Anuario 2003
Mozambique
"Mozambique mantiene su pulso en la lucha contra la pobreza y apuesta por la promoción de las inversiones extranjeras en el país"
Jordi Borràs

Después de anunciar su compromiso en priorizar la lucha contra la pobreza, que afecta sobretodo a las provincias del sur del país, frente a la creciente prosperidad del norte, el Gobierno de Joaquim Chissano, un año antes de la celebración de los próximos comicios presidenciales y al Parlamento unicameral de Mozambique, se ha reafirmado en el proyecto de fomentar las inversiones de empresas y capital extranjero, que, según el Centro de Promoción de Inversiones de Mozambique, supondrá un 63 % del total del capital destinado a la mejora de las infraestructuras industriales y de transportes, y a la reactivación de los diferentes sectores de la economía nacional, sobretodo la agrícola y la minera.
El 3 de octubre, el primer ministro mozambiqueño, Pascoal Mocumbo, dos de sus colegas de Gabinete, el ministro de Finanzas y el ministro de Comercio e Industria, y el gobernador del Banco Mundial, abrieron, en la oficina europea de esta entidad en París, un foro sobre inversiones, que acogió un total de 105 participantes, de los que 70 eran representantes de industrias y entidades del sector privado, entre las que se encontraban empresas como la mozambiqueña MOZAL o la francesa ALCATEL, del sector de las telecomunicaciones, como más significativas.

MOZAL es una empresa cuyo capital proviene mayoritariamente de firmas extranjeras como la japonesa Mitsubishi, y está dedicada al sector del aluminio. Desde su establecimiento en Mozambique en mayo de 1998 ha invertido ya en Mozambique más de dos mil millones de dólares.

El principal objetivo del Forum fue el establecimiento de una serie de puntos que presentaban a Mozambique como destino seguro para los inversores, frente a las economías nacionales de otros países africanos. Debido, sobretodo, a su inestabilidad política, estos países no aportan ninguna garantía.

Sobre la mesa de negociaciones se debatieron quince posibilidades de desarrollo –principalmente en referencia a la agricultura, la minería y el turismo– , que la Federación de Inversores Franceses (MEDEF) se prestó rápidamente a potenciar con un equipo de diez a quince inversores.

MEDEF International es una organización francesa que vela a nivel internacional por los intereses de las firmas francesas que están asociadas a ella. Cuenta con 55 comités distribuidos alrededor del mundo para la gestión de las tareas administrativas de la entidad.

El Gobierno de Mozambique ha anunciado, en el ejercicio del presente año, la destinación de diversas partidas presupuestarias para las prospecciones mineras, para la extracción de gas, carbón y titanio, mientras que para el impulso del sector agrícola, ha ultimado un proyecto que cuenta con diferentes ayudas de la Comunidad Internacional, y de instituciones como la FAO, que ha destinado un millón de dólares para la implantación de un sistema de regadío en la región de Zambezia, para el cultivo del arroz.

Por otra parte, el Gobierno también ha concedido varios permisos a granjeros afectados por la reforma agraria de Robert Mugabe, en Zimbabwe. Estos granjeros han decidido invertir lo que quedaba de sus fortunas en explotaciones agrícolas en Mozambique. Con esta iniciativa, no sólo se pretende reactivar la producción del sector, sino que también se está generando trabajo en las zonas más pobres del sur.

Durante el encuentro los miembros del foro también establecieron las bases para la regulación de contrataciones de personal nacional y extranjero, y sus condiciones laborales en las empresas asentadas en Mozambique.

De este modo Joaquim Chissano ha conseguido, en los ultimos años, hacer avanzar la máquina del desarrollo económico, y aunque que se ha visto obligado a abrir el grifo de las liberalizaciones, ha mantenido el equilibrio con una política proteccionista en algunas áreas del mercado, sobretodo en la producción del algodón y de la caña de azúcar.

El Instituto Nacional mozambiqueño del Azúcar (INA- Instituto Nacional do Açúcar) inició a mediados de abril una campaña de empaquetamiento del azúcar, para evitar la importación ilegal de género, proveniente principalmente de Swazilandia y de Zimbabwe. De este modo se pretende reforzar la protección del mercado nacional del azúcar. Arnaldo Ribeiro, director de l’INA, explicó que la reducción del precio del azúcar mozambiqueño llevaría a una disminución del contrabando que entra en el país. Pero esta reducción de precios no será posible hasta que las empresas que han invertido mas de trescientos millones de dólares en la rehabilitación del sector, no amorticen su capital.

A final de 2003, Mozambique habrá producido más de 240.000 toneladas de azúcar, de las que se espera exportar unas 128.000, mientras que el resto podrá venderse al mercado interior, siempre que se lleve a cabo un control efectivo del azúcar importado ilegalmente.

Igual que en el sector del azúcar, Mozambique cuenta con el capital extranjero para rehacer sus industrias. Pero la presencia de multinacionales y de empresas privadas de otros países puede llegar a ser perjudicial a largo plazo si el Gobierno de Chissano se mantiene incapaz de crear y mantener empresas nacionales.

Tener que hacer frente a la renovación de infraestructuras industriales, energéticas, ferroviarias, de carreteras y portuarias, que habían quedado abandonadas después de la independencia, sin que hubiese personal cualificado para mantener su funcionamiento, ha conllevado serios problemas para el Ejecutivo de Joaquim Chissano.

La falta de fondos para el mantenimiento de estas infraestructuras, ha supuesto la liberalización de los transportes públicos en Maputo, y en las principales ciudades, hasta el punto de que algunos expertos sospechan de que la confiscación en todo el país de 898 taxis, minibuses, y otros vehículos –propiedad de trabajadores autónomos, y destinados al transporte de pasajeros– , con el pretexto de que sus respectivas licencias no estaban en regla, no tendría otro fin que su venta a firmas privadas. Éstas habrían obtenido la concesión de gestión del parque de estos vehículos.

Asimismo, el puerto de Maputo pasó a manos de la compañía Maputo Port Development Company (MPDC), que obtuvo una concesión de quince años para hacerse cargo del mantenimiento de los muelles de la capital mozambiqueña, a cambio de los 300 millones de dólares anuales que la empresa deberá de retribuir a la Administración.

La MPDC es una compañía mozambiqueña, cuyo capital pertenece en un 51% al grupo International Investor Consortium. Este grupo está formado, a su vez, por la compañía Mersey Docks and Harbour Company –la segunda mayor firma británica en el sector portuario– , la sueca Skanska y la portuguesa Liscont Operadores de Contenedores, S.A. El 49% restante de las acciones de la MPDC pertenece a la compañía Pontos e Caminhos de Ferro de Moçambique, y al Gobierno de Mozambique.

Por otro lado, la posibilidad de nacionalizar el sector hidroeléctrico no será posible hasta que el Gobierno de Portugal no transfiera a Maputo el 82% de las acciones que la antigua metrópoli posee sobre la presa Cahora Bassa, en el río Zambeze. Este traspaso no se llevará a cabo hasta que Mozambique no haya pagado los dos mil millones de dólares que aún debe a Lisboa.

A pesar de la bienvenida que han tenido las firmas extranjeras, cuyo capital permitirá la reactivación de industrias locales, un grave inconveniente que representa la presencia de nuevas factorías, como la de MOZAL, es la emisión de residuos tóxicos. A largo plazo, cuando estas fábricas se hallen en los máximos niveles de productividad, generarán cantidades de productos contaminantes que en muchos casos llegarán al orden de las 300 toneladas anuales de residuos, con la consiguiente destrucción del medio que eso conllevará, especialmente de ríos y costas, de modo que la industria pesquera se verá gravemente afectada.

Por otra parte, la puerta abierta a la participación del sector privado no supone a corto plazo una gran contribución al programa del Gabinete de Chissano para la reducción de la pobreza en el país. Aunque el fomento de inversiones extranjeras ha conducido a la creación de gran cantidad de puestos de trabajo, los regímenes de contratación no aportan demasiadas mejoras para los obreros locales en las condiciones de salubridad, ni tampoco remuneraciones adecuadas al creciente incremento del coste de la vida.

A pesar de la euforia que ha supuesto para los mozambiqueños figurar en el doceavo lugar del ranking mundial de crecimiento económico –cerca de un 10% según los datos del Banco Mundial, para 2002– , lo cierto es que los datos inflacionistas, que sitúan a la nación cerca del 15 % a principio de 2003, no son más que un reflejo de la desproporción creciente entre el enorme volumen de exportación de materias primas, frente al elevado coste de importación de productos manufacturados. El coste de la vida en el país, que va aumentando a pasos agigantados año tras año, supone una carga insostenible para la población del sur, que cada vez se ve más empobrecida frente a las regiones del norte, relativamente más prósperas.

La presentación, el 8 de febrero, del informe de datos macroeconómicos del país, sobre el Programa de Reducción de la Pobreza (PARPA) del Gobierno de Mozambique, en que se hacía una previsión de la disminución de la inflación para el presente año, y una estabilización del crecimiento económico, ha conseguido un amplio apoyo, tanto de los diferentes países que aportan ayudas, como del mismo Banco Mundial, que ha prometido 110 millones de dólares más para la finalización de este proyecto.

En el marco del PARPA, Mozambique también ha recibido donaciones de la Comunidad Internacional para asistir a la población afectada, tanto por la tempestad tropical “Delphina”, que azotó el norte del país a principios de año, como por las inundaciones causadas en Beira por las fuertes lluvias que cayeron entre el 26 y el 28 de marzo. Asimismo, 650.000 personas de las provincias centrales han tenido que ser abastecidas de alimentos, medicamentos y agua potable para hacer frente a la sequía que ha castigado a la región durante el año.

Por su parte la Comunidad Europea ha destinado seiscientos setenta millones de dólares a Mozambique para la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), otro frente abierto que el país debe afrontar con una tasa de prevalencia (relación de los casos contabilizados respecto a la población total) que sobrepasa el 14 %, según un informe de la Ministra de Salud, Aida Libombo, dos puntos por encima del porcentaje del año pasado.

A principio de año, la empresa alemana Boheringer Ingelheim puso a disposición de la población de Mozambique, de forma gratuita, la administración de un medicamento antiretroviral, la nevirapina, para la prevención del contagio del virus de madre a hijo, y miles de pacientes afectados por el virus han recibido tratamientos antiretrovirales.

Desde el mes de marzo, la Comunidad de San Egidio esta llevando a cabo una iniciativa, en el marco de su programa Dream, que cuenta con el apoyo del Gobierno de Mozambique, diferentes instituciones religiosas y donaciones de entidades financieras. Este programa, además de la administración de drogas antiretrovirales, incluye cursos de formación para la prevención de la enfermedad, dirigidos tanto a la población en general, como a pacientes y al personal sanitario.

Pero tanto la eficacia de la lucha contra el SIDA, como los buenos resultados en la aplicación del Programa de Reducción de la Pobreza, implican necesariamente terminar con los escándalos financieros y la corrupción política y de las administraciones públicas, incluyendo a las fuerzas de seguridad, entre cuyos agentes se han dado casos de detenciones y suspensiones de servicio, por su presunta vinculación con el tráfico de drogas, la aceptación de sobornos, o la asociación con organizaciones criminales.

La justicia mozambiqueña ha aplicado duras penas de prisión a varios procesados por el asesinato de Carlos Cardoso el 22 de noviembre de 2000, supuestamente cometido por el reportaje que el periodista hizo sobre el mayor escándalo financiero del país, en el que el empresario Momadi Assif Abdul Satar, y su hermano Ayob, junto con el directivo del Banco Nacional de Mozambique, Vicente Ramaya, fueron acusados de un desfalco de 14 millones de dólares de la entidad.

Las autoridades judiciales mozambiqueñas implicaron a un hijo de Chissano, Nymphine Chissano, aportando pruebas de su participación en la conspiración que acabó con la vida de Cardoso. Pero no llegaron a pronunciar cargos contra él, y lo cierto es que, a fecha de hoy, el curso de las investigaciones aún no ha esclarecido con seguridad quién hay detrás de la autoría material de los hechos.

El partido de la oposición RENAMO-RL (Resistencia Nacional Moçambicana-Uniao Eleitoral) ha utilizado el parapeto de la corrupción política y administrativa para atacar al partido del gobierno, el FRELIMO (Frente de Libertaçao de Moçambique), amenazando constantemente con boicotear las sesiones de la Asamblea Nacional, y llevando a cabo una campaña electoral feroz para los comicios municipales, que se celebraron el 19 de noviembre, después de varios atrasos y una avalancha de acusaciones por parte del RENAMO contra la Comisión Electoral General, de favorecer a los candidatos del FRELIMO, partido que consolidó su poder en el país después de que el recuento de votos le diera la victoria en la mayoría de municipios, aunque, por primera vez en la historia democrática de Mozambique, el RENAMO-UE obtuvo el control de varios gobiernos locales, entre ellos el de la ciudad de Beira.

Con la entrada del capital extranjero y las concesiones hechas al sector privado, Joaquim Chissano se ha hecho con unas cuantas gallinas. Pero para que éstas pongan su primer huevo de oro, tendrán que engordarlas (es decir, que se amorticen las inversiones) sin que, por eso, les tenga que dar la sustentación del pueblo mozambiqueño.



Cronologia año  2003
14 de enero. El fiscal pide penas de más de veinte años de prisión para seis inculpados por el asesinato del periodista Carlos Cardoso el 22 de noviembre de 2000, después de descubrir un escándalo financiero en que podría estar implicado el Banco Comercial de Mozambique.

3 de febrero. L’empresa alemana BoehringerIngelheim pone a disposición de Mozambique, de forma gratuita, la administración de una droga antiretroviral, la nevirapina, para prevenir el contagio vertical del virus del SIDA de madre a bebé.

14 de febrero. Diez partidos minoritarios deciden fusionarse en una coalición que se presentará a las próximas lecciones municipales de este año, y a las Legislativas de 2004, después de que la coalición Renamo-Unión Electoral decidiese ir en solitario.

18 de febrero. Un informe de Famine Early Warning Systems Network advierte de los niveles extremos de pobreza del tercio sur del país, donde centenares de miles de personas viven sin las condiciones mínimas, aunque las ayudas internacionales y las inversiones extranjeras hayan favorecido el crecimiento económico del país en los últimos años.

18 de marzo. Las fuerzas de policía de la província de Nampula informan de la expulsión de almenos 60 agentes del cuerpo por faltas de diversa consideración, des de la falta de disciplina hasta la asociación con criminales.

20 de marzo. 141.000 niños de entre cinco meses y cinco años, y 71.000 mujeres embarazadas, en 22 distritos afectados por las inundaciones, han sido abastecidos de suplementos alimenticios para intentar aliviar su estado de desnutrición.

7 de abril. Joaquim Chissano firma un acuerdo aprobando la participación de una compañía del Ejército en la misión de las fuerzas de paz africanas, para gantizar el respeto al alto al fuego alcanzado en Burundi.

28 de abril. La Asamblea de la República aprueba la primera lectura de un proyecto de ley del Gobierno para la implantación de severas medidas para combatir contra la corrupción, aunque la oposición del Renamo-UE intentó desorganizar el debate.

16 de mayo. El Banco Mundial anuncia la donación de 80 millones de dólares para combatir contra la expansión del virus del SIDA en Mozambique, y para que se impulse la reforma de la sanidad pública.

9 de junio. El ministro de Agricultura anuncia que el Gobierno no dispone de los 202 millones de dólares que hacen falta para llevar a cabo el Programa Nacional de Desarrollo Agrícola.

12 de julio. El presidente Joaquim Chisano clausura el encuentro de jefes de estado de la Unión Africano, que fue inaugurado el pasado 4 de julio. En este encuentro se observó la necesidad de seguir adelante con el proyecto del NEPAD (New Partnership for Africa’s Development).

25 de julio. El Gobierno portugués anuncia que no transferirá a Mozambique el 82% de las acciones que la antigua metrópoli posee sobre la presa de Cahora Bassa, en el río Zambeze, hasta que el Gobierno africano no haya pagado los dos mil millones de dólares que aún debe a Lisboa.

15 de agosto. Diversas ONG dedicadas a la protección de los derechos de los niños han denunciado la existencia de pruebas del tráfico de ellos para los intereses de los mercados de los países extranjeros.

9 de septiembre. Parte de Mozambique el contingente de las Fuerzas Armadas destinadas a garantizar el respeto del alto al fuego en Burundi.

14 de septiembre. Las autoridades judiciales anuncian su intención de procesar a los directivos del Banco Comercial de Mozambique por un caso de fraude cometido en 1996, que supuso la desaparición de 14 millones de dólares de la entidad.

4 de octubre. Raul Domingos, uno de los antiguos líderes del Renamo-UE funda un nuevo partido, el Partido para la Paz, la Democracia y el Desarrollo (PPDD).

19 de noviembre. Se celebran las elecciones municipales en Mozambique, de las que el FRELIMO se proclama ganador en la mayoría de localidades. El Renamo-UE consigue la victoria en la ciudad de Beira y en otras poblaciones por primera vez en la historia democrática del país.


 


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