Anuario 2003
Sáhara Occidental
"Un contencioso que continúa paralizado pese al incremento de la presión internacional sobre Marruecos"
Marina Teixidó

Casi tres décadas después de que España descolonizara el Sáhara Occidental, abandonándolo a su suerte con un futuro totalmente incierto, y tras más de 20 años de negociaciones y tentativas para solucionar el conflicto, el contencioso del Sáhara continúa paralizado. Aún no se ha llegado a ningún acuerdo y las partes principales implicadas en el conflicto, el POLISARIO y Marruecos, siguen manteniendo posiciones contrarias y sin respaldar conjuntamente ningún acuerdo. Sin embargo, el Nuevo Plan de Paz, diseñado por James Baker, según éste bajo las directrices de Marruecos, ha sido sorprendentemente aceptado por el POLISARIO. Marruecos es justamente el que, tras la aceptación del Gobierno saharaui, ha rechazado el plan, pero las presiones que está recibiendo, sobre todo por parte de Naciones Unidas, hacen pensar en una posible aceptación del Plan Baker II a corto plazo. Si esto no sucediera, se arriesgan a que Naciones Unidas se canse de continuar su misión, que ha durado ya 12 años y no ha tenido ningún resultado visible aparte de evitar que las partes volvieran coger las armas. Perder la cobertura internacional sería una catástrofe para los refugiados saharauis, que malviven en territorio argelino. De hecho, el que ha sido enviado especial de Annan para el conflicto del Sáhara durante más de una década, James Baker, ya ha dimitido de su cargo este año.
El año empezó de la misma manera que va a terminar, con una gira por parte del enviado especial de Naciones Unidas, que este agosto pasó a ser el peruano Álvaro de Soto, para visitar todas las partes implicadas y conocer cuál es su posición actual sobre el Plan Baker II. Se mantiene de momento el punto muerto, pero eso sí, las principales partes involucradas en el contencioso del Sáhara Occidental han intercambiado sus posturas durante este año. Marruecos, que según reconoció Baker en 2002, era en gran medida el diseñador del plan y por tanto se suponía que lo aceptaría, a mediados de año declaró que lo rechazaba y se ha mantenido firme en esta posición, con el apoyo de Francia. El Frente POLISARIO, en cambio, empezó el año rechazando la nueva propuesta de Baker y más tarde, sorprendentemente, anunció su aceptación del plan, aunque con condiciones, y en todo momento con el apoyo de Argelia, que siempre se ha mantenido del lado saharaui. Por otro lado, España, país muy involucrado en el conflicto, y en gran medida responsable de la situación actual, no se posiciona a favor del plan aunque mantiene que se debe llegar a una solución dentro del marco de la ONU.

El objetivo del ex enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, James Baker, en su gira por la región africana a principios de enero, durante la cual visitó Rabat, Argel, Tindouf y Nouakchott para mantener reuniones con los gobiernos de Marruecos, Argelia, Mauritania y con la dirección del Frente POLISARIO, era proponer la nueva solución del conflicto, el Plan Baker II, según su impulsor la única solución realista al conflicto que empezó con la ocupación marroquí de la colonia española en 1975.

Aunque la propuesta de Baker se mantuvo en secreto, y las partes podían manifestarse sobre ésta hasta finales de marzo, fecha en la que expiraba el mandato de MINURSO, la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum de Sáhara Occidental, el 10 de marzo ya se dio a conocer el plan y la valoración que el POLISARIO hacía de éste.

La última oferta del enviado especial de Kofi Annan proponía el establecimiento de una provincia autónoma saharaui dentro de Marruecos bajo el control del POLISARIO, el movimiento proindependentista que gobierna desde el exilio la República Árabe Saharaui. Después de cinco años, el plan preveía un referéndum entre los originarios saharauis, pero también cuenta con dar al conjunto de inmigrantes marroquíes, cada vez más amplio, la oportunidad de elegir entre la independencia o la integración permanente con Marruecos. De este modo, Baker propuso la celebración de elecciones autonómicas en el plazo de un año, esperando que antes de cinco años se celebrara el esperado referéndum de autodeterminación. Y un punto muy importante, el plan otorgaba una gran autoridad a la ONU, sin o con el acuerdo de las dos partes.

Brahim Gali, delegado del Frente POLISARIO en España, calificó de "retroceso" la propuesta, afirmando rotundamente que "jamás aceptaremos una autonomía bajo la soberanía de Marruecos". Según las autoridades saharauis, la propuesta era muy parecida al Acuerdo Marco propuesto por Baker en 2001, que en tres ocasiones no fue aprobado por el Consejo de Seguridad, contra los votos de EE.UU., Reino Unido y Francia, que votaron a favor. Por tanto, excepto estos tres países, el resto estaba de acuerdo en que el Sahara no debía pertenecer a Marruecos. De hecho el 30 de julio de 2002, el Consejo dio a Baker y a Annan una orden clara para encontrar una solución que garantizase la autodeterminación a los saharauis.

El problema, según las autoridades saharauis, era que, mientras que el acuerdo del alto el fuego de 1991 entre Marruecos y el POLISARIO había previsto que solamente votarían los saharauis al ser cuestionados sobre la independencia, el plan de Baker otorgaba el derecho a voto en el referéndum a todos aquellos que hubiesen vivido en el territorio más de 25 años, principio que daría la victoria a Marruecos, ya que desde hace 27 años el gobierno alauí ha situado en el Sáhara más de 100 mil colonos, provocando el exilio de millares de saharauis que aún viven en los campos de refugiados argelinos de Tindouf.

Ante la imposibilidad de llegar a un consenso, a finales de marzo el Consejo de Seguridad prorrogó nuevamente el mandato de su misión por seis meses más.

De hecho, ni el mismo Baker estaba convencido de su plan. En más de una ocasión el ex enviado especial reconoció estar incómodo con la solución política del conflicto que debía proponer a las partes, que estipula la autodeterminación por requerimiento de la resolución 1429 del Consejo de Seguridad. De hecho, Baker, que anteriormente había sido secretario de Estado de EE.UU., había favorecido una solución que convertiría a Sáhara Occidental en una provincia autónoma dentro de Marruecos. La única parte involucrada en el conflicto que apoyó esta solución fue, evidentemente, Marruecos, con el apoyo de EE.UU. y Francia en el Consejo de Seguridad. Y en esta nueva gira por el territorio en enero, el país alauí volvió a exigir que se implantara la anterior oferta de Baker, que le convertía en propietario del Sáhara.

Este 2003, el enviado de la ONU, advirtió que si el Consejo de Seguridad no apoyaba su oferta, dimitiría como negociador. "Piensa que las negociaciones ya ha se han extendido demasiado tiempo, quiere ver una evolución clara del tema", explicaron fuentes oficiales estadounidenses a Financial Times. Además, fuentes diplomáticas informaron en el mismo periódico que se había distribuido un proyecto de resolución, redactado por el Gobierno de EE.UU., entre los miembros del Consejo de Seguridad, que favorecía la idea de Baker de convertir el Sáhara Occidental en una provincia autónoma marroquí, aunque pasaría por un proceso de referéndum. "Por un lado es un chantaje, por otro lado estamos cansados", declaró un miembro diplomático del Consejo de Seguridad a Financial Times.

Las conexiones entre los intereses económicos franceses y estadounidenses en los esfuerzos por las negociaciones de Baker se han visto expuestas a la luz, cada vez más, durante los últimos meses del 2003. Se relaciona a Baker, personalmente, con altos funcionarios estadounidenses, y compañías petroleras francesas han conseguido, del Gobierno marroquí, permisos de exploración en las costas saharauis.

Desde la resolución, en julio de 2002, del Consejo de Seguridad de recomenzar los esfuerzos para organizar un referéndum, el Gobierno marroquí ha mostrado siempre la postura más rígida e impaciente. El rey Mohammed VI, desde su llegada al poder, hace cinco años, ha llegado aún más lejos en sus demandas del Sáhara Occidental, ya que ha hecho del contencioso del Sahara una cuestión personal, como su padre Hassan II, y además se ha comprometido ante su población a salvaguardar la integridad territorial nacional, donde las autoridades marroquíes incluyen el Sáhara, por lo que de la resolución del conflicto depende el prestigio y la autoridad del monarca.

A finales de mayo se celebró el 30ª aniversario del Frente POLISARIO, que se fundó el 20 de mayo de 1973 como movimiento de lucha contra los colonizadores españoles, en los campamentos de Tindouf, Argelia, desde donde se sigue combatiendo a Rabat. Y mientras en Tindouf los saharauis celebraban el aniversario del POLISARIO, James Baker se disponía a presentar al Consejo de Seguridad su última propuesta de solución del conflicto, junto con las alegaciones de las partes implicadas en el mismo: POLISARIO, Marruecos, Mauritania y Argelia. De ser aceptada la última propuesta de Baker, estaba prevista la celebración, de forma inmediata, de comicios para instituciones autonómicas en el territorio, así como la celebración del esperado referéndum de autodeterminación dentro de un plazo de entre cuatro y cinco años. Pero también de ser aceptada la propuesta, el Frente POLISARIO ya había amenazado con volver a coger las armas, con las graves consecuencias, entre ellas económicas, que supondría para ambas partes. “El objetivo del alto el fuego era permitir la organización de un referéndum sobre la autodeterminación y los saharauis podrían tomar de nuevo las armas si no se consigue", expresó el líder del POLISARIO, Mohamed Abdelaziz, durante una conferencia de prensa en Tindouf con motivo de la celebración del XXX aniversario de la creación del POLISARIO. Y ambién añadió que "el pueblo saharaui tiene el legítimo derecho de recurrir a la fuerza armada para recuperar su independencia". Pero la amenaza saharaui no se quedó sólo en palabras. Durante uno de los actos de conmemoración, que duraron una semana, alrededor de diez mil personas armadas y unos doscientos vehículos militares desfilaron ante la presencia del secretario general del Frente POLISARIO, Mohammed Abdelaziz, dejando claro que la opción militar para llegar a una “solución” con Rabat sigue existiendo.

Las complicaciones económicas con respecto al territorio ocupado por Marruecos desde 1975 han crecido constantemente durante los últimos años. El Gobierno marroquí y el Frente POLISARIO no sólo han acordado, cada uno por su lado, con empresas extranjeras la exploración petrolífera en las costas saharauis, sino que ambos gobiernos mantienen que tienen licencias pesqueras en aguas saharauis. Mientras tanto, la Unión del Maghreb Árabe (UMA) –dirigida a crear una zona libre de impuestos entre Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez– está bloqueada por las denuncias marroquíes sobre las supuestas amenazas a su "soberanía nacional".

El contencioso continuó en punto muerto, Marruecos no hacía pública su decisión definitiva y el POLISARIO rechazaba el plan, así que el 1 de junio el Consejo de Seguridad de la ONU decidió extender por dos meses más el mandato de la misión de Naciones Unidas, con el objetivo de continuar los esfuerzos para poder establecer el plan de Baker, un plan que Kofi Annan, en su informe, calificaba de “óptima solución política al conflicto".

Sorprendentemente, en julio el Gobierno saharaui en el exilio cambió su postura y anunció que aceptaba el controvertido plan de paz de James Baker, aunque protestó por la inclusión de votantes marroquíes en el referéndum, ya que éstos superarían con seguridad a los saharauis, dando por ello la oportunidad al Gobierno alauí de ganar y por tanto de obtener el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el territorio. Y pocos días después de hacerse pública la decisión definitiva del POLISARIO, el Gobierno marroquí anunció que rechazaba la propuesta. "Rechazamos que se nos imponga cualquier decisión relacionada a la soberanía del Reino”, declaró el ministro de Exteriores, Mohamed Benaissa, en esta ocasión, y repitió que cualquier solución tiene que "garantizar la integridad territorial de Marruecos sobre todo su territorio", incluido el Sáhara Occidental. Si ya estaba sorprendido con el cambio de opinión de los saharauis, la decisión de Marruecos aún dejó más desconcertado al Consejo de Seguridad, ya que precisamente el Gobierno alauí le había presionado para aplicar el plan, un plan que, además, las mismas autoridades marroquíes habían diseñado, como confesó Baker en 2002. Francia apoyó al Gobierno marroquí y retiró su original apoyo al plan de Baker después de que Marruecos lo rechazara. Diplomáticos franceses alegaron tras el rechazo del plan que “la ONU tiene que buscar una solución y que ninguna de las partes puede ser obligada a algo que no desee”.

Se han publicado muchas posibles explicaciones para el cambio de postura del POLISARIO ante el plan de Baker. La explicación más extendida entre los medios, y la más deducible y menos rocambolesca, sería la voluntad de las autoridades saharauis de dar la visión de un Marruecos arrinconado diplomáticamente que interrumpe los intentos de la ONU por asegurar la paz. En este caso el POLISARIO se arriesgó dando la noticia antes que Marruecos, pero quizás ya sabía que éste rechazaría la propuesta de Baker. Y una vez Marruecos anunció su decisión, las autoridades saharauis, que ya habían mostrado su buena voluntad para solucionar el conflicto, declararon en la sede del Congreso estadounidense en Washington que este acuerdo con el plan de Baker no significaba que los saharauis aceptasen un referéndum que no conllevara a la autodeterminación. Asimismo, exigieron que, ya que Marruecos había rechazado el plan, se volviese a los antiguos acuerdos firmados por todas las partes. "El Plan de Arreglo y los Acuerdos de Houston siguen siendo el marco más indicado para una descolonización auténtica del Sáhara Occidental", indicó el presidente Abdelaziz, quien añadió que “no habrá concesiones sobre nuestros derechos inalienables a la autodeterminación", y afirmó que el compromiso de su pueblo a favor del plan de Baker para la paz no puede alterar de ninguna forma sus legítimos derechos a la libertad y la independencia. En su discurso Abdelaziz también criticó fuertemente la actitud de Francia en los debates en el órgano supremo de la ONU y se lamentó de que este país "desgraciadamente sigue siendo el mayor obstáculo ante los esfuerzos de Naciones Unidas a favor de una solución justa y definitiva para este conflicto".

El 31 de julio el Consejo de Seguridad de la ONU tenía que decidir si renovaba su misión en Sáhara Occidental. En el último minuto la delegación de EE.UU. en las negociaciones de la ONU sobre Sáhara Occidental presentó una versión "suavizada" de la resolución en una tentativa para conseguir que Francia y Marruecos aceptaran el conocido como Plan Baker, pero ninguno de los dos países cambió de postura. Los dos países se mantenían firmes y unidos ante una comunidad internacional que les pedía que aceptaran el plan y bajo la gran presión de EE.UU., aliado militar y comercial de Marruecos, que se refugiaba en el plan de su anterior Secretario de Estado y pretendía que Marruecos y Francia aceptaran la propuesta.

En cambio, el apoyo de Argelia y España al Frente POLISARIO, quizás por la tranquilidad de tener la ONU y gran parte de la comunidad internacional a favor, demostró no ser tan incondicional como el de Francia a Marruecos. Desde principios de año, la presión sobre los saharauis por parte de estos países para aceptar una solución iba aumentado, debido al interés de ambos por normalizar sus tormentosas relaciones con su vecino marroquí. Argelia, aliado tradicional de POLISARIO, llegó a hacer nuevas ofertas al Gobierno marroquí para que aceptara el plan Baker. El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, envió un mensaje al rey marroquí Mohamed VI, ofreciendo una vuelta a la normalización de sus relaciones tras décadas de tensión. La frontera por tierra entre Marruecos y Argelia ha estado cerrada desde 1994. Las relaciones amistosas entre Argelia y Marruecos se consideran necesarias para el establecimiento de la unión económica en el Maghreb y para la integración de Marruecos en la Unión Africana (UA), de la que no es miembro.

El Gobierno español, por su parte, exigió en esta ocasión un referéndum entre los "habitantes" de Sáhara occidental, pero no sólo entre los saharauis, como había defendido tradicionalmente.

Finalmente, pese a las reticencias de Marruecos, que alegó nuevamente que el plan era "contrario a su fundamental interés nacional y a la paz y a la seguridad en la región del Maghreb", y Francia, el Consejo de Seguridad aprobó, por unanimidad, su apoyo al Plan de Baker. Además, el Consejo amplió hasta octubre del 2003 el mandato de la misión de paz de la ONU en Sáhara Occidental (MINURSO).

Tras hacerse patente el aislamiento internacional de Marruecos y Francia, las autoridades alauíes se apresuraron a acercar posiciones con Estados Unidos, y se citaron con el presidente norteamericano, George Bush, en la sede de la ONU a finales de septiembre. En la reunión, según declararon fuentes diplomáticas marroquíes, Bush afirmó que Washington "no impondrá un arreglo" al conflicto del Sahara Occidental, sino todo el contrario: intentará acercar posturas entre Rabat y el POLISARIO. La clase política y gubernamental de Marruecos expresó su satisfacción por la nueva postura de EE.UU. respecto al conflicto de Sahara. Tras citarse con Estados Unidos, Marruecos se entrevistó con Jacques Chirac, que efectuó una visita oficial a Marruecos a principios de octubre, y allí, tras inaugurar varios proyectos de inversores franceses en las ciudades de Fez y Tánger, el mandatario francés volvió a confirmar su apoyo a Marruecos ante el contencioso del Sáhara.

No fueron las únicas buenas noticias para Marruecos con respecto al contencioso del Sáhara Occidental. En septiembre, se hizo público un informe en el que se detallaban las condiciones infrahumanas y los maltratos sistemáticos que supuestamentedurante han sufrido desde 1970 los prisioneros de guerra marroquíes en los campamentos saharauis en Argelia. Curiosamente, el descubrimiento lo hizo la Fundación Francesa France Libertés, que dirige Danielle Miterrand. El informe causó naturalmente una gran indignación entre los países que apoyan la independencia saharaui. Mientras, los partidarios del POLISARIO denunciaron que France Libertés “pertenece a un diagrama francés-marroquí contra la causa saharaui".

El POLISARIO desmintió las acusaciones de France Libertés, un tema que estuvo muy presente el su XI congreso, que celebró a mediados de octubre, y bajo el lema 'Lucha y cohesión para arrebatar la independencia y la paz', en la emblemática ciudad de Tifariti, símbolo de la resistencia saharaui frente a la opresión marroquí. En este congreso el Frente POLISARIO tenía que elegir a sus nuevos representantes y al Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática. Durante el Congreso, el presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, que volvió a ser reelegido en su cargo, lanzó a la comunidad internacional un llamamiento para asumir sus responsabilidades "ante la intransigencia de Marruecos, único responsable del fracaso de los esfuerzos internacionales de paz", y añadió la intención del POLISARIO de "cooperar plenamente" con el último plan propuesto por James Baker, aunque advirtió que “no es una solución definitiva del conflicto, pero es una base para un nuevo proceso”.

Mientras el POLISARIO hacía estas declaraciones, aumentaba la presión a Marruecos para que aceptara el plan de paz. Las presiones provenían de Kofi Annan, que advirtió que esperaba una respuesta oficial de Marruecos antes de fin de año, y por lo tanto pidió al Consejo extender el mandato de la MINURSO hasta el 31 de enero de 2004, una propuesta que fue aprobada. La respuesta de Marruecos no se hizo esperar y a través de un comunicado divulgado en Rabat por el Ministerio de Asuntos Exteriores reiteró su rechazo total al plan de Baker y desafió al Consejo de Seguridad a que “asuma sus propias responsabilidades”.

A mediados de noviembre, Álvaro de Soto, el recientemente nombrado nuevo representante especial para Sáhara Occidental del secretario general de la ONU, Kofi Annan, empezó una nueva gira por la región africana, un nuevo esfuerzo para llegar a un

acuerdo común.

Mientras, Marruecos sigue intentando convencer a los demás países de que su punto de vista debe ser respetado y cada vez se vuelve más radical en sus discursos. El 7 de diciembre, en una entrevista con la agencia marroquí MAP, que recogió el día 8 el diario Le Matin, Benaissa comparó el proceso de integración del Magreb, cuyo principal obstáculo es el conflicto del Sáhara, con la construcción de la UE y la adhesión de España: "Cuando España se adhirió a la Unión Europea, era inconcebible para los otros países de la UE apoyar un movimiento separatista como el de los vascos --afirma Benaissa-- como es inconcebible que un país albergue en su territorio hombres y mujeres armados y hostiles a otro país". Además, Benaissa aprovechó la entrevista para criticar a Argelia y a los refugiados saharauis. "Lamentablemente, así sucede en el Magreb. En Argelia hay gente armada que amenaza la integridad territorial de Marruecos y la estabilidad de toda la región", añadió el jefe de la diplomacia marroquí.

A pesar de la creciente firmeza y radicalidad de la postura marroquí, las autoridades del país podrían pronunciarse antes de fin de año a favor del Plan de Baker, obligadas por las fuertes presiones que están recibiendo. Si no acepta el plan que, según Baker, diseñaron estas mismas autoridades alauíes, tanto Marruecos como el POLISARIO se arriesgan a que el próximo 31 de enero, que es cuando expira el plazo del mandato de la MINURSO, la ONU, por primera vez en 12 años, no renueve el mandato y deje de lado el conflicto del Sahara Occidental. Si esto sucediera, no sería beneficioso para ninguna de las dos partes, pero sobre todo sería una catástrofe para el pueblo saharaui, que hace casi tres décadas que vive en los campos de refugiados de Tindouf en muy malas condiciones. Además, si la MINURSO deja de controlar el territorio y la legalidad de todo cuanto sucede en éste, ambas partes seguirán intentando explotar los recursos de una tierra que creen que les pertenece y que no tiene un propietario legal, un conflicto que si perdurase podría desembocar en un enfrentamiento armado, suponiendo un retroceso de más de dos décadas. En este caso, la comunidad internacional, cansada de intentar solucionar el conflicto a través de la ONU, podría girar la cabeza hacia otro lado e ignorar y por lo tanto perpetuar un conflicto que ya es uno de los más antiguos del mundo, una batalla que empezó en los años 50 en manos de Marruecos y España y a partir de 1975 enfrentó Rabat y el POLISARIO.




Una carrera por el petróleo en una tierra sin propietario legal

A finales de mayo del 2003, en el informe de presentación de su nuevo plan de paz para el Sáhara, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se refirió en varias ocasiones y por primera vez al gobierno de Marruecos como "poder administrativo" del territorio, algo que indignó a las autoridades saharauis. Los informes anteriores habían rechazado este término, y precisamente el año pasado el vicesecretario general de la ONU para Asuntos Jurídicos, Hans Corell, dictaminó que Marruecos "no está considerado" el poder administrativo del área, lo que implica que “el Gobierno alauí, bajo ninguna circunstancia tiene el derecho de actuar en nombre de la población del territorio o de explotar sus recursos naturales”. Por lo tanto a la población saharaui, la mayor parte confinada en los campos de refugiados en el desierto argelino desde los años 70, se la considera dueña de sus recursos naturales. El nombramiento de Marruecos como poder "administrativo" de Sáhara occidental es enormemente polémico dentro del conflicto actual, ya que las autoridades marroquíes cedieron en 2002 los derechos de exploración de los recursos petrolíferos del Sahara Occidental a su propia compañía, Onarep, y firmaron contratos que permitían explorar el terreno con dos compañías petrolíferas internacionales, la francesa Total (TotalFinaElf) y la estadounidense Kerr-McGee. La legalidad de estas exploraciones en territorio ocupado fue qüestionada por la Comunidad Internacional, como ha pasado también en el caso de los derechos de pesca y de la explotación de fosfatos. La concesión de todas estas licencias, sin embargo, está condicionada a la resolución del conflicto territorial entre Sáhara Occidental y Marruecos. El Gobierno en el exilio de Sáhara Occidental, por su lado, también contrató a una empresa en 2002 para que examinara el terreno, seguramente como respuesta a la exploración marroquí en la misma zona. Se trataba de la compañía anglo-australiana de exploración de petróleo y gas Fusion Oil, que en noviembre del 2003 informó al POLISARIO de las perspectivas positivas de encontrar significativos depósitos de petróleo en la costa saharaui. Mientras, los trabajos de reconocimiento realizados por Total y Kerr-McGee en el Sáhara Occidental han ido progresando muy lentamente, debido a las iniciativas internacionales de boicotear unas operaciones que gran parte de la comunidad internacional considera ilegales. Para el Gobierno saharaui, el acuerdo con Fusion Oil ha sido una bendición, dado que ha provocado que el Gobierno británico se muestre ahora más interesado en la independencia de Sáhara Occidental. El acuerdo, sin embargo, se puede ver comprometido por el actual intento que lleva a cabo la compañía estadounidense Sterling Energy de comprar Fusion Oil. Actualmente, el 47% de la compañía británica ya pertenece a Sterling Energy.


Cronologia año  2003
8 de enero. El enviado especial de la ONU, James Baker, anuncia que visitará el Magreb a mediados de enero. Se reunirá con los gobiernos de Marruecos, Argelia, Mauritania y con el Frente Polisario. Baker presentará y explicará a las partes una proposición para encontrar una solución política al conflicto que asegure la autodeterminación, de acuerdo con la resolución 1429 del Consejo de Seguridad.

14 de enero. Mohamed VI y el ministro marroquí de Exteriores, Mohamed Benaissa, reciben a Baker, que ha acudido a Marruecos en el que puede ser su último intento de conseguir una solución al largo conflicto. Aunque no se esperan grandes cambios respecto a la postura marroquí, Benaissa ha prometido "constructivismo".

16 de enero. El presidente de la República, Mohamed Abdelaziz, recibe a Baker, a su llegada a los campamentos de refugiados saharauis, tras visitar Rabat y Argel. Marruecos guarda silencio respecto a las conversaciones. Funcionarios marroquíes, sin embargo, confirman que Baker ha hecho ofertas concretas para solucionar la crisis, entre las que se incluye la autodeterminación para los saharauis.

18 de enero. Las proposiciones presentadas por Baker a las partes implicadas en el conflicto del Sáhara Occidental son "una repetición del acuerdo-marco" que presentó al Consejo de Seguridad en junio de 2001, según fuentes oficiales saharauis.

23 de enero. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, hace un llamamiento a la comunidad internacional para trabajar para poner fin a la tragedia del pueblo saharaui originada por la invasión militar marroquí de su territorio en 1975. Annan ha solicitado una prórroga de dos meses del mandato de la MINURSO en el Sáhara Occidental.

24 de enero. A medida que se van divulgando los detalles del contenido del nuevo plan de paz de la ONU, la parte saharaui está cada vez más desconcertada. El plan, que se asemeja al "acuerdo Marco" que en tres ocasiones no fue aprobado por el Consejo de Seguridad, parece que será de nuevo propuesto con más fuerza que nunca y si se aprovase el Sáhara acabaría siendo entonces una provincia marroquí, según fuentes saharauis.

26 de enero. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en la Asamblea Popular argelina recibe a una delegación española de apoyo al pueblo saharaui. Argelia y España están de acuerdo en que ''el problema del Sáhara Occidental es un asunto de descolonización de un territorio ocupado'', según el Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en la Asamblea Popular argelina.

3 de febrero. El Presidente de la República, Mohamed Abdelaziz, asiste a la apertura de la primera cumbre extraordinaria de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba, con la presencia de unos treinta Jefes de Estado y distintos Gobiernos.

19 de febrero. La exploración petrolífera en Sáhara provoca un debate ético entre los inversores.

8 de marzo. La Unión Africana hace un llamamiento para que se organice un referéndum en el Sáhara Occidental.

11 de marzo. Baker propone al Sáhara como provincia autónoma marroquí y un referéndum en 5 años.

22 de marzo. Kofi Annan pide al Consejo de Seguridad una prórroga de dos meses para el mandato de la Minurso.

15 de abril. Los parlamentos mauritano y argelino, a favor de solucionar el conflicto saharaui conforme a los acuerdos de Houston.

6 de mayo. Baker transmite al Consejo de Seguridad la postura de las partes ante su último plan.

23 de mayo. El Polisario amenaza a Rabat con volver a las armas. En el caso de que no se llegue a producir el esperado referéndum por la autodeterminación del pueblo saharaui, el Frente Polisario ha anunciado a Marruecos que está dispuesto a volver a luchar, con las graves consecuencias, entre ellas económicas, que supondría para ambas partes.

30 de mayo. La ONU define a Marruecos como 'poder administrativo' de Sáhara. Amnistía Internacional denuncia las violaciones por Marruecos de los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

2 de junio. La MINURSO amplía dos meses más su labor en Sáhara.

14 de julio. El Polisario acepta el nuevo plan de paz.

18 de julio. Marruecos rechaza el plan de paz para Sáhara Occidental.

31 de julio. Francia se queda aislada en la disputa Sáhara-Marruecos. El Consejo de Seguridad aprueba el plan Baker y pide a las partes que cooperen para su aplicación.

1 de agosto. El Consejo de la ONU apoya el Plan Baker y prolonga el mandato de MINURSO.

8 de agosto. Nombrado Álvaro de Soto como nuevo enviado de la ONU para Sáhara Occidental.

2 de septiembre. La ONG France Libertés, que dirige la viuda de Mitterrand, denuncia el uso generalizado de la tortura por parte del POLISARIO.

20 de septiembre. El Frente Polisario rechaza las ''malintencionadas'' acusaciones de France Libertés sobre la situacion de los prisioneros de guerra marroquíes.

24 de septiembre. Satisfacción en Marruecos por la nueva postura de EE UU respecto a Sáhara.

27 de septiembre. Bouteflika reclama la organización de un referendum libre en el Sahara Occidental.

11 de octubre. El Frente Polisario celebra su undécimo congreso en Tifariti, territorio liberado de la RASD.

22 de octubre. El Presidente de la RASD pide a la comunidad internacional que asuma sus responsabilidades ante la intransigencia de Marruecos. Marruecos no puede soportar indefinidamente una guerra colonial, afirma el Presidente de la República.

12 de noviembre. Fusion Oil, la empresa contratada por los saharauis, informa a la RASD de la posibilidad de encontrar significativos depósitos de petróleo en la costa saharaui.

13 de noviembre. Álvaro de Soto, el recientemente nombrado nuevo representante especial para Sáhara Occidental del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, ha iniciado hoy en Rabat, Marruecos, su primera gira por la región para mantener una ronda de encuentros con las autoridades marroquíes, saharauis, argelinas y mauritanas.

 


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