Anuario 2003
Japón
"De crisis económica a crisis política"
Esther Romagosa

Durante el año 2003, Japón ha vuelto a vivir una crisis política. Los acontecimientos de los últimos meses han mostrado, innegablemente, el deterioro que está sufriendo el grupo político que dirige el país, el Partido Liberal Democrático (PLD). Las importantes divisiones que se dan en el interior de los partidos y la estrecha relación que hay entre las empresas privadas y la clase política están provocando una constante inestabilidad política que dura ya más de 25 años en Japón. Desde la fundación del PLD, en 1955, casi una veintena de gobiernos han sido formados y posteriormente disueltos. Este hecho junto con la preocupación por una crisis económica que el país no se logra solucionar están provocando un enorme sentimiento de apatía, descontento y decepción entre la población nipona, que ya no confía en la política, ni en los políticos. La participación en las pasadas elecciones fue sólo del 60%, una de las cifras más bajas que se ha visto en la trayectoria de los comicios japoneses.
El pasado mes de octubre, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, disolvió el parlamento y convocó elecciones anticipadas. Koizumi pertenece al poderoso Partido Liberal Democrático (PLD), de centroderecha, que ha gobernado en Japón casi ininterrumpidamente durante cincuenta años. Sólo se situó en la oposición durante 11 meses, entre 1993 y 1994, cuando una coalición de todos los partidos de izquierdas consiguieron el poder.

Las elecciones generales se celebraron un mes más tarde, el 9 de noviembre. La intención de Junichiro Koizumi era conseguir para su partido la mayoría absoluta que el PLD había perdido diez años atrás y poner en marcha, con el apoyo explícito de los japoneses, unas reformas estructurales con el objetivo de reactivar la economía nipona, sumergida en crisis desde hace ya trece años. Koizumi tiene 61 años y llegó al poder en abril de 2001, tras la dimisión voluntaria del anterior primer ministro (del PLD), Yoshiro Mori. Según encuestas realizadas meses antes de la disolución del Parlamento, el primer ministro cuenta con una popularidad superior al 60%. Sin embargo, los resultados de los comicios no otorgaron la esperada mayoría al PLD, que consiguió 237 de los 480 que hay en la Cámara Baja. Una vez más ha de gobernar en coalición con el Partido Nuevo Komeito (PNK), de tendencia budista, y el Partido Nuevo Conservador (PNC), de centro derecha. En total, la coalición cuenta con una mayoría de 278 diputados. Por su parte, el grupo de la oposición, liderado por Naoto Kan, el Partido Democrático de Japón (PDJ), ha conseguido 177 escaños, 62 más que en las últimas convocatorias. El PDJ fue creado hace sólo cinco años por el sector más moderado de la izquierda y cada vez es más popular en las grandes ciudades. Ciertos sectores de la sociedad nipona consideran que este grupo se ha convertido en una auténtica alternativa de poder, que podría, en un futuro, poner fin al dominio del PLD durante cincuenta años. Incluso, los más optimistas aseguran que los resultados de estas elecciones pueden consolidar un nuevo sistema político bipartido que permitiría en el futuro una alternancia en el poder de los dos grandes grupos, al estilo norteamericano.

Sin embargo, Koizumi todavía debe superar un nuevo reto. Para poner definitivamente en marcha la reconversión de la economía deberá ganar también las elecciones para la Cámara Alta (el Senado), previstas para el próximo junio. Según los analistas, Koizumi podría verse abandonado en el camino y tener que dimitir como hizo también su antecesor. Al no haber conseguido la mayoría absoluta que esperaba, algunos miembros más conservadores del PLD y los aliados del PNK no están del todo de acuerdo con su política reformista y cuestionan su actuación. Esta es, como ya apuntábamos al comienzo, una de las características típicas del sistema político de Japón, las facciones o divisiones que se producen dentro de los partidos políticos. Unas diferencias que se dan sobre todo en el PLD, que más que un único grupo político parece una coalición de partidos. Lo que sucede es que ciertos grupos de políticos se sitúan alrededor de un líder o personaje influyente dentro del Parlamento o del Gobierno, creando unas facciones que luchan para conseguir mayor poder e influencia dentro del partido. Esto explica por qué desde que se fundó el PLD, en 1955, se han formado y disuelto unos veinte gobiernos distintos. Pero a pesar de estas dificultades internas del partido, el actual primer ministro de Japón está dispuesto a llevar adelante sus reformas económicas. Sin embargo, según los analistas, este debilitamiento de la coalición gobernante en Japón podría representar problemas graves para la política de reformas de Koizumi, en particular sus esfuerzos para sanear el sistema bancario del país asiático.

Durante muchos años el modelo japonés ha sido un referente para los países en vías de desarrollo: una isla superpoblada, sin recursos naturales y destruida al acabar la guerra que en pocas décadas se convierte en la segunda potencia industrial. Pero a principios de los años noventa Japón cae en una recesión económica que dura ya más de una década y que es, según encuestas, la principal preocupación de la población.

El aumento de la deuda pública (actualmente de más de cinco billones de euros), la caída de los precios, el aumento del paro (que se sitúa en el 5,4 % de la población activa), el estancamiento del consumo interno, los créditos morosos del sistema bancario que no se pueden pagar (como consecuencia de la burbuja inmobiliaria y bursátil) y el problema con los subsidios al ser el primer país del mundo con la pirámide poblacional invertida (el 18,6% de la población es mayor de 65 años) están causando el empobrecimiento general de la población y el estancamiento de su economía.

Además, como consecuencia de la apreciación del yen en los últimos meses, las exportaciones que Japón realiza a Estados Unidos -principal actividad económica del país asiático- se están encareciendo, de manera que el producto japonés deja de ser atractivo. Y no hay que olvidar la situación internacional, que también está presionando a la economía nipona: la guerra en Irak, la crisis en Corea del Norte, la neumonía atípica y el creciente desarrollo económico de China. Los expertos indican que son el aislamiento económico y la falta de competencia las principales causas de la crisis económica en Japón. El país asiático se caracteriza por una rigidez estructural que le impide adaptarse a la apertura y “globalización” de los mercados mundiales.

Ante esta situación, Koizumi promete poner en marcha una serie de medidas estructurales que cambien el ritmo, hasta ahora paralizado, de la economía nipona. Algunas de estas reformas son: reestructurar la banca japonesa, financiar el sistema público de pensiones con un nuevo impuesto sobre el consumo, privatizar las autopistas y el servicio postal, aumentar el consumo y la inversión, liquidar los créditos morosos y frenar el crecimiento de la deuda pública. Por su lado, el PDJ propuso invertir más en los servicios sociales y aplicar reformas para proteger el empleo. Además, el partido que lidera Naoto Kan ha manifestado su oposición al envío de tropas japonesas a Irak. Antes de las elecciones, Koizumi se comprometió con Estados Unidos a enviar soldados y a aportar un total de 1.500 millones de dólares para la reconstrucción de Irak. Esta decisión ha creado una gran oposición entre la población y es una de las causas que explica el aumento del apoyo popular al PDJ. Según las encuestas, la guerra de Irak y la crisis en Corea del Norte ocupan, respectivamente, el segundo y tercer lugar entre los asuntos que más preocupan a la sociedad nipona.

La Constitución japonesa, impuesta por Estados Unidos acabada la II Guerra Mundial, renuncia a la guerra y al Ejército, aunque no se excluye el derecho a la autodefensa. Sin embargo, Tokio ha roto su política pacifista y ha decidido enviar las fuerzas de autodefensa niponas a Irak, sin demanda expresa de Naciones Unidas. El PDJ critica esta decisión porque asegura que se realiza por presiones directas de Washington. Además, exige a los 48.000 militares norteamericanos que están en el sur de Japón que abandonen el país.

Por su parte, el PLD, que todavía no ha desplegado las tropas a causa de las elecciones y la inseguridad en Irak, declara que como miembro de la comunidad internacional tiene el deber de ayudar en la reconstrucción de Irak. Koizumi añade que Oriente Próximo no puede mantener su seguridad sin Estados Unidos y que la crisis en Corea del Norte debe solucionarse también con el apoyo de Washington. Por este motivo, el programa reformista conservador del PLD incluye, también, cambios en la Constitución pacifista para permitir el despliegue internacional de tropas japonesas. Este hecho supone para Japón invertir dinero para crear un Ejército regular y, lo más importante, salir de la tutela de Estados Unidos. Actualmente, Washington tiene más de 40.000 soldados en el sur de Japón.

Finalmente, la crisis nuclear en Corea del Norte ha sido también uno de los principales puntos de la agenda japonesa de este año. Aunque hacia mediados de febrero, el Gobierno de Koizumi declaraba estar dispuesto a emprender una acción militar para defenderse de un posible ataque con misiles balísticos por parte de Corea del Norte y a elaborar, junto con Estados Unidos, un sistema de antimisiles, a lo largo del año se ha ido acercado a las posturas más negociantes de China, Rusia y Corea del Sur. El pasado mes de agosto, estos tres países, junto con Japón, Corea del Norte y Estados Unidos, participaron en las conversaciones multilaterales para solucionar pacíficamente la crisis. Aunque no se alcanzaron resultados claros, los seis países están dispuestos a celebrar una segunda ronda de negociaciones, previstas para principios del próximo año. Por su parte, Japón ha declarado su postura de mantener una diplomacia de disuasión y presión para lograr que la nación comunista cancele sus programas de armas nucleares.



Cronologia año  2003
13 de febrero. Tokio advirtió a Corea del Norte que puede lanzar una ofensiva preventiva si prueba que están planeando un ataque con misiles.

4 de marzo. Japón da su apoyo a la resolución presentada en la ONU por Estados Unidos, Gran Bretaña y España con relación a Irak.

14 de marzo. EEUU y Japón incrementan el despliegue militar en torno a Corea del Norte.

28 de marzo. Japón lanza dos satélites espía para vigilar a Corea del Norte. Corea del Norte lo ha tachado de “acto hostil”.

28 de abril. El primer ministro nipón advierte la necesidad de actuar en Corea del Norte de forma diferente a Irak, de forma pacífica.

1 de junio. Un buque de la Marina surcoreana abre fuego contra pesqueros norcoreanos en el mar de Japón.

25 de julio. Japón promulga una ley que permitirá el envío de tropas a Irak, pese las críticas de ser una ley que viola la Constitución pacifista de Japón.

27 de julio. Japón enviará tropas a Irak en su primera misión militar desde 1945.

21 de agosto. El gobierno de Japón decidió suspender el envió de soldados a Irak debido a la inseguridad reinante en Bagdad.

1 de setiembre. Japón propone a Corea del Sur y China crear un sistema operativo asiático sustituto de Microsoft para romper su dominio mundial.

22 de setiembre. El primer ministro japonés reestructuró su gabinete, para consolidar la incipiente recuperación económica.

10 de octubre. El primer ministro japonés decide disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas

15 de octubre. Japón aportará 1.500 millones de dólares a la reconstrucción de Irak.

20 de octubre. La bolsa de Tokio cae más de un 5% en uno de los días más agudos desde el 11 de Septiembre del 2001.

28 de octubre. Comienza la Campaña electoral para las Elecciones Generales.

9 de noviembre. La coalición gobernante japonesa presidida por el primer ministro, Junichiro Koizumi, mantiene la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, pese a perder 12 escaños.

4 de diciembre. Tokio decide enviar un total de 1.100 militares a Irak .

12 de diciembre. Japón y 10 países del sudeste asiático proyectan la creación de una Comunidad de Asia Oriental, inspirada en el modelo europeo.


 


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