Anuario 2003
Corea del Sur
"Huelgas, corrupción y falsas promesas"
Esther Romagosa

El 19 de diciembre de 2002 Corea del Sur celebró elecciones presidenciales. El vencedor, con el 49% de los votos, fue el abogado especialista en derechos humanos Roh Moo-Hyun, candidato del Partido Democrático del Milenio (PDM, creado en 2000 por el ex presidente surcoreano y premio Nobel de la paz Kim Dae-Jung). Detrás de él, con el 46,5% de los votos, se situó Lee Hoi-Chang, del grupo conservador de la oposición que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, el Gran Partido Nacional (GPN). Diez meses después de las elecciones, la tensión laboral, los escándalos de corrupción, la inconsistencia en los asuntos políticos y los problemas económicos llevan al recién llegado presidente a convocar un referéndum para que la población juzgue su labor en el Gobierno. “Llegué a un punto en el que no siento confianza en mi capacidad para gobernar en esta situación", expresa el mandatario surcoreano.
Según afirmaban algunos expertos, la llegada al poder de Roh Moo-Hyun, suponía el fortalecimiento de la democracia y la renovación de la clase dirigente. En su programa electoral, entre otros temas, se proponían unas medidas económicas liberales para favorecer el establecimiento de un mercado real de libre competencia, eliminando las distorsiones causadas por intereses políticos y económicos privados. Dos de estas reformas estructurales serían la reducción de los conglomerados o corporaciones industriales, muchos de ellos consolidados con las prácticas de soborno a cambio de favores; y la puesta en marcha de fórmulas concertadas y negociadas para resolver los conflictos de las frecuentes huelgas de obreros y funcionarios.

Sin embargo, la realidad cotidiana de Corea del Sur dista mucho de los discursos oficiales del recién llegado nuevo presidente. Desde 1990 no se recuerda en Corea del Norte una ola de protestas y manifestaciones laborales tan violenta. Según datos del Ministerio de Trabajo surcoreano, los conflictos laborales sucedidos a lo largo de 2003 hasta mediados del mes de noviembre alcanzan la cifra de 305 (entre huelgas y manifestaciones), un 6,64% más que en el mismo período del año anterior, cuando tuvo lugar un total de 322. Estas masivas protestas se han producido casi a diario y han paralizado la actividad industrial y comercial de las principales zonas económicas del país, además de provocar violentos disturbios entre policía y manifestantes causando un gran número de detenidos, heridos e incluso muertos.

Los trabajadores surcoreanos protestan por las malas condiciones laborales que tienen y por la falta de apoyo recibido por el presidente que, aseguran, sólo mira por los intereses de las grandes empresas. Poco después de que Roh Moo-hyun fuera investido presidente a principios de febrero de 2003, el Gobierno propuso una nueva ley laboral que ha resultado ser de las más conflictivas. Se trata de la “ley de embargo provisional” que permite a los empresarios incautarse de los bienes de sus trabajadores y líderes sindicales, así como del 50% de sus salarios como medida de compensación por las pérdidas económicas que sufre la empresa a causa de las reiteradas huelgas. Aunque el Gobierno aun no ha aprobado la nueva ley, los empresarios ya la han puesto en práctica. Este hecho ha provocado nuevas huelgas y manifestaciones en contra del Gobierno de Roh Moo-hyun, incluso se ha extendido el suicidio como forma de protesta. En los últimos tres meses del año, numerosos líderes sindicales que, a causa de la ley de embargo provisional perdieron sus salarios y sus casas, se han quitado la vida.

Ante esta situación, el presidente surcoreano rechazó retirar la controvertida ley y únicamente se comprometió a elaborar unas pautas para asegurar que los empresarios no abusen de este derecho de compensación. Los actos de protesta se fueron sucediendo hasta que, el 9 de noviembre, se vivió uno de las más violentas manifestaciones. Unos 40.000 trabajadores y 45.000 agentes del orden (según los sindicatos de trabajadores) tomaron las calles de la capital, protagonizando una jornada de protestas que concluyó con 56 heridos y más de 50 detenidos. Tras estos hechos, el ministro del Interior surcoreano anunció que “los líderes sindicales y participantes en manifestaciones ilegales y violentas serían descubiertos y sancionados”, y que el Gobierno pondría en marcha una serie de medidas de prevención, entre las cuales figura el derecho de denegar los permisos para celebrar actos públicos y protestas a aquellas organizaciones que “se considere que han formado parte de manifestaciones ilegales violentas”. Una medida que, en el futuro, podría suprimir el derecho de manifestación y huelga a muchas organizaciones de trabajadores, estudiantes y civiles. Toda esta situación laboral está afectando severamente la economía del país, que actualmente mantiene un lento crecimiento. Las principales causas son la disminución de las inversiones extranjeras (que, durante los primeros cinco meses de 2003, disminuyeron un 50 % en comparación con el mismo período del 2002), la caída en picado del consumo interno y el hecho de que estos grandes conglomerados industriales han dejado de ser efectivos. Según datos oficiales, la tasa de crecimiento económico de mayo a agosto fue sólo de un 1,9%, el nivel más bajo desde 2000.

Además, la llegada al poder de Roh Moo-Hyun, ha significado el resurgimiento de las mismas irregularidades que envolvieron a su antecesor, Kim Dae-Jung. En el mes de octubre, salieron a la luz ciertas acusaciones de corrupción y favoritismos dentro del PDM. Al parecer, tras la campaña presidencial de diciembre de 2002, la tercera compañía más importante del país, SKCorp, concedió de manera ilegal cerca de un millón de dólares al ex secretario del actual presidente. Unos escándalos políticos que están siendo investigados por la Fiscalía del Estado. Por su parte, el partido de la oposición GPN, grupo mayoritario en el Parlamento, aprobó un proyecto para investigar, de forma independiente, éste y otros casos de sobornos entre grandes empresas y ex colaboradores del primer mandatario; sin embargo, Roh Moo-hyun lo vetó con el argumento de que el caso ya estaba siendo investigado.

En relación a la crisis nuclear desatada en Corea del Norte, a pesar de que el partido de la oposición ha reclamado constantemente no reanudar las negociaciones con Pyongyang hasta que congele sus programas nucleares, Roh Moo-Hyun se ha mostrado dispuesto a continuar en la vía de diálogo. El Gobierno mantiene la llamada “política de sunshine” (iniciada por Kim Dae-Jung), rebautizada ahora como política de “paz y prosperidad” que busca la cooperación política, social, cultural y económica entre el norte y el sur, para conseguir, paulatinamente, sentar las bases hacia una futura unificación de la península. Además, el presidente declaraba su intención de no “doblegarse servilmente” ante las peticiones de Washington. Una encuesta realizada en los primeros meses del año revelaba que más del 70% de los surcoreanos creía que Estados Unidos debía entablar negociaciones con el Norte y sólo un 15% apoyaba la política de presión militar contra Pyongyang. Según los expertos, entre una creciente parte de la opinión pública, sobre todo entre las nuevas generaciones de surcoreanos ajenos a las tensiones de la guerra fría, está creciendo un poderoso sentimiento nacionalista y antiamericano, que, en parte, está representado por Roh Moo-Hyun. Sin embargo, el Gobierno de Corea del Sur decidió, en contra de la opinión pública, enviar 3.000 soldados a Irak para las tareas de reconstrucción del país: "Nuestras demandas y las de Estados Unidos coincidían", dijo el consejero de Seguridad Nacional surcoreano. La decisión, que fue apoyada por el GPN, provocó grandes protestas en las calles de Corea del Sur.

Ante esta crisis política, el presidente surcoreano propone a mediados del mes de octubre de 2003 someter su gestión en el Gobierno a un referéndum nacional el 15 de diciembre, afirmando que, si el pueblo no le apoya, dimitirá. En tal caso, abandonaría el cargo el próximo mes de febrero, cuando se cumple un año de su llegada al poder, y se convocarían elecciones presidenciales en abril, coincidiendo con los comicios parlamentarios. Sin embargo, aun no se tiene claro si convocar el referéndum seria legal y la confusión que se ha creado entre los diferentes partidos políticos parece que se alargará. De momento las encuestas reflejan, a pesar de todo, que la mayoría de la población surcoreana apoyaría a Roh Moo-Hyun.



Cronologia año  2003
19 de diciembre de 2002. El candidato del Partido Democrático del Milenio, Roo Moo-Hyun, elegido nuevo presidente de Corea del Sur

25 de enero. Seúl solicita al organismo nuclear de la ONU que posponga una reunión de emergencia para discutir la crisis norcoreana

12 de febrero. Corea del Sur pide a la UE que le ayude con el Norte i afirma que Corea del Norte no tiene armas nucleares

15 de febrero. Las dos Coreas abren su primera ruta terrestre que pasa por la frontera intercoreana desde la guerra de 1953.

25 de febrero. Corea del Sur en alarma militar tras el lanzamiento de un misil de prueba por parte de Corea del Norte, el mismo día que el presidente Roh Moo-Hyun toma posesión del cargo

14 de marzo. Corea del Norte incita a Corea del Sur a suprimir el Tratado de Defensa con EEUU.

21 de marzo. El presidente de Corea del Sur afirma en un encuentro con inversores extranjeros que no habrá guerra en Corea.

22 de marzo. Corea del Norte anuncia la suspensión de sus negociaciones con Corea del Sur por su apoyo a la guerra de Irak junto con EE.UU. hecho que pone al país en un estado de máxima alerta.

18 de abril. Seúl condiciona la ayuda humanitaria a Corea del Norte a la reanudación del diàlogo entre las dos Coreas

1 de junio. Corea del Sur lanzó disparos de advertencia a tres barcos de pesca norcoreanos que aparentemente entraron en aguas surcoreanas

18 de julio. Incidente armado en la frontera entre las dos coreas

28 julio. Corea del Sur celebra el 50º aniversario de la firma del armisticio que puso fin a la guerra con Corea del Norte

1 de octubre. Estados Unidos, Japón y Corea del Sur se reúnen en Tokio para coordinar sus posiciones y definir la estrategia a pactar con Corea del Norte

3 de octubre. El presidente surcoreano pone condiciones al envío de tropas al Irak, principalmente, que promueva “una atmósfera estable y de diálogo” con Corea del Norte. Multitud de manifestantes protestan en las calles de Seúl por el eventual envío de tropas a Irak.

6 de octubre. Los refugiados norcoreanos que huyen a Corea del Sur se duplican

13 de octubre. Corea del Sur convoca referéndum, el presidente que no puede gobernar bajo la crisis y convoca consulta para diciembre

18 de octubre. Corea del Sur, enviará tropas adicionales a Irak y aportará 200 millones de dólares como parte de los esfuerzos para la reconstrucción de ese país


 


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