Anuario 2003
Argelia
"La crisis política culmina con la suspensión del partido gobernante y una grave inestabilidad social"
Marina Teixidó

Los cimientos de Argelia se tambalean más que nunca. Cuarenta y un años después de la proclamación del país magrebí como Republica Democrática, el 3 de marzo del 1962, y tras once años de una guerra civil que ha dejado más de cien mil víctimas, los enfrentamientos entre los grupos armados integristas del Frente Islámico de Salvación (FIS) y las Fuerzas Armadas del Gobierno siguen haciendo estragos en Argelia ocasionando más de 100 muertes de civiles cada mes. Por si fuera poco, durante este 2003 la batalla se ha instalado también en el seno del mismo Frente de Liberación Nacional, el antiguo partido único, que tiene la mayoría absoluta en el Parlamento argelino desde las elecciones de mayo del pasado año. El presidente Abdelaziz Bouteflika y el que fue jefe de su campaña y primer ministro, y es actualmente secretario general del FLN, Ali Benflis, mantienen una batalla por el poder de cara a las elecciones presidenciales del 2004 que ya se ha cobrado la primera víctima: El FLN, que ha visto suspendidas sus actividades. La población civil es nuevamente víctima de esta crisis del antiguo partido único, que ha llevado a una parálisis de las reformas institucionales y sociales prometidas, y tan esperadas. La frustración y el descontento social, que se manifiesta en continuas protestas, se han visto agravados este año por un seísmo y sus sucesivas réplicas, que el pasado mayo asolaron el país magrebí causando más de 2.000 muertos, 1.200 desaparecidos y más de 8.000 heridos.
El Frente de Liberación Nacional, antiguo partido único que actualmente tiene la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional Popular argelina, está en crisis desde el octavo congreso del partido. Hasta que se celebró el congreso, en marzo de 2003, el antiguo partido único apoyaba al presidente Abdelaziz Bouteflika, pero en este acto salió escogido Ali Benflis, que había sido jefe de gabinete y era entonces primer ministro, como secretario del partido. Benflis pasó, por tanto, a ser secretario general del partido y desde este nuevo cargo anunció su candidatura a las presidenciales, pasando a ser el principal rival de Bouteflika.

Militantes pro-Buteflika, agrupados en el Movimiento de Enderezamiento y encabezados por el ministro Abdulaziz Belkadem, denunciaron irregularidades en el octavo congreso y presentaron una denuncia ante la justícia argelina, que el 30 de diciembre de 2003 decidió “congelar todas las actividades del partido, y también sus cuentas bancarias”. El tribunal argumentó que el “octavo congreso del FLN no había respectado los estatutos del partido” y que sus resultados, y por tanto la elección de Ali Benflis como secretario general, eran “nulos”.

En protesta por la decisión judicial, los diputados del FLN se manifestaron ante la sede de la Asamblea Nacional y acusaron a Buteflika de “dictador”. Ali Benflis acusó a Buteflika “de haber instrumentalizado la justicia” y aseguró que “este golpe de Estado judicial demuestra una vez más que el presidente de la República no se detiene ante nada con tal de satisfacer su necesidad de poder”. El portavoz del FLN, Abdul-Salam Medyahed, anunció que se vengarían del presidente “revelando escándalos en los que está implicado”.

El VIII Congreso del antiguo partido único ha sido, por tanto, el detonante de la grave crisis política que sufre el país argelino, porque a partir de ese acto el FLN quedó oficialmente dividido en dos frentes y Benflis, en mayo, fue destituido de su cargo de jefe de Gobierno, que ocupó Ahmed Ouyahia.

De hecho, los primeros rumores acerca del deterioro de las relaciones entre los dos hombres fuertes del partido, Abdelaziz Buteflika y Ali Benflis, ya aparecieron el pasado febrero, después de que Benflis visitara París a mediados de enero para entrevistarse con el presidente francés Jacques Chirac. Y es que, después de la visita, el periódico francés “Le Monde” presentó al que era jefe de Gobierno como el probable sucesor de Bouteflika, cosa que provocó la irritación del presidente argelino.

Realmente, ante la congelación de las actividades del partido, Benflis ha perdido posibilidades de ganar las elecciones, ya que ya no tiene ni el apoyo del partido ni cuenta ya con su poderosa maquinaria electoral. Sin embargo, Benflis ha anunciado que no retirará su candidatura.

El presidente argelino, evidentemente, ha salido beneficiado de la decisión del tribunal. Buteflika no tendrá el apoyo del FLN de cara a las elecciones presidenciales, pero tampoco Benflis lo tendrá, y era el que más lo necesitaba siendo un nuevo candidato. De hecho, el presidente argelino aún no ha confirmado su candidatura a los comicios, aunque la población y la prensa argelina dan por hecho que aspira a un segundo mandato.

Sin embargo, Buteflika no sólo ha perdido durante este año el respaldo de la mayoría de su partido. La Fuerzas Armadas argelinas, que le colocaron en el poder en 1999, afirmaron en declaraciones al periódico egipcio “AlAhram” que se mantendrán “neutrales” ante estos comicios. Además, en esta misma entrevista, el jefe del Estado Mayor, Mohammad Lamari, afirmó que las Fuerzas Armadas argelinas están dispuestas a aceptar un presidente islamista.

Estas declaraciones demuestran que los islamistas vuelven a ser una alternativa de gobierno para la población argelina, una población cuya estabilidad pende de un hilo, y que ya está cansada de esperar que un gobierno inmerso en sus crisis políticas lleve a cabo las reformas prometidas. De hecho, si después de casi tres décadas de estar en el poder El Frente de Liberación Nacional como partido único, en las elecciones de principios de 1992 el partido integrista Frente Islámico de Salvación iba a ganar las elecciones, fue por la imperante crisis política y social, que aprovecharon los dirigentes religiosos para enarbolar la bandera del Islam más radical. Por lo tanto, teniendo en cuenta la situación en Argelia, no sería extraño que el islamismo resucitara en el país de Buteflika y experimentara un nuevo auge.



Buscando apoyo en el exterior

El conflicto argelino inquieta cada vez más a las cancillerías extranjeras.

De hecho, son dos las potencias que empiezan a preocuparse por la crisis que se ha desatado en el seno del FLN: Principalmente Francia, que siempre ha respaldado el Gobierno argelino, y, en menor medida, Estados Unidos, que en los últimos años ha mejorado sus relaciones con el país magrebí. Bouteflika es consciente de la importancia de contar con el apoyo de estas potencias, pero sobre todo de París, y por ello hace unos meses que intenta reunirse frecuentemente con el presidente francés, Jacques Chirac.

Una prueba de la desesperación de Bouteflika por entrevistarse con Chirac es el contexto de su último encuentro, celebrado el pasado 4 de octubre. La cita no constaba en ninguna agenda y fue solicitada por el presidente argelino aprovechando una visita a Paris para inaugurar dos exposiciones en el marco del Año de Argelia, que se celebró en Francia a principios de octubre.

Las relaciones entre París y Argel han mejorado este año, desde que el pasado marzo Bouteflika y Chirac firmaron una declaración común, bautizada como Declaración de Argel, en la que ambos países se comprometieron a reforzar su cooperación en materia política, económica, cultural y científica, así como a facilitar los desplazamientos de argelinos a Francia y de franceses a Argelia. Esta declaración fue firmada en el primer día de la visita de Chirac a Argel, la primera que realiza un presidente francés a Argelia desde su independencia en 1962. Ambos Estados llegaron a un acuerdo para, "sin olvidar el pasado, sentar las bases de una relación global fuerte, confiada y orientada hacia el futuro" con el fin de establecer entre ellos "relaciones privilegiadas y una asociación de excepción", explica el texto.



La parálisis del Gobierno

En los últimos años, las autoridades argelinas hablan cada vez con más frecuencia de cambio, apuntando a una serie de reformas previstas que se van implantando muy lentamente en áreas como la legislación y la estructura de las instituciones del Estado. La última reforma significativa ha sido la creación de un mecanismo para servir de punto de contacto entre las autoridades argelinas y los millares de familias de personas “desaparecidas” tras ser detenidas por las fuerzas de seguridad argelinas o las milicias del Estado desde 1993. Esta decisión, aprobada por Bouteflika el pasado 20 de septiembre, es esperanzadora teniendo en cuenta que hasta la fecha el Gobierno argelino se había resistido a la presión de los organismos internacionales de derechos humanos que reclaman que se investiguen las desapariciones.

Esta reforma de Bouteflika seguramente tiene que ver con la proximidad de las elecciones, porque durante este año han sido muy pocos los proyectos legislativos que han salido de los despachos del FLN, y la Cámara Baja del Parlamento está en paro técnico. Uno de los problemas que ha dejado al margen y totalmente estancado este año Argel es el del Sáhara Occidental. Argelia, que siempre ha sido la gran protectora del Frente Polisario, la gran defensora de los 165.000 refugiados saharauis que desde el 1976 viven en condiciones pésimas en la zona del Tindouf, en pleno desierto argelino, se mantiene en su postura pero acerca posiciones con Rabat. Quizás no tanto por voluntad propia como debido a las presiones que ejercen sobre Argelia y Marruecos, por motivos distintos y enfrentados, Estados Unidos y Francia. El presidente francés, Jacques Chirac, en una carta reciente al presidente argelino Bouteflika, ha expresado el deseo de que la cuestión del Sáhara y la integración magrebí conozca rápidamente nuevos avances, mientras que París, junto a la ONU y la Unión Europea, presionan al Frente Polisario para que libere a los presos marroquíes.



Una economía basada en los hidrocarburos

Sin embargo la economía argelina se encuentra en un momento extraordinario. Después de la crisis de finales de los noventa, el producto interior bruto crece a un buen ritmo (por encima del 4% en 2002, según las estimaciones del Banco Mundial), dispone de importantes reservas de divisas, estimadas en 23.000 millones de dólares, y su balanza comercial es positiva gracias, en gran medida, a las exportaciones de hidrocarburos.

Según el informe World Oil and Gas Rewiew 2002, Argelia es el tercero exportador mundial de gas con 63.000 millones de metros cúbicos al año (sólo por detrás de Canadá y Rusia). Además, gracias a los nuevos yacimientos descubiertos en los últimos años, el país magrebí se encuentra en disposición de aumentar su producción petrolífera hasta 1’5 millones de barriles al día. De hecho, las exportaciones de hidrocarburos le reportan a Argelia el 97 por ciento de sus divisas, una cuarta parte de su PIB y el 60 por ciento del presupuesto público. Además, el volumen de negocio de Sonatrach, antiguo monopolio público y una de las mayores empresas del continente africano, va en aumento: durante el año 2002 firmó contratos de explotación y prospección por valor de 1.300 millones en euros.

Este 2003, Sonatrack prevé aumentar su capacidad de producción de crudo en 100.000 barriles hasta finales de año. La compañía produce actualmente 1’2 millones de barriles diarios y espera alcanzar el millón y medio en 2005 y los dos millones en 2010. Asimismo, Sonatrack prevé exportar en los próximos cinco o seis años 85.000 millones de metros cúbicos de gas natural, según anunció el ministro argelino de Energía, Chakib Jelil, el pasado 20 de septiembre. Jelil también explicó que, durante el primer semestre del 2003, Sonatrack ha puesto en marcha la explotación de cinco nuevos yacimientos de gas natural y petróleo. La compañía argelina de hidrocarburos lleva a cabo en solitario tres de las explotaciones, mientras que en las dos restantes participan también otras compañías internacionales.

Estos últimos años, Estados Unidos ha estrechado sus relaciones políticas y económicas con Argelia, ya que tiene enormes intereses en el sector de los hidrocarburos, en el que las empresas norteamericanas tienen inversiones por valor de más de 3.000 millones de dólares. Si Argelia lleva a cabo las reformas económicas liberalizadoras y pone a Sonatrach (empresa nacional de petróleo y gas) en el camino de la privatización que Estados Unidos le exige, la presencia norteamericana podría convertirse pronto en una realidad.

La empresa española CEPSA también se ha visto beneficiada este 2003. En mayo se inauguró el yacimiento Ourhoud, que es uno de los seis descubrimientos mayores de la década de los 90 a nivel mundial y el segundo más grande de Argelia y que cuenta con unas reservas totales extraíbles superiores a los 1.000 millones de barriles de crudo de alta calidad. Cepsa tiene una participación próxima al 40% en este yacimiento.

La producción agrícola también ha sido muy buena este año. Se calcula que se han recogido en total 4’2 millones de toneladas de cereales, 3 de los cuales son de trigo, lo que representa una producción notable después del total de 1’9 millones de toneladas del año anterior, cuando los cultivos se vieron afectados particularmente por el retraso de las lluvias estacionales. Este aumento de producción seguramente hará disminuir las importaciones de la campaña comercial 2003/2004.



Desesperación y frustración entre la población civil

Mientras Argelia se muestra al mundo como un modelo de la economía de transición, más de la mitad de sus habitantes, los que no pueden beneficiarse de la riqueza procedente del petróleo, viven por debajo del umbral de la pobreza. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), más de dos millones de argelinos sufren carencias alimenticias y otros cuatro millones, el 15 por ciento de la población total del país, vive con menos de dos dólares al día. La desigualdad, el desempleo y la falta de oportunidades para los más jóvenes agravan la situación y convierten la inmigración en la única salida. Según cifras oficiales, el desempleo afecta al 30 por ciento de la población, cifra que aumenta hasta el 80 por ciento en el caso de los menores de 30 años. Además, la desarticulación del sector público, tan necesaria como mal llevada a cabo, ha destruido más de medio millón de empleos. La reforma ha perjudicado sobre todo a ferroviarios y a profesores, que están en huelga desde principios de octubre para protestar contra los “salarios de miseria” (un profesor de escuela, con más de diez años de antigüedad, cobra 10.000 dinares mensuales, aproximadamente 112 euros), mientras que los sindicalistas son detenidos y centenas de profesores suspendidos.

La situación de los derechos humanos en el país magrebí, a pesar de que ha mejorado desde mediados hasta finales de los años noventa, sigue suscitando honda inquietud. Hasta cien personas siguen perdiendo la vida cada mes a manos de los grupos armados, las fuerzas de seguridad y las milicias armadas, víctimas de una guerra encubierta que en tres décadas ha acabado con la vida de más de 100.000 civiles. Cada vez aumenta más el descontento de la población argelina, una población que reclamna sin éxito que se investiguen las fosas comunes, las decenas de miles de homicidios y los miles de actos de tortura cometidos durante la última década por las fuerzas de seguridad, las milicias armadas por el Estado o los grupos armados.

La crisis social de los últimos años se ha visto acentuada por un programa de liberalización de la economía orientado a llenar los bolsillos de las élites argelinas. La desigualdad social crece al mismo ritmo que la riqueza del país. Según Naciones Unidas, el 10 por ciento más rico de la sociedad argelina acapara más del 26 por ciento de las riquezas, mientras que el 10 por ciento más pobre ha de conformarse con menos del 2 por ciento del reparto.

Aparte de las desigualdades económicas en Argelia hay aún diferencias de derechos abismales dentro de una misma familia, y es que la mujer sigue estando totalmente discriminada y la esperada aprobación de la reforma del Código de Familia tarda en llegar. Votada en 1984 por la Asamblea Popular Nacional (APN), compuesta entonces por diputados del FLN, este texto, inspirado en la ley musulmana -La charia-, somete a toda la familia a la voluntad del hombre.

Por otro lado, las circunstancias sanitarias en las que viven los ciudadanos argelinos no son modélicas. La aparición de enfermedades ya olvidadas en el país magrebí, como el cólera o el tifus, evidencian la falta de infraestructuras y de recursos médicos.

La gota que colmó el vaso en la crisis social que ya hace años que está instalada en Argelia fue el terrible seísmo de 6’8 grados en la escala de Richter y con epicentro a 70 quilómetros de Argel, que el pasado 21 de mayo asoló Argelia, y las réplicas que se sucedieron en los meses siguientes. Los temblores de tierra, que causaron en total más de 2.000 muertos, 1.200 desaparecidos y más de 8.000 heridos, aumentaron el descontento y la frustración en la población, que culpó al Gobierno de las graves consecuencias del terremoto. Prueba de ello es que cuando Bouteflika visitó la zona de la tragedia, los afectados lo recibieron entre piedras, gritos e insultos. Y no iban desencaminados, el régimen ha impulsado en los últimos años una urbanización acelerada dominada por la corrupción y la ineficiencia, que ha dejado zonas llenas de inmuebles endebles y sin las mínimas condiciones de seguridad. De hecho, un seísmo de mayor intensidad ocurrido pocos días después del de Argelia en Japón causó tan sólo algunos heridos.



Cronologia año  2003


6 de enero. Al menos 56 personas mueren y otras 20 resultan heridas en dos atentados cometidos por comandos terroristas islamistas en las provincias de Biskra y Blida.

10 de enero. El Parlamento adopta una nueva legislación para incentivar el turismo. Argelia es uno de los países con el porcentaje más bajo de aprovechamiento turístico en relación con su gran potencial.

24 de enero. Buteflika prepara el 8.º Congreso del FLN. El presidente se apoya en su partido para conseguir un segundo mandato en las presidenciales.

28 de enero. El Gobierno declara que pagará ayudas a las 7.200 familias de desaparecidos.

25 de febrero. Once personas son asesinadas por un grupo de terroristas islámicos en la provincia de Tipaza, a unos 70 kilómetros al oeste de Argel.

3 de marzo. Argelia y Francia firman un Tratado de Amistad y Chirac proclama en Argel la nueva alianza franco-argelina.

9 de marzo. Kofi Annan pide a Argelia que libere a los 243 presos marroquíes y que la Cruz Roja Internacional se encargue de ellos y los repatrie a Marruecos.

20 de marzo. En el 8.º Congreso del FNL, el secretario general de partido, Ali Benflis, consigue la victoria.

19 de abril. El Ejército mata a cuatro terroristas islámicos pertenecientes a la compañía "Nasr" del Grupo Islámico Armado (GIA) en las provincias de Saida y Cap Djenet.

5 de mayo. El presidente Buteflika cesa al jefe de Gobierno, Alí Benflis, por sus aspiraciones presidenciales.

9 de mayo. Buteflika nombra el nuevo Gabinete, dirigido por Ahmed Uyahia, cuya composición es prácticamente idéntica al anterior.

15 de mayo. Los servicios de seguridad argelinos anuncian la muerte de Mustafá Kherrar, alias "Mustafá Baglia", considerado el cabecilla del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), en la región de Tizi-Uzu, capital de la Gran Cabilia.

20 de mayo. El tribunal de Argel condena a Alí Dilem, caricaturista del diario “Liberté”, a seis meses de cárcel con suspensión de condena, y a una multa de 20.000 dinares (cerca de 240 euros), por un dibujo, publicado el 15 de enero de 2002, sobre Mohamed Lamari, el jefe del Estado Mayor.

21 de mayo. Al menos 100 personas han muerto y centenares han resultado heridas en un terremoto de más de 6 grados en la escala de Richter que se ha registrado esta noche en el norte de Argelia.

24 de mayo. El presidente argelino es abucheado al visitar las zonas afectadas por el seísmo. La cifra de muertos se eleva a 2.217.

27 de mayo. Un presunto comando terrorista islámico, al parecer perteneciente al Grupo Islámico Armado (GIA), asesina a ocho personas en Aïn Merrane, en la región de Chlef, a unos 200 kilómetros al oeste de Argel.

27 de mayo. Al menos tres personas han muerto y 200 han resultado heridas en la región de Argel por otra sacudida sísmica, con una intensidad de 5,8 grados.

29 de mayo. Dos fuertes réplicas, de 5,8 y 5,2 en la escala de Richter, del seísmo registrado el pasado día 21 provocan el pánico entre la población de la región de Argel y Bumerdés, en el norte de Argelia.

12 de junio. Siete terroristas se rinden a las autoridades argelinas. Los siete terroristas, formaban parte del grupo encabezado por el "emir" Murad Luzai, jefe regional del grupo Salafista por la Predicación y el Combate (GSPC).

20 de junio. Las autoridades sanitarias de la provincia de Orán, en el oeste de Argelia, confirman la existencia de diez casos de peste bubónica.

3 de julio. La justicia argelina libera a los dos líderes del Frente Islámico de Salvación (FIS), Abasi Madani y Alí Benhach, pero les prohíbe participar en política. Los líderes del FIS llevaban doce años en prisión, después de que el partido fuera prohibido tras la victoria en la primera vuelta de las elecciones legislativas de 1991.

15 de julio. Un comando terrorista asesina a tres personas en el ataque a un furgón en Argelia. El ataque se produce en pleno día entre las localidades de Larbaa Nath Irathen y Ain El-Hammam, en la Cabilia argelina.

5 de septiembre. La rivalidad entre Buteflika y Benflis, candidatos a las próximas elecciones presidenciales, lleva a Buteflika expulsar a seis ministros del FLN.

9 de septiembre. Detenido y interrogado el director del diario “Liberté”.

10 de septiembre. Nuevas detenciones de periodistas en Argelia: Mohamed Benchicou, director del diario 'Le Matin', y Ali Dilem, del diario 'Liberté'.

11 de septiembre. El histórico líder del FIS, Abbas Madanai, anuncia que está trabajando en una iniciativa para acabar con la violencia que azota Argelia desde 1992. Los enfrentamientos entre los grupos islamistas y las fuerzas del Gobierno ya han provocado la muerte de más de 100.000 personas.

12 de septiembre. La policía argelina arresta el director de un periódico argelino, Ahmed Benaoum, en Orán.

15 de septiembre. Amnistía Internacional denuncia la violencia y las muertes en Argelia y el incumplimiento de los Derechos Humanos aprobados en este país.

16 de septiembre. Detenido el editor de la publicación argelina ‘Le Soir d’Algerie’, Fouad Boughanem, por criticar el presidente.

22 de septiembre. Aprobado un nuevo mecanismo para abordar las desapariciones de los detenidos por las fuerzas de seguridad argelinas.

26 de septiembre. Argelia y Marruecos acuerdan un pacto de cooperación en materias de terrorismo y de inmigración ilegal.

27 de septiembre. Las Fuerzas Armadas matan a 150 militantes islámicos en Argelia tras una operación de dos semanas.

28 de septiembre. El secretario nacional del Frente de Liberación Nacional (FNL), Ali Benflis, confirma que será candidato a las elecciones presidenciales del 2004.

3 de octubre. Crisis política en el FNL: el Frente de Liberación Nacional decide retirar del Gobierno argelino a los ministros próximos a su secretario general, Alí Benflis.

11 de noviembre. El representante de la ONU para el Sáhara Occidental se entrevista con las autoridades argelinas.


 


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