adicionales”, ya que Castro decidió dispersar a los presos políticos por toda la isla. Los castigos continuaron y poco después, el 13 de noviembre de 2003, ocho individuos fueron juzgados tras haber intentado secuestrar un avión el 10 de abril –pocos días después del secuestro del barco- y condenados de treinta años de prisión a cadena perpetua por delitos de terrorismo, según las leyes cubanas. El objetivo del secuestro, según explicó el Gobierno, era el mismo que el anterior: hacerse con el control del avión, tomar a la tripulación como rehenes y dirigirse a EUA. La explicación de la condena fue la misma que en el secuestro del barco. 14 de julio. Mueren tres personas y un niño resulta gravemente herido cuando intentaban secuestrar un barco en el puerto de La Coloma. Esta vez el intento tampoco resultó a causa de un tiroteo entre los mismos secuestradores y cuando la policía llegó se los encontró muertos a los tres, dentro del barco, y al niño herido después de haber recibido un disparo. El objetivo del secuestro volvía a ser viajar a EUA. Los tres secuestradores tenían antecedentes penales. El Ministerio de Interior cubano declaró que “estos hechos repugnantes son fruto de la grosera ley que desde hace casi 40 años otorga el excepcional privilegio de recibir asilo, residencia y derecho inmediato al trabajo a personajes de este tipo que llegan ilegalmente a EUA”. Los intentos por abandonar la isla son constantes. El 26 de marzo las autoridades norteamericanas devolvieron a Cuba a 16 inmigrantes interceptados en las costas de Florida. Según los convenios entre La Habana y Washington, los “balseros” interceptados en el mar han de ser devueltos a la isla pero, según las leyes de EUA, aquéllos que consigan pisar tierra estadounidense podrán quedarse y recibirán el permiso de residencia en un año. La disidencia de Castro es cada vez más numerosa en EUA, sobre todo en Miami. Desde allí –donde se organizan actos a de oposición al régimen- la disidencia agrupada, en motivo del cumplimiento de los 100 días de la ola represiva en la isla, elaboró una declaración que ratificaba “su condena a la cruel e injusta represión desatada contra el grupo de compatriotas”. Del mismo modo denunciaba las “condiciones infrahumanas” de los presos y agradecía a la comunidad internacional su apoyo.

A principios de año Cuba había pedido entrar a formar parte de los Acuerdos de Cotonou, unos acuerdos entre los miembros de la UE y los miembros de la ACP –Grupos de los Estados de África, el Caribe y el Pacífico- que tienen como objetivo “promover y acelerar el desarrollo económico, cultural y social de los Estados ACP, contribuir a la paz y a la seguridad, propiciar un clima político estable y democrático”, y “reducir y, a largo plazo, erradicar la pobreza de forma coherente con el desarrollo sostenible e integrar progresivamente a los países ACP en la economía mundial”. La UE se había mostrado partidaria del ingreso de Cuba en los acuerdos pero después de la ola de restricciones a las libertades vivida dentro del país empezó a analizar el posible rechazo de la petición de la isla. En medio del fuego cruzado de declaraciones, Cuba también empezó a considerar la posibilidad de retirar la solicitud de ingreso a los acuerdos. Finalmente, el 30 de abril la Comisión Europea archivó el requerimiento cubano. En la situación económica de la isla tiene también mucho que ver el embargo que sufre por parte de EUA. En su informe, AI apuntaba “a la luz de los estudios realizados por diferentes órganos de las Naciones Unidas, el embargo ha repercutido perjudicialmente en la alimentación, la salud, la educación y en otros muchos aspectos de la vida diaria, causando un enorme daño a las capas más desfavorecidas y vulnerables de la sociedad cubana, no en las autoridades a quienes esta medida pretendía influir”. En este sentido, el 4 de noviembre la Asamblea General de la ONU rechazó por doceavo año consecutivo el embargo que EUA mantiene desde hace cuarenta años sobre la isla. A pesar del rechazo del embargo la resolución tiene un carácter simbólico más que efectivo porque al aprobarse en la Asamblea es imposible que prospere. Sin embargo, puso de manifiesto el rechazo de la gran mayoría de los países miembros de las Naciones Unidas. Un total de 179 votaron en contra, Marruecos y Micronesia se abstuvieron y EUA, Israel y las Islas Marshall apostaron por seguir con la medida de presión. La resolución se posicionaba en contra de la ley Helms-Burton, aprobada en 1996 y que penaliza a los países que mantienen acuerdos comerciales con la Habana. El ministro de exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, declaró que el embargo dificulta el desarrollo económico y social del país. Una dificultad que, según EUA, no existe, ya que “no afecta las relaciones comerciales de Cuba con los otros países”. Estas declaraciones chocan con las hechas por AI, que considera que “el embargo económico, comercial y financiero impuesto por los EUA ha tenido, sin duda, consecuencias negativas en la situación de los derechos humanos en la isla”. Con todo, EUA continúa siendo el mayor inversor extranjero en toda América Latina y en Cuba, algo que llama la atención por el bloqueo a que EUA somete a Cuba, paradoja parecida a la que se da con las restricciones hechas por la Casa Blanca a la hora de viajar a la isla, ya que la llegada de norteamericanos es frecuente. Y es que Cuba permite las inversiones extranjeras a la isla desde los años noventa a excepción, teóricamente, de aquellas que se puedan hacer en los sectores de educación, sanidad o industria del azúcar. Durante 2003 EUA se convirtió en el primer país en inversión en alimentos en Cuba y empresas norteamericanas vendieron alimentos y productos agrícolas por valor de 238 millones de dólares a la empresa cubana estatal Alimport Alimentos.

Sin embargo, la mayor fuente de ingresos de Cuba es el turismo, en detrimento de la industria del azúcar, que había sido el sector que más beneficios había aportado a la isla. Cada año Cuba ingresa unos 2.000 millones de dólares gracias al turismo. En este sentido la prohibición por parte de EUA de viajar a la isla es una lacra importante sobre Cuba. En 2003 el Gobierno de George Bush incrementó el control sobre los ciudadanos que viajan a Cuba desde EUA. A pesar de que viajar a Cuba sin permiso desde EUA está prohibido, las visitas de norteamericanos aumentan cada año, y los turistas llegan a la isla gracias a los convenios entre agencias de viajes cubanas y de EUA. El sector turístico cubano sufrió, sin embargo, una sacudida a finales de 2003, cuando el 4 de diciembre fueron detenidos Juan José Vega, el presidente, y veinte altos cargos de la empresa Cubanacán, la empresa turística estatal más grande del país, que posee 51 hoteles, 52 restaurantes, centros deportivos, agencias de viajes, servicio de taxis y 23 empresas a medias con socios extranjeros. El arresto responde a una posible estafa por parte de la empresa, que controla el 40% del turismo internacional que llega a Cuba y que factura, al año, unos 800 millones de dólares. Según fuentes del Gobierno cubano, la empresa habría estafado decenas de millones repartidos en cuentas de restaurantes, hoteles y agencias de viajes, y el escándalo se convertiría así en el más importante del sector turístico en estos últimos años. Según fuentes informativas británicas, la estafa habría tenido lugar después del anuncio del Gobierno de obligar a las empresas a utilizar pesos y no dólares, que se habrían intercambiado con el Estado. Habría sido entonces cuando habría salido a la luz el desfalco de dinero. La empresas Cubanacán se gestiona, según apunto la BBC, desde el Ministerio de Turismo que, ante este posible escándalo, afirmó no tener ninguna información. Sin embargo, se especulaba con la posibilidad de que fuera Raúl Castro, ministro de Defensa y hermano del presidente cubano, quien estuviera llevando a cabo la investigación. En 1999, Abraham Maciques, anterior director de Cubanacán, ya fue apartado del cargo sin que se filtraran los motivos. En 2003 la disidencia denunció otro escándalo por fraude, aunque esta vez no económico. El 19 de enero se celebraron elecciones generales donde los cubanos tenían que renovar el Parlamento unicameral de más de 600 miembros que confirma Fidel Castro como presidente. Estas fueron las terceras elecciones generales de la última década en Cuba. Mientras que el Gobierno promovía el voto unido de la población, la oposición proponía votar en blanco o abstenerse. Una vez hecho el recuento de la jornada electoral, la participación había sido de un 97,81%. Pero los opositores al régimen denunciaron fraude electoral y apuntaron que un 20% de los votantes se habían desmarcado del voto oficial. Según Castro, las elecciones de 2003 cobran especial importancia porque se convierten en un plebiscito contra la política de EUA y en favor de Castro.

El informe presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba sobre los Resultados Económicos de 2003 en la isla habla de un 2,6% de crecimiento de PIB. Según Fidel Castro, Cuba consiguió salir adelante en este año de difícil situación internacional. “Se han conseguido avances en desarrollo económico y social”, manifestó. También destacó que el capital humano no tiene cabida dentro del PIB, es decir, que esta cifra no hace justicia a los servicios sociales, que se subestiman. Durante la presentación del informe, el 23 de diciembre de 2003, el Gobierno cubano destacó que “se había avanzado en la producción de medicamentos, así como en elevar la calidad de los servicios sociales de educación y salud”. En cuanto a educación, según el Ministerio de Finanzas se invirtió un 23,8% del presupuesto del Estado en educación. Por sectores, entre los que más crecieron destacan “la generación eléctrica, las comunicaciones, las exportaciones y el turismo”, según el Ministerio.

Cuba es un país cansado. Para muchos el aumento de la represión en la isla es la última actuación de un Castro decadente que ve acercarse su final. Es la imagen de la Cuba fustigada por la represión interna, de falta de libertades, pero también la Cuba del embargo. La Cuba que se retroalimenta. Las posturas extremas enfrentadas. Por una parte, la figura de Castro –que acapara toda la atención en la isla- que quiere mantener por encima de todo, y con todo, la supuesta “independencia de la isla”. Por otra, cruzado el Estrecho de Miami, George Bush, consciente del peso del electorado y del hecho de que su victoria en las últimas elecciones se debe, en parte, al apoyo de los disidentes cubanos en EUA.



Cronologia año  2003
6 enero. Los disidentes llaman a boicotear las próximas elecciones en Cuba el día 19 de enero, donde los cubanos elegirán el Parlamento que confirmará a Fidel Castro

18 enero. Cuba acusa a EEUU de estimular el terrorismo contra la isla

19 enero. Elecciones generales donde más de 8 millones de personas están convocadas para elegir a 609 diputados a la Asamblea Nacional y a 1.119 delegados a las 14 Asambleas Provinciales en unos comicios en que el Gobierno llama a votar y la oposición a abstenerse, votar en blanco o dañar la papeleta

21 enero. Disidentes denuncian fraude en los comicios, en contraste con las cifras oficiales. Oficialmente votó un 97,81% (8,1millones de personas). Sin embargo, reportes independientes hablan de un 20% de votantes desmarcados de la consigna oficial del voto unido

20 marzo. Detenidos decenas de disidentes “por actos de traición”. El régimen los acusa de conspirar con diplomáticos de EEUU

23 de marzo. El Gobierno mantiene detenidos a 78 opositores pese a las protestas internacionales

1 de abril. Los disidentes piden ayuda urgentemente a la UE

2 de abril. Más de medio centenar de escritores, artistas y políticos denuncian en una carta a Castro la represión por delitos de opinión en el país

3 de abril. Los disidentes acuden a juicio sin ver a su abogado. Los 78 encarcelados serán sometidos a juicios sumarísimos, acusados de cometer delitos “contra la seguridad del Estado” y se enfrentarán a duras penas de cárcel

6 de abril. Cuba vincula la represión interna a la “política hostil” de EEUU

7 de abril. Condenado a 20 años de cárcel el poeta y periodista Raúl Rivero por “actividades subversivas encaminadas a afectar la independencia e integridad territorial de Cuba”. Las sentencias para cerca de 40 disidentes giran entorno a los 10 y los 27 años de cárcel. En consecuencia, la oposición cubana anuncia que seguirá con su labor opositora, pese a las severas condenas de cárcel

11 de abril. Ejecutadas en Cuba 3 personas por el secuestro de un ferry que pretendía llegar a Florida con 40 personas a bordo. Se desatan reacciones en todas partes del mundo. Desde EEUU y desde España se condenan las muertes y la vulneración de los derechos fundamentales en la isla

14 de abril. Cuba insiste en que el Gobierno de Bush es un peligro del que debe defenderse. Intelectuales y artistas acusan a EEUU de promover un neofascismo mundial. Sin embargo, disidentes y diplomáticos en La Habana insisten en que EEUU es una simple excusa para “justificar la represión” y las tres últimas ejecuciones

17 de abril. Aprobada con 24 votos a favor, 20 en contra y 9 abstenciones una resolución moderada de la ONU que no hace ninguna referencia a la reciente ola de represión contra los disidentes y que insta al régimen a recibir a la emisaria del Alto Comisionado, Christine Channet. Mientras, la oposición denuncia a Castro por “despreciar a la comunidad internacional”. El Gobierno de la isla tacha a la UE de “servilismo” a los EEUU y a España de “sargento político” de EEUU. A EEUU los acusa de ejercer “colosales presiones” sobre países de América Latina y África para lograr la condena de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU

18 de abril. Frente a las diferentes acusaciones Cuba justifica las ejecuciones como “medida disuasoria” para evitar una ola de emigración.

20 de abril. Cuba considera la posibilidad de retirar su solicitud de ingreso al acuerdo de Cotonú entre la UE y el grupo de países ACP (África, Caribe, Pacífico) que concede sustanciales ventajas económicas a sus signatarios

25 de abril. Cuba pierde apoyo de Europa y de un lobby de EEUU tras las ejecuciones. Varios países de la UE reducen sus intercambios bilaterales como represalia. Los 15 limitan sus visitas oficiales a la isla, su participación en actos culturales cubanos y tienden la mano a los disidentes

26 de abril. Castro dispersa por toda la isla a los presos políticos cubanos, como “castigo adicional”

30 de abril. La Comisión Europea archiva la petición de Cuba de entrar en el acuerdo de Cotonú..

17 de mayo. cadena perpetua para 5 personas que intentaron secuestrar un avión

5 de junio. UE pide a Cuba mediante una carta abierta a la comunidad internacional la inmediata libertad para los disidentes encarcelados

8 de junio. En respuesta a la carta, Castro arremete contra la UE por las sanciones impuestas a la isla y culpa a Aznar de quien dice que “está obsesionado con el castigo a Cuba”

14 de julio. 3 personas mueren al intentar secuestrar un barco en la isla. En el accidente un niño resultó herido al recibir un tiro en la cabeza

17 de julio. EEUU intercepta cerca de Florida un barco secuestrado en Cuba. Los guardacostas trasladan a los 15 ocupantes a una patrulla en aguas internacionales. Secuestro de dos barcos en 24 horas.

21 de septiembre. Líderes de Washington visitan Cuba pese a la condena de los disidentes. Cada vez son más los políticos y los empresarios de EEUU que desembarcan en La Habana para recuperar el terreno, aprovechando las grietas del embargo.


 


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