Anuario 2003
Pakistán
"Musharraf y las consecuencias de la lucha antiterrorista"
Susanna González

El 14 de diciembre de 2003, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, escapó de un atentado en un puente cercano a su residencia en Rawalpindi (cerca de Islamabad). Dos semanas después, el 25 de diciembre, se produjeron dos explosiones al paso de la caravana de vehículos del general. Se trataba del segundo atentado contra la vida del mandatario paquistaní en ese mes y del tercero desde que hace dos años lanzó una campaña contra los grupos extremistas islámicos. En abril de 2002, otro atentado con coche bomba tuvo lugar en la ciudad de Karachi. Musharraf ha conseguido salir ileso en las tres ocasiones, aunque el 25 de diciembre murieron quince personas, cincuenta resultaron heridas y el vehículo del general acabó destrozado.
Las tentativas de asesinar al presidente paquistaní desataron la alarma en India. El Ejecutivo indio se mostró preocupado por la seguridad de la cumbre del sur de Asia de enero de 2004. En ese encuentro histórico, Musharraf iba a reibir a Vajpayee en Islamabad para abordar el conflicto de Cachemira, que enfrenta ambos países desde 1947. Finalmente, la cumbre se celebró sin incidentes y Musharraf y Vajpayee pudieron sellar el acuerdo para empezar a negociar la paz de Cachemira en febrero.

El atentado de Rawalpindi, sede del cuartel general del Ejército paquistaní, contó con una sofisticada coordinación. Alguien había informado a los terroristas suicidas sobre la ruta que iba a seguir la caravana presidencial. Se interrogó a los agentes de la escolta de Musharraf y a los policías con puestos de guardia cercanos a su residencia. Finalmente, detuvieron a Mohamed Naim, agente del Servicio de Inteligencia militar paquistaní. Durante la investigación se había encontrado el chip del teléfono móvil de uno de los terroristas suicidas. Se trataba del chip que había registrado la llamada de Naim, llamada que supuestamente había informado de los detalles de la ruta que iba a seguir Musharraf.

El ISI, que en la actualidad se responsabiliza de la lucha antiterrorista (desde que Musharraf se convirtió en aliado estratégico de Estados Unidos en “la lucha global contra el terrorismo”, tras la caída del régimen talibán en Afganistán, en 2001), es el mismo que se encargó de financiar y armar a los talibán cuando surgieron, a finales de 1994, en las escuelas coránicas, ubicadas en Beluchistán y la frontera del noreste. Según fuentes oficiales (del Ejército), el ISI también ha contribuido al triunfo electoral de la alianza radical islámica Mutahida Majlis e Amal (MMA).

Musharraf se enfrenta desde 2002 a un resurgimiento del extremismo en Pakistán. En las elecciones de octubre de 2002, la alianza radical islámica, MMA, consiguió 52 de los 342 escaños de la Asamblea. En la actualidad, MMA gobierna la provincia de la Frontera del noreste, y forma parte de la coalición del gobierno de Beluchistán. La zona en la que surgieron los talibanes en 1994 se encuentra ahora bajo la influencia de la alianza MMA. Parece pues que los vínculos entre los Servicios de Inteligencia y los sectores más integristas siguen vigentes. Según informó Ahmed Rashid en el “Far Eastern Economic Review”, también se acusa al ISI de favorecer una alianza de políticos promilitares liderada por el primer ministro, Zafarullah Khan Jamali.

La coalición MMA gobierna en dos de las cuatro provincias paquistaníes. El programa de islamización del Estado que sigue esta coalición es contrario a las reformas de las que es partidario el presidente.

La religión ha regido las nuevas políticas en la Frontera del Noreste. Se ha introducido la figura de un nuevo departamento que “promueva la virtud y acabe con el vicio”, se han hecho hogueras con cintas de video de “contenido impuro”, se ha hablado de prohibir la televisión por cable, se retiran anuncios de publicidad y se quiere promover el cierre de comercios y actividades económicas en horas de rezo. Aunque también se ha propuesto la aplicación de la sharia, las competencias provinciales no son muy amplias en Pakistán, así que la Asamblea Nacional podría anular esta ley y cualquier otra aprobada por gobiernos provinciales. Los seis partidos que componen MMA también tienen problemas internos, divergencias doctrinales y rivalidad entre líderes.

La promesa de Pervez Musharraf de reformar la sociedad paquistaní y acabar con la difusión de las ideas extremistas no se ha cumplido. Hace más dos años, Musharraf anunció que la clave de su “cruzada antiextremista” se encontraba en reformar las madrasas, las escuelas coránicas. Desde entonces, sus únicas medidas han sido ofrecer sueldos para los profesores y material para todas las madrasas que se comprometan a no inculcar ideas extremistas y a impartir otras asignaturas como inglés, informática y “estudios paquistaníes”.

Maulana Samiul Haq es el líder de Jamiate Ulemae Islam, uno de los partidos que componen MMA, coalición de la que es además vicepresidente. Samiul Haq es el hijo del fundador y actual director de la madrasa (escuela coránica) más conocida en Pakistán. Por esta madrasa, Darul Uloom Haqqania, pasaron la mayoría de los dirigentes afganos y se dice que en ella también recibió educación religiosa el mulá Omar, líder de los talibanes.

Aunque Musharraf prometió elaborar un registro para las madrasas (y controlar así los grupos u organizaciones que las subvencionaban) y diseñar un currículo educativo obligatorio para cualquier centro de formación, la mayoría de las madrasas permanecen sin regulación a finales de 2003. Un informe de la Organización para las Crisis Internacionales, con sede en Bruselas, señala que la inacción del Gobierno paquistaní es el resultado del resurgimiento del extremismo en el país. A partir de aquí, el fracaso de la regularización de las madrasas ilustra la tentativa fallida de Musharraf de desmontar las redes terroristas.

El aliado estratégico de Estados Unidos en la lucha antiterrorista no ha conseguido detener la escalada extremiststa (y antiamericanista) que penetra en algunos sectores de la sociedad paquistaní. Desde Washington, se sospecha que Pakistán podría haber cooperado en el desarrollo del programa nuclear norcoreano (uno de los tres países que Estados Unidos incluye en “El eje del mal”) y que podría estar apoyando en secreto a grupos talibanes que se refugian en las fronteras del país y que promueven acciones contra las fuerzas de ocupación norteamericana en Afganistán. Musharraf lo ha negado todo y ha repetido en varias ocasiones que su cooperación con el Gobierno instalado en Kabul es absoluta. Sin embargo, la lucha antiterrorista de Musharraf despierta dudas. En Pakistán, Al Qaeda no se ilegalizó oficialmente hasta marzo de 2003. Y, sin ir más lejos, el propio presidente ha sido blanco de dos atentados terroristas organizados, nada menos, que desde su supuesta cúpula antiterrorista.

Musharraf no ha cumplido sus compromisos y ha tenido que ceder, a finales de 2003, en su otro frente de batallla, abierto desde que asumió amplios poderes tras el golpe de Estado de 1999 y desde que los amplió en 2002. La oposición (encabezada por los seis partidos islámicos de la MMA) ha seguido presionando en 2003 para que Musharraf no ejerza de jefe de Estado y de las Fuerzas Armadas al mismo tiempo. Tras meses de negociaciones, Musharraf anunció a finales de diciembre (poco antes de que se registrase el segundo atentado ese mes), que abandonará en 2004 su cargo como jefe de la Fuerzas Armadas del país. Si Musharraf accede al acuerdo que le proponen, abandonará algunos de sus poderes, permaneciendo, eso sí, a cargo de la jefatura de Estado, como presidente de Pakistán.



Economia

Las previsiones para el ejercicio del 2003 situaban el crecimiento económico en el 4,5 por ciento del PIB. En este sentido, han aumentado las exportaciones e inversiones extranjeras, aunque estas últimas se han llevado a cabo con cierto recelo, pues el país se percibe inseguro y con pronunciadas escisiones internas. Tampoco ayuda a impulsar a la economía paquistaní que los posibles inversores extranjeros no dejen de escuchar noticias sobre violencia en las fronteras con India y Afganistán. Así que la situación interna no ha propiciado las reformas económicas. En lo relativo al proceso de liberalización económico emprendido por Musharraf, no ha concluido aún la privatización del sector energético.

En las cuentas paquistaníes han entrado, en 2003, 3.750 millones de euros por la ayuda prestada a la lucha estadounidense contra el terrorismo. Así recompensó George W. Bush a su aliado durante la visita del presidente Musharraf a Camp David el pasado junio. El aporte económico norteamericano ha sido bien recibido en Pakistán, aunque Bush no ha conseguido que el que fue y sigue siendo su aliado en Afganistán le apoye en Irak. Pakistán ha mantenido las distancias esta vez y optó por la abstención en el Consejo de Seguridad de la ONU, siendo miembro no permanente.



Cronologia año  2003
8 de febrero. India y Paquistán expulsan a sus respectivos embajadores en funciones

1 de marzo. Ataque a un puesto de policía en el consulado Estados Unidos en Islamabad. La policía captura a un paquistaní de 25 años como supuesto atacante.

8 de marzo. Estados Unidos y Pakistán intensifican la búsqueda de Bin Laden tras obtener nuevas pistas.

23 de marzo. Paquistán responde al ensayo de un misil en India con el lanzamiento de otro.

4 de mayo. El primer ministro Zafarullah Khan Jamali propone reabrir las embajadas en ambos países.

26 de mayo. La policía arresta a 13 docenas de legisladores de una asamblea provincial durante una protesta acerca de los cambios constitucionales que ha hecho Musharraf

24 de junio. George Bush recibe a Pervez Musharraf en camp David. Estados Unidos incrementa la ayuda económica a Pakistán, se congratula de los pogresos en la lucha antiterrorista y anima a Pakistan a alejar los fantasmas de la guerra con India.

28 de septiembre. Mueren 15 guerrilleros islámicos en un enfrentamiento con soldados indios en Cachemira

25 de diciembre. Un atentado contra Musharraf provoca la muerte de quince personas, causa heridas a otras cincuenta y destroza el vehículo del presidente, que vuelve a salir ileso.

14 de diciembre. Pervez Musharraf escapa de un atentado en un puente cercano a su residencia.


 


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