Anuario 2003
Armenia
"Armenia pierde apoyo internacional en el conflicto de Nargoro Karabaj"
Montse Bofill

Contrariamente al que ha pasado en Georgia y Azerbayan, el pueblo armeni no ha protagonizado grandes revueltas para denunciar el fraude de las elecciones presidenciales del 19 de febrero (igual que tampoco lo hizo en las legislativas del 25 de mayo), dónde el presidente Kocharyan ha ganado su principal opositor, Karen Demirchian, con el 67,45% de los votos. Y es que, a merced del apoyo incondicional de Kocharyan a la república de Nargoro Karabaj, este dispone de la simpatía de gran parte de la población armenia. Él es originario de esta zona, y durnate la guerra de 1992 con Azerbayan lideró el principal movimiento de resistencia de Karabaj. La popularidad que consiguió con esta guerra le valió la simpatía del pueblo armenio, que había ayudado a los Karabajos durante el conflicto, y el cargo de primero ministro de la nueva república (no reconocida por la ONU) en 1994. Este protagonismo dentro de la política de Karabaj le facilitó el camino para llegar a ser primero ministro de Armenia en 1997 y presidente en 1998.
Lo primero que hizo Kocharayn cuando llegó al poder fue reafirmar su apoyo a la nueva república e intentar mejorar la imagen de Armenia y sus relaciones con la comunidad internacional. Este año ha hecho un pequeño paso en este sentido al conseguir que varios países y organizaciones reconocieran el genocidio armenio de 1915 por parte del Imperio Otomano. Una antigua matanza que les ha permitido redimir algo su imagen de ‘verdugos’ tras la guerra de Karabaj, que dejó a más de un millón de azerbayanos en el exilio, y a quien todavía hoy se les niega el regreso a su tierra natal.

Pese a que la ONU y gran parte de la comunidad internacional ratifican el genocidio de 1915 que costó la vida a más d’un millón y medio de personas, Turquía se continúa negando a admitir-la y EE.UU., que no se quiere enemistar con los turcos, tampoco ha accedido a reconocerlo. Los israelíes, por su parte, se niegan a aceptar que la matanza armenia fuera un genocidio, puesto que, contrariamente al holocausto judío, no se ha demostrado que la intención otomana fuera acabar con la totalidad del pueblo armenio.

De todos modos, el hecho que Azerbayan esté logrando cada vez más peso dentro de la comunidad internacional no está favoreciendo a Armenia que, aparte de no tener demasiadas reservas de petróleo, el futuro proyecto del BTC (Baku-Tblisi-Ceyhan) no pasará por su territorio. Por esto no es de extrañar que Rusia, su principal aliada, cada vez esté más interesada por el petróleo azerbayano, y menos en apoyo de Armenia en el conflicto de Nargoro-Karabaj. Por otra parte, las relaciones con Azerbayan también han empeorado. Los acuerdos frustrados de paz que ha intentado promover Aliev (el presidente de Azerbayan) no han estado aprobados por los armenios, que no quieren aceptar otra solución que no sea la anexión de Karabaj a su territorio.

Las relaciones que ha mantenido Armenia con los vecinos que no están directamente implicados en el conflicto tampoco son demasiado envidiables. De una lado, Georgia, que se ha visto obligada a tomar posición por una de las partes, ha decidido apoyar a Azerbayan, puesto que Sheverdnadze, el presidente georgiano, mantiene muy buenas relaciones con Aliev. Sobre todo con respecto al apoyo militar que le ha prometido este para poder solucionar sus problemas con las regiones independentistas del país. Esta postura explica porque el Parlamento georgiano se ha negado a reconocer el genocidio armenio de 1915.

Los países de Asia Central también tienen mucho que decir. Tan Kazakstan como Kirguistan han adoptado desde un inicio una firme voluntad para consolidar la paz en la zona, y las tensiones causadas por el reparto del mar Caspio han llevado a Turkmenistán a situarse en contra de Azerbayan. La misma decisión ha tomado Irán, que está indignada ante la actitud de Aliev a la hora de pedir una parte de este país para de construir la histórica ‘Gran Azerbayan', y es que antes del 1946 el país caucásico acogía una de las províncias que actualmente forman parte de Irán. De hecho, parte de la población de esta región, está pidiendo volver a su país de origen. Y finalmente, los EE.UU. apoyan a Azerbayan a causa de los intereses petrolíferos que tienen los norteamericanos en la zona, tan por la extracción de crudo, como por la construcción de las cañerías del BTC que tienen que transportar el petróleo hacia el mar Mediterráneo.

La situación interna de Azerbayan también es muy inestable a la hora de tratar el tema de la república de Nargoro Karabaj. El Movimiento Unido de la Oposición se está manifestando por las calles de Baku a diario para pedir que se solucione el conflicto. Y por otro lado, los conflictos originados en las últimas elecciones, dónde Ilham Aliev (hijo del hasta ahora presidente Heidar Aliev) ha ganado a través de métodos fraudulentos, ha provocado que el principal partido de la Oposición, Musavat, mucho más radical en su planteamiento sobre el conflicto de Karabaj, está obteniendo cada vez más importancia en el panorama político del país.

Los campos de refugiados de Azerbayan también se encuentran en una situación muy difícil, pues más de un millón de personas procedentes de la República de Nargoro Karabaj están viviendo en la miseria, y reclaman el derecho a recuperar sus casas que, desde la independencia de la región, están ocupadas por armenios.



 


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