Anuario 2003
Congo
"La República Democrática del Congo consolida su proceso de paz con la formación de un Gobierno de transición"
Jordi Borràs

Después de cinco años de lo que ha sido el epicentro del conflicto en la región de los Grandes Lagos, las facciones rebeldes y las milicias étnicas han aceptado la propuesta de dejar las armas, y formar un gobierno de transición compartido entre todas las facciones, tanto las que forman parte de la oposición política, como las que han intervenido en la lucha armada. Pero hasta que no esté completamente asegurada la paz en las regiones orientales, la estabilidad de la nueva Administración provisional será muy frágil, y la aportación de ayuda internacional, ineficaz. Bajo la tutela de las Naciones Unidas, el nuevo ejecutivo de Joseph Kabila se encuentra ante el reto, hasta la celebración de las elecciones democráticas, que se prevén para el 2005, de reconstruir un país en que la guerra ha mermado sobre todo la economía, debido al pillaje de recursos naturales por parte de las naciones vecinas y las potencias extranjeras que han intervenido en el conflicto, y una sociedad civil desestructurada por el exilio, el desplazamiento, la falta de recursos básicos y las epidemias.
El 27 de enero el presidente de la República Democrática del Congo (RDC), Joseph Kabila, hizo un llamamiento a los grupos rebeldes y a las milicias de grupos étnicos para que abandonaran la lucha y se convirtieran en partidos políticos democráticos, a fin de poder constituir un gobierno de transición hasta la celebración de unas elecciones democráticas en el año 2005, según el acuerdo de paz que Kinshasa firmó el 17 de diciembre de 2002 en Pretoria con las dos principales facciones armadas, el Movimiento de Liberación del Congo (MLC) y la Plataforma Congoleña para la democracia (RCD).

Según este acuerdo, cada uno de estos grupos, que durante los años de guerra civil en la RDC han recibido el apoyo de Uganda y Ruanda, respectivamente, ocuparía una de las cuatro vicepresidencias del gobierno de transición, mientras que las otras dos estarían reservadas a los partidos que hasta ahora formaban parte de la oposición política, como el Partido Demócrata Social Cristiano (PDSC), liderado por André Bo-Boliko, o las Fuerzas de Renovación para la Unión y la Solidaridad (FONUS), encabezado por la figura de Joseph Olenghankoy, partidos que se han mantenido al margen de la guerra.

El proceso de pacificación del antiguo Zaire también supone la creación de un Ejército nacional unificado. El nuevo cuerpo de las Fuerzas Armadas supondrá la integración en el que hasta ahora había sido el Ejército gubernamental, de las milicias armadas que combatían contra el régimen de Kabila.

Pero la creación, tanto del Ejecutivo provisional, del que Joseph Kabila fue nombrado presidente interino el 8 de abril, como del nuevo Ejército, ha sido frenada por el continuo desmarque por parte de la Plataforma Congoleña para la Democracia (RCD-Goma), y otras milicias algunas de las cuales aún mantienen su actividad beligerante en el este del país. Debido a la lucha por el control de esta zona, el RCD-Goma se resistió en un primer momento a reconocer la legitimidad del gobierno de transición, y a participar en él de manera activa, aunque uno de sus líderes, el empresario Rapheal Katebe Katoto, fue propuesto para ser uno de los cuatro vicepresidentes.

Los líderes del RCD-Goma han iniciado un tímido acercamiento al proceso de paz, expresando su voluntad de reafirmar su compromiso con los acuerdos de 2002, pero los diferentes principios de un alto al fuego con otras milicias armadas en las provincias orientales de la RDC no han sido más que un formalismo testimonial para evitar la exclusión en la distribución de cargos.

La iniciativa de Joseph Kabila puede parecer engañosa desde otra perspectiva si se ve como un negociado de repartimiento de poder y recursos, muy deseados por aquellos que desde hace cuatro años se disputaban su control.

Por otra parte, con una serie de visitas oficiales en que ha establecido relaciones de cooperación bilateral, entre las cuales hay acuerdos para la repatriación de refugiados, Kabila ha ido reforzando sus lazos con los antiguos socios vecinos (Zimbabwe, Angola, Namibia), alineados durante la guerra alrededor de su causa, y que ahora reclaman tímidamente compensaciones por sus respectivas aportaciones en su apoyo al régimen de Kinshassa, como por ejemplo la ayuda de 25 millones de dólares que el Gobierno de Windhoek cedió a su aliado sin la autorización expresa del Parlamento de Namibia, y de lo que ahora esta asamblea pide cuentas.

El presidente congoleño también ha incluido en sus rondas diplomáticas a dos naciones vecinas, investigadas por su implicación en el pillaje de recursos naturales en la RDC: la República del Congo (Brazzaville) y la República Centroafricana, con la que estableció el mes de junio un acuerdo de cooperación en materia de defensa.

Ambos países –Uganda y Ruanda– que daban su apoyo a los principales grupos rebeldes que combatían su régimen tampoco han quedado fuera de la agenda de contactos de Kabila, que reafirmó con el presidente ugandés, Yoweri Museveni, en Daar es Salaam (Tanzania), el once de febrero, la voluntad de acatar los acuerdos de Luanda que ambos firmaron el seis de septiembre de 2002 en materia de seguridad fronteriza y de defensa.

Por otro lado, Kabila ha pedido repetidas veces a Paul Kagame que Rwanda se abstenga de desplegar tropas en la RDC. La presencia de tropas ugandesas y los rumores sobre la actuación de efectivos del Ejército ruandés en el nordeste del Congo han generado diversas tensiones entre Kampala, Kinshasa y Kigali. Frente a las acusaciones de Uganda, el presidente ruandés, Paul Kagame, ha negado que su Ejército haya entrado en la RDC, pero ha advertido que lo hará si la seguridad de sus fronteras se ve amenazada.

La política de Joseph Kabila para terminar con la intervención de fuerzas extranjeras cuenta con el apoyo de la Misión de las Naciones Unidas en la RDC (MONUC) y de la Comunidad Internacional. El 26 de septiembre, a instancias del secretario general de la ONU, Koffi Annan, se firmó un acuerdo entre Uganda, Ruanda, Burundi y la RDC, de ninguno de estos países no interferiría en los conflictos internos de los demás. Así se pretende evitar que, a largo plazo, se perpetúe la condición del Congo como el campo de batalla de las naciones africanas por el dominio de la región de los Grandes Lagos, y, al mismo tiempo, el desmembramiento total del país.

Tanto el Gobierno de Kinshasa como la MONUC aún no han conseguido el control de las provincias del este, que han sido escenario de combates entre grupos rebeldes y milicias de grupos étnicos, a pesar de la instauración del gobierno nacional de transición.

Uno de los dos principales focos de persistencia de los combates es el enfrentamiento entre la Plataforma Congoleña para la Democracia (RCD-Goma) y las milicias Mayi-Mayi, formadas por diferentes facciones étnicas que durante el decurso de la guerra en la RDC han luchado al lado de las fuerzas gubernamentales, en las provincias de South Kivu y North Kivu, donde las fuerzas de la RDC-Goma tomaron Lubero y otras posiciones clave que mantuvieron hasta que iniciaron la retirada una vez que sus líderes aceptaran formar parte del nuevo Ejército nacional unificado. El once de septiembre empezaron las conversaciones de paz entre ambos grupos.

Pero es en la provincia de Ituri, cerca de la zona fronteriza con Uganda, donde los combates se han sucedido e intensificado por el control de la región, principalmente entre las milicias de las etnias hema y lendu, siendo la ciudad de Bunia el centro de la lucha.

En un primer momento las UPDF (les Forces Armades ugandeses), que mantenían dos batallones de soldados en la zona después de su retirada oficial de la RDC, con el pretexto de garantizar la seguridad en Ituri, protagonizaron diversos enfrentamientos con los rebeldes de la Unión de los Patriotas Congoleños (UPC) de Thomas Lubanga. Éste, desoyendo las demandas de la MONUC, que le instó a deponer las armas, persistió en su intento de tomar Bunia y los principales aeropuertos de la región, que finalmente fueron ocupados por el Ejército ugandés. Esto provocó la retirada de la UPC, y la huida de su líder, Thomas Lubanga. Más tarde, Lubanga anunció fuera del país un alto al fuego y su voluntad de participar en el nuevo Gobierno de transición.

El Gobierno de Kampala anunció su intención de no prolongar más de lo necesario la presencia de sus fuerzas en la RDC, pero el hecho es que la orden de evacuar sus tropas no se hizo efectiva hasta finales del mes de abril. Incluso, Uganda había advertido del despliegue de más tropas en la RDC a principios de año si no mejoraba la situación en Ituri, alegando que los combates en la zona ponían en peligro la seguridad de sus fronteras. Pero las presiones de la ONU, que ha estudiado la posibilidad de presentar cargos contra Kampala por ocupación ilegal de la RDC, obligaron a fijar el “día D” para la retirada de las fuerzas ugandesas el 24 de abril, aunque el asesor militar del presidente ugandés Yoweri Museveni, el general Kale Kayihura, anunció que una brigada de mil soldados permanecería defendiendo la zona desde la vertiente congoleña del monte Rewenzori, hasta la frontera entre los dos países.

La retirada de la UPDF no hizo más que dejar al descubierto la lucha encarnizada entre las milicias de las etnias hema y lendu, que continuaron disputándose el control de Bunia, provocando miles de muertos en matanzas. Los restos de muchos de ellos fueron descubiertos por oficiales de la MONUC en fosas comunes en diversos puntos de la provincia de North Kivu. Asimismo, miles de refugiados de la etnia hema se sumaron a la retirada de la UPDF y se instalaron en diferentes puntos fronterizos, mientras que otros fueron asesinados en las incursiones de las milicias lendu, en las poblaciones de la ribera congoleña del lago Victoria.

Frente a la imposibilidad de la MONUC de mandar ayuda humanitaria a la región de Ituri, sobretodo a la población civil de Bunia, principal escenario de los combates, y debido al incumplimiento de las promesas de las milicias étnicas de firmar un alto al fuego y retirarse a sus asentamientos de origen, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó, a finales de mayo, el despliegue de una fuerza internacional de emergencia en la zona. La misión de este contingente, en lo que se llamó Operación Artemis, bajo el liderazgo de Francia, tenia como objetivo la pacificación del área de Bunia, y facilitar el acceso de personal, equipos sanitarios y material para el abastecimiento de la población civil, fuertemente castigada por la actividad de los grupos armados.

Con el fin de poder cubrir las operaciones de sus contingentes en Ituri, los militares franceses negociaron con Uganda la ocupación de su espacio aéreo para el despliegue de diez aviones de combate.

Con ello, las fuerzas de paz consiguieron el control de Bunia, la capital, y de las localidades de los alrededores, después de mantener intensos tiroteos con las milicias congoleñas. Éstas, a pesar requerimientos de la MONUC y de los ultimátums lanzados por las tropas francesas –a las que se añadió un destacamento de soldados sudafricanos, enviados por Thabo Mbeki– ,han proseguido con la lucha, incumpliendo de este modo sus repetidas promesas de alto al fuego. Los líderes de las etinas hema i lendu no reconocen la constitución del Gobierno provisional y, por otra parte, alegan al temor a un rebelión de sus propios hombres si les ordenan que depongan las armas.

Desde la llegada de efectivos extranjeros para la pacificación de Ituri, han resurgido los choques entre grupos armados, sobretodo en las províncias de North Kivu y South Kivu. La RCD-Goma también ha continuado su actividad porque no quiere abandonar el control del este del Congo.

A pesar de la reaparición de escaramuzas en las áreas de control de las tropas francesas, la presencia de estas propició el retorno a Bunia de civiles que se habían refugiado a Uganda, o se habian desplazado a otros lugares de la RDC, huyendo de los combates.

El ministro de Defensa francés, Michèle Alliot-Marie, en una visita oficial al Congo a principios de agosto, manifestó su satisfacción por el éxito de la Operación Artemis. El 1 de septiembre fue el día fijado para la delegación de las tareas de mantenimiento de la paz en Bunia a un contingente de 3.800 soldados de la ONU, pakistaníes y de Bangla Desh, que ya habían sido emplazados gradualmente en Ituri desde el mes de agosto.

La MONUC consideró que esas tropas eran insuficientes para estabilizar la situación en Ituri, y el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la ampliación del número autorizado de soldados para ser enviados hasta 10.800.

Pero el aumento de efectivos disponibles no ha terminado con las incursiones de las milicias étnicas, que se han abastecido del armamento que las fuerzas ugandesas abandonaron en la región, durante su retirada.

Uganda ha sido acusada de proveer, tanto a los hema como a los lendu, de fusiles y munición de artillería, así como de animar los asaltos a poblados donde se han llevado a cabo matanzas de civiles.

Éstos han sufrido la peor parte de las consecuencias de un conflicto que, aunque localizado aparentemente en el nordeste del país, ha llegado a ser tan endémico como las epidemias que también han castigado a la población congoleña. La Cruz Roja Internacional, ha tenido que hacer frente a un brote de cólera que en el mes de febrero apareció en Mbuji-Mayi, capital de Kasai Oriental, y que ha ido extendiéndose por toda la provincia, situada al centro geográfico del país. Por su parte, y con el apoyo de varias ONG y de otras organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras, el Gobierno de Kabila ha emprendido medidas para la lucha contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), organizando seminarios informativos para los colectivos más vulnerables a la enfermedad (como el Ejército) y administrando gratuitamente tratamientos antiretrovirales a la población afectada por el virus.

Las bolsas de hambre también han crecido, sobretodo en los sectores donde se han intensificado los combates, y donde las organizaciones que distribuían el material humanitario han tenido difícil el acceso para el abastecimiento de alimentos y agua potable.

El secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan, manifestó sus intenciones de prolongar el mandato de la MONUC –que ya ha perdido un total de 23 personas entre personal civil y militar desde el inicio de su presencia en el Congo– un año más. Su tarea no podrá limitarse a tutelar un gobierno provisional frágil con vistas a la preparación de unas próximas elecciones democráticas en 2005, sino que también tendrá que asumir el reto de asistir a una nación empobrecida que ha sufrido, durante los últimos años, el pillaje de recursos naturales por parte de las naciones vecinas, entre las que no estarían solamente las que intervinieron directamente en el conflicto como aliados del Gobierno de Kinshasa (Nambia, Angola y Zimbabwe) o dando apoyo a los grupos rebeldes (Ruanda y Uganda), sino también la República del Congo y la República Sudafricana, además de empresas multinacionales europeas y norteamericanas.

De acuerdo con las resoluciones 1457 y 1499 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 24 de enero y 13 de agosto, respectivamente, el equipo de expertos encargado de llevar a cabo la investigación sobre la expoliación de materias primas a la República Democrática del Congo, y su relación con el tráfico de armas en el país, elaboró un informe en el que establecía que el tráfico de minerales habría permitido la financiación de los grupos rebeldes. Éstos, a su vez, habrían utilizado a la población, forzándola a abandonar sus lugares de asentamiento, en donde se dedicaba básicamente a tareas relacionadas con el sector agrícola, para la extracción de mineral en régimen prácticamente de esclavitud. En referencia a este hecho, el 27 de agosto la agencia IRIN, de las Naciones Unidas, informaba de que 100 personas de la etnia hema, habían sido deportadas por milicias lendu a campos de trabajos organizados por ésta en Fataki, a 80 kilometros de Bunia.

Esto permite entrever, que los beneficiarios de esta explotación ilegal de riqueza tienen puesto su interés en la perpetuación del conflicto, lo que garantiza el gasto en armas de las milicias congoleñas.

Los recursos minerales más codiciados son, el tántalo, que se utiliza en la fabricación de componentes electrónicos, y los diamantes, que son la principal causa de la extensión del conflicto en el centro de África. El Consejo Mundial de Diamantes publicó una serie de resoluciones adicionales al documento resultante de las negociaciones del Proceso de Kimberly, que tuvieron lugar en Suiza a finales de 2002. Con estas resoluciones se pretendía regular el comercio de este mineral.

El Proceso de Kimberly, que fue puesto en marcha en mayo del año 2000 por los países que participan en el comercio de diamantes, y que entró en vigor el 1 de enero de 2003, establece un sistema de certificación en el que debe de constar, para cada piedra extraída y destinada al comercio, el importador, el exportador, y un código específico.

La RDC, que forma parte del círculo de países productores, se ha adaptado a este esquema de certificación, con lo que se ha visto obligada a llevar a cabo las reformes legales necesarias en el sector.

Sin embargo, el país se halla entre aquellos de los que el Consejo Mundial de Diamantes (CMD) sospecha, por posibles irregularidades cometidas en el cumplimiento de los requerimientos de certificación del Proceso de Kimberly.

El CMD expulsó a la República Centroafricana del grupo de participantes del Proceso de Kimberly, después del golpe de Estado que tuvo lugar en aquel país, en marzo. Pero si el golpista François Bozize –a pesar de tener prohibido de este modo el comercio de diamantes– , encuentra un aliado en el régimen de Kabila, se puede formar una red de tráfico ilegal entre ambos países.



Cronologia año  2003
9 de enero. La ONU anuncia que iniciará una investigación sobre los informes recibidos de posibles casos de canibalismo y violaciones de los Derechos Humanos, cometidos por los grups rebeldes que actuan en el nordeste del país.

27 de enero. El presidente del Congo, Joseph Kabila, hace una llamada a los grupos rebeldes para que abandonen las armas y se conviertan en partidos políticos democráticos.

13 de febrero. Tres facciones rebeldes congoleñas de Ituri han pedido al Gobierno ugandés y a la ONU que permitan la presencia de las fuerzas ugandesas de la UPDF para evitar un posible genocidio en la zona.

24 de febrero. La comisión del Senado Belga encargada de investigar el pillaje de recursos naturals en la RDC concluye que no hubo actos ilegales por parte de las compañías investigadas.

7 de marzo. Los diferentes partidos que participan en el Diálogo Intergongoleño manifiestan su acuerdo para la creación de un Ejército nacional unificado durante el período de un futuro gobierno de transición. En este nuevo ejército se tiene prevista la integración de las fuerzas de los grupos rebeldes que hayan aceptado el proceso de paz.

26 de marzo. Más de 400 hombres de las fuerzas rebeldes de la UPC, lideradas por Thomas Lubanga se rinden anunciando su voluntad para participar en el proceso de paz.

1 de abril. Representantes del Gobierno y de las fuerzas rebeldes aprueban en Sun City (Sudáfrica), en la sesión final del Diálogo Intercongoleño, la constitución de un gobierno provisional por dos años, hasta la celebración de unas elecciones democráticas.

8 de abril. Joseph Kabila es nombrado presidente interino de la RDC en una ceremonia llevada a cabo en la capital, Kinshasa.

24 de abril. Las tropas ugandesas se preparan para retirarse de Ituri, mientra que las tropas de la ONU velan para el mantenimiento de la ley y el orden durante la operación, que empezará en una primera fase hasta que se retiren los cerca de 6.000 efectivos que se hallan al este del Congo.

19 de mayo. Se confirma la muerte de dos observadores militares de la ONU, que fueron brutalmente asesinados durante los últimos enfrentamientos entre milícias rivales en Bunia. Este asesinato a sido condenado por Koffi Annan, quién pidió a todos los congoleños que renuncien a la violencia.

6 de junio. Una unidad de soldados franceses llega a Bunia para preparar el despliegue de 1.400 soldados de una fuerza multinacional de paz. Las fuerzas francesas tienen previsto permanecer tres meses en la RDC, donde llevaran a cabo su tarea de pacificación de la región de Ituri.

26 de junio. El Consejo de Seguridad de la ONU decide prorrogar otro mes el mandato de la MONUC en la província de North Kivu por la inestabilidad que aún hay en la región.

16 de julio. Llegan a Kinshasa los líderes de los grupos rebeldes que formaran parte del Gobierno de transición, entre ellos Jean-Pierre Bemba, que será uno de los cuatro vicepresidentes de la nueva administración.

22 de julio. La ONG Media Rights pide al nuevo Gobierno de transición la protección de la libertad de expresión de los medios, después de que en los últimos meses, periodistas locales de diferentes medios hayan sido perseguidos, detenidos, encarcelados y maltratados por las facciones rivales del país, incluidas las fuerzas gubernamentales.

21 de agosto. Cerca de 20.000 personas, que regresaron a Bunia después del despliegue de las fuerzas internacionales de paz, estan recibiendo ayuda humanitaria. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha distribuido entre ellos 400 toneladas de alimentos.

25 de agosto. La Asamblea Nacional y el Senado abren sus primeras sesiones, respectivamente, para el nuevo período bianual de transición, bajo la presidencia de Joseph Kabila y sus cuatro vicepresidentes.

4 de septiembre. Las tropas de la ONU en la región de Ituri han iniciado la multimillonaria operación de reparar las infraestructuras del aeropuerto de Bunia, y de todo el distrito de Ituri, dañadas por cinco años de guerra.

26 de septiembre. Representantes del Gobierno de la RDC y de tres países vecinos (Uganda, Ruanda y Burundi), han acordado en no interferir-se mutuamente en la solución de conflictos internos, y al mismo tiempo darse apoyo en la lucha contra el tráfico de armas.

3 de octubre. Las milícias Mayi-Mayi del General David Padiri Bulenda firman un acuerdo de alto al fuego con la milícia de la RCD-Goma. Ambas facciones forman parte, ya, del Gobierno de transición.

13 de octubre. Las fuerzas de paz de la ONU inician una investigación para hallar a los responsables de la matanza de civiles del 6 de octubre en Ndunda, en la província de South Kivu.


 


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